What if, Naruto con el ketsuryugan - Capítulo 70
- Inicio
- Todas las novelas
- What if, Naruto con el ketsuryugan
- Capítulo 70 - 70 Capítulo 69 Sangre sin Permiso
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
70: Capítulo 69: Sangre sin Permiso 70: Capítulo 69: Sangre sin Permiso El campo de entrenamiento improvisado, ubicado a cinco kilómetros de los límites de Konoha, en una zona de fallas geológicas conocida como “La Garganta del Diablo”, olía a matadero.
No había enemigos.
No había cadáveres de animales.
Solo había un chico de doce años, arrodillado en el centro de un círculo de rocas ennegrecidas, sangrando por la nariz, los ojos y los poros de la piel.
Naruto Uzumaki estaba rompiendo las leyes de la biología humana.
Frente a él, suspendidas en el aire frío de la madrugada, flotaban doce esferas de líquido carmesí.
No eran agua teñida.
Eran su propia sangre.
Extraída voluntariamente a través de incisiones en sus antebrazos que se abrían y cerraban bajo su control forzado.
Sus ojos no eran azules.
Eran de un rojo espeso, con la pupila horizontal vibrando violentamente.
El Ketsuryūgan (Ojo del Dragón de Sangre) estaba activo al máximo rendimiento.
—Condensar…
—susurró Naruto.
Su voz era un gorgoteo.
Tenía sangre en la garganta.
Las doce esferas temblaron.
Bajo la orden de su chakra visual, el líquido perdió su viscosidad natural.
Se endureció.
Las esferas se estiraron, afilándose en los extremos.
Se convirtieron en doce agujas de senbon hechas de hematíes cristalizados.
—Disparar.
¡THWIP-THWIP-THWIP!
El sonido fue casi imperceptible.
Las agujas de sangre cruzaron el aire a una velocidad supersónica.
Impactaron contra un bloque de granito a veinte metros.
No rebotaron.
Perforaron la piedra, hundiéndose diez centímetros en la roca sólida antes de volver a licuarse y gotear como una mancha macabra.
Naruto sonrió, mostrando unos dientes manchados de rojo.
—Funciona.
—Es más rápido que un kunai.
Y puedo reciclar la munición si recupero la sangre.
Intentó ponerse de pie.
El mundo giró.
Sus piernas fallaron.
La anemia aguda golpeó su cerebro como un martillo.
Cayó de cara contra la tierra polvorienta, jadeando, con el corazón latiendo a un ritmo irregular y peligroso.
—¡Suficiente!
El rugido de Kurama en su mente fue tan potente que casi le provoca una migraña.
—Estás cruzando la línea, estúpido.
—Tu factor de regeneración Uzumaki es alto, pero no es infinito.
—Has perdido casi medio litro en diez minutos.
—Si sigues drenando tu propio tanque para disparar balas, morirás antes de que empiece el combate.
—El Ketsuryūgan consume hierro y oxígeno.
Tu cerebro se está asfixiando.
Naruto se dio la vuelta, quedando boca arriba, mirando el cielo gris del amanecer.
—Necesito dominarlo, Kurama.
—Karin dijo que “quemaba”.
Dijo que era un sol oscuro.
—Si tengo este poder, tengo que saber usarlo sin desmayarme.
—No puedes entrenar un Dōjutsu basado en la sangre como si fuera un músculo.
—Es un recurso limitado.
—Te prohíbo usarlo más de tres veces al día.
—Si veo que intentas sacar esas agujas de nuevo hoy, cortaré mi flujo de chakra y te dejaré en coma una semana para que aprendas.
Naruto cerró los ojos, sintiendo cómo su médula ósea trabajaba a marchas forzadas para reponer las pérdidas.
—Está bien…
zorro mandón.
—Descanso de sangre.
—Pasemos al acero.
Una hora después.
Naruto había comido tres barras de hierro concentrado y bebido dos litros de agua.
Estaba de pie, con el torso desnudo y vendado.
En su mano derecha sostenía a Enma.
La espada negra, con su empuñadura de piel de raya, parecía más pesada que al principio.
O quizás era Naruto quien estaba más débil.
Al principio, la espada había sido una sanguijuela.
Cada vez que Naruto aplicaba chakra, la espada lo tragaba con voracidad, dejándolo seco.
—No pelees con ella —se dijo a sí mismo.
Recordó las palabras de Zabuza Momochi, a quien había visto pelear en el País de las Olas.
La espada no es una herramienta.
Es una extensión del brazo.
Naruto cerró los ojos.
Ajustó su respiración.
Inhalar…
Exhalar…
Visualizó su chakra no como un combustible que se vierte en un motor, sino como un río que fluye hacia el mar.
Su brazo era el cauce.
La espada era el delta.
—Suaviza el agarre —aconsejó Kurama, observando con ojo crítico.
—La estás estrangulando.
