yahiko de akatsuki - Capítulo 1
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1: capitulo 1 1: capitulo 1 Capítulo 1: El sonido constante de la lluvia fue lo primero que escuché.
No era el tipo de lluvia suave que te arrulla en la noche.
No.
Era la lluvia de Amegakure , la lluvia del dolor .
Golpeaba el suelo de manera implacable, y con cada gota, parecía borrarme la conciencia, sumiéndome en la oscuridad.
De repente, una sensación fría y húmeda me envolvió, y un aire pesado me sacó de mi trance.
Abrí los ojos.
Todo estaba borroso, nublado, pero claramente… no estaba en casa .
Mi pecho subía y bajaba con dificultad, el aire me faltaba, y un dolor punzante me recorría la cabeza.
Miré a mi alrededor, pero lo único que veía era un paisaje gris, cubierto de escombros y ruinas.
El lugar apestaba a muerte, a destrucción.
La aldea estaba devastada.
La lluvia … Siempre llueve aquí, ¿verdad?
Pensé en mi mente, pero algo no cuadraba.
Algo dentro de mí gritaba que este lugar no era un simple escenario, sino realidad .
Con dificultad, me levanté.
La visión era aún borrosa, pero logré distinguir dos figuras que me observaban, asustadas.
Un niño de cabellera roja y ojos tristes, y una chica de cabello azul, igual de temerosa.
Ambos estaban frente a mí, mirando con una mezcla de desconcierto y curiosidad.
— ¿E-Estás bien?
—la niña habló primero, su voz temblaba ligeramente, casi como si esperara que colapsara en cualquier momento.
— ¿Quién eres?
—preguntó el niño, su tono más firme, aunque claramente no comprendía qué estaba pasando.
Intenté hablar, pero mi garganta estaba seca, como si hubiera estado en un coma o algo similar.
El mundo aún me daba vueltas, pero, de repente, una ola de comprensión me tocó como un puño.
Yahiko … Esa era la primera palabra que apareció en mi mente.
Yahiko …
ese era mi nombre.
O al menos, el nombre de la persona que ahora habitaba mi cuerpo.
Miré mis manos.
Mis manos .
No eran las de un adulto.
Eran las de un niño.
De un adolescente.
De Yahiko .
No podía creerlo.
Lo sabía.
Lo sabía .
Este no era mi mundo.
Este no era mi cuerpo.
Estaba en el mundo de Naruto.
Y si eso no fuera suficiente, me di cuenta de algo aún más aterrador: yo era Yahiko , el fundador de Akatsuki, el chico que moriría en esta misma guerra.
Y lo peor de todo, si lo pensaba bien, las cosas ya estaban empezando a marchar hacia el futuro oscuro del dolor y la desesperación.
Nagato …
Konan …
todo iba a terminar mal.
Pero no podía dejar que eso sucediera.
Estaba aquí.
En su cuerpo.
Y sabía lo que debía hacer.
Debía cambiar el destino.
— ¿Tú…
estás bien?
—La chica de cabello azul me miró con más preocupación.
No hay respuesta pude.
Estaba demasiado abrumado, pero logré darme cuenta de algo aún más importante: no podía decirles que no era Yahiko.
Si ellos se enteraban de que yo no era “el verdadero Yahiko”, las cosas podrían volverse peligrosas, especialmente con Nagato.
— Estoy bien… —dije, esforzándome por sonar convincente.
Pero mis palabras sonaron vacías, como si no fueran mías.
Como si vinieran de un lugar más profundo, un lugar que no entendía.
— ¿Tienes hambre?
—preguntó el niño de cabello rojo, quien parecía tener un aire de responsabilidad a su alrededor.
Miré el estado de la aldea.
Estaba claro que había poco que comer aquí.
Las ruinas eran la prueba de que la gente de este lugar había luchado y sufrido durante mucho tiempo.
– No.
Estoy bien.
—Respondí.
No quería parecer débil.
Sabía lo que pasaba aquí.
Sabía cómo comenzaría todo.
Sabía cómo Nagato perdería su camino, cómo se convertiría en Pain , el monstruo que destruiría a la aldea.
Yahiko sería asesinado, y después Nagato tomaría el control.
El ciclo de dolor sería casi irreversible.
Pero yo no podía permitir que eso pasara.
Yo, como Yahiko , podría cambiar todo esto.
Podía encontrar una forma de detener el dolor antes de que destruyera a todos.
Era mi responsabilidad.
— Necesito pensar… —susurré para mí mismo, mientras trataba de organizar mis pensamientos.
De alguna forma, debía salvar a Nagato y Konan de sus futuros oscuros, debía evitar que todo esto se convirtiera en una tragedia.
Pero…
¿cómo?
Poco después, me levanté completamente.
Ya no sentí tanto dolor.
Mi mente, aunque nublada, se estaba enfocando.
Era hora de actuar .
Konan y Nagato me observaban, pero ahora sabían que el viejo Yahiko estaba… diferente.
Quizás el mismo destino ya los había tocado, pero, ahora, yo iba a cambiarlo.
— Vamos, tenemos que movernos.
No tenemos tiempo que perder.
No pude evitar sonreírle a Nagato y Konan, aunque la sonrisa no era completamente mía.
Era la sonrisa de Yahiko , pero impregnada con un propósito más grande: el de un futuro diferente .
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