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X-Colonus Vol. 1 Semillas de la Rebelión - Capítulo 22

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  4. Capítulo 22 - 22 Razor Reclaimers Unidad de Extracción
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22: Razor Reclaimers: Unidad de Extracción 22: Razor Reclaimers: Unidad de Extracción El tren ascendió por el túnel Iggan como una fuerza muy potente que despertaba a Murti desde las entrañas del Nudo de Vías.

El aire allí arriba era más frío, más áspero y estaba más lleno de cenizas suspendidas entre edificios negros.

Luke fue el primero en dejarse caer en el vagón delantero, riéndose entre jadeos mientras se limpiaba la sangre seca de la frente.

“Increíble, jajaja.

Somos unos malditos locos.

¿Cómo es posible que pudiéramos vencerlos?

Se supone que son subcapitanes”, dijo en tono confiado, recostado en el techo del vagón.

“¿Alguien más siente que nos acabamos de pelear con una montaña?”, bromeó, dejando caer su mochila como si pesara una tonelada.

Rin se acomodó a su lado, con su respiración profunda y pesada, y respondió: “Tú te peleaste con cajas.

Yo cargué un robot blindado tres pisos abajo”.

“Sí, claro.

Peleaste con una chica que casi te gana.

Zary te rescató, jajaja”.

Lyss rodó los ojos mientras ajustaba su arco.

“Todos hemos peleado.

Y todos sobrevivimos.

Guardemos la competencia para después”.

Zary, aún temblando por el exceso de poder que había usado en la batalla pasada, se dejó caer en el asiento opuesto.

“Yo solo quiero un minuto sin que me lancen explosivos o vehículos.

Solo un minuto.

Uno.

¿Es pedir mucho?”.

Kynox, apoyado contra la puerta del vagón, observaba a sus amigos con una calma extraña.

Quise venir solo, pero ellos decidieron dejar sus motivos a un lado y me acompañaron.

Entrenamos juntos y ahora son mis compañeros.

Si algo les llega a pasar, no sé cómo podría liberar a esta gente o hacer lo que mi padre quería, pensó.

Kynox recordó a su padre, Arkan, quien alguna vez le dijo: “Hijo, quisiera que hubiera más equidad, más libertad, hacer de este mundo un lugar mejor”.

Esas palabras resonaban en su mente, pero sabía que si sus amigos morían, no podría cumplir nada de eso.

Por eso, mientras los veía hablar y debatir sobre la pelea que acababa de suceder, se prometió protegerlos.

“Estuvo cerca”, murmuró Kynox.

“Demasiado cerca en algunos puntos.

Ellos son fuertes.

Los acracios no han atacado porque son fuertes, tienen armas mortales, tienen el necrium.

Si bien nosotros somos algo fuertes, ahora es más peligroso.

El plan era infiltrarnos, pero ahora es un escape constante.

Deben estar alerta”.

El tren vibró bajo sus pies, acelerando mientras emergía a la superficie.

Murti se extendía ante ellos como una ciudad dormida bajo tormentas eléctricas, una maraña de rieles torcidos y edificios inclinados por las guerras y conflictos civiles; el lugar solo eran trenes pasando a velocidades elevadas.

Luke levantó una ceja.

“Ahora, ¿quién quiere apostar a que llegaremos a Nexus sin que nos—”.

Un estruendo partió el vagón en seco.

El lado derecho del tren explotó hacia afuera, arrancado por un proyectil metálico que atravesó la estructura como si fuera papel.

Una figura blindada, gruesa y pesada, cayó dentro del vagón levantando chispas.

Su armadura negra tenía el símbolo rojo de un filo dividido.

Lyss apenas tuvo tiempo de gritar: “¡Razor Reclaimers!”.

El soldado levantó su guantelete y una energía magnética vibró en el aire.

Antes de que pudiera atraer a nadie, Rin lo embistió con un grito: “¡No te metas con mi descanso!”.

Lo lanzó fuera del vagón, enviándolo a girar por los rieles, pero la nave que los enviaba, con un magnetismo impresionante, los atraía hacia ella violentamente, destruyendo todo a su paso.

Pero otro misil humano impactó el techo.

Y otro.

Y otro.

Cada uno perforó un vagón distinto hasta que el tren entero chirrió bajo la presión.

“Son demasiados”, murmuró Zary, retrocediendo mientras la energía en sus manos chisporroteaba.

“Están usando trayectorias guiadas… vienen directo por nosotros”.

Luke saltó hacia una ventana rota.

“¡Si vienen por nosotros, que trabajen por su captura!

¡Muévanse!”.

Kynox sintió el vibrar del aire antes de verlos: los Razor Reclaimers descendían desde una nave en forma de cuña, flotando como un depredador silencioso sobre las vías.

Eran soldados diseñados para una sola función: extraer objetivos vivos.

Su armadura era tan pesada que cada paso destruía el piso.

Sus ganchos magnéticos podían arrancar a una persona del suelo como si no pesara nada.

El primero cayó dentro del vagón donde estaba Zary.

Levantó su brazo y la atracción magnética lo sacudió todo.

El cuerpo de Zary se deslizó por el piso contra su voluntad.

“¡No!”, gritó ella, clavándose a una baranda mientras la fuerza la intentaba arrancar.

Con un golpe de energía en la frente de la gruesa armadura, envió de nuevo al proyectil humano hacia su nave.

Lyss rápidamente tensó su arco, respiró hondo y disparó una flecha cargada de su propia energía cinética.