—Ese metal tiene una consciencia primitiva.
Si lo aprietas, se rebela.
—Invítala a beber, no la obligues.
Naruto relajó los dedos.
Dejó que una fina capa de chakra de Viento fluyera hacia la hoja.
Pero esta vez, no empujó el chakra.
Lo dejó deslizarse.
Vvvvmmmm…
Enma vibró.
No fue el zumbido agresivo y hambriento de antes.
Fue un ronroneo.
El metal negro se recubrió de un aura azul pálida, casi invisible.
El peso de la espada desapareció.
De repente, se sintió ligera como una pluma.
—Ahora…
Naruto abrió los ojos.
Frente a él había un tronco de roble grueso.
No hizo un movimiento amplio.
No gritó.
Simplemente dio un paso y dejó caer la hoja en un arco diagonal.
Ssshht.
No hubo sonido de impacto.
No hubo astillas volando.
La parte superior del tronco simplemente se deslizó hacia abajo, con un corte tan liso que la superficie parecía pulida a espejo.
Naruto miró la espada.
El drenaje de chakra había sido mínimo.
La espada estaba satisfecha con el sorbo, no exigía el litro entero.
—Ya no me peleas —susurró Naruto, acariciando el lomo de la hoja—.
Entendiste quién manda, ¿verdad?
—O quizás…
entendiste que si me matas, te quedarás oxidándote en este agujero.
—Es simbiosis, Naruto.
—Has sincronizado tu frecuencia respiratoria con la vibración del metal.
—Ahora tus cortes son letales por precisión, no por fuerza bruta.
—Eso es lo que hacen los espadachines reales.
Naruto enfundó a Enma.
El clic final sonó definitivo.
Tenía la sangre.
Tenía la espada.
Se sentó sobre una roca, mirando hacia el bosque.
Involuntariamente, su mente vagó hacia un evento de hacía unos días.
Karin.
El nombre flotó en su mente.
Naruto no era estúpido.
Sabía que pensar en ella era una distracción.
Pero no podía evitar recordar la sensación.
No era la “atracción” tonta que sentía por Sakura, que era superficial y basada en una normalidad que él envidiaba.
Con Karin…
fue biológico.
Fue como si dos imanes del mismo polo se hubieran encontrado en un pajar.
Recordó sus gafas empañadas.
Las marcas de dientes en sus brazos.
La muerden para curarse, pensó Naruto con un asco frío.
La usan como a una poción de vida.
—Ella es débil —dijo en voz alta, intentando convencerse.
—Se deja usar.
—Yo no me dejaré usar.
—Ella sobrevive como puede —intervino Kurama.
—No todos tienen un demonio dentro para defenderse.
—Esa chica…
tiene un potencial sensorial que supera al tuyo.
—Su habilidad para detectar chakra y ocultar el suyo es de élite.
—No la subestimes.
—Y no niegues que te sentiste bien al ver a alguien de tu especie.
Naruto gruñó.
—No me importa.
—Si me la cruzo en las finales, la aplastaré como a los demás.
—No tengo amigos, Kurama.
Solo tengo objetivos.
Pero en el fondo, Naruto sabía que era mentira.
Había archivado la firma de chakra de Karin en una parte especial de su cerebro.
“No matar”.
Era la única etiqueta de ese tipo en su mente ahora mismo.
El sol ya estaba alto.
Naruto sacó un pergamino y un trozo de carbón.
Era hora de la teoría.
Tenía que organizar su arsenal.
No podía entrar a la arena tirando técnicas al azar.
—Repaso, Kurama.
¿Qué tenemos?
El Zorro se acomodó en su jaula mental, listo para la lección táctica.
Taijutsu: Estilo agresivo y sucio.
Adaptado del estilo del bosque.
Uso de Enma para Kenjutsu (Nivel intermedio-alto).
Ninjutsu Elemental: Fūton (Viento): Fūton: Reppūshō (Palma de Vendaval): Potenciado.
Ahora es una cuchilla invisible de medio alcance.
Fūton: Shinkūgyoku (Esfera de Vacío): Naruto había aprendido a escupir balas de aire comprimido.
No eran tan potentes como las de un usuario experto como Danzo, pero servían para hostigar.
Doton (Tierra): Doton: Ganchūsō (Pilares de Roca): Dominado.
Estacas ofensivas.
Doton: Doryūheki (Muro de Tierra): Descartado por Naruto (“La mejor defensa es matar al otro”).
Modificado a Doton: Doryūdan (Balas de Dragón de Tierra) usando barro del entorno.
Kekkei Genkai / Habilidades Especiales: Ketsuryūgan (Ojo del Dragón de Sangre): Control Hemático: Agujas de sangre, coagulación externa.
Genjutsu: Capacidad de atrapar al enemigo en una ilusión de ahogamiento si hay contacto visual directo (aún experimental).
Manifestación Hemática: Látigos de Carne (Espalda baja): 4 tentáculos de sangre densa.
