X-Colonus Vol. 1 Semillas de la Rebelión - Capítulo 26
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Capítulo 26: El hombre que quiere guerra
Zorn avanzó fuera del almacén con paso firme; ni rápido, ni lento: lo justo para que lo vieran. Las luces de los focos lo siguieron de inmediato, rebotando en su capa verde oscura, sucia de polvo y sangre seca. Los Razor Reclaimers levantaron sus armas al unísono y, por un segundo, Nexus entera pareció contener la respiración. “Objetivo confirmado. Es él.” Zorn alzó la cabeza y caminó hacia la avenida rota, dejando atrás el edificio. Cada paso suyo resonaba distinto, como si el suelo entendiera quién lo pisaba. No activó el KOR todavía; no lo necesitaba. Quería que lo siguieran. “Todas las unidades, cierren perímetro. No lo pierdan.”
Zorn comenzó a correr. No era una carrera desesperada; era un ritmo controlado, constante, calculado. Lo suficiente para obligarlos a moverse, lo bastante lento para que creyeran que podían alcanzarlo. Los Razor Reclaimers avanzaron tras él, apoyados por soldados con armaduras estándar y enjambres de drones que zumbaban como avispas mecánicas. Las calles de Nexus se abrieron ante él: edificios grises, pasarelas oxidadas, cables colgantes. Los civiles se escondían al verlo pasar; algunos alzaban la vista, otros cerraban puertas. Nadie intervenía. “Está saliendo del distrito urbano.”
Zorn sonrió apenas. Corrió hasta que las estructuras comenzaron a escasear, hasta que el concreto dio paso a un terreno industrial abierto, con explanadas de carga y torres de energía abandonadas. Estaba fuera del núcleo de la ciudad, donde el Régimen se sentía cómodo usando toda su fuerza. Zorn se detuvo. Los Razor Reclaimers frenaron a cien metros de distancia, formando un semicírculo perfecto. Los drones sobrevolaron la zona con cámaras activas y transmisión en vivo. Los soldados se desplegaron detrás, apuntando con nerviosismo. El ambiente tenso marcaba una oportunidad crítica: o el Régimen capturaba al que perturbaba la paz, o perdía estrepitosamente. Sin embargo, era probable que este encuentro solo sirviera para llenar de información al Régimen. “Ríndete. Estás rodeado.”
Zorn levantó los brazos lentamente, no en señal de rendición, sino como quien se estira antes de una tarea pesada. “Aquí termina la persecución.” La adrenalina se comprimió en su cuerpo. El KOR despertó de verdad. No fue inmediato: primero, el aire se volvió espeso; luego, el suelo comenzó a vibrar. La presión no cayó de golpe, sino que descendió como una marea invisible, aplastando todo lo que no estaba preparado para soportarla. Los drones empezaron a perder estabilidad. “Lecturas erráticas. Campo de presión anómalo.”
Los drones se estrellaban entre ellos mientras la tecnología fallaba. Zorn comenzó a verse diferente: un color verde alumbraba sus ojos y sus manos mostraban marcas que también tenían un color verde intenso; formas fractales que dejaban a todos atónitos. Uno de los soldados dijo entre dientes: “¿Pero ese es humano? ¿Cómo puede brillar? Sus ojos ya no se ven bien, solo se ven verdes… es un fenómeno.” Los soldados con armaduras estándar fueron los primeros en caer. Sus rodillas cedieron y sus armas golpearon el suelo. Algunos gritaron; otros simplemente dejaron de moverse, incapaces de respirar bajo el peso. Los Razor Reclaimers activaron protocolos de emergencia. “Aumenten la potencia. Anclen exotrajes.”
Zorn dio un paso adelante. El terreno bajo sus pies se hundió varios centímetros. La presión ya no era uniforme. “Eso… eso no es solo gravedad”, gritó uno de los Razor. “Es poder”, respondió Zorn. Extendió la mano derecha y giró la muñeca. El KOR se concentró en un punto. Uno de los Razor fue levantado del suelo, no hacia arriba, sino aplastado hacia dentro. Su armadura crujió, colapsando sobre su propio cuerpo como si hubiera sido exprimida por una fuerza invisible. El soldado cayó inmóvil.
Los drones abrieron fuego. Los proyectiles surcaron el aire… y se deformaron. Algunos cayeron antes de llegar; otros se desviaron, incapaces de atravesar la presión. Zorn corrió. Esta vez sí lo hizo en serio. No huía de ellos, sino que cargaba entre ellos. Su velocidad aumentó de forma abrupta. Cada paso liberaba ondas de presión que desestabilizaban el suelo. Un Razor intentó interceptarlo; Zorn lo golpeó en el abdomen con el codo. La armadura se partió y el cuerpo salió disparado varios metros, rodando sin vida. “¡No lo dejen moverse!”
Zorn saltó. No alto, sino largo. Cayó en medio de una escuadra de soldados y, al aterrizar, liberó el KOR en una expansión radial. La onda de presión los lanzó en todas direcciones, rompiendo huesos y aplastando armaduras ligeras contra el suelo. Un Razor activó un cañón pesado montado en el hombro. “Fuego concentrado.” Zorn giró el torso y alzó ambas manos. El KOR se contrajo hacia su pecho y luego se proyectó hacia adelante como un muro invisible. El disparo impactó contra esa barrera de presión y explotó hacia atrás, destruyendo al propio Razor que lo había disparado.
Los drones descendieron en enjambre. Zorn levantó la vista. “Ustedes observan.” Cerró el puño y lanzó golpes al aire. El aire sobre él colapsó. Los drones fueron aplastados desde arriba, cayendo como chatarra humeante a su alrededor. Quedaban pocos Razor Reclaimers en pie. Uno retrocedía, intentando pedir extracción. “Unidad comprometida. Solicito—” Zorn apareció frente a él. No lo golpeó; simplemente apoyó la mano en su casco y aumentó la presión solo en su cabeza. El casco resistió un segundo antes de ceder. El cuerpo cayó sin sonido.
El silencio regresó lentamente. Zorn permaneció de pie en medio del campo devastado, respirando de forma controlada. El KOR se disipó poco a poco, dejando grietas en el suelo y cuerpos inmóviles a su alrededor. Miró hacia Nexus, hacia donde sabía que los otros ya habían descendido. “Ahora corran”, murmuró. “Yo les daré tiempo y escape.”
Zorn saltó con fuerza hacia el aire y desapareció entre los edificios. Ahora su plan era ganarles tiempo; mentalmente pensó que la mejor forma de hacerlo era armar una fuerte fiesta en el Umbral del Salto. Zorn llegó a la parte inferior del Umbral, el cual tiene su propia gravedad. Esta parte inferior del Umbral es donde viven todos los militares y quienes observan la ciudad. Ahora Zorn, cayendo con fuerza, va a ayudar al grupo de amigos a rescatar a Liora.
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