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What if, Naruto con el ketsuryugan - Capítulo 43

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  4. Capítulo 43 - 43 Capítulo 42 Respirar Chakra
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43: Capítulo 42: Respirar Chakra 43: Capítulo 42: Respirar Chakra Para un ninja promedio, el chakra es combustible.

Se quema para producir un efecto: fuego, agua, fuerza.

Para Naruto Uzumaki, el chakra había sido siempre un océano desbordado.

Tenía tanto que nunca se había preocupado por desperdiciarlo.

Era como un millonario que tira monedas de oro porque le pesan en el bolsillo.

Pero esa noche, en la profundidad de su subconsciente, Kurama le dio una nueva perspectiva.

—Eres un colador —dijo el Zorro, observando el flujo de energía de Naruto.

—Caminas y vas dejando un rastro de chakra que cualquier sensor decente puede oler a kilómetros.

Eres ruidoso incluso cuando estás quieto.

Naruto estaba sentado en posición de loto en el suelo de su habitación.

—Tengo demasiado.

Se escapa por los poros.

—Se escapa porque no lo respetas —gruñó Kurama.

—Crees que el control de chakra es trepar árboles.

Eso es solo adherencia.

El verdadero control es la circulación cerrada.

—No emitas —ordenó la Bestia.

—Respira el chakra.

Haz que fluya por tus bobinas, llegue a la piel y, en lugar de salir, oblígalo a dar la vuelta y regresar al núcleo.

Naruto visualizó el concepto.

Era antinatural.

El cuerpo humano expulsa calor y energía constantemente.

Hacer que la energía regresara era como pedirle al sudor que volviera a entrar en los poros.

Naruto cerró los ojos.

Sintió su chakra azul masivo y el chakra rojo del Zorro burbujeando.

Intentó contenerlo.

Su piel empezó a picar.

Sus venas se marcaron.

—Quema —susurró Naruto.

—Por supuesto que quema.

Estás aumentando la densidad interna.

Aguanta.

Naruto apretó los dientes.

Obligó al chakra a reciclarse.

Nada salió.

Todo se quedaba dentro.

La presión en sus tenketsu (puntos de chakra) era inmensa.

Se sintió como una bomba a punto de estallar.

—Más —exigió Kurama.

—Comprime.

Naruto lo hizo.

Y de repente, el dolor desapareció.

Se alcanzó un punto de equilibrio crítico.

El chakra se volvió tan denso que dejó de comportarse como gas y empezó a comportarse como líquido pesado dentro de sus canales.

El “ruido” desapareció.

Si un sensor ninja hubiera pasado por fuera del apartamento de Naruto en ese momento, no habría sentido nada.

Ni siquiera habría sentido a un civil.

Habría sentido…

un vacío.

Un agujero negro en la realidad.

Naruto abrió los ojos.

—Me siento…

pesado.

—Te sientes real —corrigió Kurama.

—Ahora no desperdicias ni una gota.

Cada gramo de energía está disponible para uso inmediato.

Sin tiempo de carga.

Sin sellos de mano previos.

Naruto miró su mano.

No brillaba.

No había aura.

Pero sabía que si golpeaba algo ahora, con esa densidad interna, el impacto sería devastador sin necesidad de técnica alguna.

Había aprendido a dejar de ser una antorcha para convertirse en una brasa comprimida.

Días después, Naruto consiguió papeles de tornasol de chakra en el mercado negro (para no alertar a Kakashi ni a Hiruzen sobre su entrenamiento avanzado).

Estaba en un claro alejado del campo de entrenamiento 7.

Kurama estaba atento.

—La mayoría de los humanos tienen una afinidad.

Los clanes especiales tienen dos.

Los monstruos…

bueno, los monstruos somos el chakra mismo.

Naruto sostuvo el pequeño papel rectangular entre sus dedos índice y medio.

—Veamos qué soy.

Canalizó su chakra.

El papel reaccionó violentamente.

Primero, se partió por la mitad con un corte limpio.

Viento (Fūton).

Pero antes de que las dos mitades cayeran al suelo, ambas se desmoronaron instantáneamente, convirtiéndose en polvo marrón y seco.

Tierra (Doton).

Naruto miró el polvo en su mano.

—Viento y Tierra.

—Interesante —murmuró Kurama.

—El Viento es raro en el Fuego.

Corta, separa, es invisible.

La Tierra aguanta, pesa, es inamovible.

—Son opuestos en filosofía.

Uno es movimiento absoluto, el otro es estática absoluta.

Naruto sacudió el polvo.

—¿Puedo aprender jutsus de ambos?

—Podrías —dijo Kurama, con una sonrisa en su voz.

—Pero los jutsus elementales básicos son aburridos.

Bolas de barro.

Balas de aire.

Cualquiera hace eso.

—Tú tienes mi capacidad de cálculo y tu sangre mutante.

Podemos aspirar a algo más grande.

Kurama proyectó una imagen en la mente de Naruto.

Un desierto.

Dunas moviéndose no por el viento, sino por una fuerza invisible.

—Si fusionas la densidad de la Tierra con la movilidad del Viento…

creas un campo magnético dentro de tu propio chakra.

Naruto abrió los ojos, comprendiendo la implicación.

—Es un Kekkei Genkai —explicó Kurama—.

Normalmente, se hereda genéticamente.

Pero tu cuerpo es un lienzo en blanco mutado por mi chakra.

Podemos forzar la mezcla.

—La unión de Viento y Tierra crea el Elemento Imán (Jiton).

—¿Jiton?

—preguntó Naruto—.

¿Como imanes de nevera?

—Como los que usan los Kazekage de la Arena —corrigió Kurama—.

Ellos usan el magnetismo para controlar arena de hierro o polvo de oro.

—Tú usarás el magnetismo para controlar la tierra misma.

Pulverizarás las rocas y las controlarás magnéticamente como una extensión de tu cuerpo.

Naruto miró el suelo bajo sus pies.

Tierra sucia y hojas secas.

Se agachó y puso la palma en el suelo.

Cerró los ojos.

Tierra para la materia.

Viento para la carga.

Fusión.

El suelo tembló levemente.

Un pequeño puñado de tierra se soltó de la superficie.

Se deshizo en granos finos, como limaduras de hierro.

Y luego, comenzó a flotar.

No flotaba por el aire.

Flotaba porque Naruto la atraía y la repelía a voluntad.

Era una pequeña nube de arena negra y densa, girando magnéticamente sobre su palma.

—Elemento Imán: Arena —susurró Naruto.

—Bien —dijo el Zorro.

—Mantén eso.

Hazlo girar.

Siente el campo magnético.

—La arena normal se rompe.

La arena controlada por Jiton es más dura que el acero.

Naruto frunció el ceño, concentrado.

La arena giraba.

Si lograba dominar esto a gran escala, tendría la defensa absoluta.

La arena entra en los pulmones, bloquea las articulaciones, aplasta los huesos.

—Es difícil —dijo Naruto, sudando por el esfuerzo mental de mantener el campo magnético estable.

—Nadie dijo que ser un dios fuera fácil, cachorro.

Sigue.

Naruto mantuvo la pequeña esfera de arena girando hasta que su nariz sangró por el esfuerzo.

No había destellos.

No había gritos.

Solo un niño en un bosque, aprendiendo a convertir el suelo que pisaba en su arma más letal.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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