yahiko de akatsuki - Capítulo 43
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43: capitulo 43 43: capitulo 43 Konoha – Torre del Hokage —…repito, Hokage-sama —dijo el mensajero—.
El documento lleva el sello oficial de Amegakure.
Firma confirmada: Yahiko.
Líder supremo de la aldea.
—Déjalo —respondió Hiruzen, con voz cansada—.
Ya lo leí.
—¿Entonces es oficial?
—preguntó uno de los consejeros—.
¿Amegakure… nos declara la guerra?
—No “nos” —intervino Danzō, con tono frío—.
Declara la guerra a Konoha.
No a la Alianza Shinobi.
No al mundo.
A nosotros.
—Eso no la hace menos grave —replicó otro anciano—.
Jamás una aldea menor se atrevió a algo así.
—Amegakure ya no es menor —dijo Minato, rompiendo el silencio—.
Fingir lo contrario es parte del problema.
—Minato —dijo Hiruzen—.
Mide tus palabras.
—Las estoy midiendo, Hokage-sama —respondió con calma—.
Si Ame puede contener a Kiri durante meses… y ahora nos enfrenta… no estamos hablando de una aldea débil.
—Exacto —sonrió Danzō—.
Por eso mismo no debimos permitir que creciera.
—¿Estás admitiendo que Raíz actuó sin autorización directa?
—preguntó un consejero.
—Estoy diciendo —respondió Danzō— que Raíz actuó en defensa de Konoha.
Si Yahiko decidió convertir eso en un casus belli, es su elección.
—No manipules los hechos —intervino Hiruzen con dureza—.
Infiltraciones, sabotajes… eso no es defensa.
Es provocación.
—Provocación necesaria —replicó Danzō—.
Ame estaba acumulando poder sin control.
Nagato es un arma estratégica.
Yahiko lo sabe.
Tú lo sabes.
Todos aquí lo saben.
—Nagato es un humano —dijo Minato—.
Fue alumno de Jiraiya-sama.
—Y ahora lidera una guerra contra una Gran Nación —respondió Danzō—.
Eso lo convierte en objetivo.
—Jiraiya… —murmuró Hiruzen—.
Él fue quien trajo la carta.
—Y se fue con el corazón roto —añadió Minato—.
Eso debería decirnos algo.
—Lo que debería decirnos —intervino un consejero— es que estamos abriendo demasiados frentes.
Suna se mueve.
Iwa observa.
Kiri sigue activa.
¿Queremos sumar Ame?
—No es Ame lo que me preocupa —dijo Danzō—.
Es el precedente.
Si permitimos que una sexta potencia emerja, el equilibrio se rompe.
—¿Equilibrio para quién?
—preguntó Minato—.
¿Para el mundo… o para Konoha?
Silencio.
—La carta es clara —dijo Hiruzen finalmente—.
Ame no busca conquistar.
Busca que dejemos de tratar su territorio como campo de batalla.
—Eso es irrelevante —respondió Danzō—.
Lo relevante es que ahora desafían nuestra autoridad.
—No tenemos autoridad sobre Ame —replicó Hiruzen—.
Nunca la tuvimos.
—Pero la ejercimos —sonrió Danzō.
—Y ahora pagamos el precio —concluyó Minato.
—Entonces… —dijo uno de los ancianos— ¿qué decisión tomamos?
—Respondemos políticamente —dijo Hiruzen—.
Pero nos preparamos militarmente.
—¿Y Raíz?
—preguntó Minato.
—Raíz continúa —dijo Danzō—.
La guerra limpia es un lujo que no podemos permitirnos.
—Eso mismo fue lo que nos trajo aquí —susurró Hiruzen.
Suna – Sala del Kazekage —Confirmado —dijo el estratega—.
Amegakure ha declarado la guerra a Konoha.
—Interesante —respondió el Cuarto Kazekage—.
¿Motivo oficial?
—Infiltraciones constantes.
Operaciones encubiertas.
Sabotaje.
—Así que Konoha hizo lo de siempre —dijo un consejero—.
Presionar hasta romper.
—La diferencia —intervino otro— es que esta vez… la otra parte no se quebró.
—¿Qué opinan de Yahiko?
—preguntó el Kazekage.
—Pragmático —respondió uno—.
No ideológico.
No busca dominar.
Busca disuasión.
—Y la está logrando —añadió otro—.
Si logra resistir a Kiri y presionar a Konoha… el mapa cambia.
—¿Intervenimos?
—preguntó el Kazekage.
—No directamente —respondió el estratega—.
Pero… Konoha está estirada.
Podemos aprovechar.
—¿Con la información que nos llegó?
—preguntó el Kazekage.
—Sí —asintió—.
Información demasiado precisa como para ser casual.
—Entonces Ame no solo pelea —dijo el Kazekage—.
Juega política.
—Y muy bien —respondieron.
—Refuercen fronteras —ordenó—.
Y preparen el avance.
Si Konoha cae de rodillas… el desierto no será compasivo.
Iwa – Cámara de Guerra —Amegakure ha cruzado una línea —dijo un general—.
Declarar la guerra a Konoha no es un acto menor.
—No es Ame quien me preocupa —respondió Ōnoki—.
Es lo que hay detrás.
—¿Nagato?
—Nagato es el músculo —dijo el Tsuchikage—.
Yahiko es el cerebro.
—¿Intervenimos?
—preguntó otro.
—No —respondió Ōnoki—.
Observamos.
—¿Y si Ame gana?
—Entonces el mundo tendrá seis potencias —dijo Ōnoki—.
Y ninguna volverá a mirar a Iwa como antes.
—¿Y si pierde?
—Entonces Konoha quedará debilitada —sonrió—.
En ambos casos… ganamos esperando.
—¿Y Madara?
—preguntó alguien en voz baja.
—Si está vivo —respondió Ōnoki—.
Esto le encantará.
Konoha – Cierre —Hokage-sama —dijo Minato—.
Permítame ser claro.
—Habla.
—Ame no está jugando a la guerra.
Está jugando a terminarla en sus términos.
—Lo sé —respondió Hiruzen—.
Y eso… es lo más peligroso de todo.
—Entonces —dijo Danzō— no nos queda más opción que ensuciar este conflicto hasta que nadie quiera acercarse a Ame.
—O —replicó Minato— aprender que no todo se controla desde las sombras.
Silencio.
—La historia nos juzgará —dijo Hiruzen.
—La historia la escriben los vencedores —respondió Danzō.
—Y esta vez —susurró Minato—, no estoy seguro de que seamos nosotros.
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