Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

yahiko de akatsuki - Capítulo 23

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. yahiko de akatsuki
  4. Capítulo 23 - 23 capitulo 23
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

23: capitulo 23 23: capitulo 23 La noche cayó sobre Amegakure con la lentitud de una sentencia.

La lluvia, eterna, constante, parecía no provenir del cielo, sino de una voluntad antigua que reclamaba el suelo una y otra vez, como si cada gota fuera un recuerdo, una advertencia… o una promesa.

En una estructura olvidada al sur del distrito industrial —una antigua estación de bombeo corroída por óxido y musgo— las sombras se reunieron sin necesidad de ser convocadas.

El aire estaba cargado de humedad y tensión.

El sonido lejano de la ciudad, amortiguado por la cortina de agua, parecía un susurro que moría antes de nacer.

Yahiko permanecía de pie en el centro, brazos cruzados, mirada firme, el rostro apenas iluminado por una lámpara de aceite que oscilaba suavemente con el viento.

A su izquierda, Konan observaba en silencio, su expresión serena pero atenta.

A su derecha, Nagato, quieto como una estatua, ocultaba tras sus ojos una tormenta más peligrosa que la que azotaba la ciudad.

Frente a ellos se encontraba Naori Hyūga.

Su postura era impecable.

Espalda recta, respiración controlada, el Byakugan inactivo pero listo.

No estaba allí por obligación, sino por convicción.

Su mirada pasaba meticulosamente por los mapas extendidos sobre la mesa improvisada: planos de Amegakure, rutas de patrullaje, posiciones de torres de vigilancia y puntos de control bajo dominio directo de Hanzō.

—Si vamos a hacer esto… —dijo Yahiko finalmente— no será una rebelión.

Será una toma quirúrgica del poder.

Konan asintió con lentitud.

—Una caída organizada.

Sin caos innecesario.

Sin convertir Ame en un campo de exterminio.

Nagato no dijo nada.

Solo observó, pero su presencia pesaba sobre la sala como una segunda pared invisible.

Naori extendió su dedo sobre el mapa.

—Las patrullas de Hanzō siguen patrones rígidos.

Confía demasiado en el miedo.

Repite rutas cada seis horas.

Este sector —señaló una zona cercana al núcleo administrativo— tiene un punto muerto de visión durante cuatro minutos exactos.

Cuatro minutos sin supervisión directa.

—Cuatro minutos son una eternidad en manos correctas —respondió Yahiko.

Y era cierto.

Desde que tomó la decisión de desafiar abiertamente a Hanzō, cada pensamiento suyo había estado enfilado hacia el mismo objetivo: quebrar la jaula que mantenía oprimido a su pueblo y construir un lugar donde Konan, Nagato… y ahora Karin, pudieran existir sin ser perseguidos, sin ser instrumentos de guerra.

No buscaba un mundo mejor.

Buscaba un hogar seguro.

Y Amegakure sería ese hogar.

El plan bajo la tormenta La estrategia se dividía en tres fases inevitables.

Fase uno: Ceguera.

Neutralizar la capacidad de respuesta temprana de las fuerzas de Hanzō.

Torres sensoriales, transmisores de señal, puestos de alerta.

Konan y Naori serían claves aquí.

Papel sigiloso, sellos de interferencia, precisión absoluta.

Fase dos: Desarticulación.

Nagato entraría en acción directa.

No masacre.

No exterminio indiscriminado.

Golpes selectivos, presión gravitacional controlada para quebrar estructuras clave y dispersar a los comandantes sin alertar a Hanzō demasiado pronto.

Fase tres: Confrontación.

Yahiko contra Hanzō.

Ni símbolos.

Ni discursos.

Solo voluntad contra voluntad.

—Él debe entender que ha terminado —sentenció Yahiko—.

Que su era se apaga aquí mismo.

Naori lo observó con atención.

—¿Y si no lo acepta?

Yahiko no apartó la mirada.

—Entonces se la arrancaré.

El silencio que siguió no fue incómodo.

Fue solemne.

Konan comprendió que ya no había retorno.

