yahiko de akatsuki - Capítulo 44
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
44: capitulo 44 44: capitulo 44 La sala de mando de Amegakure estaba iluminada por lámparas bajas, proyectando sombras largas sobre los mapas extendidos.
El sonido de la lluvia golpeando el techo era constante, casi tranquilizador, pero nadie en la sala se sentía en calma.
Yahiko observaba el mapa del País del Fuego con atención absoluta.
No era la primera vez que lo miraba.Pero era la primera vez que lo hacía como enemigo declarado.
—Konan —dijo finalmente, rompiendo el silencio—.
A partir de este momento, quedás a cargo de Amegakure.
Konan levantó la vista lentamente.
Sus ojos no mostraban sorpresa, sino comprensión… y un peso silencioso.
—¿Totalmente?
—preguntó—.
¿Incluso si Konoha intenta un ataque directo?
—Especialmente si lo intenta —respondió Yahiko sin vacilar—.
Ame no puede depender de que yo esté aquí para funcionar.
Si caigo, si quedo atrapado en el frente, la aldea debe seguir respirando.
Nagato, sentado a un costado, cerró los dedos lentamente.
—Yo mantendré ocupado a Kiri —dijo—.
No podrán retirar fuerzas sin pagar un precio.
Yahiko asintió.
—Exacto.
Konoha ve esto como una oportunidad —continuó—.
Cree que si Nagato está en el frente oriental, Ame queda expuesta.Pero esa es una suposición basada en su arrogancia.
Señaló el mapa con el dedo.
—Para ellos, Ame sigue siendo una nación pequeña que solo existe porque tiene un monstruo que la protege.
Un murmullo recorrió la sala.
—Hoy —dijo Yahiko con voz firme— vamos a destruir esa idea.
La apuesta Un oficial dio un paso al frente.
—¿Cuántas fuerzas movilizamos?
—Dos mil —respondió Yahiko.
Algunos parpadearon.
Otros fruncieron el ceño.
—¿No es… poco?
—preguntó uno—.
Konoha puede movilizar cinco veces eso en días.
—No vamos a darles días —contestó Yahiko—.
Ni semanas.
Ni siquiera horas.
Se inclinó sobre el mapa.
—Konoha confía en sus capas defensivas internas.
Su frontera exterior es simbólica.Creen que nadie se atreverá a cruzarla sin una declaración formal y sin una gran concentración de chakra que puedan detectar.
Levantó la mirada.
—Nosotros no vamos a invadir.
Vamos a cortar.
Konan comprendió al instante.
—Un ataque rápido… quirúrgico.
—Exacto —asintió Yahiko—.
Apostamos a dos cosas:Primero, a la arrogancia de las grandes naciones hacia las pequeñas.Segundo, a que Konoha solo considera a Nagato una amenaza real.
Su expresión se endureció.
—No creen que yo pueda hacer esto.
Y en su mente, una voz tranquila completó el pensamiento: Y eso los va a matar.
La marcha bajo la lluvia La noche cayó sin luna.
Dos mil shinobi abandonaron Amegakure sin antorchas, sin estandartes, sin palabras innecesarias.
La lluvia cubría sus movimientos, borrando huellas, apagando sonidos.
Yahiko avanzaba al frente.
Mientras se desplazaban, su mente no dejaba de calcular.
Konoha reaccionará tarde.Cuando se den cuenta, la frontera ya no existirá.
Recordó Amegakure antes de todo esto:niños hambrientos, ruinas, cadáveres en las calles después de guerras que no eran suyas.
Su expresión se volvió dura.
No voy a permitir que vuelva a pasar.
Primer contacto El primer puesto fronterizo de Konoha era pequeño.
Tres turnos rotativos.
Una barrera sensorial básica.
—Confirmado —susurró un explorador—.
No detectan nuestra aproximación.
Yahiko levantó la mano.
—Neutralización silenciosa.
Sin bajas innecesarias.
Los shinobi de Ame se movieron como sombras líquidas.
El primer guardia cayó sin emitir sonido.
El segundo intentó activar la barrera, pero un sello de interferencia anuló el chakra antes de completarse.
El tercero apenas tuvo tiempo de abrir los ojos.
Todo terminó en menos de un minuto.
Yahiko observó los cuerpos.
No sintió satisfacción.
Esto es lo que pasa cuando convertís la frontera de otro país en una formalidad, pensó.
La ruptura Los siguientes puestos cayeron uno tras otro.
—Sector oeste asegurado.
—Sin señales de refuerzos.
—Intercepción de mensajeros completada.
Yahiko escuchaba cada informe con atención quirúrgica.
—No persigan a los que escapen —ordenó—.
Déjenlos correr.
Un oficial dudó.
—¿No es peligroso?
—No —respondió Yahiko—.
Es necesario.
Se volvió hacia él.
—Quiero que Konoha se entere… pero tarde.
La expansión del campo de batalla Cuando la última defensa cayó, Yahiko se detuvo en una elevación natural.
Desde allí, el territorio del País del Fuego se extendía ante él.
—Aquí —dijo.
Clavó un marcador en el suelo.
—Este será el límite inicial.
Se giró hacia los comandantes.
—Diez kilómetros hacia adentro.Mil shinobi establecerán patrullas constantes.
Nada fijo.
Nada predecible.
Uno de ellos preguntó: —¿Y los otros mil?
—Reserva móvil —respondió Yahiko—.
Ataque y contraataque.Quiero que cada movimiento de Konoha dentro de esta zona sea observado… y castigado.
Hizo una pausa.
—Desde este momento, la guerra se pelea aquí.
La lluvia cayó con más fuerza, como sellando la orden.
Pensamientos de Yahiko Mientras los despliegues comenzaban, Yahiko se apartó un poco.
Esto es lo que querían evitar.Esto es lo que Konoha no entiende.
No buscaba destruirlos.No buscaba humillarlos.
Solo quería que Ame dejara de ser un campo de batalla ajeno.
Si tengo que ser el villano para proteger a mi gente… lo seré.
Primeras reacciones Un mensajero llegó corriendo.
—Líder Yahiko.
Señales de chakra desorganizado en el interior.
Están confundidos.
Yahiko cerró los ojos un instante.
Bien.
—Mantengan la presión baja —ordenó—.
Nada de avances profundos.Quiero que duden.
Que discutan.
Que se contradigan.
Abrió los ojos.
—La guerra no se gana golpeando primero…Se gana obligando al enemigo a equivocarse.
En Amegakure Konan recibió los informes en silencio.
—La frontera cayó —dijo el mensajero—.
El perímetro está establecido.
Konan apoyó la mano en la mesa.
—¿Bajas civiles?
—Ninguna.
Cerró los ojos, aliviada.
Yahiko… Miró la aldea desde la ventana.
La gente seguía con su vida.
Los niños reían.
La lluvia seguía cayendo.
—Mantengan todo normal —ordenó—.
Si entramos en pánico, ellos ganan.
Y en su interior pensó: Esta guerra… no es para conquistar.Es para que nadie vuelva a pisarnos.
Cierre Yahiko observó el territorio enemigo una última vez antes de retirarse al puesto de mando avanzado.
No quiero ganar esta guerra.Quiero terminarla.
Sus ojos se endurecieron.
Y si para eso tengo que demostrar que Ame puede sangrar fuego… La lluvia siguió cayendo.
Y el País del Fuego, por primera vez, sintió que la guerra había llegado a casa.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com