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X-Colonus Vol. 1 Semillas de la Rebelión - Capítulo 37

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  4. Capítulo 37 - Capítulo 37: REUNIÓN DORU
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Capítulo 37: REUNIÓN DORU

​Ahora las voces de la invasión de Nexus y la travesía de Vandal en la selva quebrada resuenan por el campamento acracio.

La humedad de la selva en el distrito de Alyabar era sofocante, pero a los tres jóvenes reclutas ocultos entre las densas hojas de roble gigante no les importaba el sudor. Estaban apostados en una rama alta, con binoculares de visión nocturna, observando el pabellón principal del campamento conocido como Zona K.

“¿Crees que Kynox y los demás en Nexus saben la tormenta que acaban de desatar?”, susurró Jace, un chico de quince años con una cicatriz en la mejilla, ajustando el enfoque de sus binoculares. “Zorn se volvió loco”.

“No fue solo Zorn, Zary también estaba allí apoyándolo”, respondió Mika, la chica del grupo, con voz tensa. “El enviado de Rhaz debía ser discreto, sacar a los chicos de la ciudad y volver. Pero no… el muy idiota tuvo que lucirse frente a las cámaras de seguridad del régimen. Pero bueno, al final es otro Doru y si lo hizo, por algo debió ser”.

“¡Pero fue increíble!”, los interrumpió Tairo, el más joven y delgado de los tres, con los ojos brillando de emoción bajo la luz de la luna. “¿Vieron el video filtrado? Zorn usó su presión somática. ¡Aplastó las armaduras de los soldados del régimen como si fueran latas de aluminio vacías! El régimen está aterrado; saben que existimos, pero no tienen idea de qué es ese poder. Así parece ser, ya que no veo que den explicaciones en sus noticieros. Jajaja, dicen que es un suero”.

“El Kor”, murmuró Mika, con una mezcla de respeto y miedo. “Controlar la adrenalina a voluntad”.

“Exacto”. Tairo sacó una pequeña libreta arrugada de su bolsillo, su tesoro personal donde anotaba todo sobre sus ídolos. “No es magia, es biología llevada al extremo. El cuerpo humano normalmente limita nuestra fuerza para no romper nuestros propios huesos y músculos. Pero los Dorus, los Diez, han hackeado su sistema nervioso. Liberan el cien por ciento de la epinefrina de sus glándulas suprarrenales sin restricciones”.

Abajo, en el centro del campamento, las antorchas se encendieron. Era la señal. La Reunión Doru estaba por comenzar. Los líderes de la rebelión Acracia estaban llegando.

“Ahí vienen”, dijo Jace, conteniendo el aliento.

El primero en entrar a la gran tienda fue Rhaz. Caminaba con una calma escalofriante, con las manos en los bolsillos.

“Ese es el maestro de Kynox”, susurró Tairo, leyendo sus notas. “Rhaz. Su Kor se basa en la Aceleración Sináptica. Bombea adrenalina directamente a su corteza cerebral. Sus tiempos de reacción son de milisegundos; para él, el mundo exterior se mueve en cámara lenta”.

“Zorn no pudo venir porque está en Nexus”.

“Zorn usa la Presión Somática”, continuó Tairo, incapaz de contener su lado fanático. “Sobrecarga de adrenalina en los tejidos musculares para crear contracciones tan violentas que generan ondas de choque cinéticas. Y vean, ahí está Elara… ella usa la Regeneración Hipermetabólica. Suprime los receptores de dolor por completo y acelera la división celular. Puedes dispararle al corazón y su cuerpo lo cerrará antes de que caiga al suelo”.

Mika frunció el ceño. “¿Y los demás? Nunca los habíamos visto a todos juntos”.

Como si la selva respondiera, el resto de los Dorus emergió de las sombras del campamento. Eran leyendas vivientes entre los Acracios. Tairo los fue identificando uno a uno, maravillado:

Vex: Una mujer de cabello corto que parecía no poder quedarse quieta. Poder: Fibrilación Motriz. Acelera su ritmo cardíaco a niveles mortales para un humano normal, permitiéndole moverse a velocidades extremas. El roce de sus movimientos genera estática y quemaduras por fricción.

Garrick: Un gigante cubierto de tatuajes. Poder: Densidad Osteorreactiva. Su adrenalina se mezcla con hormonas de crecimiento en segundos, calcificando y endureciendo sus huesos como acero templado al recibir un impacto. Es un tanque humano.

