X-Colonus Vol. 1 Semillas de la Rebelión - Capítulo 50
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Capítulo 50: Contra el brontax
Al fin, el momento había llegado. En la Montaña Quebrada, Vandal permanecía de pie, firme, con el Kor recorriendo su cuerpo en pulsos controlados. Frente a él, el Brontax macho no se movía. Solo observaba.
No había rugidos, no había amenazas. Solo silencio. Un silencio que aplastaba. Vandal apretó el puño y avanzó sin dudar. —“No necesito más pruebas.” Su cuerpo reaccionó antes que su mente. Entró primero.
El impacto fue directo. Un golpe seco al torso del Brontax. Luego otro. Y otro más. Vandal empujó, golpeó, volvió a empujar, intentando romper su equilibrio. Activó su fuerza, su instinto. Inició su demostración.
Pero el Brontax… no se movió.
Ni un paso. Ni una reacción real. Solo su cuerpo firme, absorbiendo cada golpe como si no fueran más que golpes de lluvia contra roca. Vandal frunció el ceño. Golpeó más fuerte. Ajustó su postura. Cambió ángulos. Nada.
El Brontax bajó ligeramente la mirada. No atacó. No respondió. Solo lo miró. Midiéndolo. Evaluándolo. Como si intentara entender qué tenía enfrente.
Vandal retrocedió un paso, respirando más fuerte. “No es suficiente…” Sus ojos se encendieron con una luz verde intensa. El Kor fluyó con más fuerza. Sus venas se marcaron, más ordenadas, más definidas.
Volvió a entrar. Más rápido. Más pesado. Sus golpes ahora sacudían el aire. Cada impacto llevaba intención real de destruir. Empujó el pecho del Brontax con todo su peso. El suelo crujió bajo sus pies.
Nada.
El Brontax apenas retrocedió medio paso. Y luego… volvió a su posición original.
Vandal sintió algo extraño. No miedo. No duda. Era otra cosa. Una certeza incómoda. No estaba haciendo daño. No era real. No suficiente.
Aun así… no se detuvo.
—“Otra vez.”
Se lanzó de nuevo. Golpeó al torso. Luego al cuello. Luego intentó meterse por debajo de su centro de gravedad. Empujó con todo. Sus músculos se tensaron al límite. Intentó derribarlo.
El Brontax no cedió.
Entonces ocurrió.
El Brontax se movió.
Un solo movimiento. Un golpe descendente. Lento… pero inevitable.
Vandal apenas alcanzó a cubrirse. El impacto lo aplastó contra el suelo. La tierra se rompió bajo su cuerpo. El aire salió de sus pulmones. El mundo se sacudió.
Fue lanzado hacia atrás, arrastrándose entre raíces y troncos rotos. Su espalda chocó contra un árbol, partiéndolo. Su cuerpo cayó pesado al suelo.
Silencio.
Sombra gruñó a la distancia, tensándose. Dio un paso al frente, pero Anya extendió el brazo. No dijo nada. No hacía falta. Esto no era su pelea.
Vandal escupió sangre. Intentó levantarse. Sus brazos temblaron. Su visión se nubló por un segundo. Pero sus dedos se cerraron contra la tierra.
Se levantó.
—“Otra ronda, grandote…”
El Brontax lo observaba. Esta vez… sin ignorarlo.
Vandal volvió a correr. Más lento. Más pesado. Pero avanzó. Golpeó de nuevo. Uno. Dos. Tres. Cada golpe llevaba frustración, fuerza, voluntad.
No funcionó.
El Brontax respondió con otro golpe. Esta vez lateral. Más rápido. Vandal no logró esquivarlo por completo. El impacto lo lanzó girando en el aire. Su cuerpo chocó contra el suelo varias veces antes de detenerse.
Un crujido seco recorrió su costado. Dolor. Profundo.
Pero se movió.
Se arrastró primero. Luego se apoyó en una rodilla. Su respiración era irregular. Pesada. Cada inhalación ardía.
—“No… he terminado…”
Se levantó otra vez.
Anya observaba en silencio. Sus ojos atentos. Había algo más: atención real, interés. Vandal no estaba ganando, pero tampoco estaba cayendo. “Sé que se ve lamentable, pero el Kor solo es eficiente si se entrena, y él necesita entrenar. Su nivel de Kor parece una paliza, pero en realidad es entrenamiento.”
El Brontax avanzó un paso. El suelo vibró. Esta vez no esperó. Lanzó otro golpe.
Vandal lo vio venir. Esta vez no intentó resistirlo de frente. Se movió. Apenas. El golpe rozó su hombro, pero la onda lo lanzó de todos modos.
Cayó de rodillas. Sus manos se hundieron en la tierra. Su cuerpo temblaba. El Kor seguía activo… pero ya no era suficiente.
Apretó los dientes.
—“Entonces intentaré usar más fuerza…”
Intentó levantarse… y lo logró.
—“…tengo que empujar más.”
Corrió una vez más. Esta vez sin técnica perfecta, sin cálculo limpio. Solo voluntad. Empujó al Brontax contra un árbol. Golpeó su torso. Luego otro golpe. Y otro.
Activó el Kor al máximo.
—“¡Ahora!”
Su puño se tensó. Todo su cuerpo se alineó. Lanzó su golpe más fuerte. Un ataque que había practicado, pero estaba incompleto. El impacto sacudió el aire. El sonido retumbó en la selva.
El cuerpo del Brontax… se movió.
Un paso hacia atrás.
Solo uno.
Luego se estabilizó.
Y volvió a mirar a Vandal.
Vandal bajó el brazo lentamente. Su respiración era caótica. Su cuerpo estaba al límite. Sus piernas temblaban.
No era suficiente.
El Brontax dio otro paso al frente. Más lento esta vez. Más consciente. Se detuvo frente a él.
No atacó.
Solo lo miró.
Y en esa mirada… no había desprecio. Tampoco respeto completo. Era algo intermedio. Como si reconociera algo… pero aún no lo aceptara.
Vandal lo entendió.
Su puño se aflojó. Su cuerpo bajó apenas. Su respiración seguía temblando.
Había dado todo.
Y no había sido suficiente.
Sombra observaba en tensión. Anya no se movía. Nadie intervenía. Porque este momento… no podía ser interrumpido.
El Brontax se giró levemente, como si la pelea ya hubiera terminado para él. Como si el resultado fuera obvio.
Vandal lo miró. Sus ojos ya no brillaban ni débilmente en verde. Su cuerpo estaba destruido. Pero no cayó.
No se arrodilló.
No retrocedió.
Solo lo miró… y respiró.
—“Entonces…”
Su voz salió baja, rota, pero firme.
—“…tengo que ser más fuerte. Ya llegué hasta aquí.”
El viento volvió a moverse entre los árboles. La selva respiró otra vez. Pero algo había cambiado. No en la batalla…
En Vandal.
Porque por primera vez… entendió que su fuerza actual no era el límite.
Era solo el inicio. 🔥
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