¿Y SI TE MUESTRO MI LADO OSCURO? - Capítulo 14
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14: Capítulo 14: CONEXIÓN 14: Capítulo 14: CONEXIÓN Ante sus ojos aparece Darius.
Apesar de la poco luz del lugar, logra reconocerlo y ver como se muestra sorprendido al ver su nueva apariencia.
—Selene, ¿Eres realmente tú?
—pregunta con incredulidad.
—¡Oye, estoy desnuda!
—grita de repente.
—Ohh, lo…
lo siento —dice Darius, nervioso mientras le da la espalda —Pero porque te alteras, eso es normal entre lobos.
—Lo sé, pero no estoy acostumbrada a convivir con otros lobos.
Darius asiente comprendiendo su situación, ella le sonríe, pero hay preocupación en sus ojos al recordar su nueva apariencia.
—Sí, soy yo, Selene —responde un poco apenada, volviendo al tema inicial.
—Pero ¿qué has hecho contigo?
—pregunta Darius, aún sin comprender lo sucedido.
Selene siente un nudo en el estómago, sin saber que responder exactamente.
—No podía quedarme de brazos cruzados —confiesa —No quiero pasar toda mi vida encerrada en casa o a escondidas de mi entorno.
Darius asiente lentamente, entendiendo su punto de vista.
—Lo comprendo, pero no estoy seguro de que debas usar tu magia de esta manera —su voz tiembla un poco de preocupación —¿Y si hay consecuencias?
Selene baja la mirada, sintiéndose vulnerable por un momento.
—No había pensado en las consecuencias —admite —Pero estoy dispuesta a enfrentarlas.
—Por la Diosa —dice Darius, masajeando su frente —Selene, de verdad creo que tienes la valentía y el coraje en tu sangre, pero a veces da miedo tu forma de pensar.
Esas palabras la hacen reír a carcajadas, por primera vez en su vida.
Darius toma un respiro profundo antes de continuar, con un tono más firme.
—Volvamos, no es seguro que estés sola aquí en medio del bosque.
Selene siente una mezcla de gratitud y frustración.
A pesar de la incertidumbre que rodea su decisión, sabe que Darius tiene razón.
Juntos se adentran en la oscuridad del bosque, dejando atrás el lago y la magia desatada, mientras caminan, Selene se pregunta qué nuevas aventuras le esperan y si podrá encontrar el equilibrio entre sus dos mundos.
Al llegar a casa, Selene siente un torbellino de emociones.
La luz tenue de la sala revela la figura de su abuelo y su tío Hans, quienes esperan con miradas serias pero cálidas.
—¡Miren quién llegó!
—dice Hans al verla acercarse —¡Ven aquí!
¡Estábamos a punto de probar este delicioso pastel!
Selene sonríe, mientras se acerca.
Sin embargo, se detiene recordando que ya no tiene la misma apariencia, lo que más la sorprende es que ellos no parecen sorprendidos por su cambio.
—¿Por qué no están sorprendidos al verme?
—pregunta, con una mezcla de confusión y curiosidad.
Su abuelo sonríe, como si estuviera recordando un viejo secreto.
—Tu madre lo hizo una vez —explica algo nostalgico —Lo hizo para poder pasar desapercibida en la manada.
Así que era algo que ya esperábamos de ti, aunque no tan pronto.
Selene siente un alivio y una conexión más profunda con su historia familiar.
Las palabras de su abuelo resuenan en su mente, dándole fuerzas para aceptar su nueva realidad.
Hans se acerca a ella y la mira con admiración.
—No pierdo tiempo en decirte esto: eres igual de hermosa, ya sea con el pelo blanco o azabache.
Tu esencia brilla con la misma intensidad.
Selene se sonroja ante los elogios, sintiendo una calidez en su interior.
La aceptación de su familia le da confianza, y por un momento, todas sus dudas se disipan.
—Gracias…
—responde con sinceridad —Significa mucho para mí saber que lo entienden.
—La magia es parte de ti, Selene —añade el abuelo, mientras asiente con la cabeza —Tienes el derecho de explorarlo, pero debes saber quién eres realmente y tener cuidado con ella porque apesar de que te pertenece puede ser muy peligrosa.
Mientras se sientan juntos en el cálido hogar familiar, Selene siente que ha dado un paso importante y con el apoyo incondicional de su familia, está lista para enfrentar cualquier desafío que venga.
—Lo tendre en cuenta y tendré cuidado —responde, ya concentrada en la gran rebanada de pastel que su tío Hans le acerca.
—Ahora si podemos salir y darte ese recorrido que te prometimos —dice Darius, y todos asienten mientras la observan comer ansiosa.
Selene se detiene por un momento para poder mirarlos a cada uno de ellos, siente que estan siendo genuinamente sinceros con sus palabras y acciones.
—¿Porque siento que me estan consintiéndo?
—pregunta curiosa.
