Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

X-Colonus Vol. 1 Semillas de la Rebelión - Capítulo 46

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. X-Colonus Vol. 1 Semillas de la Rebelión
  4. Capítulo 46 - Capítulo 46: Contra los Reyes
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 46: Contra los Reyes

Finalmente, la pelea que Vandal quería llegó. Se dio cuenta de que siempre pensaba en el miedo a morir, pero ese no era el verdadero miedo. El verdadero miedo era perder a su amigo, a su mejor amigo: aquel lobo que rescató siendo cachorro. Ese día, Vandal no tenía rumbo y su misión de buscar a Kynox era tan agotadora que, al encontrarlo a punto de ser aplastado por una estructura, recordó lo importante que era ese perro para él. Al ver que podía perderlo, despertó su adrenalina.

El impacto del rodillazo aún resonaba en el claro cuando el cuerpo del Rey Krahgar se estrelló contra el tronco. El silencio que siguió no fue de miedo… fue de respeto. Ningún Krahgar se movió. Ningún Theryn avanzó; las armas quedaron bajas, los cuerpos tensos y las miradas fijas. Había cambiado la regla del campo de batalla. Ya no era una guerra, era un duelo.

Vandal respiraba pesado en el centro del claro. Sus venas brillaban con ese tono verde intenso, recorriendo su cuello, brazos y pecho. Sus ojos… ya no eran los mismos. Había algo frío, preciso, despierto en ellos. Pero no había terminado.

Un crujido rompió el momento. El tronco caído se movió. El Rey Krahgar… se levantó. Lento, pesado, cubierto de sangre, pero firme. Escupió un líquido oscuro al suelo y giró el cuello, como si el golpe solo hubiera sido un aviso.

Sus ojos se clavaron en Vandal. Y sonrió. No con burla, sino con reconocimiento. Al otro lado del claro, el Rey Theryn dio un paso al frente. Su presencia no era explosiva como la del Krahgar, era densa… como una muralla que avanza sin detenerse.

Ambos reyes se colocaron lado a lado. Y sin decir una sola palabra… atacaron. El primero en moverse fue el Theryn. Su escudo de corteza cortó el aire con una velocidad brutal, lanzándose directo al pecho de Vandal, sin notar que su Kor se había apagado tras salvar a Sombra. Pero esta vez, Vandal tenía el control.

En el momento del impacto, Vandal giró el cuerpo. Desvió el golpe con el antebrazo y contraatacó con un codo directo al cuello. El golpe conectó, pero el Theryn apenas se movió. Resistió. Y en ese instante, el Krahgar ya estaba encima.

Saltó más rápido, más preciso. Sus cuchillas descendieron hacia el rostro de Vandal. Él inclinó la cabeza, sintiendo el corte rozarle la mejilla. Respondió con un puñetazo seco que hizo estallar la sangre en el aire. El Krahgar salió disparado, pero cayó de pie. Otra vez.

Los dos reyes no daban tiempo. No peleaban como individuos, peleaban como uno solo. El Theryn empujaba mientras el Krahgar buscaba herir. Uno rompía la defensa, el otro atacaba los puntos ciegos. Vandal sonrió. —Ahora sí…

El siguiente intercambio dejó claro algo: Vandal era un joven con un potencial enorme. Su resistencia no era normal. El Theryn avanzó con su escudo intentando aplastarlo, pero Vandal resistió el impacto, hundiendo sus pies en la tierra. Luego desvió el escudo y golpeó su rostro con fuerza.

El Krahgar apareció por debajo, intentando apuñalar sus piernas. Vandal saltó, giró en el aire y descendió con un rodillazo que hizo temblar su espalda. El cuerpo del Krahgar se hundió en el suelo, pero volvió a levantarse, sonriendo. La batalla se aceleró.

Golpes, saltos, impactos que rompían raíces, troncos y tierra. Vandal se movía como nunca antes. Cada ataque era preciso, cada defensa instintiva. Su cuerpo reaccionaba antes que su mente. El Kor no lo descontrolaba… lo guiaba.

Pero aun así eran dos. Y no cualquier enemigo. El Theryn logró conectar un golpe directo en su costado. Vandal salió despedido y rodó por el suelo. El Krahgar lo frenó con una patada en la espalda y lanzó esferas explosivas contra él.

Vandal apenas alcanzó a cubrirse, activando de nuevo el Kor. La luz volvió a sus venas y ojos. La explosión lo lanzó hasta un río cercano, estrellándolo contra las piedras. Pero los reyes no se detuvieron. Cayeron junto a él, listos para continuar.

Vandal se levantó, saltó con fuerza, tomó a Sombra y lo llevó a una roca segura. Luego regresó al combate. Esta vez, se lanzó contra ellos sin dudar. El Theryn intentó embestirlo, pero Vandal atrapó el escudo y lo rompió con una patada brutal.

El impacto lanzó al Theryn contra una roca. Vandal tomó otra piedra, hundió sus dedos en ella y golpeó su rostro hasta hacerla estallar. Luego lanzó un fragmento contra el Krahgar, que fue expulsado hacia un tronco cercano.

Aun así, ambos reyes se levantaron. Sonreían. Disfrutaban la pelea. Se limpiaron la sangre con agua mientras Vandal sentía el desgaste del Kor. Sus músculos y huesos estaban al límite. Un mareo lo hizo caer.

Antes de levantarse, el Krahgar ya estaba encima. Sus cuchillas descendieron. Vandal atrapó una, pero la otra se clavó en su hombro. Estaba agotado… pero no gritó. Sonrió.

Con un tirón brutal, levantó al Krahgar y lo estrelló contra el Theryn. Ambos retrocedieron. Por primera vez, vieron al humano como un igual. Vandal respiró lento, controlado. Entonces… escuchó un sonido.

Un gruñido. Era Sombra. Se había levantado. Su cuerpo temblaba, el veneno seguía en él, pero avanzaba. Sus ojos blancos se clavaron en los reyes. Gruñó. Profundo. Antiguo.

Vandal lo escuchó… y sonrió de verdad. —Tardaste, amigo. Es hora de que te unas. El Rey Theryn avanzó de nuevo, pero Sombra saltó directo a su brazo, clavando los colmillos.

El Krahgar intentó intervenir, pero Vandal lo detuvo con un puñetazo directo al rostro. Ahora no era uno contra dos. Era dos contra dos. Y todo cambió.

Sombra atacaba con pura ferocidad, obligando al Theryn a dividir su atención. Vandal aprovechó cada apertura. Golpeó una, dos, tres veces. Cada impacto más fuerte que el anterior.

El Krahgar intentó romper el ritmo, pero Vandal lo interceptó en el aire y lo estrelló contra el suelo. El combate dejó de ser resistencia. Ahora era dominio.

Los reyes lo sintieron. Se miraron… y se sincronizaron completamente. El siguiente ataque fue perfecto: embestida y salto simultáneo. Pero Vandal se agachó y contraatacó con precisión.

Puño al Theryn. Codo al Krahgar. Ambos salieron despedidos en direcciones opuestas, mientras Sombra remataba con un golpe de cabeza. El claro quedó en silencio.

Sombra aterrizó junto a Vandal. Ambos respiraban pesado, cubiertos de sangre, pero de pie. Los reyes también. Heridos… pero firmes.

En sus ojos ya no había solo agresividad. Había respeto. Reconocimiento. Habían encontrado algo inesperado: un humano que podía enfrentarlos de igual a igual.

El viento recorrió el claro. Las hojas se movieron. Y por un instante… nadie atacó. Porque todos entendieron lo mismo.

Esta pelea… aún no había terminado.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo