yahiko de akatsuki - Capítulo 37
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
37: capitulo 37 37: capitulo 37 La explosión no dejó cráteres visibles en los mapas oficiales.No destruyó capitales ni borró aldeas completas del continente.No hubo una cifra clara de muertos que pudiera anotarse en un informe militar.
Y, sin embargo, algo se rompió.
En el mundo shinobi, las verdaderas catástrofes no siempre eran físicas.
Algunas eran conceptuales.
Cambios silenciosos que obligaban a los poderosos a replantearse certezas que llevaban décadas sosteniendo.
Amegakure había hecho algo que no debía ser posible.
Y ahora, todos lo sabían.
KONOHAGAKURE – EL MIEDO A LO QUE NO SE CONTROLA La sala del consejo estaba cerrada.
No había ventanas abiertas, ni asistentes menores, ni mensajeros entrando y saliendo.
Solo las figuras más importantes de Konoha, reunidas alrededor de una mesa demasiado pequeña para el peso del momento.
Hiruzen Sarutobi observaba el mapa extendido frente a él.
La pipa apagada descansaba entre sus dedos, olvidada.
—Repítelo —ordenó con voz grave.
El ninja de inteligencia tragó saliva.
—Nuestros informantes en los países vecinos confirman actividad anómala en Amegakure.
Rutas comerciales cerradas.
Patrullas extranjeras que desaparecen o regresan incompletas.
Y… —dudó— …una explosión de chakra registrada por sensores a cientos de kilómetros.
—¿Una técnica?
—preguntó un consejero.
—No se parece a nada registrado.
La firma fue comparable a una Bijūdama, pero no hay rastro de bestias con cola involucradas.
Un murmullo recorrió la sala.
—Eso es imposible —dijo un jōnin—.
Solo una bestia con cola puede— —O alguien que haya creado algo equivalente —interrumpió Hiruzen.
El silencio fue absoluto.
—Amegakure no tiene ese tipo de poder militar —insistió otro—.
Nunca lo tuvo.
—Nunca lo tuvo… antes —corrigió el Hokage.
Hiruzen cerró los ojos un instante.
—Durante décadas, el mundo shinobi se sostuvo sobre cinco pilares.
Cinco grandes potencias que se vigilaban entre sí, se debilitaban mutuamente y mantenían a los países menores como campos de batalla.
Alzó la mirada.
—Si Ame se convierte en una sexta potencia, ese equilibrio desaparece.
—¿Atacarlos?
—preguntó alguien con dureza—.
Antes de que crezcan más.
Hiruzen negó lentamente.
—No.
Un ataque directo solo los legitimaría.
Pasarían de ser un problema… a ser una causa.
Entonces miró a Minato.
—Quiero información directa.
Sin provocaciones.
Sin amenazas.
Minato comprendió al instante.
—¿Quiere que vaya yo?
—Sí.
Tú y un pequeño escuadrón ANBU.
—Hiruzen suspiró—.
Y no solo por tu habilidad.
Los demás entendieron.
—Jiraiya —murmuró uno de los consejeros.
—Exacto —confirmó Hiruzen—.
Yahiko, Nagato y Konan fueron sus alumnos.
Si existe una mínima posibilidad de diálogo, pasa por ahí.
Minato asintió, aunque una sensación incómoda se instaló en su pecho.
Esto no era diplomacia.
Era una evaluación.
SUNAGAKURE – PRAGMATISMO Y NECESIDAD En Sunagakure, el ambiente era distinto.
No menos tenso, pero sí más práctico.
El Kazekage escuchaba el informe mientras tamborileaba los dedos sobre el escritorio.
—¿Confirmado que Ame cerró sus fronteras?
—preguntó.
—Sí.
Y no permiten operaciones encubiertas.
—Entonces no es nuestro problema inmediato —respondió sin dudar.
Uno de los asesores frunció el ceño.
—Señor, si Ame se fortalece demasiado— —No tenemos recursos para abrir otro frente —lo interrumpió—.
Konoha es nuestro objetivo.
El País del Fuego es la prioridad.
Se inclinó hacia adelante.
—Refuercen las fronteras por precaución.
Pero no desvíen tropas.
Sunagakure había aprendido a sobrevivir aceptando una verdad incómoda: No todas las amenazas podían enfrentarse.
Algunas debían ignorarse, al menos hasta que el momento fuera adecuado.
IWAGAKURE – VIGILANCIA FORZADA En Iwagakure, el tono era sombrío.
Los informes se acumulaban, pero ninguno traía buenas noticias.
—Minato Namikaze volvió a atacar nuestras líneas —informó un comandante—.
Perdimos otro destacamento.
