Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

yahiko de akatsuki - Capítulo 7

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. yahiko de akatsuki
  4. Capítulo 7 - 7 capitulo 7
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

7: capitulo 7 7: capitulo 7 La lluvia cae suave esta mañana, como si el País de la Lluvia quisiera darnos un respiro.

No es habitual.

Normalmente, la tormenta cae con furia, como si la tierra misma llorara por todos los que murieron en ella.

Pero hoy… hoy parece tranquila.

Quizás porque algo cambió entre nosotros.

La batalla con los cazadores de información dejó claro que ya no somos niños perdidos esperando que el mundo deje de golpearnos.

No.

Si queremos vivir, si queremos mantener lo que construimos en este pequeño refugio, debemos evolucionar.

Y ese es mi propósito ahora.

—¿Estás seguro?

—pregunta Konan mientras me venda el brazo derecho por tercera vez—.

Todavía no recuperaste bien el movimiento.

—Estoy seguro —respondo—.

Y no soy el único que va a entrenar hoy.

Konan y Nagato se miran.

No es la primera vez que se los digo, pero hoy… hoy va en serio.

No será un simple día de práctica.

Será el inicio del plan para sobrevivir.

Para vivir lo suficiente como para alcanzar algo parecido a la felicidad.

—Entonces empecemos —dice Nagato, levantándose despacio.

La voz le tiembla, pero no de miedo.

De emoción contenida.

Konan respira hondo y asiente.

Y así, bajo una lluvia ligera que apenas moja el barro, comienza nuestra mañana.

El entrenamiento no empieza con golpes ni jutsu.

Comienza con planificación.

Extiendo un pergamino viejo que recuperé de uno de los cadáveres que quedaron tras la explosión de los cazadores.

No tiene nada útil en sí, pero sirve para dibujar.

Trazo tres círculos grandes, conectados entre sí.

—Este es mi plan —les digo—.

No solo para mí.

Para los tres.

Konan se acerca, interesada.

Nagato inclina la cabeza.

En el primer círculo dibujo un símbolo de tierra, un pequeño montículo con líneas ascendentes.

—Keijūgan: perfeccionarlo.

Convertir mi cuerpo en un arma de movilidad extrema, no de peso variable.

Quiero poder moverme por el aire como si fuera parte de él.

En el segundo círculo, dibujo rayos.

—Modo Chakra de Rayo: estabilizar la corriente dentro de mi sistema nervioso sin romper músculos ni vasos.

Quiero que mi cuerpo pueda entrar en ráfagas cortas sin dañarse.

En el tercero, trazo un círculo rojo fuerte.

—Superfuerza de Tsunade: aprender control de chakra de precisión quirúrgica.

No se trata solo de fuerza.

Se trata de control.

Konan mira los símbolos con curiosidad.

—¿Y nosotros?

—Konan, vos tenés un potencial increíble —digo mientras la observo—.

Tu papel no es solo una herramienta de ataque.

Podés convertirlo en armas complejas, escudos, trampas, plataformas para moverte… incluso clones tácticos.

Voy a ayudarte a expandirlo.

Ella traga saliva, sorprendida por la cantidad de posibilidades.

—¿Y yo?

—pregunta Nagato, un poco tenso.

Lo miro con seriedad.

Él es más fuerte que nosotros, y lo sabe… pero su cuerpo es frágil.

—Nagato, tu Rinnegan es un privilegio… y una carga.

No puedo enseñarte a usarlo, pero puedo enseñarte a protegerte mientras lo usás.

Tu problema no es falta de poder.

Es la falta de equilibrio entre tu chakra y tu cuerpo.

Nagato baja la mirada.

—Quiero… quiero mejorar.

No quiero ser una carga.

Konan niega con fuerza.

—No lo sos.

Lo mira con cariño, y él se relaja un poco.

Me acerco y le digo: —No vas a ser una carga.