Nia: Llevaba los ojos vendados. Poder: Sobrecarga Sensorial. Dilata sus pupilas y bombea sangre a sus canales auditivos y nervios ópticos. Puede escuchar el latido de un soldado del régimen a un kilómetro de distancia.

Bram: Tenía la piel pálida, pero sus ojos inyectados en sangre. Poder: Control de Presión Arterial. Puede endurecer su sangre para taponar heridas al instante o presurizarla para aumentar su fuerza bruta sin cansarse jamás; no acumula ácido láctico.

Sila: Una figura encapuchada, pequeña y silenciosa. Poder: Feromonas de Terror. Usa la respuesta de ‘lucha o huida’ del cerebro. Exuda a través de sus poros una variante bioquímica de la adrenalina que, al ser respirada por el enemigo, le provoca ataques de pánico y parálisis instantánea.

Drox: Un hombre mayor, lleno de cicatrices. Poder: Expansión Muscular. Puede redirigir el flujo sanguíneo a extremidades específicas, haciendo que sus brazos o piernas aumenten su tamaño y masa destructiva por breves segundos.

“Ey, ey, calma”, lo calló Jace. “Sí que tienes información. Si no han peleado, ¿cómo lo sabes?”.

“Lo sé porque, desde que he podido, he asistido a cada entrenamiento acracio y suelen venir uno a uno a enseñar tácticas. Se supone que viven en cada distrito, aunque a quien no veo es al Rey Doru”, respondió Tairo.

Los nueve Dorus entraron a la tienda. El silencio cayó sobre el campamento.

“Espera”, dijo Jace, contando con los dedos. “Son nueve. Falta uno. Falta él. Tienes razón, no lo veo”.

“El Rey Doru no vendrá”, respondió Tairo, bajando su libreta, con su voz teñida de asombro y terror. “Escuché a los guardias hablar. El Rey Doru del Fuego está en aislamiento en las montañas”.

“¿Por qué?”, preguntó Mika.

“Porque está entrenando. Su nivel de Kor es tan inestable y brutal que no puede controlarlo en espacios cerrados. Su poder es la Termogénesis Reactiva. Su cuerpo produce tanta energía con la adrenalina que su temperatura interna hierve la sangre de cualquiera que esté cerca. Si el Rey Doru se enoja, el aire a su alrededor se incendia espontáneamente”.

Dentro de la tienda, la voz de Rhaz resonó de golpe, grave y furiosa, cortando el silencio de la noche.

“¡Expusiste a toda la Zona K, Zorn! Pero bueno, supongo que rescatar a los muchachos es parte de tu plan. Ahora el régimen sabe de nosotros, sabe oficialmente que hay un grupo en su contra”.

Elara lo interrumpió: “Yo siempre dije que no debíamos traer chicos de Nexus, ellos son problemáticos”.

Justamente Rhaz contestó: “Llevamos ya mucho tiempo escondiéndonos, las personas necesitan ya un poco de esperanza. Si bien no era como lo planeamos, debemos seguir adelante. Ya un compañero Doru comenzó la batalla, debemos terminarla”.

Los chicos en el árbol pudieron ver cómo la lona de la tienda vibraba por la presión de su voz. “¡Ya es hora de que dejemos de escondernos como ratas! ¡Les demostraremos de lo que es capaz un Acracio!”.

“Lo que demostraste es que somos una amenaza incontrolable”, intervino Elara, sorprendiendo a todos al no defender a Rhaz. “El régimen no sabe cómo funciona el Kor, pero tienen tecnología. Pronto la adaptarán”.

En lo alto del árbol, Jace, Mika y Tairo se miraron. La admiración por las conversaciones que acababan de escuchar y de presenciar fue reemplazada por un frío balde de realidad. Eran fuertes, sí. Eran letales. Pero el régimen de Valtherion Kane gobernaba el país por una razón, y ahora, los ojos de ese imperio estaban puestos directamente sobre todas las personas que no compartían la ideología del régimen.

La guerra había dejado de ser un secreto.

Los chicos, juntos y asombrados viendo la reunión, exclamaron: “¡Si nosotros seremos de ayuda, debemos despertar nuestro Kor, debemos ser Dorus algún día!”. Los amigos se llenaron de emoción. Otros Dorus en silencio veían a Rhaz hablar al grupo, de una forma en la cual dejaba claro por qué, si no estaba el Rey Doru, él era el indicado para tener el control de la reunión.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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