Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

yahiko de akatsuki - Capítulo 10

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. yahiko de akatsuki
  4. Capítulo 10 - 10 capitulo 10
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

10: capitulo 10 10: capitulo 10 CAPÍTULO 10 El primer kunai fue directo al corazón de Yahiko.

Él movió el cuerpo apenas un centímetro, utilizando el Keijūgan para volverse prácticamente ingrávido.

El arma pasó de largo como si él fuese humo.

El jōnin de Konoha no tuvo tiempo de procesarlo cuando Yahiko reapareció detrás de él con un chasquido eléctrico.

Pero Konan fue la primera en atacar: —Danza del Shikigami.

Su cuerpo se transformó en una ráfaga de papel que voló entre los árboles.

Las hojas se reorganizaron en el aire formando lanzas endurecidas por chakra.

Las lanzó contra el segundo jōnin, quien apenas alcanzó a cubrirse con un escudo acuoso.

—¡Mizu Tate!

—gritó.

El agua se endureció un segundo, pero las lanzas lo perforaron parcialmente, clavándose en su brazo y hombro.

—¡Agh…!

Konan volvió a materializarse frente a él, con los ojos fríos.

No había odio.

Solo necesidad.

Mientras tanto, Nagato enfrentaba al tercero.

El jōnin ejecutó sellos a una velocidad increíble.

—Suiton: Suiryūdan no Jutsu.

Un dragón de agua surgió desde un charco hinchado por la lluvia, rugiendo mientras embestía a Nagato.

Nagato no retrocedió.

Su mano tembló, pero el chakra se concentró.

—Shinra… Tensei.

El dragón explotó en millones de gotas que se mezclaron con la lluvia.

El jōnin quedó expuesto.

Nagato apuntó su mano.

—No te acerques a mis amigos.

Una explosión repentina de fuerza invisible lo arrojó contra un árbol, quebrándolo como si fuera cartón.

El jōnin cayó, sin poder respirar.

— Pero el verdadero duelo era otro.

El Hyūga se adelantó sin esperar órdenes, activando su estirpe con un grito bajo.

Las venas alrededor de sus ojos se hincharon.

—Byakugan.

Yahiko sintió su estómago tensarse.

Es él.

Este es el que puede cambiarlo todo.

El Hyūga se lanzó hacia Yahiko con velocidad sorprendente.

Cada golpe buscaba sus puntos de chakra, intentando sellarlos.

—Jūken: ¡Hakke Sanjūni Shō!

Yahiko esquivó, pero no por reflejos: por intuición.

Su cuerpo se volvió liviano, casi sin peso.

Se impulsó en el aire usando el Keijūgan, rotando sobre sí mismo.

El Hyūga frunció el ceño.

—¿Qué… técnica es esa?

Yahiko aterrizó detrás de él como si hubiera flotado.

—Una que no puedes ver con tus ojos.

El Hyūga giró.

—¡Hakke Kūshō!

Una onda invisible salió disparada.

Yahiko la esquivó por un milímetro, el impacto cortando un árbol detrás de él.

Konan intentó ayudar, pero el líder de Konoha reapareció y la atacó con dos kunai explosivos.

Ella saltó hacia atrás, obligada a mantener distancia.

Nagato estaba ocupado con el jōnin del dragón, que se levantaba repetidamente con heridas nuevas.

Yahiko estaba solo.

El Hyūga avanzó con golpes rápidos, furiosos.

—Tu chakra… tu movilidad… no eres un ninja común.

¡¿Quién eres?!

Yahiko gruñó, moviéndose a velocidad eléctrica.

—Alguien que no quiere matarte.

El Hyūga soltó un grito furioso y ejecutó un giro perfecto.

—¡Hakkeshō Kaiten!

El torbellino de chakra lo envolvió en una esfera casi impenetrable.

Yahiko retrocedió.

El impacto de agua y chakra rompió la tierra a su alrededor.

El Hyūga emergió jadeando, pero determinado.

—No permitiré que enemigos de la Hoja vivan.

Esta es mi misión.

Yahiko bajó la guardia un instante.

—¿Enemigos…?

Solo queremos sobrevivir.

El Hyūga dudó.

Solo un segundo.

Fue suficiente.

Nagato apareció detrás de él.

—No lo mates, Nagato —dijo Yahiko.

Nagato asintió.

—Shinra Tensei.

Fue un empujón preciso.

No suficiente para matarlo, pero sí para derribarlo.

El Hyūga cayó de rodillas, el aire escapándole en un jadeo.

Yahiko puso su mano sobre su hombro.

—No quiero pelear contigo.

El Hyūga lo miró, respirando con dificultad.

—Entonces… ¿qué quieres?

Yahiko apretó los dientes.

—Solo un ojo.

La lluvia se detuvo por unos segundos.

El Hyūga sintió el mundo hundirse bajo sus pies.

—No… no pueden… yo… —sus labios temblaron—.

El clan me ejecutará si regreso sin él.

Nagato se acercó y se arrodilló frente a él.

Su voz era suave.

—Entonces… no regreses.

El Hyūga lo miró con horror.

—Pero… tengo familia… mis hermanos… mis sobrinos… Konan habló con una calma que cortaba.

—¿Sabes qué más te ejecutaría tu clan?Ser libre.

El Hyūga tragó saliva.