Lo supo por la forma en que Yahiko sostenía su postura, por la ausencia de duda en su voz.

Ya no era solo el líder idealista que soñaba con justicia.

Era un hombre dispuesto a ensuciarse las manos para proteger lo que amaba.

El ojo que gobierna la lluvia Horas después, cuando la medianoche se deslizaba sobre Ame como un velo oscuro, Nagato dio un paso adelante desde la penumbra.

—Necesitan saber algo —dijo con voz baja—.

El alcance de esta operación cambiará.

Todos alzaron la vista hacia él.

Sus manos comenzaron a unirse en sellos lentos, pesados, cargados de una gravedad invisible.

El aire vibró.

La lluvia, allá afuera, pareció intensificarse.

—Ukojizai no Jutsu… —susurró.

El chakra se extendió desde su cuerpo como una red intangible que se fusionó con el cielo.

Cada gota que tocaba el suelo, cada espiral de agua que golpeaba los tejados, se convirtió en una extensión de su conciencia.

Nagato abrió los ojos.

Y vio todo.

Cada patrulla caminando bajo capas negras.

Cada soldado temblando bajo su armadura.

Cada respiración nerviosa, cada cambio de peso, cada firma de chakra que osaba desafiar la quietud de Ame.

—La ciudad me habla… —murmuró—.

La lluvia me lo dice todo.

Naori sintió un estremecimiento recorrer su columna.

—Esto… esto supera cualquier sistema sensorial Hyūga… Konan observó en silencio, comprendiendo que el propio entorno se había convertido en un aliado.

Yahiko cerró los ojos un instante.

Si Ame era su hogar… Nagato era ahora su guardián silencioso.

—Mientras llueva —continuó Nagato—, nadie se moverá sin que lo sepamos.

Prepararse para la caída Los días siguientes pasaron como una tensión sostenida al borde del colapso.

Yahiko entrenaba sin descanso, perfeccionando la sincronización de sus tres pilares de combate: El control absoluto del peso con el Doton: Keijūgan.

La velocidad devastadora del Modo Chakra de Rayo.

Y la precisión brutal de la fuerza concentrada al estilo Tsunade.

Cada golpe contra la roca era seguido por un cráter.

Cada salto parecía desafiar la lógica.

Su cuerpo se adaptaba al límite, tensado como una cuerda que solo esperaba ser liberada contra Hanzō.

Naori se encargaba de refinar rutas de ataque y escape, coordinando con Konan zonas de repliegue y puntos donde su Byakugan y el de Yahiko se solaparían creando cobertura total.

Nagato, mientras tanto, expandía su conexión con la lluvia.

Su silencio se volvía más profundo, más inaccesible, pero también más serenamente enfocado.

No era furia lo que lo guiaba, sino una fría aceptación de su papel.

—¿Estás bien?

—le preguntó Yahiko una noche.

—Estoy donde debo estar —respondió sin dudar—.

Protegiendo lo único que me queda.

No necesitó decir nombres.

Convicción bajo acero En una azotea húmeda, observando las luces mortecinas de Ame, Yahiko pensó en Karin, en Kaede, en Konan, en Nagato… y en el futuro que aún no existía.

—No quiero un trono —confesó en voz baja—.

Solo quiero que nadie vuelva a decidir por nosotros.

Konan se acercó.

—Entonces convierte este lugar en algo que el mundo no pueda corromper.

Yahiko asintió.

—Lo haré.

Su mirada se perdió en la tormenta.

—Y para eso… Hanzō debe caer.

No por odio.

No por venganza.

Sino porque su existencia era incompatible con el paraíso que Yahiko estaba dispuesto a forjar.

Y mientras la lluvia seguía cayendo, mientras Nagato lo veía todo y Naori trazaba el mapa perfecto hacia la guerra, una certeza se grabó en la mente del líder de Akatsuki: La batalla no sería por poder.

Sería por derecho a existir.

Y nadie… absolutamente nadie… volvería a arrebatarles ese derecho.

Amegakure ya no pertenecía a Hanzō.

Solo estaba esperando que alguien se atreviera a reclamarla.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo