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World of Xera: La familia de los Sueños Oscuros - Capítulo 115

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  4. Capítulo 115 - 115 Todos juntos al mismo tiempo VIII
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115: Todos juntos al mismo tiempo VIII 115: Todos juntos al mismo tiempo VIII Borgol olió de cerca de Cyndressa, muy intrusivamente, como si algo extraño encontrara en la arquera oscura.

– ¿tengo algo raro?, de hecho ¿quién eres?

Más aún ¿Quiénes son todos ustedes?

-.

-Son los refuerzos para la guerra en que nos hemos metido- aclaró Fary, adoptando forma humana, al igual que Zul’Axaz; -Gar’Dal prometió guerreros diestros, eran ellos quienes iban a luchar contra el Culto, todos ustedes…- señaló a Arzelen, Kuro y Cyn;- no debían estar aquí-.

Arzelen se apoyó en Uxor, el lobo rojo se sentó dejando un mullido espacio para que su humana favorita se sentara en él.

Li miraba al horizonte, su venganza había sido privada, cuando Lidani murió ella había sido devastadora con su asesino, pero contra Gar’Dal no pudo hacer nada, y ahora Illarian se había escapado, deseaba ser ella y no aquel Redhand quien le matara.

Cuanto había demorado en abrir su corazón, Fenrar… ahora simplemente no estaba.

Ella sin embargo desconocía la historia de Fenrar con Redhand, Morkhal y por sobre todo con Zeraki, tal vez de haber sabido lo que había hecho Fenri con ellos no le habría aceptado.

Kuro se quitó su magullada armadura, casi prácticamente derretida, quedando solo con unas cuantas pieles que llevaba como ropa.

En sus manos tenía algo increíblemente preciado.

Los cabellos de Naxez.

Todos verían entonces aquella magia, la de los Corazón de Dragón, aquella tradición perdida en el olvido de una estirpe humana excepcional.

Kuro llevo el mechón de pelo cerca de su frente, y con la otra mano, para aterradora sorpresa de todos, desgarró una parte de su cuero cabelludo, el dolor que sintió era visible, pero aquella magia funcionaba así, el injerto de cabello de dragón no era de otra manera más figurativa, era literal.

Tomó entonces, firmemente el mechón de pelo y lo introdujo a la fuerza en el cráneo expuesto.

Un destello de energía negra lo iluminó y la sangre se detuvo.

Estaba hecho, Kuro había absorbido el poder de Zul’Naxaria, la primogénita del Rey Dragón Zul’Nefar el Negro.

Arzelen vio el espectáculo en silencio, ¿le amaba cómo hace unos días o había perdido la ilusión con el golpe de realidad que le había propinado el príncipe humano?

Iszel fue más efusiva y se acercó rápidamente al cazador.

-puedo sentir lo fuerte que te has vuelto, Kuro, rebosas energía, es increíble-.

-es mi meta Isz, debó conseguir poder, debo recuperar el nombre de mi familia, y tu padre, linda, debo saber todo lo que tenga que saber, un hombre tan malo, no puede ser tan malo si crio alguien tan dulce como tú-.

Isz se sonrojó, por primera vez Kuro parecía ser encantador, y no un vulgar luchador, aunque siempre fue más considerado con ella que con el resto.

No podía negarlo más, le quería, le gustaba, deseaba que aquel humano fuera de su propiedad, cómo Xera lo era de Gar’Dal, su padre, el Rey Demonio.

Kalair golpeo el hombro de Borgol con el suyo y le susurró, “te gusta, háblale y deja de olerla” y luego se retiró rápidamente a donde estaba Morkhal y Zeraki.

El buen Neandertal gruño y luego puso su mejor cara a Cyndressa, sonriendo ampliamente con sus dientes bestiales.

-Eres fuerte-.

– ¿qué pretendes?

– le respondió Lady Cyn, que intuía el interés del hombre simiesco de nariz gruesa, frente aplanada y cejas prominentes; – parte por preguntarme mi nombre, y luego yo te preguntaré el tuyo- no quería ser descortés con un aliado, nunca lo había sido con nadie, pero su corazón estaba tan herido por la muerte de su esposo, y para colmo ni siquiera latía, esta muerta viva, era un zombi, y no sabía que tanto le olía ese extraño hombre, ella era un monstruo que olía a muerta.

– ¿tú eres, tu nombre es?

-.

-no eres muy buen hablador, mi nombre es Cyndressa de León, Lady Cyndressa para ti, ¿…?, ¿y tú?

-.

– ¡Borgol!

– exclamó golpeando su pecho con el puño, con mucho orgullo; – cazador de bestias-.

-Bueno, ya nos conocemos- le respondió Cyn que se dio media vuelta y se dirigió con Arzelen.

De repente se escuchó un crujir de rocas para el lado de la caverna y luego de un destello de luz se abrió un agujero.

Todos le prestaron atención, pensando que se trataba de un enemigo, algo horrible.

Pero salió primero una cara conocida para los cazadores.

Nía Onova, la princesa Amazona, luego de ella salió un humano de estatura media, delgado, con barba y bigote, armado con placas, rodela y espada.

Finalmente salió una mujer, alta, de piel azulada, ojos luminosos, rostro encantador, pero extrañamente no humana, tenía cuernos y pezuñas, algunos pensaron que era un demonio, pero irradiaba tanta luz y serenidad en su semblante que les pareció más cercana a un ángel que a otra cosa más impía.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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