What If, Naruto con byakugan - Capítulo 87
- Inicio
- Todas las novelas
- What If, Naruto con byakugan
- Capítulo 87 - 87 Capítulo 87 La sentencia del magma
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
87: Capítulo 87: La sentencia del magma 87: Capítulo 87: La sentencia del magma La Sala del Consejo de Konoha estaba sumergida en un silencio sepulcral, solo roto por el goteo rítmico de la lluvia contra los ventanales de piedra.
Naruto Uzumaki permanecía en el centro exacto de la estancia, una figura de gris y negro que parecía absorber la luz de las antorchas.
Tsunade, sentada en el centro de la mesa semicircular, mantenía una expresión de cansancio absoluto, pero era la figura de Danzō Shimura la que dominaba la hostilidad del ambiente.
—Traición es una palabra pesada, Danzō —dijo Tsunade, su voz resonando con la autoridad de una Hokage que ya no estaba dispuesta a tolerar juegos de sombras.
—Es la palabra correcta para definir la contaminación de un activo de la aldea —replicó Danzō, golpeando su bastón contra el suelo—.
El informe de inteligencia es irrefutable.
El Jinchūriki no solo abandonó su ruta, sino que estableció un vínculo de chakra y sangre con la Mizukage.
Naruto Uzumaki ya no sirve exclusivamente a la Hoja; su red de chakra ha sido alterada por una influencia extranjera.
¡Mírenlo!
Sus ojos ya no son los de un shinobi, son los de un extraño.
Naruto no parpadeó.
Sus ojos plateados eran dos pozos de indiferencia absoluta que parecían ver a través de las vendas de Danzō.
—No sirvo a la Niebla —respondió Naruto, y su voz hizo vibrar el aire con una frecuencia tan baja que los cristales del techo crujieron—.
Sirvo al equilibrio que ustedes, en su decadencia, no pudieron mantener.
—¡Tus insolencias solo confirman tu desviación!
—gritó Danzō.
Con un gesto rápido de su mano, cuatro miembros de la Raíz descendieron del techo, con sus tantos desenvainados y cargados de sellos de supresión de Bijuu—.
¡Aprehéndanlo!
Debe ser re-sellado y purificado antes de que sea tarde.
Los ANBU de la Raíz se lanzaron hacia él como sombras letales.
En el rincón más oscuro de la sala, oculta tras una columna, Ino observaba con el corazón latiendo con una fuerza que le dolía en las costillas.
Vio a Naruto levantar la mano izquierda.
Por un segundo, el chakra de Naruto fluctuó violentamente; una chispa de color naranja incandescente brotó de sus nudillos, un calor sofocante que olía a ceniza volcánica.
No…
eso no es mío, pensó Naruto con un asco que le retorció las entrañas.
¡Cierra esa puerta, Isobu!
Naruto apretó el puño con furia, extinguiendo la lava antes de que se manifestara.
En su lugar, liberó una onda expansiva de Raiton: Shiden (Electricidad Púrpura) de alta frecuencia.
El rayo no golpeó a los ninjas, sino a sus armas.
La vibración fue tan intensa que las espadas de la Raíz se hicieron añicos en mil fragmentos antes de tocarlo.
Con un movimiento imperceptible, Naruto apareció detrás de ellos y, usando ráfagas de Fūton comprimido, los estampó contra las paredes de piedra, dejándolos inconscientes por el cambio súbito de presión.
—Danzō —dijo Naruto, dando un paso adelante mientras el aire a su alrededor se enfriaba hasta congelar el suelo bajo sus botas—.
No vuelvas a intentar ponerme cadenas.
La próxima vez, no serán solo las espadas lo que rompa.
Ino respiró aliviada al no ver el magma, pero el disgusto seguía quemándole el pecho.
Sabía que Naruto estaba luchando contra su propio cuerpo.
Tsunade se puso en pie, golpeando su escritorio con tal fuerza que la madera crujió.
—¡Basta!
Danzō, retira a tus perros antes de que yo misma los saque de aquí.
Naruto…
si dices que tu lealtad sigue aquí y que eres dueño de tus facultades, pruébalo.
Mañana al alba, en el campo de entrenamiento 44, se llevará a cabo un juicio de combate.
Si logras mantenerte en pie contra los maestros que te forjaron, aceptarás tu lugar en el servicio activo.
De lo contrario, serás confinado.
Campo 44 (El Bosque de la Muerte).
06:00 AM.
El sol apenas comenzaba a teñir de un naranja anémico las copas de los árboles gigantescos del Campo 44.
La humedad de la mañana se condensaba en una niebla espesa que se arremolinaba alrededor de los tobillos de los cuatro hombres que ocupaban el claro central.
Frente a Naruto, los tres Jōnin más respetados de la aldea se encontraban en formación triangular.
