World of Xera: La familia de los Sueños Oscuros - Capítulo 116
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- Capítulo 116 - 116 Alas de Luz
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116: Alas de Luz 116: Alas de Luz Se sintió la enorme onda expansiva de una explosión terrible a lo lejos.
Todos tuvieron que esforzarse, incluso las poderosas dragonas, por mantenerse en el suelo.
Venía de donde Red e Illarian habían ido a continuar su pelea.
-¡Es Red!- gritó Zeraki angustiada,- no puede ser otro, hay que ir a ayudarlo-.
-Me parece algo correcto, pero solo iremos nosotras- dijo Farizza; – el resto solo estorbara-.
-Descansa Fary- dijo Axaz, poniendo su mano en el hombro de la forma humana de la princesa azul;- conmigo bastará, esa pelea ya terminó, comunícate con Gar’Dal, tenemos que saber dónde será la próxima batalla de esta guerra con el Culto-.
-No te dejaré ir sin mi, dragona;- le increpó Zeraki prendiendo en llamas su martillo, con una mezcla de ira y desesperación, podía sentir como su querido humano no estaba a salvo, esa explosión había sido tremenda, nada, solo Orion, podía haber sobrevivido a aquello-.
-Sin mí tampoco;- dijo Kalair con la voz temblorosa, quería tanto a ese maldito Redhand, le había arruinado la vida en tantas formas, pero hace tan solo unos meses le amaba con locura, ahora, se sentía confundida, no podía dejarlo morir, no otra vez.
Zadriz dio un paso al frente, pero luego uno atrás, estaba irremediablemente enamorada de Red desde el primer momento que lo vio, pero no quería dejarse ver sentimental, sabía que alguien tan fuerte como el Libertador de Zul’Moran no moriría tan fácil.
Axaz no esperó ni hizo caso a las mujeres mortales, se volvió a su forma enorme y abrió vuelo dejando una estela de polvo que hizo toser a todos.
No arriesgaría a guerreros tan valiosos, menos a las mujeres que los Soñadores Oscuros amaban, la irá de ellos podía destruir Xera antes de que Zul’Nefar y Diablo lo hicieran.
El vuelo de un dragón era muy rápido, y Zul’Axaz era particularmente veloz, prontamente se dio cuenta del nivel de destrucción de la pelea de Red e Illarian, donde debía de haber un frondoso bosque, solo quedaban un par de troncos calcinados.
De los contendientes nada.
No estaban, ni sus poderosas energías se sentían.
La Reina Roja agudizo su vista al percatarse de un pequeño montículo de tierra en la que se entreveía algo dorado, como si de una gran piedra de oro se tratase.
Descendió a la tierra que aún estaba caliente y adopto forma humana.
Caminó lentamente hacia aquella cosa tan extraña, una vez al lado vio que no era oro sino luz, era magia ligada a la Luz, una fuerza misteriosa que solo había visto en creaciones de Kal.
Dio algunas patadas suaves a lo que fuera que emitía esa energía.
De pronto aquello reaccionó y se extendieron dos enormes alas emplumadas llenas de esa magia dorada.
El ser que las ostentaba era extraño a lo poco, alto para ser un humano, pero no tanto como ella, piel blanca como la de un muerto, manos y pies bestiales y peludos, un cuerpo delgaducho, pero bien musculado, su rostro, con una expresión extraña, una sonrisa desquiciada y tan perdida como sus ojos, que inquietos miraron a ambos lados hasta por fin posarse en Axaz.
La dragona miró entonces a los pies de aquel hombre y vio un mal herido Redhand, estaba casi quemado por completo y medio despierto medio inconsciente, con una mueca de dolor en la cara.
-Está vivo, aún – dijo el hombre alado; – este maldito es duro-.
-y tú qué eres, tienes la luz de Kal en esas, alas-.
-Yo, puedes llamarme Zaharzim- le sonrió cruzando sus brazos; – Zaharzim Dark Dreams-.
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