What if, Naruto con el ketsuryugan - Capítulo 74
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- Capítulo 74 - 74 Capítulo 73 El nombre que pesa
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74: Capítulo 73: El nombre que pesa 74: Capítulo 73: El nombre que pesa El estadio de Konoha era un caldero de ruido.
Miles de espectadores abarrotaban las gradas.
Los señores feudales se abanicaban en los palcos VIP.
En la arena, los finalistas estaban alineados.
Gaara, Temari, Kankurō, Shino, Shikamaru, Sasuke (ausente), Neji y Naruto.
La multitud vitoreaba a los “favoritos”: al Uchiha, al genio Hyūga.
Cuando miraban a Naruto, el silencio era incómodo o burlón.
Genma Shiranui, el nuevo supervisor con el senbon en la boca, dio un paso al frente.
—El primer combate es: Neji Hyūga contra Naruto Uzumaki.
—Los demás, suban a la sala de espera.
La arena se vació.
Neji y Naruto quedaron frente a frente.
El contraste era absoluto.
Neji, con su postura impecable del Puño Suave, ojos blancos y arrogancia aristocrática.
Naruto, con su capa negra, vendas y esa quietud antinatural que había adquirido en los páramos.
—El destino es curioso —dijo Neji, activando su Byakugan.
Las venas alrededor de sus ojos se hincharon—.
Me pone frente a la basura para que demuestre la superioridad de la élite en el primer acto.
—Ríndete, Naruto.
—Un perdedor siempre será un perdedor.
Esa es tu marca.
Es inmutable.
Naruto no respondió.
Simplemente se quitó la capa, revelando su ropa de combate negra y ajustada.
Genma levantó la mano.
—Bien.
Presentaré a los combatientes.
—A mi derecha, el genio del Clan Hyūga, Neji.
—A mi izquierda, el Jinchūriki de…
perdón, el Genin de Konoha, Naruto Uzu…
—Espera.
La palabra cortó el aire.
Naruto levantó una mano, interrumpiendo al árbitro.
Genma frunció el ceño.
—¿Qué pasa?
¿Te retiras?
Naruto miró hacia el palco principal.
Sus ojos azules se clavaron directamente en los ojos de Hiruzen Sarutobi.
El Hokage sintió un escalofrío.
Sabía lo que venía.
—Mi presentación está incompleta —dijo Naruto.
Su voz fue amplificada por una ráfaga sutil de chakra de Viento, resonando en todo el estadio.
—Me llamo Naruto.
—Pero mi apellido no es solo Uzumaki.
—Soy el hijo del hombre que salvó esta aldea y al que vosotros traicionasteis con vuestro olvido.
El estadio se quedó en silencio absoluto.
Naruto sonrió, una sonrisa fría y política.
—Soy Namikaze Uzumaki Naruto.
El murmullo estalló como una bomba.
“¿Namikaze?” “¿Como el Cuarto?” “¡Imposible!” “Míralo…
esos ojos…” En el palco, Hiruzen apretó los reposabrazos de su silla hasta romper la madera.
Los Jōnin veteranos (Kakashi, Guy, Asuma) se quedaron de piedra.
El secreto de rango S acababa de ser violado por el propio sujeto en televisión internacional.
Neji parpadeó.
Su compostura perfecta se agrietó.
—¿Namikaze?
—balbuceó Neji—.
¿Estás diciendo que tú…?
—Estoy diciendo que tu discurso sobre el “linaje” y el “destino” es basura —dijo Naruto, bajando su postura de combate—.
Tú lloras por una marca en la frente.
—Yo he vivido en el infierno siendo el hijo de un rey.
—Cállate y pelea, Hyūga.
Genma, aturdido pero profesional, bajó la mano.
—¡Comiencen!
Neji atacó.
La furia y la confusión lo hicieron más rápido.
—Jūken (Puño Suave).
Se lanzó contra Naruto.
Sus palmas eran borrones.
Naruto no intentó bloquear.
Esquivó.
Pero el Byakugan veía todo.
Neji rozó el hombro de Naruto.
Rozó su costilla.
Rozó su muslo.
—¡Cerrado!
¡Cerrado!
¡Cerrado!
—gritó Neji—.
¡Tus puntos de chakra son míos!
Naruto sintió cómo sus tenketsu se bloqueaban.
El flujo de chakra se interrumpió en sus extremidades.
Neji conectó un golpe directo al pecho.
Naruto patinó hacia atrás, escupiendo saliva.
—Se acabó —dijo Neji, recuperando su arrogancia—.
He cerrado tu red.
No puedes usar Ninjutsu.
—El destino te ha castigado por tu mentira.
Naruto se limpió la boca.
No había pánico en sus ojos.
Había cálculo.
—Idiota —dijo Kurama en su mente.
—Cree que el chakra solo viaja por los canales principales.
