X-Colonus:Semillas de la Rebelión - Capítulo 67
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Capítulo 67: El Rescate de liora “el juicio”
Al derrotar al susurrador y al limpiador, los programas que se encargan de desestabilizar a los prisioneros, el equipo de Kynox decide correr por las escaleras siguientes. La torre no tenía asesor; no se podía medir qué tan grande era. Probablemente hay más lugares detrás de los espejos.
El pasillo se cerró detrás de ellos sin ruido y el entorno cambió. La distorsión desapareció y todo se volvió rígido, ordenado, controlado. No había caos… solo una calma que oprimía el pecho.
El suelo se expandió formando una sala inmensa y circular, completamente oscura. Alrededor de ellos comenzaron a aparecer reflejos, pero no eran pocos… eran miles. Cada uno idéntico, alineado como un jurado infinito, observándolos sin pestañear. Sus ojos brillaban con una intensidad antinatural.
Las voces comenzaron al mismo tiempo, como un coro que nacía desde sus propias cabezas. “Asesino”, “cobarde”, “traidor”, “mentiroso”, palabras que no golpeaban el oído sino la mente. Lyss se llevó las manos a la sien, sintiendo cómo la presión aumentaba. Luke apretó los dientes intentando ignorarlo.
Rin retrocedió temblando mientras miraba cada uno de esos rostros que lo juzgaban. “Nos están… juzgando”, susurró con dificultad, incapaz de sostener la mirada. Kynox permaneció firme, observando sin apartar la vista. “Sí”, respondió con calma, “y quieren un veredicto”.
Un golpe seco sacudió toda la sala, un sonido que atravesó el cuerpo. Desde lo alto descendió una figura cubierta con una armadura negra perfecta. En su mano sostenía un martillo que vibraba con cada pulso del lugar. Su sola presencia hacía que el aire pesara más.
“Han alcanzado el cuarto piso”, declaró la voz con absoluta autoridad. “Proceso: juicio”, continuó sin emoción alguna. Lyss apenas pudo susurrar el nombre del enemigo frente a ellos. “Es el Juez…”, dijo, sintiendo que el peligro era cada vez más grande.
El suelo bajo sus pies brilló y los reflejos avanzaron un paso al mismo tiempo. “Se presentarán los cargos”, anunció el Juez mientras levantaba el martillo. Las voces se multiplicaron, ya no eran ecos… eran acusaciones. Cada palabra era una verdad distorsionada.
Rin escuchó su sentencia primero, miles de voces señalándolo sin descanso. “Abandonaste, elegiste mal, dejaste morir”, repetían una y otra vez. Cosas de su pasado. Sus piernas fallaron y cayó de rodillas, negando con desesperación. “No tenía opción…”, murmuró sin convicción.
Lyss sintió cómo el juicio caía sobre ella. “Calculaste vidas, elegiste quién vivía, jugaste a ser dios”, gritaban sus reflejos. Su respiración se volvió irregular mientras intentaba justificarse. “Yo salvé a los que pude…”, respondió temblando.
Luke enfrentó versiones de sí mismo que no ocultaban nada. “Te gusta burlarte de todo, ¿no? Al final todo para ti es una burla, no eres un héroe”, dijeron al unísono. Él sonrió, pero su mirada estaba tensa, atrapada entre negación y aceptación. “Cállense…”, gruñó con rabia contenida.
Zary bajó la cabeza al escuchar su propio juicio repetido sin descanso. “Huiste, fallaste, no te quedaste cuando debías”, lo acusaban sus reflejos. Apretó los puños con fuerza intentando sostenerse. “No podía…”, dijo en voz baja, sin lograr convencerse.
Kynox no escuchó nada al principio, solo silencio absoluto a su alrededor. Miles de reflejos lo observaban sin hablar, sin acusar, sin moverse. El Juez inclinó levemente la cabeza antes de hablar. “Tu juicio no es tu pasado… es lo que harás”, declaró.
El martillo se levantó y el veredicto cayó sin posibilidad de defensa. “Delitos confirmados”, dijo la voz mientras las sombras gritaban al unísono. “¡Culpables!”, repitieron miles de veces hasta llenar todo el espacio. El sonido vibró dentro de sus cuerpos.
Los reflejos cambiaron al instante y comenzaron a moverse con intención. Uno de los Luke dio un paso adelante y activó su KOR sin dudar. El Luke real abrió los ojos con sorpresa al sentir esa energía. “¿En serio…?”, murmuró, preparándose para pelear.
En cuestión de segundos, todos los reflejos activaron su KOR al mismo tiempo. La sala explotó en movimiento, miles de versiones lanzándose contra ellos. Kynox dio la orden sin dudar. “Prepárense”, dijo, pero el combate ya había comenzado.
Luke chocó contra su propio reflejo en un intercambio brutal de golpes. Cada impacto era idéntico, como pelear contra una copia perfecta de sí mismo. Lyss disparaba flechas mientras sus reflejos replicaban cada movimiento. El aire se volvió imposible de leer.
Zary era atacado desde todos los ángulos por versiones que conocían cada uno de sus movimientos. Rin apenas podía sostenerse mientras sus reflejos repetían sus movimientos una y otra vez. Kynox se movía entre todos, rompiendo patrones sin detenerse.
Cada reflejo destruido no caía… se rompía en fragmentos de vidrio. El suelo comenzó a cubrirse de restos brillantes que crujían bajo sus pies. Pero no se detenían, seguían apareciendo sin descanso.