Fuerza bruta.
Destrucción de terreno.
Lento.
Alas del Purgatorio (Hombros): Alas de cristalización sanguínea.
Disparo rápido de esquirlas.
Gasto extremo de resistencia.
Alta movilidad.
Jiton (Elemento Imán – Fusión de Tierra y Viento): Jiton: Sajin Arashi (Tormenta de Polvo Magnético): Nube de erosión.
Invocación: Dokuga (Dragón de Komodo): Tanque, veneno, excavación.
Naruto miró la lista.
Era impresionante para un Genin.
Era aterradora para un Chuunin.
Pero su enemigo no era normal.
—Gaara —dijo Naruto, escribiendo el nombre en el suelo y rodeándolo con un círculo—.
Ese es el problema.
—Su arena es automática.
—Si me acerco, me aplasta.
—Si uso los Látigos de Carne, su arena lo bloqueará.
Esas cadenas de sangre son fuertes, pero la arena de Gaara es densa y maleable.
—El problema de Gaara no es la cantidad de arena —analizó Kurama.
—Es el control electromagnético que usa su chakra para mover los minerales.
—La arena responde a su voluntad magnética.
Naruto sonrió.
Una sonrisa zorruna y cruel.
—Exacto.
—Si uso Jiton, no para atacarlo, sino para interferir…
Naruto dibujó un esquema.
Arena de Gaara <—> Chakra de Gaara.
Interferencia de Naruto (Polvo Magnético) en medio.
—Voy a crear un campo de estática —explicó Naruto—.
Voy a usar el Jiton: Jikai Kōsen (Rayo de Campo Magnético).
—No será un ataque visible.
—Voy a saturar el aire alrededor de su arena con polvo cargado negativamente.
—Cuando él intente mover su arena, esta se volverá pesada.
Lenta.
Se pegará entre sí.
—Voy a “hackear” su conexión con la arena.
—Arriesgado —dijo Kurama.
—Requiere un control de chakra perfecto para mantener el campo mientras peleas.
—Pero si funciona…
su Defensa Absoluta se convertirá en una tumba de barro estático.
—Y cuando su arena falle —dijo Naruto, rompiendo el carbón—…
entraré con el Viento.
—El Viento dispersa la arena.
—Y Enma cortará su garganta.
La noche cayó de nuevo.
El mes de entrenamiento estaba llegando a su fin.
Naruto se sentó frente a la fogata.
Se sentía diferente.
Más pesado.
Más viejo.
La inocencia se había ido para siempre, reemplazada por una eficiencia militar.
—Kurama.
—Mañana volvemos a la torre.
—Sí.
—Hagamos un trato final.
—Sobre el Ketsuryūgan.
—Te escucho.
—No lo usaré en la primera ronda.
—No lo usaré contra Neji.
—El Viento y el Rasengan deberían bastar para el Hyūga si sigo tu estrategia.
—De acuerdo.
El Hyūga es arrogante.
Si le muestras tus cartas especiales al principio, las otras aldeas prepararán contramedidas.
—Guarda los ojos rojos para Gaara.
O para Orochimaru.
—Y algo más —dijo Naruto, mirando las llamas—.
El odio.
—¿Qué pasa con él?
—Sigue ahí.
—Odio a la aldea.
—Odio a Hiruzen por mentirme.
—Odio a Kakashi por abandonarme.
—Odio a Jiraiya por no aparecer.
—Odio a los aldeanos que me miran ahora con miedo en lugar de desprecio.
Naruto apretó el puño sobre su rodilla.
—Pero no voy a estallar.
—No voy a gritar en medio del estadio como un loco.
—Voy a sonreír.
—Voy a ser educado.
—Voy a jugar su juego.
—¿Estrategia?
—Sí.
—Si me ven como un monstruo rabioso, me encerrarán o me matarán.
—Si me ven como un “genio incomprendido” que ha madurado…
me darán más libertad.
—Y necesito libertad para hacerme más fuerte.
Naruto levantó la vista hacia la luna llena.
—Voy a ser el Shinobi perfecto de Konoha, Kurama.
—Voy a ganar sus torneos.
Voy a cumplir sus misiones.
—Y mientras ellos me aplauden…
yo afilaré el cuchillo detrás de mi espalda.
—Hasta que sea lo suficientemente fuerte para no necesitar fingir nunca más.
—Jajajajaja…
—la risa de Kurama fue suave, casi afectuosa.
—Ese es mi chico.
—Has aprendido la lección más importante: El engaño es la herramienta principal del ninja.
—Vamos, Naruto.
—Mañana empieza el espectáculo.
Naruto apagó la fogata con un pisotón.
La oscuridad lo envolvió.
Pero sus ojos, brillando con un leve tono rojizo en la penumbra, veían el camino con total claridad.
El entrenamiento había terminado.
La guerra fría había comenzado.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com