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What if, Naruto con el ketsuryugan - Capítulo 64

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64: Capítulo 63: El Acuerdo 64: Capítulo 63: El Acuerdo El campo de entrenamiento 44, “Bosque de la Muerte”, era peligroso.

Pero los páramos del norte, una zona rocosa y árida en los límites de Konoha, eran desoladores.

Allí no había árboles que amortiguaran los gritos.

Solo viento, polvo y soledad.

Naruto estaba de pie en medio de un cráter pequeño.

Su chaqueta naranja estaba tirada en una roca.

Su torso estaba cubierto de moretones y sudor.

Tenía la mano derecha extendida, palma hacia arriba.

—Más rotación —ordenó la voz en su cabeza.

Naruto apretó los dientes.

—Se está dispersando.

Quema.

—Quema porque tu control es basura.

Estás intentando contener un tifón en una taza de té.

—Cierra los dedos.

Imagina que hay una barrera invisible que el chakra no puede cruzar.

Naruto gruñó.

El chakra azul en su mano giraba salvajemente, chisporroteando.

No era una esfera perfecta.

Era un ovoide inestable que vibraba con un sonido agudo, como una sierra eléctrica defectuosa.

¡Puff!

La esfera explotó en una nube de humo inofensiva, lanzando a Naruto hacia atrás.

Cayó de espaldas contra la tierra dura.

Jadeando.

—Maldita sea…

—susurró Naruto, mirando su mano enrojecida por la fricción del chakra—.

¿Cómo demonios hacía esto el Cuarto?

—Con paciencia.

Y con dolor.

En el paisaje mental, Kurama estaba de pie, inmenso, mirando a través de la reja abierta.

—Yo vi nacer esa técnica, Naruto.

—No con mis ojos, sino a través de los ojos de Kushina.

—Minato tardó tres años en perfeccionarla.

Se pasaba las noches en la cocina, haciendo girar el chakra mientras tu madre le gritaba que dejara de hacer ruido.

Naruto se sentó en la tierra.

—¿Mi madre lo vio?

—Kushina decía que era una “bola de caos”.

—Ella tenía el chakra para hacerla, pero no la paciencia.

Tú tienes ambas cosas.

—Minato basó el Rasengan en la Bijuudama (Bola de Bestia con Cola).

Es pura compresión de forma.

No requiere sellos porque no cambia la naturaleza, solo la forma.

Kurama proyectó una imagen en la mente de Naruto.

Una memoria recuperada.

Vio unas manos masculinas (Minato) sosteniendo una esfera perfecta de luz azul frente a una mujer pelirroja que miraba con fascinación y amor.

—Visualiza esa rotación —instruyó Kurama.

—Derecha.

Izquierda.

Compresión.

Todo al mismo tiempo.

Naruto se levantó.

Sus piernas temblaban, pero sus ojos estaban fijos.

—Otra vez.

Pasaron tres días.

El progreso fue monstruoso.

Lo que a un ninja normal le tomaría meses, Naruto lo devoraba en horas gracias a dos factores: Su capacidad de usar Kage Bunshin (Clones de Sombra) para multiplicar la experiencia (aunque Kurama limitaba esto para no freír su cerebro tras el incidente del sello).

La guía directa de Kurama, que ajustaba el flujo de chakra de Naruto desde adentro, actuando como un regulador de voltaje.

Al cuarto día, Naruto sostenía una esfera.

No era perfecta.

La superficie era rugosa y parpadeaba.

Pero se mantenía.

Giraba con suficiente fuerza para arrancar la corteza de un árbol sin tocarlo.

—Es pesada —dijo Naruto, sintiendo el efecto giroscópico en su muñeca.

—Es suficiente por ahora.

Si golpeas a alguien con eso, le triturarás los órganos internos.

—Ahora…

el Viento.

Naruto deshizo el Rasengan.

Sacó un kunai.

—Ya sé que tengo afinidad de Viento.

Corté la hoja de papel.

—Eso es básico.

Necesitas afilar tu chakra.

—El Rasengan es un martillo.

El Viento es el filo.

—Quiero que inhales.

Naruto obedeció.

—Ahora, circula el chakra por tus pulmones.

No lo expulses como una bola de fuego.

Mézclalo con el oxígeno.

—Haz que tu chakra vibre a una frecuencia molecular alta.

—Fūton: Reppūshō (Elemento Viento: Palma de Vendaval).

Naruto juntó las manos.

El aplauso generó una onda de choque.

Pero no fue un simple empujón.

La ráfaga cortó la roca frente a él, dejando una incisión limpia de tres centímetros de profundidad.

—Corta…

—murmuró Naruto.

—Eres un conducto extraño, Naruto.

—Tienes Viento.

—Pero cuando usaste la tierra y el viento juntos en el bosque, creaste magnetismo.

—Y esos ojos rojos…

controlan el líquido.

Kurama se acercó a los barrotes, pensativo.

—Normalmente, un ninja tiene una afinidad.

Los Jōnin tienen dos.

—Tú…

tu cuerpo es un lienzo caótico.

Probablemente por la mezcla de sangre Uzumaki, mi chakra corrosivo y las modificaciones genéticas accidentales de ser un Jinchūriki desde el nacimiento.

—Puedes manejar más de una naturaleza.

No solo aprenderlas, sino sentirlas.

Naruto miró sus manos.

Tierra.

Viento.

Sangre.

Era un arsenal desordenado.

—Pero no te distraigas —advirtió Kurama.

—El que mucho abarca, poco aprieta.

—Por este mes, olvida el magnetismo.

Olvida la sangre.

—Céntrate en el Viento y la Forma.

—Quiero que tu chakra sea tan afilado que puedas cortar el acero de la defensa de Gaara.

—Entendido —dijo Naruto.

Estaba exhausto.

No había comido en diez horas.

Sus nudillos sangraban.

Su red de chakra dolía.

Se dejó caer de rodillas.

—Necesito…

descansar un poco…

—¡Levántate!

El rugido de Kurama fue tan fuerte que Naruto saltó por reflejo.

—¿Crees que el chico de la arena está descansando?

—¿Crees que Neji está durmiendo?

—Ellos tienen talento.

Tú tienes resistencia.

—Tu única ventaja es que puedes entrenar cuando ellos colapsan.

—Si duermes ahora, mueres en la final.

—¿Tenemos un acuerdo o no?

Naruto se limpió el sudor de la frente.

La fatiga era un peso plomo.

Pero la imagen de Neji mirándolo con desprecio, y la imagen de Gaara rompiendo a Lee, ardieron en su mente.

—Tenemos un acuerdo —gruñó Naruto.

Se puso de pie, tambaleándose.

Levantó la mano derecha de nuevo.

El chakra azul comenzó a girar.

—No voy a dormir —dijo Naruto con una sonrisa salvaje y cansada—.

Voy a dominar esto aunque se me caiga la mano.

En la oscuridad de la mente, Kurama se tumbó, satisfecho.

El arma se estaba templando sola.

Y el mes acababa de empezar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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