Pero para eso, tenés que fortalecer lo que ya tenés: control, resistencia, estabilidad emocional y física.

Y aprender a usar el terreno, no luchar contra él.

Nagato asiente, más confiado.

El plan está hecho.

Es hora de comenzar.

Konan se coloca en el centro del claro.

El agua le cae por el rostro, pero no parece molestarle.

Siempre fue como una flor de loto: florece incluso en el pantano más oscuro.

—Tu papel es fuerte, pero muy predecible —le digo—.

Necesitamos hacerlo más versátil.

—¿Versátil cómo?

—Atacá.

Ella me lanza diez kunai de papel afilados.

Los esquivo sin activar ninguna técnica.

Son rápidos, precisos… pero demasiado lineales.

—De nuevo —digo.

Ella chasquea los dedos y lanza una docena más, pero en patrones circulares.

Me agacho, salto, me deslizo.

—Konan, tu problema es que atacás como si el enemigo fuera un blanco estático.

Intentá leer mi movimiento, no repetirme el mismo patrón.

Konan frunce el ceño.

La frustración le cruza el rostro.

—Intento… pero no sé cómo hacerlo mejor.

Voy hacia ella, tomo una hoja de papel de su mano y la arrugo.

—Tu papel no es solo papel.

Es chakra.

Cada hoja puede ser tan flexible como vos quieras.

No tenés que lanzarla siempre recta.

Podés hacer que cambie de dirección en pleno aire.

—¿Que… curve?

—pregunta.

—Exacto.

Konan respira hondo.

Junta las manos.

El papel se despliega como un abanico blanco.

—Papeles… serpenteantes… —susurra, concentrándose.

Ella lanza un único proyectil.

Pero este se dobla.

Y luego se dobla otra vez.

Y luego otra.

Pasa junto a mi mejilla a dos centímetros.

—¡Eso!

—digo con una sonrisa real—.

Ese patrón es mucho más peligroso.

Konan parpadea.

—Lo hice… ¿lo hice en serio?

—Sí —respondo—.

Y ahora vamos a repetirlo cien veces.

Ella abre la boca, sorprendida.

—¿Cien?

—Más si es necesario.

Konan gruñe, pero sonríe.

Y comienza.Sus papeles se curvan, zigzaguean, giran.

Cada vez más precisos.

Más rápidos.

Más agresivos.

Incluso crea pequeñas plataformas que usa para cambiar de ángulo al saltar.

Nagato la observa en silencio, impresionado.Yo también.

Konan está creciendo.

Y rápido.

El entrenamiento de Nagato es distinto.

No quiero presionarlo físicamente; su cuerpo no lo soportaría.

Pero su mente es una espada afilada, y su Rinnegan es algo que incluso yo aún intento comprender por completo.

—Tu poder es demasiado grande para tu cuerpo —le digo—.

Así que vamos a trabajar en eficiencia.

Vas a usar tu energia de la forma más económica posible.

Nagato cierra los ojos.

El sonido de la lluvia se mezcla con su respiración lenta.

—Quiero que levantes esa piedra —le digo, señalando una roca del tamaño de mi torso—.

Pero no usando fuerza.

No quiero ver tensión en tu cuerpo.

Solo enfoque.

Nagato abre los ojos y el Rinnegan brilla.La piedra se eleva apenas unos centímetros.

Pero entonces… tiembla.

Nagato aprieta los dientes.

La piedra cae.

—Lo siento… —susurra.

Me acerco y coloco una mano en su hombro.

—No te disculpes.

Estás intentando levantar demasiado peso directamente.

No lo hagas así.

—¿Cómo entonces?

—Subdividila.

Nagato parpadea.

—¿Subdividir?

Tomo una piedra más pequeña.

—No intentes levantar la roca entera.

Partila en zonas de chakra.

Levantá un lado, luego el otro.

Como si fuera… ¿cómo decirlo?

Como si la tierra respirara y vos la acompañaras.

Nagato medita un segundo.