Yahiko se agachó frente a él.

—No queremos destruir tu vida.

Queremos darte una opción.

El Hyūga dejó caer la cabeza.

Sus manos temblaban.

—No existe opción… no para nosotros… nacimos sellados por el destino.

Yahiko miró a Nagato.

Nagato asintió.

—Yo puedo romper ese destino.

El Hyūga levantó la mirada.

Sus ojos blancos se abrieron más que nunca.

—¿Qué…?

Nagato colocó ambas manos sobre la frente del Hyūga.

El hombre gritó de terror.

—¡No!

¡No!

¡Ese sello está unido al cerebro!

¡Si lo tocas… moriré!

Nagato respiró profundo.

—Yo también tengo algo dentro de mi cabeza que no pedí…Y estoy aprendiendo a controlarlo.

Los ojos del Rinnegan giraron como engranajes del destino.

—Camino Naraka.

El suelo tembló.

Una boca gigantesca emergió, el Rey del Infierno, abriéndose bajo la lluvia.

Una luz púrpura se concentró en la frente del Hyūga, revelando el sello.

Nagato gruñó.

El esfuerzo le provocó una hemorragia nasal inmediata.

Konan se acercó alarmada.

—Nagato, basta.

Estás usando demasiado chakra.

Nagato apretó los dientes.

—Prometí… protegerlos.

El Rey del Infierno mordió el sello… y tiró.

El Hyūga gritó como si le arrancaran el alma.

La marca oscura se estiró desde la piel y luego explotó en fragmentos de chakra negro que el Rey devoró.

El sello desapareció.

Toda la energía se dispersó como humo.

El Hyūga cayó hacia adelante, sin fuerzas.

—Mi… mi cabeza… yo… no siento… el sello… no… ya no está… Nagato cayó también, apoyándose en Konan.

Yahiko lo sostuvo por los hombros.

—Nagato… lo lograste.

Nagato respiró con dificultad, pero sonrió.

—Ahora él… es libre.

El Hyūga levantó la mirada.

Sus lágrimas se mezclaban con la lluvia.

—No sé… cómo agradecerles esto… Yahiko bajó la mirada.

—No tienes que agradecerlo.

Solo… necesito tu ayuda.

El Hyūga asintió débilmente.

—Lo sé.

Hazlo.

Konan preparó vendas.

Nagato estabilizó el chakra del Hyūga.

Yahiko tomó aire.

—Te prometo algo —dijo con voz firme—.

Si un día podemos… liberaremos a tu familia también.

El Hyūga cerró los ojos.

—Entonces… acepta mi ojo.

Si es por ellos… no me importa.Y si… si vivo… seré de ustedes.

Les enseñaré todo lo que sé.No tengo clan al cual regresar… pero puedo tener un propósito.

Yahiko apoyó su mano en su hombro.

—Gracias.

Konan desvió la mirada mientras Yahiko iniciaba la extracción.

Él no disfrutaba cada movimiento, pero su mano no tembló.

No podía permitirse dudar.

No ahora.

El Hyūga gritó, pero no se quebró.

Nagato selló la herida con precisión médica.

Konan aplicó vendas y lo sostuvo para que no cayera.

Yahiko tomó el ojo en su mano.

Era opaco, casi translúcido.

Su futuro.

Su riesgo.

Su carga.

El Hyūga respiraba débilmente contra el tronco donde lo habían recostado.

—¿Cuál… es tu nombre?

—preguntó Yahiko.

El Hyūga tardó en responder.

—Hyūga… Naori.

Konan inclinó la cabeza.

—Naori… a partir de hoy, eres libre.

Pero debes decidir a dónde irás.

Naori apretó el puño.

—No tengo ojos… pero tengo vida.

Eso es suficiente.Iré con ustedes.

Y entrenaré a Yahiko.Si algún día tienen la fuerza… salvarán a mi familia.

Yahiko extendió la mano.

Naori la tomó.

Nagato sonrió débilmente.

—Bienvenido, Naori.

La lluvia volvió a caer con fuerza, como si diera fin a un ritual.

A muchos kilómetros, en una caverna profunda y oscura, dos figuras emergieron del suelo como sombras líquidas.

Zetsu Blanco habló primero.

—Han avanzado mucho.

La mitad negra continuó, con voz más grave.

—Nagato dominó el sello del Pájaro Enjaulado.

Yahiko obtuvo el Byakugan.

Konan perfecciona su danza…Y han reclutado a un Hyūga.

Un silencio prolongado se formó detrás de ellos.

Luego, una voz cavernosa respondió: —Interesante.

Madara Uchiha avanzó desde la oscuridad, su respiración entrecortada por la vejez, pero su mirada ardiendo con el fuego del propósito.

—Estos niños… —susurró— continúan tomando decisiones que los acercan más a mí.

—¿Quieres que intervengamos?

—preguntó Zetsu Negro.

Madara negó con un movimiento lento.

—No.Déjenlos crecer.Cada poder que obtienen… cada paso que dan…Es un paso que también me pertenece.

Una sonrisa siniestra cruzó su rostro marchito.

—Observen.Esperen.Y cuando llegue el momento…recuperare mis ojos de nagato.

La lluvia siguió cayendo sobre Ame.

Y la guerra apenas comenzaba a escribir los fragmentos del destino.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo