¿Y SI TE MUESTRO MI LADO OSCURO? - Capítulo 4
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4: Capítulo 4: UN LABERINTO DE SECRETOS 4: Capítulo 4: UN LABERINTO DE SECRETOS Con cada palabra de Kiran, su curiosidad crece y también su determinación.
Si quiere entender este nuevo mundo y protegerse a sí misma, tendrá que descubrir la verdad oculta en las sombras de la cueva.
Kiran la guía más adentro de la cueva, hasta llegar a una habitación que Selene no pudo evitar mirar con desden.
Las paredes estan cubierdas de humedad y las sombras danzan en cada rincón, mientras un olor a mogo y tierra estancada envuelve el ambiente.
Al centro, una cama hecha de paja y hojas secas se desmoronan con cada paso que ella da.
Selene siente un escalofrío recorrer su cuerpo, y un asco inmediato le llena el estomago al pensar en siquiera posar un pie sobre ese lecho improvisado.
—Esta es mi habitación, aquí es donde descansaremos —anuncia Kiran, cruzando los brazos con una sonrisa que parece más una mueca.
Selene lo mira con incredulidad.
<<¿Descansar?
¿En un lugar así?
>> Fue incapaz de ocultar su desagrado y no le sorprende el porque Kiran tiene ese horrible olor a muzgo y humedad como su esencia de hombre lobo.
Selene se queda parada en la entrada, sintiendo que las paredes se cierran a su alrededor.
—Lo siento por el desorden —dice Kiran, su voz llena de una burla apenas disimulada —Pero, ya sabes, estamos en medio de una mudanza.
Su sonrisa se vuelve más amplia, casi malvada, como si disfrutara de la incomodidad que provoca en ella.
Selene siente que su rostro se enciende de rabia y vergüenza.
<<¿Diosa Luna porque me das la carga de esta pena ajena?>> se pregunta lamentandose por dentro.
—No te preocupes —continua con un tono jugueton —Pediré que lo organicen de inmediato.
No querrás perderte la experiencia de vivir aquí, ¿verdad?
Selene entrecierra los ojos, sintiendo que cada palabra es un juego retorcido en el que ella esta dispuesta a participar pero con sus reglas.
Sin embargo, no puede dejar que Kiran vea cuan afectada esta por todo esto.
—Claro —responde Selene con firmeza —Pero quizas deberías poner un poco mas de esfuerzo en hacer este lugar…
habitable.
Kiran suelta una risa profunda, disfrutando claramente del desafío en sus ojos.
—Tienes espíritu, eso me gusta.
Pero, aún hay más para ver.
Sin esperar su respuesta, Kiran se da la vuelta y continua avanzando por el pasillo oscuro que conecta esa habitación con otras partes de la cueva.
Selene lo sigue a regañadientes, sintiendo que este recorrido no es solo para mostrarle su hogar; hay algo más detras del comportamiento de Kiran, algo que no puede entender del todo.
Mientras caminan, Selene intenta absorber cada detalle: las extrañas formaciones rocosas en las paredes, los ecos lejanos que resuenan como susurros en la oscuridad.
A pesar de su asco inicial por la habitación, siente curiosidad por descubrir que otros secretos esconde aquel lugar sombrio y los que lo rodean.
—¿Y qué más hay aquí aparte de rocas y más rocas?
—pregunta Selene, intentando ocultar su desdén tras un tono indiferente.
Kiran sonríe nuevamente, esta vez con un destello intrigante en sus ojos que parece prometer secretos ocultos.
—Ah, eso es solo el principio —repite con un aire misterioso —Sabes este lugar es especial, quizas tu puedas ayudarnos a descubrir los secretos…
Es un lugar muy grande como para no tener pasajes ocultos —Se supone que ustedes viven aquí, ¿No deberían saber si tiene pasajes ocultos?
—pregunta, intrigada.
La sonrisa de Kiran adquiere un matiz inquietante, pero no responde a su pregunta.
<<Pronto borraré esa horripilante sonrisa de tu cara…
Desearás nunca haberme encontrado, eso te lo aseguro>> piensa Selene mientras le lanza una sonrisa que apenas puede disimular su veneno.
El recorrido continua, pero Selene pronto se da cuenta de que la emoción prometida es solo una ilusión.
Los minutos pasan y todo lo que ven son rocas, más rocas, y unas pocas estalactitas que cuelgan del techo como colmillos afilados dispuestos a devorar.
Cada paso y cada giro parece alargarse en una tortura interminable, ese lugar parece la cueva de la confusión.
Selene lucha por mantener su interés, pero la monotonía del paisaje se vuelve abrumadora.
—¿No hay nada más que esto?
—pregunta con frustración, mirándolo con enojo.
—Es un lugar mágico —responde él, aunque su voz suena cada vez más vacía ante la falta de entusiasmo en el ambiente —La naturaleza tiene su propia belleza.
Selene no puede evitar reírse sarcásticamente.
La belleza de aquel lugar se le antoja tan escasa como el aire fresco en aquel laberinto de piedra.
