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What if, Naruto con el ketsuryugan - Capítulo 44

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  4. Capítulo 44 - 44 Capítulo 43 Sangre y control
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44: Capítulo 43: Sangre y control 44: Capítulo 43: Sangre y control Pasaron ocho semanas desde el Puente Naruto.

Ocho semanas de buscar mascotas perdidas, limpiar ríos y cultivar patatas en granjas de la aldea.

Para Sasuke, era un insulto a su linaje.

Para Naruto, era el camuflaje perfecto para su verdadero entrenamiento.

En un rincón apartado del Bosque de la Muerte (donde se colaba ilegalmente para entrenar), Naruto intentaba perfeccionar la fricción entre Viento y Tierra.

Sostenía una roca en su mano, intentando erosionarla con chakra de viento a alta velocidad.

¡Zas!

Perdió el control del flujo de aire por un milisegundo.

Una hoja de viento invisible le cortó la palma de la mano profundamente.

La sangre brotó al instante, caliente y roja.

Naruto no hizo muecas.

No buscó vendas.

Simplemente miró el líquido.

Detente, pensó.

No fue una orden consciente al Kyūbi para que lo curara.

Fue una orden biológica directa a sus propias plaquetas.

La sangre no se coaguló lentamente.

Se congeló.

El flujo se detuvo en seco, como si alguien hubiera cerrado un grifo.

La sangre que ya había salido no goteó al suelo; se quedó adherida a la herida, formando un sello líquido y denso, vibrando levemente.

—Mmm…

—el sonido de Kurama fue de curiosidad pura.

—Eso no fui yo.

No usaste mi chakra para regenerar.

Naruto movió la mano.

El sello de sangre no se rompió.

—Me obedeció —susurró Naruto.

—El Ketsuryūgan está reaccionando a tu voluntad, aunque tus ojos sigan siendo azules —analizó el Zorro.

—Tu linaje está despierto, Naruto.

Ya no eres solo un usuario de chakra.

Eres un controlador de fluidos.

Naruto cerró el puño.

La sangre se reabsorbió parcialmente y la herida se selló bajo una costra instantánea.

Sonrió.

Ya no necesitaba tiritas.

Fue una misión de Rango C estándar: recuperar una estatua de jade robada a un comerciante por “unos gamberros”.

Por supuesto, el cliente mintió.

No eran gamberros.

Eran ex-ninjas renegados de la Lluvia.

El Equipo 7 cayó en una emboscada en un desfiladero estrecho.

Kunais explosivos llovieron desde arriba.

Kakashi, leyendo su libro, saltó a una rama alta.

—Vaya, esto se complicó —dijo, mirando hacia abajo—.

A ver cómo lo resuelven.

Sasuke desenvainó un kunai, listo para lanzar una bola de fuego, pero estaba en desventaja de altura.

Sakura se pegó a la pared de roca, protegiéndose.

Naruto no gritó.

No pidió órdenes a Kakashi.

Escaneó el terreno.

Tierra suelta.

Viento del norte.

Tres enemigos arriba.

Sin hablar, Naruto pisó el suelo con fuerza, inyectando chakra de Tierra para aflojar el polvo, y luego sopló una ráfaga de Viento sutil.

No fue un ataque.

Fue una cortina de humo de polvo abrasivo que se elevó hacia los enemigos, cegándolos.

—¡Sasuke!

—dijo Naruto, voz baja y seca—.

¡A las doce!

¡Ahora!

No fue una sugerencia.

Fue una orden táctica.

Sasuke, viendo la oportunidad creada por el polvo, no discutió.

Saltó y lanzó su Gōkakyū no Jutsu justo donde Naruto indicaba.

El fuego atravesó la nube de polvo y golpeó a los enemigos cegados.

Cayeron chamuscados.

Sakura corrió a asegurar la estatua.

Naruto se quedó en su posición, sin celebrar, limpiándose el polvo de las manos.

Kakashi bajó del árbol.

Había visto la secuencia.

Naruto había creado la apertura, había dirigido al “pez gordo” (Sasuke) y había asegurado el objetivo sin exponerse.

No buscó la gloria del golpe final, anotó Kakashi mentalmente.

Usó a Sasuke como su artillería.

Eso no es instinto de combate…

es instinto de Capitán.

—Buen trabajo —dijo Kakashi, guardando su libro—.

Parece que ya no necesitan que les sostenga la mano.

Naruto volvió a poner su sonrisa tonta.

—¡Jeje!

¡Tuve suerte con ese polvo!

¡Se me metió en la nariz, dattebayo!

Pero Kakashi ya no se tragaba el cuento de la suerte.

El niño estaba liderando desde las sombras, y lo hacía terriblemente bien.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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