Impactó justo en el imán de la nave, haciendo que la fuerza magnética se desactivara por un segundo.

Zary rodó al suelo jadeando.

“Te debo una”.

“Me lo pagarás con comida luego”, contestó Lyss sin sonreír.

Rin atravesó de un salto el hueco entre vagones para ayudar a Kynox, quien ya había derribado a uno y se enfrentaba al segundo.

“¡Kynox, por la espalda!”, gritó Luke.

Kynox giró justo cuando otro Reclaimer se lanzó hacia él como un misil viviente.

Lo esquivó por centímetros, sintiendo cómo la onda de choque arrancaba los asientos del vagón.

Se impulsó contra una baranda y usó su habilidad: un estallido rápido de adrenalina que le intensificó los reflejos, moviéndose entre los escombros como un destello.

Los vagones grandes del tren permitían que Kynox pudiera moverse y esquivar, pero ellos simplemente eran atraídos nuevamente por su nave y disparados una y otra vez.

El grupo estaba exhausto; las peleas anteriores con Kruger, los drones y los subcapitanes ya habían sido suficiente y el Kor estaba completamente agotado.

Uno de los Reclaimers logró agarrar a Luke.

“¡Chicos, ayúdenme!”, gritó con desesperación mientras veía en su mente cómo se alejaba de los chicos lentamente.

Pero Kynox, de un golpe certero, sacó al Reclaimer del vagón.

En eso, otro llegó rápidamente tomando a Kynox y lanzándose contra la pared al volver a la nave con él.

Zary agarró a Kynox de las piernas, jalándolo fuertemente contra el piso del tren.

El soldado de la unidad de extracción, al tener agarrado de espaldas a Kynox, terminó siendo estrellado contra el suelo del tren, pero justo después de recibir el golpe, fue nuevamente regresado a la nave bruscamente.

“¡No van a llevarse a nadie hoy!”, gruñó Kynox mientras su codo se hundía en la articulación del casco enemigo.

La nave de los Reclaimers descendió aún más, abriendo su compuerta inferior.

El viento se convirtió en un tornado mientras varios ganchos magnéticos descendían como serpientes metálicas.

Luke empujó a Zary hacia atrás.

“¡Cuidado con las líneas!”.

Un gancho pasó rozando su rostro, llevándose parte del metal del vagón.

Lyss se aferró al marco roto de una ventana mientras gritaba: “¡Rin, corta las conexiones del vagón!

¡Si seguimos unidos, nos levantan a todos!”.

Rin no dudó.

Su fuerza era descomunal incluso herido.

Apretó los dedos alrededor del acoplamiento entre vagones y lo arrancó de cuajo, separando tres carros del resto del tren justo cuando los ganchos envolvían el vagón trasero.

Luke exclamó: “¡Eso!

¡Que se lleven el que está vacío, idiotas blindados!”.

Pero los Reclaimers no se rendían.

Dos más cayeron en el vagón delantero, deformando el metal.

Kynox gritó: “¡Al techo, ahora!”.

Todos treparon como pudieron por los restos de las paredes.

El tren avanzaba a máxima velocidad hacia la entrada de Nexus, cuya enorme ciudad en el cielo se veía al fondo del horizonte, iluminada por luces rojas de advertencia.

La persecución se volvió un caos absoluto: el viento golpeaba, los misiles humanos seguían cayendo y la nave tensaba sus ganchos intentando capturarlos.

Kynox los siguió, sintiendo el tren tambalearse.

Los Reclaimers subieron detrás de ellos, sus pasos retumbando con un peso inhumano.

Luke giró y soltó: “Okay, esos bichos sí que necesitan una dieta”.

Lyss disparó otra flecha que explotó en un estallido de aire comprimido, frenando el avance enemigo por segundos.

“¡Chicos, ya no tengo más flechas!”.

Kynox vio lo inevitable.

“El tren no va a aguantar.

No vamos a sobrevivir si intentamos pelear aquí”.

Los agentes de extracción caían y golpeaban el tren con demasiada fuerza, la cual destruía la estructura.

En uno de esos golpes tan fuertes, uno de ellos cayó justo en el vagón de mando, lo cual produjo que el tren comenzara a generar una velocidad mucho mayor, acelerando a tal punto que las vías iban a colapsar, provocando lo peor para quien decidiera estar en su camino.

Rin, de pie en medio del techo que vibraba, miró al frente.

“Nos estrellaremos…”.

Kynox respiró hondo.

“Sí.

Justo en la entrada de Nexus”.

Luke sonrió, una sonrisa tensa pero viva.

“Bueno… mejor que caer en manos de esos monstruos”.

Zary gritó: “¡Prepárense!”.

Lyss cerró los ojos un segundo.

“Que pase lo que tenga que pasar”.

El tren, ya sin estabilidad, chocó contra los rieles finales y saltó del camino.

El mundo se inclinó, giró y explotó en chispas y fuego.

Los Razor Reclaimers fueron lanzados por los aires mientras el convoy entero se volcaba hacia la entrada de Nexus.

Y en el último segundo antes del impacto, el equipo entero se aferró entre sí.

Saliendo disparados del vagón, rápidamente y juntos, consiguieron entrar justo en un edificio por el impulso del impacto.

A las afueras, las naves y sus tripulantes quedaron desconcertados con sus bocas abiertas; hace muchos años no pasaba algo tan grave.

Era el ataque terrorista más grande en los últimos años.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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