Finalmente, después de lo que parece una eternidad, regresan a la habitación que había visto antes.
Para su sorpresa, el lugar ha cambiado un poco; las hojas secas fueron removidas y un par de antorchas iluminan tenuemente el espacio, proyectando sombras danzantes en las paredes.
Kiran se acerca con una sonrisa arrogante en su rostro.
—¿Ves?
Te dije que lo organizarían —dijo mientras examina los cambios con satisfacción.
Pero Selene no esta interesada en los esfuerzos decorativos.
Su mente sigue atormentada por el deseo de destruir a aquellos seres que acabaron con la vida de su familia; ahora solo necesita comprobar si son ellos o no.
Desde aquella tenebrosa noche hay un sueño que la atormenta casi todas las noche: aquellos hombres disfrutando de la satisfacción de ver su casa en llamas.
Había algo que resaltaba en ellos, algo que tenían en común y que ahora le ayudaría a reconocerlos.
Se trata de un tatuaje en el pecho de cada uno; lobos aullando sobre pilares antiguos y rotos.
Es entonces cuando Kiran se vuelve hacia ella, sus ojos brillando con una intensidad perturbadora que atraviesa la penumbra que los rodea.
—Ahora que estamos más cómodos…
—comienza, acercándose un poco más de lo que Selene quisiera.
Un escalofrío recorrer la espalda de Selene, una advertencia instintiva.
Kiran se inclina hacia ella, intentando crear una atmósfera íntima, pero ella retrocede sin pensar.
—¿Qué crees que haces?
—pregunta, su voz temblorosa, pero llena de odio.
Kiran sonríe, como si su reacción le divirtiera.
—Solo quiero conocerte mejor —responde, mientras sus manos buscan acercarse a ella.
Su actitud cambia drásticamente; las palabras dulces se transforman en un veneno peligroso.
—No te atrevas a tocarme —replica Selene, su voz firme y llena de desdén —No estoy aquí para jugar a tus juegos retorcidos.
Kiran frunce el ceño brevemente su sonrisa regresa, esta vez con matiz siniestro que hiela el aire entre ellos —Eres más interesante cuando te enojas —murmuró, intentando acercarse nuevamente, como si su desafío solo avivara su interés.
Selene lo observa con desconfianza, sintiendo cómo la rabia burbujea dentro de ella.
Su corazón late con fuerza; no permitirá que Kiran piense que puede intimidarla o manipularla.
—No tengo miedo de ti —declara con determinación —Si crees que puedes hacer lo que quieras, te equivocaste de persona.
—Para ser una loba tan pequeña, tienes la lengua muy suelta —responde sujetando con fuerza su mandibula.
—Eres patético —replica Selene, enfatizando cada letra y escupiendo en su rostro al final.
Kiran la suelta de inmediato, lanzándola con fuerza hacia la cama.
Selene logra amortiguar el golpe, pero no pudo evitar soltar un pequeño quejido de dolor.
—Eres mía, así que espero te comportes como tal.
No te atrevas a traicionarme, porque entonces no dudaré en acabar contigo —sisea Kiran.
La tensión entre ellos crece como una tormenta inminente.
Él da unos pasos hacía ella, pero luego se detiene y la mira fijamente, como si evaluara su resistencia.
Selene no va a ceder; sabe que debe mantenerse firme ante cualquier intento suyo de cruzar límites inaceptables.
El ambiente se volvió pesado; ambos saben que estan en una batalla silenciosa por el control de la situación.
Selene respiró hondo y trata de pensar en una forma de salir de allí sin perderse a sí misma en el proceso.
Pero, en un rápido movimiento, Kiran se encuentra sobre ella, presionándola contra la cama.
—¡MALDITO!!
ALÉJATE DE MÍ!
—grita Selene mientras intenta sacarlo de encima sin éxito.
—No puedes evitarlo, chiquita —dice él con una sonrisa aún más cruel, disfrutando de su resistencia —Cada parte de ti me llama a gritos.
Y no voy a dejarte ir tan fácil.
Kiran posa su mano sobre su cintura, manteniendo su cuerpo firme contra el de ella.
Selene sigue luchando con todas sus fuerzas mientras él comienza a desgarrar su ropa.
—Eres un ser despreciable —declara Selene, su voz cargada de un odio que chisporrotea en el aire como electricidad.
Él la mira con una sonrisa burlona, acercándose con movimientos lentos.
Su aliento roza su oreja y le susurra al oído, cómo si la noche misma conspirara con él.
—Eso puede ser cierto, pero no puedo evitar desearte.
Somos hombres lobos, Bane; la pasión y el deseo corre por nuestras venas como un veneno dulce, por genética somos seres muy calientes.
Y tú eres un manjar tentador y no puedo reprimirme ante ese impulso —se detiene, dejando que sus palabras se cuelguen en el aire denso de tensión —Te voy a tener, quieras o no.
Una de las manos de Kiran se desliza por debajo de su camisa; Selene siente que cada toque es como una serpiente fría que le provoca asco y repulsión.
Darling_Yuli
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