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World of Xera: La familia de los Sueños Oscuros - Capítulo 132

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132: Al límite.

132: Al límite.

Kalair disparo sus armas cargadas de electricidad como una tromba de relámpagos en contra de los cultistas del Dragon Negro, eso eran, la guardia de elite de Zul’Nefar, que debían tapar el paso de Krasny Bel hacia su señor y sobre todo a Van Der Gir, que era especialmente débil en contra de su antigua reina.

Aún así por más rápidas que fueran las balas, y diestra la humana con las pistolas, sus disparos eran esquivados con una terrible y atemorizante velocidad por sus enemigos.

Solo Eogrash y Radjedef estaban al nivel de esa inmensa cantidad de guerreros corruptos.

Borgol corrió velozmente en contra de uno de los cultistas, y clavo con destreza la lanza del destino en el cuerpo vendado de su enemigo, este se retorció y solo quedo un manojo de lo que eran sus vestimentas y trozos de su carne, que ya parecía oler a descomposición, al parecer, ellos llevaban milenios malditos entre los muertos y los vivos, entre dragones y seres con forma humana.

A cada momento, sin embargo, los cultistas cambiaban sus patrones de ataque, coordinándose o siendo completamente erráticos, y lo que parecía más aterrador, por cada uno que caía entraban dos a suplirlos desde las sombras de los árboles muertos.

Pronto Borgol y Kalair terminaron uno al lado del otro haciéndole guardia a Redhand, su misión ahora era proteger del culto a su más terrible arma, apenas podían defenderse, solo la lanza del destino mantenía a los sombríos seres lejos de ellos.

Radjedef gritó de ira, no podía creer, que incluso después de matar a Zul’Kyl, se encontrara tan por debajo del nivel de los Soñadores Oscuros, estaba agotándose, sus golpes eran más débiles, y su arma se movía más lenta, incluso ya se sentía más débil que la bruja orca que igualmente se estaba exigiendo en la pelea.

-¡Radjedef!- exclamó Eogrash;- ve con esos humanos y sana a Redhand, es imposible que continuemos esta pelea sin él, venció a Illarian, su nivel esta muy por encima del nuestro-.

La aureola del yelmo del Faraón se prendió en un intenso fulgor llameante, asintió, aunque ningún gesto se veía a través de su casco, dando un potente golpe con el pomo de su arma en el suelo, este se prendió en fuego en un amplio radio, los enemigos saltaron para no quemarse, pero supieron inteligentemente que el nuevo Campeón de Kal usaría esa apertura para dirigirse junto con el grupo de humanos, ¿qué había junto a ellos que lo atrajese tanto?, no lo sabían, pero no lo dejarían llegar allí.

Se lanzaron en masa en contra de Radjedef, y otro enorme grupo salto hacia Eogrash para que no pudiera ayudarlo.

Pero Borgol fue más valiente y lanzó su imponente arma hasta las manos de Radjedef, que sintió como si tuviera en su poder ahora algo que no debería existir, y menos estar en manos mortales, algo tan divino que ni él, Hijo del Sol, debería de empuñarla.

Sintió entonces como si sus palmas y pies fueran perforados al mismo tiempo, con algo tan devastador que apenas pudo mantener su conciencia, aún así la empuño con fuerza, y girándola por sobre su cabeza desintegro a toda la masa de cultistas que quisieron frenarlo.

Finalmente llegó hasta Redhand, y soltó el arma que cayo como si nada en las manos de Borgol, ¿era ese hombre mono tan fuerte?

No importaba ahora.

Puso sus mano sobre el torso del humano de cabellos blancos y rezó en un idioma antiguo, una gran luz envolvió a Orion y de un momento a otro, estuvo completamente curado.

Kalair le sonrió a Red con ternura, su querido asesino estaba nuevamente entre los vivos.

Pero Orion no se inmuto por la muestra de afecto, en tanto abrió los ojos, corrió insensiblemente a sus aliados y miró con furia asesina a toda la multitud de cultistas que ahora eran un ejército, no sabía quienes era, pero si sabía que eran sus enemigos, y que Borgol y Kalair estaban en peligro.

-Kalair, Borgol, tu- les dijo secamente;- manténgase al margen-.

El humano pareció desaparecer, incluso de los ojos de Radjedef, tan rápido se movió que de un instante a otro todo el grupo de los esbirros de Nefar saltaron por los aires, cayendo solo sus vendas y un montón de pulpa de carne.

“Realmente esta a ese nivel”, murmuró Eo para si misma, al momento que incluso los enemigos que la empujaban en el aire se deformaban y estallaban en un baño de sangre espeluznante.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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