Kakashi Hatake ya había levantado su banda ninja, revelando un Sharingan que giraba con una determinación fría; Asuma Sarutobi sostenía sus cuchillas de trinchera, cuyo metal vibraba bajo el flujo de un viento tan puro que parecía transparente; y Might Guy, despojado de cualquier excentricidad, mantenía una postura de combate que hacía que el suelo bajo sus pies crujiera.
—Vengan con todo —repitió Naruto, su voz resonando con la vibración de un metal golpeado bajo el agua—.
Si se contienen por nostalgia, este juicio será un insulto para ambos.
Fue Asuma quien inició la danza.
Con un movimiento fluido, lanzó sus cuchillas imbuidas en chakra de viento.
No buscaban impactar directamente, sino rodear a Naruto.
En pleno vuelo, Asuma realizó una secuencia de sellos veloz.
—Fūton: Shinkūgyoku (Esferas de Vacío).
Las esferas de aire comprimido impactaron contra las cuchillas, desviándolas en ángulos imposibles para que atacaran a Naruto desde sus puntos ciegos.
Naruto ni siquiera giró la cabeza; expandió su Byakugan pasivo, detectando la trayectoria de cada átomo de aire.
Con un movimiento sutil de sus dedos, usó la Repulsión del Tenseigan para crear un micro-vaciado a su alrededor, haciendo que las cuchillas pasaran de largo, cortando solo jirones de su capa gris.
Pero el ataque de Asuma era solo la cortina.
Kakashi emergió del suelo, habiendo usado un Doton para posicionarse justo debajo de Naruto.
Sus manos, cargadas con un Raikiri, buscaban los talones del joven.
Naruto reaccionó con una agilidad que desafiaba la gravedad: se impulsó hacia arriba, pero en el aire se encontró con la verdadera amenaza.
—¡Sexta Puerta de la Visión: Abierta!
—rugió Guy.
El aura verde de Guy estalló, vaporizando la niebla instantáneamente.
Se lanzó como un proyectil contra Naruto, propinándole una patada que habría partido un edificio por la mitad.
Naruto bloqueó con sus antebrazos reforzados por el Pseudo-Hyōton, creando una placa de hielo que absorbió el impacto, pero la fuerza fue tal que Naruto salió disparado hacia el suelo.
Antes de tocar tierra, Kakashi apareció en su trayectoria con un Suiton: Suiryūdan.
Un dragón de agua masivo surgió del lago cercano, abriendo sus fauces para devorarlo.
—¡Dispersión!
—gritó Naruto.
Extendió su mano derecha y, mediante una ráfaga de Fūton: Atsugai, comprimió el aire con tanta fuerza que el dragón de agua estalló en mil gotas antes de tocarlo.
Pero los maestros no daban tregua.
Asuma apareció a su izquierda, soltando una bocanada de Haisekishō (Ceniza Ardiente).
Naruto quedó envuelto en una nube de ceniza volcánica.
Asuma chasqueó los dientes para iniciar la explosión.
—¡Ahora, usa el vapor, Naruto!
—gritó Isobu en su mente—.
¡Tu vapor ácido neutralizaría la ceniza antes de que estalle!
—¡Cállate!
—respondió Naruto mentalmente, apretando los dientes—.
¡No usaré nada que huela a ella!
En lugar de usar el Futsuton, Naruto concentró el Raiton en todo su cuerpo, creando un escudo de electricidad de alta frecuencia que repelió la ceniza por magnetismo justo antes de la deflagración.
Salió ileso de la explosión, pero su ropa estaba chamuscada y el esfuerzo empezaba a marcar sus facciones.
Kakashi, viendo que los ataques convencionales eran inútiles, cerró su ojo normal y concentró todo en el Mangekyō.
—¡Kamui!
El espacio alrededor de Naruto empezó a distorsionarse.
Naruto sintió el tirón dimensional y tuvo que activar el Hiraishin para saltar a un kunai que había dejado caer al inicio del combate.
Reapareció detrás de Kakashi, preparando un Rasenshuriken miniatura, pero fue interceptado por un golpe sónico.
Guy había subido la apuesta.
—¡Séptima Puerta de la Maravilla: ABIERTA!
El sudor de Guy se evaporaba ahora en un aura azul eléctrica.
La presión atmosférica en el claro aumentó tanto que los árboles empezaron a doblarse.
Guy se movía tan rápido que el Sharingan de Kakashi apenas podía seguirlo.
—¡Hirudora!
—Guy lanzó el tigre de presión de aire.
El tigre blanco rugió, ocupando todo el campo de visión de Naruto.
Era un ataque físico puro, una masa de aire tan densa que era capaz de triturar los huesos de un Bijuu.
—¡Naruto!
¡Esa técnica te matará si no usas la Lava!
—rugió Kurama—.