Naruto se enderezó.
Neji vio algo imposible con su Byakugan.
Los puntos estaban cerrados, sí.
Pero el chakra de Naruto no se detuvo.
Se filtró en su sangre.
Naruto estaba usando la micro-manipulación del Ketsuryūgan (sin activarlo visualmente) para forzar su propia sangre a actuar como un conductor de energía, puenteando los bloqueos de Neji.
—Te mueves bien —dijo Naruto—.
Pero tu estilo necesita que el oponente esté quieto.
Naruto golpeó el suelo con el pie.
—Doton: Doryū Taiga (Elemento Tierra: Río de Lodo).
El suelo de piedra bajo los pies de Neji se convirtió en barro líquido.
Neji perdió el equilibrio por una fracción de segundo.
Su postura perfecta se rompió.
—¡Ahora!
—pensó Naruto.
Inhaló.
—Fūton: Reppūshō (Elemento Viento: Palma de Vendaval).
Naruto aplaudió.
La onda de viento impulsó su propio cuerpo como un cohete, no para atacar, sino para cerrar la distancia.
Apareció frente a Neji.
Neji intentó rotar.
—Hakkeshō Kai…
Naruto no le dejó girar.
Usó el impulso del viento para golpear con el codo en la garganta de Neji antes de que la cúpula se formara.
¡GHACK!
Neji se atragantó.
La rotación falló.
Naruto agarró el brazo extendido de Neji.
Usó la fuerza centrífuga del Hyūga en su contra.
Lo lanzó contra el suelo.
Neji rebotó.
Intentó levantarse, tosiendo.
—¡No…
no puedes…!
—Neji miró a Naruto.
El Byakugan veía el caos dentro del rubio.
La sangre de Naruto estaba sellando los daños internos en tiempo real.
Se está adaptando, pensó Neji con terror.
No está resistiendo mis golpes.
Está evolucionando alrededor de ellos.
Naruto caminó hacia él.
Neji lanzó un golpe desesperado al corazón.
Naruto lo desvió con la mano desnuda, imbuida en chakra de Viento que actuó como un guante cortante.
La manga de Neji se rasgó.
Su piel se cortó.
—Eres predecible, Neji —dijo Naruto.
Naruto cargó chakra en su mano derecha.
No era el Rasengan completo.
No quería mostrarlo aún.
Era una concentración densa de chakra puro.
Un golpe de gracia.
Golpeó a Neji en el estómago.
El Hyūga salió disparado, rodando diez metros hasta estrellarse contra la pared del estadio.
Neji cayó de bruces.
Intentó levantarse.
Sus piernas no respondieron.
Estaba derrotado.
Física y psicológicamente.
Genma levantó la mano.
—El ganador es…
—Espera —dijo Naruto.
Naruto caminó hacia Neji.
El Hyūga estaba en el suelo, mirando a Naruto con odio y miedo.
—¿Vas a…
vas a darme el discurso?
—escupió Neji—.
¿Vas a decirme que cambie mi destino?
Naruto lo miró desde arriba.
Sus ojos eran pozos sin fondo.
Llevó su mano a la empuñadura de Enma.
—No —dijo Naruto—.
Hablas demasiado.
—Y me aburres.
Naruto desenvainó la espada.
El metal negro brilló.
Naruto levantó el arma.
Iba a decapitarlo.
No por estrategia.
No por necesidad.
Por puro capricho.
Porque podía.
El estadio gritó.
—¡Detente!
¡CLANG!
Dos senbon de metal chocaron contra la hoja de Enma, desviando el corte milímetros del cuello de Neji.
Genma estaba allí, sujetando la muñeca de Naruto con fuerza de Jōnin.
—El combate ha terminado, Namikaze —dijo Genma, usando el apellido con una mezcla de respeto y advertencia—.
Si lo matas, te descalifico y te arresto.
Naruto miró a Genma.
Luego miró a Neji, que estaba pálido como un cadáver, sintiendo el frío del metal en su nuca.
Naruto se encogió de hombros.
Envainó la espada.
—Como quieras.
Naruto se dio la vuelta y caminó hacia la salida.
No hubo vítores.
El estadio estaba sumido en un silencio sepulcral.
Nadie aplaudía al hijo del Cuarto.
Le tenían miedo.
En las gradas, Hinata Hyūga se cubrió la boca con las manos.
Lágrimas calientes bajaban por sus mejillas.
No lloraba porque Neji hubiera perdido.
Lloraba porque el Naruto que ella amaba nunca habría intentado ejecutar a un compañero caído.
A su lado, Hiashi Hyūga, el líder del clan, observaba la escena con el Byakugan activo.
Miraba a Naruto.
Y luego miraba a Hiruzen.
No dijo una palabra.
Pero su silencio gritaba que Konoha acababa de entrar en una era muy oscura.
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