Extiende la mano.

Y esta vez, al activar el Rinnegan, no intenta levantar la roca completa.

Su chakra la envuelve, la explora… y la roca empieza a elevarse por segmentos, como si subiera por escalones invisibles.

Nagato jadea, pero no está sufriendo.

Control.Eficiencia.Inteligencia.

—Bien —le digo—.

Ahora hacelo cinco veces.

—¿Cinco veces?

—pregunta, sorprendido.

—Sí.

Porque si no podés hacerlo calmado aquí, tampoco podrás hacerlo en una batalla real.

Nagato traga saliva… y comienza.

Cada vez que la roca sube, su expresión cambia.

Ya no es miedo.

Ya no es duda.

Es determinación.

Konan lo mira con orgullo mientras sigue lanzando papeles serpentinos a mi alrededor.

Y yo, esquivando y analizando su progreso, pienso: Somos un equipo.

Y recién estamos empezando a formarnos.

Cuando ellos descansan, comienzo mi parte.

Y aunque todavía estoy herido, no pienso quedarme quieto.

Primero: Keijūgan.

Me concentro y dejo entrar el chakra de tierra en mi cuerpo.

Intento volverme ligero.

No tanto como un pájaro, sino como el aire que lo sostiene.

Doy un paso.

Mi cuerpo flota demasiado.Casi pierdo equilibrio.

Konan se ríe un poco.

—Parece que vas a salir volando.

La miro con una sonrisa cansada.

—Ese es el punto.

Eventualmente.

—Vos y tus ideas raras —responde.

El segundo paso lo doy más controlado.El tercero… también.

Puedo sentir mi peso reducirse como si fuese una carga que el chakra se lleva.Pero cada segundo debo mantener la técnica o el cuerpo recupera peso bruscamente.

Es como aprender a caminar en otro mundo.

Después: Chakra de Rayo.

Contrario al Keijūgan, esta técnica es todo lo opuesto.Es eléctrica, impulsiva, peligrosa.

Cierro los ojos.

Visualizo la corriente recorriendo mi espalda, bajando por mis brazos, llegando a mis piernas.

Un zumbido recorre mi cuerpo.

Konan deja de lanzar papel.

Nagato detiene la roca.

—Yahiko… —dice Nagato—.

No te fuerces.

—Estoy bien —respondo, aunque el brazo derecho todavía me duele.

La electricidad me envuelve.

No es completa ni perfecta.Es apenas un 20% del verdadero modo rayo.Pero es suficiente para moverse más rápido.Para reaccionar un instante antes que los demás.

Doy un paso.Un rayo corta el aire.

Doy otro.El barro salta bajo mis pies.

Nagato observa con fascinación.

—Tu chakra… es inestable pero poderoso —dice—.

Se expande en patrones extraños.

—Soy un experimento en proceso —respondo, sin detenerme.

Konan ríe, aunque con un tono nervioso.

Me detengo.

Mis músculos tiemblan.

Ahora viene lo difícil.

La superfuerza.

Me concentro.Solo un toque de chakra en los dedos.Nada más.

Agarro una piedra pequeña.La aprieto.

La piedra se pulveriza sin que mi mano tiemble.

—¡Lo lograste!

—exclama Konan.

—No.

Aún no —respondo mientras observo mi mano—.

Necesito hacerlo sin que mi piel se rasgue.

Sin dañar mis tendones.

Cada golpe sin control puede romperme por dentro.

Nagato se acerca.

—Podría ayudarte a guiar tu chakra.

Puedo sentir cuando se dispersa demasiado.

Lo miro sorprendido.

—¿Podés?

—Sí.

Tu chakra vibra cuando perdés control.

Podría avisarte cada vez que eso pase.

Konan sonríe.

—Entonces los tres entrenamos juntos.

Me siento en el barro, agotado pero feliz.

Hoy fue el primer día del plan.

El comienzo real.

