yahiko de akatsuki - Capítulo 46
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
46: capitulo 46 46: capitulo 46 La frontera entre Amegakure y la Nación del Fuego no solo había cambiado en el mapa.
Había cambiado en el corazón de quienes la pisaban.
Para los shinobi de Konoha, avanzar por ese terreno era como caminar dentro de una boca abierta, esperando que las fauces se cerraran en cualquier momento.
Los árboles eran demasiado densos, el suelo demasiado irregular, y el silencio… antinatural.
Un chūnin tragó saliva mientras avanzaba con su escuadrón.
—¿Siempre fue así de oscuro aquí…?
—susurró.
—No —respondió su capitán sin girarse—.
Antes esto era solo un paso más.
Antes, pensó el chūnin.Antes de Yahiko.Antes de que Ame dejara de ser una víctima.
La mente de Shikaku Nara Shikaku caminaba al frente, contando pasos, midiendo distancias, analizando cada irregularidad del terreno.
Si yo fuera Yahiko… El pensamiento volvía una y otra vez.
—Comandante —dijo un sensor—.
Hay interferencias… como si el chakra del entorno estuviera siendo alterado.
Shikaku entrecerró los ojos.
—Sellos —murmuró—.
No simples trampas.
Miró a su alrededor.
Tres mil shinobi.
Una fuerza que, en cualquier otro frente, habría sido abrumadora.
Y aun así…Estoy caminando con cuidado.
Eso, para Shikaku, ya era una respuesta.
—Escuadrones laterales, reduzcan el ritmo —ordenó—.
No quiero avances impulsivos.
Algunos jōnin intercambiaron miradas incómodas.
Konoha avanzando con cautela…Si el Consejo pudiera ver esto.
En el lado de Ame A kilómetros de distancia, bajo la protección de barreras sensoriales complejas, los ninjas de Ame observaban.
—Están tensos —comentó Raiga—.
Se nota incluso desde aquí.
—Porque no entienden el terreno —respondió Yahiko—.
Y eso los debilita.
Uno de los shinobi más jóvenes, Tetsu, apretó los puños.
—¿De verdad estamos enfrentándonos a Konoha…?
—preguntó en voz baja.
Yahiko lo escuchó.
Se giró hacia él.
—No estamos enfrentándonos a una aldea —dijo con calma—.
Estamos defendiendo nuestro derecho a existir.
El joven tragó saliva y asintió.
Ese tipo de palabras, simples y directas, eran las que habían convertido a un ejército improvisado en una fuerza disciplinada.
La emboscada se cierra El error de Konoha fue avanzar un paso más.
No por arrogancia.
Sino porque, para cualquier otra nación, ese paso habría sido seguro.
El suelo se hundió.
—¡Abajo!
—gritó un capitán.
La explosión no fue devastadora, pero sí caótica.
El objetivo no era matar… era separar.
—¡Perdimos contacto con el escuadrón cinco!—¡La visibilidad es cero!
La niebla surgió como un muro.
—¡Es un jutsu de ocultamiento!
Desde dentro, los ninjas de Ame atacaron en silencio.
Golpes rápidos, precisos.
No remataban.
Dejaban inconscientes.
—¡No los vemos!—¡Maldita sea, mantengan formación!
Un chūnin cayó de rodillas, respirando con dificultad.
Esto no es una guerra normal…Nos están cazando.
Reacciones dentro de Konoha —¡Capitán, hay bajas!
Shikaku cerró los ojos un segundo.
Ya empezó.
—¿Muertos?
—Heridos graves y varios inconscientes.
No muertos.
Eso lo inquietaba más.
—Esto es deliberado —murmuró—.
Nos están enviando un mensaje.
Un jōnin lo miró con el ceño fruncido.
—¿Qué clase de mensaje?
Shikaku levantó la vista… justo cuando el suelo empezó a vibrar.
El terror llamado Ibuse El rugido resonó en el pecho de cada shinobi presente.
—No… no puede ser… La salamandra emergió lentamente, su tamaño eclipsando los árboles.
—¡Es la invocación de Hanzo!—¡Retrocedan!
El veneno comenzó a expandirse.
—¡Máscaras ahora!
Algunos reaccionaron tarde.
Un chūnin cayó, tosiendo, los ojos abiertos de terror.
—¡Sáquenlo de aquí!
Shikaku apretó los dientes.
Yahiko… incluso esto heredaste.
Para muchos ninjas jóvenes, ese era el primer contacto real con una leyenda viviente.
El miedo era inevitable.
Yahiko, el líder Yahiko descendió como un relámpago.
Los ninjas de Ame lo vieron y sintieron algo más fuerte que adrenalina: confianza.
—Es él…—Nuestro líder.
Su movimiento era impecable.
Rápido, preciso, sin brutalidad innecesaria.
Cada golpe era un mensaje.
No los subestimen.No están luchando contra niños.
Shikaku lo observó desde la distancia.
No es solo fuerte…Es carismático.
Eso, para una guerra larga, era incluso más peligroso.
La decisión de retirada —Comandante —dijo un mensajero—.
Las formaciones se están rompiendo.
Shikaku evaluó la situación en segundos.
Terreno hostil.Invocación activa.Emboscadas coordinadas.Moral inestable.
—Retirada controlada —ordenó finalmente—.
Prioridad absoluta: heridos.
Algunos shinobi apretaron los puños.
—¿Nos retiramos…?
—Sí —respondió Shikaku con firmeza—.
Y viviremos para aprender.
Mientras Konoha se replegaba, los ninjas de Ame no persiguieron.
Eso fue, quizás, lo que más dolió.
Después de la batalla – Ame La lluvia cayó con suavidad.
—Funcionó —dijo Mizuki—.
Mejor de lo esperado.
Raiga sonrió levemente.
—Se retiraron.
Yahiko no celebró.
Observó el campo vacío.
—Esto fue solo el principio —dijo—.
Y ahora… responderán con más fuerza.
Se giró hacia sus tenientes.
—Prepárense.
No subestimen lo que viene.
Y yo tampoco debo hacerlo.
Su mente ya estaba en la siguiente fase.
La velocidad.La etiqueta explosiva.Cinco segundos.
El informe llega a Konoha Días después.
Un mensajero arrodillado frente al escritorio del Tercer Hokage.
Hiruzen Sarutobi leyó el informe en silencio.
Sus manos temblaron levemente.
“Las fuerzas enviadas al frente con Ame sufrieron bajas significativas.El enemigo utilizó emboscadas, control total del terreno e invocó a la salamandra de Hanzo.Ante el riesgo de colapso total de la formación, el comandante Shikaku Nara ordenó retirada.” Hiruzen cerró los ojos.
—Así que… ya llegamos a esto.
Miró por la ventana de la torre.
—Yahiko… —susurró—.
¿En qué se ha convertido el niño que entrenamos?
La guerra acababa de cruzar un punto sin retorno.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com