Rin agarra uno de sus reflejos y, tomándolo de las piernas, decide usarlo como arma, destruyendo más reflejos. Todo ese vidrio caía o quedaba incrustado en su cuerpo. Kynox intentaba proteger a Zary; después de todo, no han tenido descanso apropiado. El KOR está un poco agotado y deben guardar poder. Con su báculo golpeaba y rompía salvajemente los reflejos. Lyss, disparando flechas que pronto se acabaron, tomó una espada del bolso que llevó Luke y, juntos, tomando sus espadas, cortaban y destruían los reflejos que con furia se dirigían a atacarlos.
La presión aumentaba con cada segundo que pasaba.
“¡No se acaban!”, gritó Lyss intentando mantenerse en pie mientras disparaba. Luke escupió sangre mientras bloqueaba otro golpe idéntico. “¡Porque somos nosotros!”, respondió con frustración al entenderlo. Kynox observó todo en silencio por un instante.
Entonces cambió la forma de pelear sin avisar a nadie. Sus movimientos dejaron de ser eficientes y se volvieron impredecibles, ritmos rotos, decisiones ilógicas que los reflejos no podían copiar. Poco a poco comenzaron a fallar.
Los reflejos empezaron a romperse con mayor facilidad mientras el patrón se destruía. El equipo siguió ese ritmo sin darse cuenta, adaptándose a la nueva forma de combate. Aun así, estaban agotados, heridos y al límite. El desgaste ya era evidente.
Rin cayó de rodillas sin poder sostenerse más. Lyss respiraba con dificultad, sintiendo que su cuerpo no respondía igual. Zary miró alrededor comprendiendo lo que ocurría. “Estamos peleando y eso es lo que ellos quieren”, dijo con claridad.
Kynox levantó la mirada directamente hacia el Juez sin dudar. “Entonces cambiamos el objetivo”, respondió con firmeza. El silencio se hizo por un segundo antes de moverse. “Vamos por él”, dijo, iniciando el verdadero combate.
El Juez descendió sin prisa, imponiendo su presencia sobre todo el lugar. “Desviación del proceso”, declaró sin emoción al verlos acercarse. Kynox no respondió, simplemente atacó de frente. El impacto inicial fue brutal.
El martillo cayó con una fuerza devastadora que rompió el suelo. Luke fue lanzado contra la pared sin poder reaccionar. Zary rodó por el impacto mientras Lyss perdía estabilidad. Rin apenas lograba mantenerse consciente.
El Juez dominaba completamente el combate sin esfuerzo aparente.
Cada golpe era preciso, cada movimiento imposible de contrarrestar. “Este es el resultado de sus actos”, dijo mientras atacaba nuevamente. La presión era absoluta, los reflejos, los miles de ellos, atacando al mismo tiempo que el Juez. Era difícil de mantener, todos con vidrios enterrados en el cuerpo.
Aun así, el equipo se levantó una y otra vez sin rendirse. Luke volvió a atacar, Zary se movió por los flancos, Lyss disparó desde distancia, arrojando pedazos de esos mismos vidrios que se enterraban en su cuerpo. Rin resistió como pudo mientras Kynox seguía avanzando.
El Juez retrocedió por primera vez, apenas un paso, pero suficiente. Kynox aprovechó el instante y se acercó lo suficiente. Su golpe impactó directamente el casco del enemigo. Una grieta apareció.
El Juez intentó levantar el martillo nuevamente para finalizar todo. Pero esta vez no estaba solo frente a ellos. Todos atacaron al mismo tiempo sin dudar, su KOR se activó al mismo tiempo. La presión conjunta rompió el equilibrio del combate.
El impacto final llegó desde todos los ángulos al mismo tiempo. La armadura del Juez no resistió y comenzó a fragmentarse. No cayó… se rompió como los reflejos anteriores. El juicio terminó de la única forma posible.
El silencio volvió a la sala mientras los fragmentos cubrían el suelo. El jurado había desaparecido y el veredicto ya no tenía peso. Solo quedaban ellos… heridos, pero de pie. El camino comenzó a abrirse nuevamente.
Rin respiraba con dificultad intentando mantenerse consciente. Lyss evitaba mirar a los demás mientras procesaba lo ocurrido. Luke estaba en silencio por primera vez. Zary no decía nada, perdido en sus pensamientos.
Kynox avanzó al frente sin mirar atrás mientras hablaba con calma. “Nos declararon culpables…”, dijo, deteniéndose un instante. Luego continuó sin dudar. “Y aun así seguimos avanzando”.
Desde lo alto, Kael Dravos observaba todo en silencio absoluto. Las pantallas mostraban cada movimiento con precisión. “Interrumpieron el juicio…”, murmuró con interés. Su mirada estaba fija en el equipo de los muchachos.
Un asistente habló con cautela ante lo que veían. “Eso no estaba previsto”, dijo sin seguridad. Kael negó levemente con la cabeza sin apartar la vista. “Sí lo estaba”, respondió con calma.
Sus ojos se entrecerraron mientras analizaba cada detalle del combate. “Quería ver si se rompían…”, dijo lentamente. Luego hizo una pausa mientras una leve sonrisa aparecía. “Pero no… se adaptan”.
El camino hacia el siguiente piso se abrió completamente oscuro frente a ellos. La presión aumentaba con cada nivel que subían. Kael observó la torre una vez más antes de hablar. “Esto es… es un experimento”.
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