—Y la emboscada al Tercer Raikage aún pesa —añadió otro—.
Nuestras fuerzas están dispersas.
El líder interino apretó los dientes.
—¿Y Ame?
—Actividad inusual.
Algo grande ocurrió, pero no sabemos qué.
—No podemos intervenir —sentenció—.
Refuercen fronteras y mantengan vigilancia.
Nada más.
Iwa no tenía margen de maniobra.
Y eso… lo irritaba profundamente.
KIRIGAKURE – EL SILENCIO MÁS PELIGROSO En Kirigakure no hubo comunicados oficiales.No hubo reuniones abiertas.No hubo movimientos visibles.
Solo órdenes transmitidas en susurros.
—Aumenten las purgas —ordenó una figura envuelta en sombras—.
El mundo se está moviendo.
—¿Y Ame?
—preguntó un subordinado.
—Observación.
Nada más.
Pero en Kirigakure, la palabra observación rara vez significaba pasividad.
AMEGAKURE – LA LLUVIA TODO LO SABE La lluvia caía constante cuando Nagato activó el Ukojizai no Jutsu.
No hubo destello.No hubo explosión de chakra.
Solo una expansión silenciosa.
Cada gota que tocaba el suelo, los tejados, las estructuras metálicas, se convertía en una extensión de su percepción.
Y entonces lo sintió.
—Se aproximan —dijo Nagato con voz calmada—.
Cuatro… no, cinco presencias principales.
Chakra controlado.
No hostil.
Yahiko no se giró de la ventana.
—Konoha.
Konan apretó los labios.
—¿Minato?
—Sí.
Y ANBU —confirmó Nagato—.
No vienen a atacar.
Vienen a medirnos.
Yahiko cerró los ojos un instante.
—Que entren.
—¿Sin escolta?
—preguntó Konan.
—Con escolta.
Pero bajo nuestra mirada.
EL ENCUENTRO – DIPLOMACIA SIN ILUSIONES Minato caminaba bajo la lluvia con calma, pero no con tranquilidad.
Algo en Ame era distinto.
No había miradas hostiles.No había emboscadas.No había tensión visible.
Y eso lo inquietaba más que cualquier ataque.
—Nos están observando —murmuró uno de los ANBU.
—Desde que cruzamos la frontera —respondió Minato.
El lugar del encuentro era simple.
Sin símbolos, sin banderas.
Solo metal, concreto y lluvia.
Yahiko los esperaba.
No llevaba uniforme ceremonial.No adoptaba postura de líder.
Pero su presencia era indiscutible.
—Minato Namikaze —saludó—.
El Hokage Amarillo.
Minato inclinó la cabeza.
—Yahiko.
Konan.
Nagato.
El nombre de Jiraiya flotó entre ellos como un fantasma respetado.
—Konoha desea comprender lo ocurrido en Ame —comenzó Minato—.
El mundo está inestable.
Yahiko lo observó con atención.
—No vinieron a comprender —respondió—.
Vinieron a asegurarse de que no somos una amenaza.
Minato no lo negó.
—Una Ame fuerte cambia el equilibrio —admitió—.
Y el equilibrio mantiene la paz.
Yahiko sonrió, sin humor.
—El equilibrio mantiene el poder de los fuertes.
Nagato dio un paso adelante.
—Nosotros solo queremos que nos dejen en paz.
—¿Y si no ocurre?
—preguntó Minato.
Yahiko sostuvo su mirada.
—Entonces nos defenderemos.
Y contraatacaremos.
El silencio fue pesado.
—Konoha busca cooperación —insistió Minato—.
Alianzas.
Intercambio.
—No —respondió Yahiko con firmeza—.
La neutralidad es nuestra mejor defensa.
—Eso los deja solos.
—Preferimos estar solos que endeudados.
Minato entendió.
No habría acuerdo.
Cuando se retiró, supo que había fracasado como diplomático.
Pero también supo algo más peligroso: Amegakure no estaba fanfarroneando.
MADARA – INTERÉS SIN CONTROL Zetsu emergió de la pared.
—Confirmado —dijo—.
Yahiko utilizó una técnica de destrucción masiva comparable a una Bijūdama.
—¿Cómo?
—preguntó Madara.
—Desconocido.
La vigilancia sensorial de Ame impidió acercamientos.
Madara rió suavemente.
—Interesante.
Se giró lentamente.
—Nagato crece.
Yahiko también.
Su sonrisa se afinó.
—Déjenlos creer que son libres.
El tablero aún es mío.
El mundo shinobi comenzaba a entender una verdad incómoda: Amegakure ya no era un campo de batalla.
Era un actor.
Y nadie estaba cómodo con eso.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com