World of Xera: La familia de los Sueños Oscuros - Capítulo 142
- Inicio
- World of Xera: La familia de los Sueños Oscuros
- Capítulo 142 - Capítulo 142: Lo siento.
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 142: Lo siento.
Kalair se recogió el cabello y ajustó el cuello de su chaqueta de cuero. Quería —no, necesitaba— ver a Zaharzim de nuevo. Estaba a tan solo un par de pasos, pero por alguna razón que ella no lograba comprender, él no se había acercado. La miraba de tanto en tanto, con un nerviosismo impropio de él. Aún no sabía qué había pasado exactamente en Skyland, ni por qué su vampiro de ojos naranjas había perdido esa luz cálida que tanto la había sorprendido en su reencuentro.
Se aproximó a él lentamente. Zaharzim lo notó y su primer instinto fue darle la espalda, pero sabía que debía enfrentarla. Era necesario. Su mente al fin se había serenado; ya no era un demonio sediento, un lobo desquiciado ni un ángel prístino. Aun así, cada fibra de su ser le pedía desplegar sus alas y salir volando, escapar lejos de quien alguna vez fue la mujer que amaba.
—Kalair… —dijo, casi tartamudeando, al tenerla a escasos centímetros.
—Zaharzim, no hemos tenido tiempo de hablar sobre todo lo ocurrido…
—Kalair, no puedo. Olvidé decirte algo antes. La Luz… la Luz me confundió todo este tiempo. —Zaharzim la envolvió en un abrazo sorpresivo y apretado. Inclinándose hacia su oído, susurró la sentencia—: Amo a otra mujer, y debo volver a ella.
Kalair se heló. El tiempo pareció detenerse. ¿Era esto real? Apenas un tiempo atrás, al verse después de tanto tiempo, se habían besado y él le había prometido lealtad. La traición le quemó el pecho. Lo separó de un violento empujón y, con el rostro desfigurado por la furia, le cruzó la cara de una certera bofetada.
El eco del golpe se perdió en el aire. De pronto, el recuerdo de Orion se cruzó por su mente. Dio media vuelta y comenzó a caminar, para luego echarse a correr en dirección a donde se encontraban Orion y Zeraki. Sin embargo, antes de llegar, algo la jaló bruscamente por el brazo. Creyendo que era Zaharzim arrepentido, su corazón dio un vuelco de emoción, pero al girarse, se topó con el rostro de Eona.
—Kalair Zad… Ni el demonio ni Redhand te quieren ya —susurró la bruja. Sus rasgados ojos verdes se clavaron en ella, y una sonrisa seductora pero letal se dibujó en sus labios—. Y te aconsejo que no vuelvas a molestar a Red. Primero está la orca para él, y en esa lista, la que sigue soy yo.
—¿Qué demonios te crees, bruja? —respondió Kalair, encolerizada, intentando zafarse.
—Gar’Dal, el Dragón Blanco, es el único de los Soñadores Oscuros que aún te quiere. Si buscas un villano sanguinario y encantador, lo tienes a él. Y si no, tienes a ese cavernícola… Personalmente, te recomiendo al cavernícola, sus sentimientos se notan mucho más nobles que los míos o los tuyos. —Eona le apretó la mano con una fuerza sobrenatural, casi castigándola, dejando claro el peligro que latía bajo su piel morena—. Si te acercas a Redhand por despecho o mero capricho, te quemaré viva.
Kalair tembló. El miedo la paralizó por un instante. Ya no era tiempo para encapricharse, no cuando jugaba en un tablero lleno de entidades omnipotentes y novios convertidos en semidioses. Necesitaba estar a solas; procesar el rechazo, procesar su realidad.
A la distancia, frotándose la mejilla enrojecida, Zaharzim sufrió por el daño que acababa de causarle a Kalair. Sin embargo, su decisión era inquebrantable. La verdadera dueña de sus sentimientos era Arande Bennis, la guerrera divina de Zorath. Debía encontrarla y traerla de vuelta. Juntos serían invencibles, y ahora que él ya no estaba bajo la influencia de Kal ni de la Luz, su única misión era liberarla a ella también.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com