yahiko de akatsuki - Capítulo 40
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
40: capitulo 40 40: capitulo 40 La lluvia del País de la Lluvia siempre había sido distinta.
No era solo agua cayendo del cielo; era un recordatorio constante de guerra, hambre y abandono.
Durante años, Jiraiya había caminado bajo esa lluvia con el peso de la culpa clavado en la espalda, preguntándose si realmente había cambiado algo en ese lugar o si solo había sembrado sueños imposibles en tres niños condenados a crecer demasiado rápido.
Pero ahora… Ahora algo era diferente.
Jiraiya avanzaba con las manos relajadas, sin ocultar su chakra, sabiendo perfectamente que no estaba solo.
Las presencias lo rodeaban con precisión quirúrgica.
No había caos, ni improvisación.
Cada movimiento que daba era seguido, calculado y comunicado.
—Ya me detectaron desde que crucé la frontera —pensó—.
Ni siquiera intentan ocultarlo.
Eso, por sí solo, ya era alarmante.
Tres figuras emergieron desde distintos ángulos, formando un semicírculo frente a él.
No levantaron armas.
Tampoco bajaron la guardia.
—Jiraiya-sama —dijo uno de ellos, inclinando ligeramente la cabeza—.
Ha ingresado al territorio del País de la Lluvia.
—Eso parece —respondió Jiraiya con una sonrisa ladeada—.
Supongo que ya no soy tan discreto como antes.
—Nuestro líder nos informó sobre usted —continuó el ninja—.
No tenemos órdenes de enfrentarlo.
Por el contrario… se nos indicó escoltarlo hasta Amegakure.
Jiraiya parpadeó una vez.
—¿Escoltarme?
Antes me habrían lanzado explosivos sin preguntar.
—Antes —repitió el ninja con calma—, Amegakure era un lugar diferente.
Mientras avanzaban, uno de los exploradores se adelantó, desapareciendo entre la lluvia sin hacer ruido.
Jiraiya lo notó de inmediato.
—Mensajero rápido… —murmuró—.
Bien entrenados, bien coordinados.
Y eso lo inquietó más que cualquier hostilidad.
Yahiko cerró los ojos al recibir el informe.
Jiraiya estaba en el País de la Lluvia.
Por un instante, el niño que había sido quiso correr a su encuentro, sonreírle, contarle todo lo que habían logrado.
Pero ese impulso murió rápido.
El Yahiko actual entendía el peso que representaba Jiraiya en el mundo ninja.
No es solo mi maestro.
Es Konoha.
Es información.
Es política.
Abrió el ojo derecho lentamente.
El Byakugan permanecía oculto bajo el párpado izquierdo cerrado, pero aun así sentía su presencia como una llama silenciosa.
—Tranquilo —se dijo—.
Todo tiene que estar bajo control.
La historia estaba lista.
La había pensado muchas veces, anticipando este momento.
Un escuadrón infiltrado.
Una batalla difícil.
Un sacrificio.
Un Hyūga que ya no creía en su clan.
No era una mentira absoluta.
Solo una verdad acomodada.
—Naori —llamó.
El ninja Hyūga apareció sin demora.
—Si Jiraiya pregunta —dijo Yahiko con seriedad—, confirma la historia.
Nada más.
Sin detalles innecesarios.
Naori asintió.
—Entendido.
No diré nada que no deba.
Yahiko giró hacia otro mensajero.
—Informa a Nagato.
Que no muestre nada del Rinnegan.
Nada de recipientes.
Nada fuera de lo normal.
Hizo una pausa, apretando ligeramente el puño.
—Confío en Jiraiya… pero no confío en el mundo que escucha sus informes.
El camino a Amegakure fue un golpe silencioso para Jiraiya.
Esperaba miseria.
Esperaba miedo.
Esperaba caos.
Pero lo que vio fue orden.
Calles patrulladas sin abusos.
Civiles que caminaban sin bajar la mirada.
Comercios funcionando incluso bajo la lluvia.
Orfanatos con guardias y personal dedicado.
Un niño pasó corriendo, riendo, salpicando agua en el suelo.
Jiraiya se detuvo.
Esa imagen lo atravesó más que cualquier jutsu.
—Antes… —susurró—, este niño habría muerto de hambre.
Uno de los escoltas lo escuchó.
—Nuestro líder dice que la lluvia no debe ahogar a la gente —respondió—.
Solo acompañarla.
Jiraiya tragó saliva.
Lo lograron… Recordó las palabras de Yahiko, años atrás, con los ojos brillantes de determinación.
“Con el poder que obtengamos, haremos que este país deje de llorar.” —Cumplieron su promesa —pensó.
Y por primera vez en mucho tiempo, sintió orgullo sin culpa.
El encuentro fue sobrio.
No hubo abrazos impulsivos ni lágrimas.
Solo respeto mutuo.
—Maestro —saludó Yahiko con una inclinación medida.
Jiraiya lo observó con atención.
La postura firme.
La mirada clara.
El silencio antes de hablar.
Este no es un niño jugando a ser líder, comprendió.
—Has cambiado —dijo al fin.
—Usted también —respondió Yahiko—.
Parece más cansado.
Konan apareció a su lado, serena como siempre.
—Me alegra verlo con vida, Jiraiya-sensei.
—Y a mí me alegra verlos… más de lo que imaginan.
Caminaron juntos bajo las altas estructuras de Amegakure, diseñadas para convivir con la lluvia eterna.
Yahiko habló largo y tendido.
De reformas políticas.
De organización militar.
De orfanatos.
De comercio.
De disciplina.
Todo era verdad… aunque incompleta.
Cuando Jiraiya notó el ojo izquierdo cubierto… —¿Qué pasó?
—preguntó con el ceño fruncido.
Yahiko no dudó.
—Una infiltración de Konoha —respondió—.
Ganamos, pero perdí el ojo.
—¿Y el Byakugan?
—Uno sobrevivió.
Estaba en contra de su clan.
Se quedó.
Me enseñó.
Silencio.
—¿Konoha lo sabe?
—preguntó Jiraiya con seriedad.
—No.
Y sé que usted no lo reportará.
Jiraiya suspiró.
—No lo haré… pero esto es peligroso.
—Todo lo que vale la pena lo es —respondió Yahiko.
Más tarde, al hablar del frente con Kiri y los ataques de ANBU de Konoha, Jiraiya se llevó una mano a la cabeza.
—Esto es una locura… —murmuró—.
Necesitan aliados.
—¿Konoha?
—preguntó Yahiko.
—Sí.
Yahiko negó lentamente.
—Aliarnos con Konoha nos convertiría en su campo de batalla otra vez.
—Pero— —Maestro —interrumpió con calma—.
Amamos la paz.
Por eso evitamos la guerra.
Pero vivimos en un mundo donde los fuertes se aprovechan de los débiles.
Su voz no tembló.
—Preferimos tener un puño igual o más grande que el de los demás.
No para golpear… sino para que nadie se atreva a hacerlo.
Jiraiya lo entendió.
Y eso fue lo que más le dolió.
Esa noche, bajo una lluvia que ya no lloraba, Jiraiya aceptó una verdad amarga: Sus alumnos habían crecido.
Y el mundo tendría que decidir si estaba listo para dejarlos vivir en paz…o si los obligaría a convertirse en algo mucho más peligroso.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com