¡Crea un escudo de magma, es la única defensa que puede absorber esa presión física!
Naruto sintió la “Frecuencia de Lava” de Mei Terumī arder en su sangre.
Podía sentir cómo el magma pedía paso, cómo sus canales de chakra se calentaban, listos para manifestar la técnica que lo haría invulnerable.
Sus dedos empezaron a tornarse de un naranja incandescente.
¡NO!, se gritó a sí mismo.
¡No le debo mi vida a esa marca!
En un acto de voluntad pura, Naruto forzó la lava hacia atrás, apagando el incendio interno con tal violencia que sus venas se marcaron de un azul gélido.
En su lugar, activó el Modo Chakra del Tenseigan.
El aura cian estalló a su alrededor, creando una armadura de vacío absoluto.
Naruto recibió el Hirudora de frente.
La explosión de aire comprimido barrió el bosque en un radio de quinientos metros.
Los árboles fueron arrancados de raíz y el suelo se hundió varios metros.
Cuando el polvo se asentó, Naruto estaba de pie, con la sangre corriendo por su frente y su brazo izquierdo fracturado, pero seguía en pie.
Había detenido el ataque más fuerte de Guy sin usar un solo miligramo de lava.
—Es mi turno —dijo Naruto, su voz ahora era un susurro frío que cortaba el aire.
Activó el Hiraishin de forma masiva.
Aparecieron cientos de clones de sombra, cada uno portando una carga de Raiton: Shiden.
El bosque se convirtió en un laberinto de espejos de hielo y rayos púrpura.
Asuma intentó defenderse con su viento, pero Naruto apareció en su punto ciego y, con un toque de su dedo índice cargado de Vacío, apagó el flujo de chakra de las cuchillas del Sarutobi, dejándolo desarmado.
Con una patada imbuida en gravedad, lo lanzó contra un pilar de hielo, dejándolo fuera de combate.
Kakashi intentó usar el Raikiri Shinden, pero Naruto atrapó su muñeca.
Usando el Tenseigan, Naruto no solo bloqueó el ataque, sino que absorbió la electricidad de Kakashi, usándola para potenciar su propio manto de chakra.
—Tu Sharingan no puede copiar el vacío, Kakashi-sensei.
Con un movimiento fluido, Naruto proyectó una onda de choque gravitatoria que envió a Kakashi volando hacia el lago, donde el agua se congeló instantáneamente al contacto con el chakra de Naruto, atrapando al ninja copia hasta el cuello.
Finalmente, Naruto quedó frente a Guy.
El maestro de Taijutsu estaba exhausto, sus músculos sufriendo el retroceso de la Séptima Puerta.
Guy intentó un último golpe, un Dynamic Entry desesperado.
Naruto no esquivó.
Atrapó la pierna de Guy con la palma de su mano.
La presión del vacío anuló instantáneamente la inercia de la patada.
El aura azul de Guy se apagó, dejando al hombre temblando por el esfuerzo.
—Has ganado, Naruto…
—jadeó Guy, sonriendo a pesar del dolor—.
Eres…
una verdadera bestia de la juventud.
Naruto soltó la pierna de Guy y deshizo su transformación.
Su cuerpo dolía, sus pulmones ardían por el esfuerzo de contener el magma que seguía pidiendo paso, pero su mirada era de una claridad absoluta.
Tsunade bajó al centro del cráter, seguida por Shizune.
La Hokage observó el desastre: un bosque desintegrado, tres maestros derrotados y un joven que, a pesar de tener el poder de un volcán en sus venas, había decidido ganar como un hombre de la Hoja.
—Has pasado la prueba, Naruto —dijo Tsunade, con una mezcla de orgullo y temor en su voz—.
Tu control es impecable…
pero sobre todo, tu voluntad de hierro me ha convencido.
Acepto tu regreso oficial al servicio activo.
Naruto asintió, pero no celebró.
Se puso su capa gris, ocultando su brazo herido y las runas que todavía palpitaban en un naranja mortecino.
A lo lejos, entre los restos de un roble, Ino observaba la escena.
Sus ojos estaban fijos en el rastro de calor que Naruto dejaba en el suelo, esa vibración que él intentaba ocultar pero que ella, como sensor, percibía con una claridad dolorosa.
—Lo rechazaste…
—susurró Ino, sintiendo que una parte de su peso se aliviaba, pero otra seguía ahí—.
Rechazaste su poder, pero ella sigue dentro de ti, Naruto.
Y si tú no puedes sacarla de ahí, yo misma entraré a ese sello para borrar su sombra de tu corazón.
Naruto caminó hacia la salida del campo, dejando tras de sí un cementerio de hielo y tierra batida.
Había vencido a los maestros, pero sabía que la verdadera batalla —la que se libraba en su propia sangre— apenas comenzaba.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com