—¿Lo hacemos?
—dice el tío Hans un poco jugueton.
—Hija, aun no hemos comenzado a consentirte —responde el abuelo, con una sonrisa cómplice —Termina de comer para que puedas ir a descansar, mañana sera un día largo.
Selene entrecierra los ojos juguetona, presintiendo que su abuelo tiene un plan bajo la manga.
Con una sonrisa traviesa, se apresura a terminar el delicioso pastel, saboreando cada bocado como si fuera un pequeño tesoro.
La calidez del hogar y las risas de su familia la envuelven, y por un instante, se siente en paz.
Una vez que termina, se levanta de la mesa y se despide de su familia con un abrazo cálido a cada uno de ellos.
—¡Buenas noches!
—dice mientras sube las escaleras, sintiéndose ligera y feliz.
Al llegar a su habitación, cierra la puerta tras de sí y deja escapar un suspiro de satisfacción.
Su mirada se posa en el espejo; el reflejo de su nuevo yo le sonríe.
Con el cabello negro brillando bajo la luz suave de la lámpara, comienza a pensar en todo lo que le espera al día siguiente.
Ya no es solo una chica más; ahora es parte de algo más grande, una historia llena de magia y secretos por descubrir.
Se sienta en su cama y abre el libro de hechizo que ha llevado consigo.
Mientras observa cada detalle de él, piensa en sus sentimientos encontrados, la aceptación de su familia y la promesa de aventuras venideras; siente cómo su corazón late con emoción.
—Mañana será un gran día —murmura para sí misma antes de apagar la luz y dejarse llevar por el sueño, con la esperanza llena de promesas brillantes en su mente.
La noche avanza y Selene se sumerge en un profundo sueño, donde los sueños se entrelazan con el poder de su magia.
Se imagina en un bosque encantado, rodeada de criaturas fantásticas y luces danzantes, donde cada paso que da despierta un nuevo poder dentro de ella.
Si…
eso es algo que toda chica quisiera, pero solo es una fantasía para ella.
…
Al amanecer, los rayos del sol se cuelan por la ventana, despertándola suavemente.
Se levanta, sintiéndose renovada y lista para enfrentar el día.
Al vestirse, elige una camiseta ajustada y pantalones cómodos, ideales para moverse con agilidad.
Al mirarse al espejo, una chispa de confianza brilla en sus ojos.
Baja las escaleras, donde el aroma del desayuno la envuelve.
Su abuelo y el tío Hans ya están sentados a la mesa, disfrutando del café y conversando animadamente.
—¡Buenos días, soñadora!
—saluda su abuelo con una sonrisa amplia —Hoy es un gran día: tienes tu primer entrenamiento con la manada.
Selene siente una mezcla de emoción, nerviosismo y algo de desconfianza.
Aún no puede bajar la guardia ante las personas que la rodean.
—¿Entrenamiento?
—pregunta con curiosidad.
—Sí…
—responde el tío Hans —Todos los miembros de la manada se reúnen cada semana para entrenar sus habilidades físicas y aprender a trabajar en equipo.
Es fundamental para nuestra supervivencia.
Selene se sienta a la mesa y empieza a comer con algo de duda.
Mientras desayuna, su mente bulle con preguntas sobre lo que le espera.
¿Cómo será entrenar como hombre lobo?
La idea de correr libremente por el bosque la hace sonreír.
Selene decide abrirse un poco más a ellos.
Con voz firme pero nerviosa, dice: —Aunque he estado sola en el bosque durante mucho tiempo, no he estado inactiva.
Me sometí a un entrenamiento riguroso para preparar mi cuerpo y mejorar mis tácticas para cuando llegara el momento…
el enfrentamiento con nuestros enemigos.
El abuelo y su tío escuchan atentamente mientras ella continúa: —Cada día practicaba técnicas de caza y resistencia, me desafiaba a mí misma a superar mis límites.
Pero sé que este entrenamiento es solo el comienzo de lo que debemos enfrentar juntos.
El abuelo asiente con aprobación mientras Hans admira su determinación.
—Eso es impresionante, Selene —dice el tio Hans —Tu dedicación te hará mucho más valiosa para nuestra manada.
Ahora vamos a poner esas habilidades a prueba.
Después de terminar, su abuelo le hace un gesto para que lo siga.
Selene lo sigue hasta una amplia explanada en el bosque, donde varios miembros de la manada ya están reunidos, estirándose y preparándose para comenzar.
—Bienvenidos todos —dice Darius con un aire autoritario pero amable —Hoy tenemos una nueva integrante entre nosotros…
Ella es Selene.
Los miembros de la manada giran sus miradas hacia ella, algunos sonríen y otros asienten con respeto.
Aunque hay desconfianza en ella, Selene siente una oleada de calidez en este nuevo mundo.
Saluda levemente con un movimiento de su cabeza mientras se prepara para comenzar.
Darling_Yuli
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