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What if, Naruto con el ketsuryugan - Capítulo 76

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  4. Capítulo 76 - 76 Capítulo 75 El fuego que no alcanza
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76: Capítulo 75: El fuego que no alcanza 76: Capítulo 75: El fuego que no alcanza El estadio vibraba.

Después de dos rendiciones consecutivas que habían dejado al público con hambre de violencia, la llegada de Sasuke Uchiha fue recibida como la segunda venida de un mesías.

Kakashi y Sasuke aparecieron en un remolino de hojas justo a tiempo.

El “último Uchiha”.

El genio.

La esperanza de Konoha.

Naruto observaba desde la barandilla superior, con los brazos cruzados sobre la capa negra.

—Ahí está —murmuró—.

El chico de los ojos bonitos.

—Veamos si Kakashi le enseñó algo útil o solo trucos de circo.

En la arena, Gaara ya estaba esperando.

No se movía.

Sus brazos cruzados, la arena goteando de la calabaza como un reloj de arena roto.

—Uchiha…

—susurró Gaara—.

Demuéstrame que tienes sangre.

Genma dio la señal.

—¡Comiencen!

Sasuke no perdió un segundo.

Se movió.

Y la grada jadeó.

Su velocidad era absurda.

Era la velocidad de Rock Lee sin pesas.

Sasuke desapareció y apareció detrás de Gaara, lanzando una patada a la cabeza.

La arena se levantó automáticamente para bloquear, pero llegó tarde.

¡PAM!

La arena se rompió.

Gaara fue empujado.

—Es rápido —admitió Naruto—.

Copió el estilo de Lee en un mes.

—Pero la velocidad sin peso no rompe rocas.

El combate se convirtió en una repetición del duelo de Lee, pero con una diferencia: Sasuke tenía Ninjutsu.

Bolas de fuego.

Shurikens manipulados con hilos.

Gaara se encerró en su esfera de arena.

El Ojo de Arena flotó en el cielo, observando.

Entonces, Sasuke se retiró a la pared del estadio.

Hizo los sellos.

Buey, Conejo, Mono.

Agarró su muñeca izquierda.

El chakra se concentró.

Visible.

Audible.

Chiridio…

Chiridio…

¡CHIRIDIO!

El sonido de mil pájaros chillando llenó el estadio.

El chakra azul eléctrico iluminó las gradas.

—Chidori (Millar de Aves).

—Ahí está —dijo Kakashi desde la grada, tenso—.

La técnica de asesinato definitiva.

Sasuke corrió.

La velocidad del cuerpo más la velocidad del rayo.

La hoja de la cuchilla relámpago arrastró el suelo, dejando un surco de destrucción.

Gaara, dentro de su esfera, sintió venir la muerte.

—¡AAAAHHHH!

—gritó Sasuke.

¡CRAAACK!

¡SPLORT!

La mano de Sasuke atravesó la defensa absoluta.

Se hundió en la esfera de arena.

Hubo un silencio de un segundo.

Y entonces, un grito desgarrador salió de la esfera.

—¡SANGRE!

¡ES MI SANGRE!

Sasuke sonrió, triunfante.

Había herido al monstruo.

Intentó retirar la mano.

Pero la arena no lo soltó.

La esfera se deshizo, revelando a un Gaara con el hombro sangrando, pero con una expresión que no era de dolor.

Era de éxtasis demencial.

El brazo de arena del Shukaku, parcialmente transformado, agarró el brazo de Sasuke.

—¡Más!

—rugió Gaara—.

¡Dame más!

Sasuke intentó usar otro Chidori.

Pero el chakra no respondió.

Estaba seco.

El Sello Maldito en su cuello pulsó, doliendo, intentando tomar el control.

Sasuke cayó de rodillas, paralizado por el agotamiento y el miedo repentino.

Su “fuego” se había apagado.

No había alcanzado para quemar al desierto.

Gaara levantó su mano de arena gigante.

No fue un ataque de furia ciega.

Fue presión.

La arena cayó sobre Sasuke como una avalancha controlada.

—¡Sasuke-kun!

—el grito de Sakura desde la grada fue agudo y desesperado.

¡BAM!

Sasuke fue aplastado contra el suelo.

Quedó inconsciente al instante, con las costillas crujiendo bajo el peso.

Gaara levantó la garra para rematarlo, para convertirlo en pasta roja.

¡CLANG!

Genma intervino, bloqueando la arena con su propio cuerpo y una barrera de chakra básica, ayudado por Guy que saltó a la arena en un borrón verde.

—Ganador: Gaara del Desierto —anunció Genma, sudando frío.

El estadio quedó en silencio.

El Uchiha había perdido.

El prodigio había caído.

Los médicos entraron corriendo.

Se llevaron a Sasuke, que parecía un muñeco roto.

Naruto, desde arriba, observó la escena con una ira fría.

No por Sasuke.

Sino por la debilidad.

—Patético —escupió Naruto—.

Un mes con Kakashi para esto.

—Un solo truco.

Y cuando falló, se quedó sin nada.

Gaara se quedó en el centro de la arena.

Jadeando.

Su herida en el hombro sangraba, pero la arena ya estaba sellándola.

Miró hacia las gradas.

Buscó al palco del Kazekage (donde estaba Orochimaru disfrazado).

Esperaba la señal.

Esperaba las plumas.

Esperaba la invasión.

Pero no pasó nada.

El cielo seguía azul.

El público empezaba a aplaudir tímidamente la victoria brutal de la Arena.

—¿Qué demonios?

—Kurama sonaba genuinamente confundido.

—Debería haber empezado ya.

El plan de Orochimaru dependía del caos de Gaara.

Naruto soltó una risa corta y burlona.

—Te equivocaste, zorro estúpido.

—Dijiste: “El mapache está inestable, la invasión empezará cuando el Uchiha lo hiera”.

—Bueno, el Uchiha lo hirió.

—Y aquí estamos.

Sin guerra.

Gaara levantó la vista.

Sus ojos aguamarina, inyectados en sangre y locura, pasaron de largo de los médicos, de Guy, de Genma.

Y se clavaron directamente en la balconada.

En Naruto.

Gaara sonrió.

Una sonrisa que partió su cara.

Lamió la sangre de su propio hombro.

—Maldición —murmuró Kurama, entendiendo de golpe.

—No le importa la invasión.

—El Shukaku no quería la sangre del Uchiha.

Le supo a poco.

—El mapache rechazó el plato principal.

Naruto sostuvo la mirada del monstruo de abajo.

Su mano derecha acarició el mango de Enma.

—Me quiere a mí —dijo Naruto con calma letal.

—Sí.

Siente mi chakra.

Siente tu sangre Uzumaki.

—Ha decidido que el Uchiha era solo el aperitivo.

—Tú eres el banquete, Naruto.

Naruto se dio la vuelta y caminó hacia las escaleras para bajar a la arena.

El torneo continuaba.

Y ahora, la verdadera final estaba a punto de empezar.

—Pues que venga a comer —dijo Naruto—.

Tengo veneno de sobra para atragantarlo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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