El entrenamiento continúa durante horas.Entre descansos, conversaciones y risas escondidas.

Konan logra mantener tres ráfagas de papel serpentinos sin perder control.Incluso crea una especie de escudo móvil de hojas que gira alrededor suyo.

Nagato estabiliza la roca hasta poder moverla en un círculo sin detenerse ni temblar.

Y yo…Empiezo a combinar las tres técnicas.

No completas.Apenas un esbozo.

Peso liviano.Rayo leve.Golpes suaves.

Pero juntos…Son mejores que por separado.

Konan se me acerca mientras tomo agua.

—¿Este plan… te lo inventaste ahora?

¿O ya lo tenías desde antes?

La miro directo a los ojos.

—Desde hace mucho.

Incluso antes de encontrarlos… sabía que, para sobrevivir en este mundo, necesitaba más que suerte.

Necesitaba preparación.

Konan baja la mirada.

—Y pensaste hacerlo solo… —Porque tenía miedo —confieso—.

Miedo de arrastrarlos conmigo a algo demasiado peligroso.

Ella sonríe con suavidad.

—No somos carga, Yahiko.

Somos tu equipo.

Sus palabras me atraviesan.Me alivian.Me sostienen.

Nagato se acerca también, como si hubiera esperado el momento.

—Yahiko… no sé qué estás planeando para el futuro.

Pero lo que sea, quiero estar ahí.

No quiero quedarme atrás mientras vos luchás.

Lo miro con seriedad.

—No quiero que sean armas.

Quiero que sean libres.

Que sean felices.

—Entonces necesitamos fuerza —dice Nagato, con un brillo en los ojos que nunca antes vi—.

Y vamos a conseguirla juntos.

Konan asiente.

—Los tres.

El sol comienza a caer.

La lluvia sigue, pero ligera.El bosque huele a barro y hojas húmedas.

Konan logra desplegar sus papeles hasta formar un ala completa en su costado izquierdo.Pequeña, frágil, pero un comienzo.

Nagato mueve tres piedras al mismo tiempo, cada una a distinta altura, sin perder equilibrio.

Yo… Por primera vez, logro mantener el Keijūgan por diez segundos completos sin caer.Diez segundos donde mi cuerpo flota.Diez segundos donde siento que el mundo no puede atraparme.

Konan aplaude.

Nagato sonríe.

Yo… me siento vivo.

Pero sé una cosa.

Esto apenas comienza.

Esa noche, comemos sopa aguada con verduras que Konan encontró.El fuego cruje.Nagato repara una radio vieja.Konan seca sus papeles junto al fuego.

Yo observo mis manos.

Aún tiemblan.

Aún duelen.

Pero no son débiles.

Konan me mira desde el otro lado del fuego.

—Hoy fue un buen día.

Asiento.

—Fue el primer día.

Nagato levanta la vista.

—¿Y mañana?

—Mañana será peor —respondo con una sonrisa cansada—.

Más duro.

Más agotador.

Más exigente.

Konan ríe suavemente.

—Qué sorpresa… —Pero también —agrego, mirándolos a ambos— será un día donde estaremos un paso más cerca de sobrevivir.

Nagato asiente, serio.

Konan también.

Y por primera vez desde que llegamos a este país destruido por la guerra… siento que algo crece dentro de nosotros.

No fuerza.No poder.Sino unión.

Somos tres caminos que, por alguna razón, se encontraron en medio de la tormenta.

Y juntos…Vamos a desafiar al destino.

Aunque el mundo se caiga a pedazos.

Aunque la guerra nunca termine.

Porque en esta pequeña lluvia…lo único que realmente nos mantiene en pie es que nos tenemos el uno al otro.

Y mientras la noche avanza, sé que mañana entrenaremos aún más.Que el plan seguirá creciendo.Que nuestras técnicas evolucionarán.

Pero por hoy…por este pequeño instante… estamos a salvo.

Y eso… eso ya es una victoria.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo