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What If, Naruto con byakugan - Capítulo 73

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  4. Capítulo 73 - 73 Capítulo 72 La anestesia del odio
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73: Capítulo 72: La anestesia del odio 73: Capítulo 72: La anestesia del odio Mientras Naruto buscaba la armonía, en las entrañas de la Tierra, Sasuke Uchiha encontraba la perfección a través de la desconexión.

La guarida de Orochimaru olía a azufre y a carne quemada.

Sasuke estaba en el centro de una arena circular, rodeado por los cadáveres de cincuenta prisioneros de prueba.

No había sudor en su frente, ni agitación en su pecho.

Sostenía el Nivel 2 de la Marca Maldita con una naturalidad aterradora.

Su piel grisácea y sus alas de mano permanecían estables, ignorando el hecho de que esa transformación debería estar devorando sus células.

Orochimaru observaba desde el trono de piedra, fascinado.

—¿No sientes el desgarro muscular, Sasuke-kun?

—preguntó la serpiente—.

Has superado el límite de seguridad hace una hora.

Sasuke envainó su chokutō con un movimiento mecánico.

—El dolor es una distracción —respondió con una voz que carecía de cualquier rastro de humanidad—.

Si no siento mi cuerpo, no hay límites para lo que puedo exigirle.

Sasuke había logrado algo peligroso: la pérdida de la propiocepción.

Al saturar su sistema con el chakra oscuro de la marca, había anestesiado sus nervios.

Podía recibir un corte profundo y no parpadear; podía romper sus propios huesos para asestar un golpe y no retroceder.

Pero esa falta de dolor lo estaba volviendo cruel.

Mataba con una eficiencia innecesaria, prolongando los golpes solo para observar la reacción de unos sentidos que él ya no poseía.

Se estaba convirtiendo en una máquina de guerra que ya no sabía dónde terminaba el acero y dónde empezaba su piel.

En el campamento de los Sannin, la tensión entre maestro y alumno alcanzó su punto de ebullición.

Naruto estaba sentado frente a la hoguera, puliendo la wakizashi gris con una parsimonia que ponía nervioso a Jiraiya.

—Estás abusando de la frecuencia fría, Naruto —dijo Jiraiya, rompiendo el silencio—.

He notado cómo miras a la gente en los pueblos que cruzamos.

No ves personas, ves estructuras de chakra y puntos débiles.

Estás apagando tu empatía para estabilizar tu sistema tricapa.

Naruto no levantó la vista del acero.

—El dolor en mi brazo derecho ha desaparecido cuando uso la técnica.

El ruido del Kyūbi se vuelve un murmullo lejano.

Puedo pelear durante horas sin que mis nervios colapsen.

—¡Pero a qué precio!

—rugió Jiraiya, poniéndose en pie—.

Si dejas de sentir para no romperte, ¿qué quedará de ti cuando la pelea termine?

Estás convirtiendo tu corazón en un bloque de hielo para proteger una red de chakra que no vale nada sin el alma que la dirige.

Naruto levantó por fin la mirada.

Sus ojos, antes llenos de una calidez impulsiva, ahora tenían el brillo plateado y gélido de un glaciar.

—Prefiero no sentir antes que romperme, maestro —sentenció Naruto—.

Si sentir significa que mi brazo volverá a fallar en el momento en que tenga al enemigo enfrente, entonces elijo el vacío.

Si para ser el dueño de mi propio poder tengo que renunciar a la debilidad de las emociones, lo haré.

Jiraiya abrió la boca para dar una lección, una técnica, una reprimenda de maestro, pero se quedó en silencio.

Miró a Naruto y no encontró al niño que quería comer ramen; encontró a un joven que había decidido amputarse el alma para salvar el cuerpo.

Por primera vez, el legendario Sannin no tuvo una respuesta técnica.

No había un sello para la voluntad de alguien que ha decidido dejar de ser humano para sobrevivir.

—Eso no es fuerza, Naruto —susurró Jiraiya con una tristeza profunda—.

Es renuncia.

Naruto envainó su espada con un clic definitivo.

En su mente, una lógica gélida se instaló: él creía que en el futuro, cuando su cuerpo fuera la “vasija de hierro”, recuperaría sus emociones.

Pero por ahora, el hielo era su única armadura contra el colapso.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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