yahiko de akatsuki - Capítulo 9
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9: capitulo 9 9: capitulo 9 La lluvia había caído toda la noche sobre Amegakure, pero esa mañana no era igual.
Yahiko lo sentía en el aire: un peso extraño, casi eléctrico, como si el cielo presintiera que algo estaba a punto de romperse.No era tristeza.No era miedo.Era anticipación.
Habían pasado solo dos semanas desde que los tres regresaron de su primera misión de infiltración.
Aún no habían enfrentado de lleno al equipo de Konoha, pero Yahiko sabía que ese encuentro sería inevitable.
La guerra había avanzado, las rutas ninja estaban más activas, y los escuadrones de reconocimiento de la Hoja se movían cada vez más cerca del País de la Lluvia.
Konan lo había dicho sin rodeos la noche anterior: —Si no tomamos la iniciativa… ellos lo harán primero.
Y tenía razón.Pero Yahiko no podía permitirse que una misión así fracturara lo que estaban construyendo.
Yahiko se encontraba sentado sobre el borde de un edificio en ruinas, observando el horizonte gris.
El viento frío arrastraba las gotas de lluvia en su rostro, pero él ni se movía.Tenía los puños cerrados, y las manos temblaban apenas.
“El Byakugan… ¿estoy realmente dispuesto a llegar a ese punto?” Sabía que lo necesitaba.La super fuerza de Tsunade no era una técnica que pudiera dominar solo con voluntad.
Requería precisión de chakra tan milimétrica que un error podía arrancarle los brazos o destruir sus propios músculos.Había llegado a un límite.
Y sabía que Tsunade jamás entrenaría a un niño desconocido de Ame, menos en plena guerra.El Byakugan era su única opción real.
Pero absorberlo a través de Nagato…Ese era el punto que aún lo desgarraba por dentro.
Pasos ligeros se acercaron detrás de él.Konan.
—Estás pensando demasiado fuerte —dijo ella, sentándose a su lado sin pedir permiso.
—Lo siento —respondió Yahiko, aunque no sabía por qué se disculpaba exactamente.
Konan lo miró fijamente.Su rostro mostraba una serenidad que Yahiko siempre envidió un poco.
—Has cambiado —dijo ella suavemente—.
Antes pensabas rápido.
Ahora piensas profundo.
Eso le sacó una pequeña sonrisa.
—Supongo que es parte de… no morir —bromeó.
Konan hizo una mueca.No le gustaban esos chistes.
Pero tampoco lo sermoneó.
—¿Lo vas a hacer?
—preguntó sin rodeos.
Yahiko tragó saliva.
—…Todavía no lo sé.
Konan desvió la mirada hacia el horizonte.
—Tú siempre haces lo que tienes que hacer para que estemos bien… —susurró—.
Solo no te pierdas en el camino, Yahiko.
Yahiko la miró de reojo.
—Nunca podría.
Ella no respondió, pero apoyó su cabeza en su hombro.Ese gesto simple le recordó por qué estaba luchando.
En la sala inferior del refugio, Nagato entrenaba solo.Su respiración era irregular, y sus ojos violetas brillaban con una intensidad casi dolorosa cada vez que usaba un nuevo sendero.
Hoy practicaba el Preta Path, absorbiendo chakra de una columna de energía que él mismo generaba.Era peligroso.Tal vez suicida.
Yahiko bajó justo a tiempo para ver cómo el chakra se descontrolaba alrededor de Nagato, envolviendo su brazo entero en llamas azules.
—¡Nagato!
—gritó Yahiko.
Nagato soltó el chakra de golpe, jadeando.
Se desplomó de rodillas.
—E-estoy bien… —mintió.
Yahiko corrió a sostenerlo antes de que cayera.
—No lo estás —dijo Yahiko con voz firme—.
No tienes que forzar tanto.
Nagato lo miró con sus ojos del Rinnegan, esos ojos que nunca pedió tener.
—Tengo que… —respondió entrecortado—.
Si no aprendo a controlar todos los senderos… solo te retrasaré.
Yahiko frunció el ceño.
—Nunca serás un lastre para mí.
Ni para Konan.
Nunca digas eso.
Nagato apretó los dientes.
—El Rinnegan… pide más de mí cada día.
Es como si estuviera vivo.
Como si quisiera… más.
Yahiko sintió un escalofrío.
—Entonces lo controlaremos juntos —respondió sin titubear—.
No dejaré que te consuma.
Nagato bajó la cabeza… pero una sonrisa débil se formó en sus labios.
—Gracias, Yahiko.
Los meses siguientes fueron una rutina intensa, casi cruel… pero llena de propósito.
Konan avanzó más rápido que nadie.
En esos seis meses logró: Dominar la Danza del Shikigami Crear proyecciones de papel autosuficientes Aprender a endurecer el papel con chakra Formar alas que la mantenían en el aire más tiempo Esquivar ataques sin siquiera tocarlos Yahiko se sorprendía cada día al verla entrenar.Konan no lo decía nunca, pero tenía una determinación más feroz que cualquiera de los dos.
Nagato, por su parte, se convirtió en algo aterrador.
No solo dominó el Shinra Tensei, sino que aprendió a medir su fuerza, variando desde empujes suaves hasta explosiones devastadoras.Comenzó a experimentar: Con el Naraka Path, invocando parcialmente al Rey del Infierno Con el Preta Path, absorbiendo kunai envueltos en chakra Con pequeñas pruebas del Animal Path Cada logro costaba sangre, sudor, dolor de cabeza y días completos exhausto…Pero Nagato no renunciaba.
Yahiko, finalmente, afinó su propio camino.
El Keijūgan lo volvió casi intocable.Su capacidad de moverse por el aire lo convirtió en un objetivo impredecible.
Su Modo Chakra de Rayo mejoró hasta el punto en que: Su velocidad rivalizaba con chūnins experimentados Sus reflejos eran inhumanos Su cuerpo resistía impactos que antes lo habrían matado Pero la super fuerza de Tsunade seguía resistiéndose.Yahiko lo sabía.Estaba estancado.
“Tengo que decidir pronto…” Una noche, mientras la lluvia golpeaba fuerte contra el techo del refugio, Yahiko revisaba mapas y rutas posibles.Konan entró con expresión seria.
—Yahiko… tienes que ver esto.
Detrás de ella apareció un civil de Ame, empapado, temblando.
Era uno de sus nuevos informantes.
—L-líder Yahiko… —dijo con voz agitada—.
En la frontera este… vimos ninjas de la Hoja.
Yahiko se tensó.
—¿Cuántos?
—Tres o cuatro… no lo sé con certeza.
Pero uno de ellos… uno de ellos tenía los ojos blancos.
Los tres miembros del Ame Trio se congelaron.
Era lo que Yahiko había esperado.Lo que necesitaba.Y lo que temía.
El hombre continuó: —Parecían estar investigando restos de combate.
Se movían rápido.
Muy rápido.
Uno de ellos… podría ser un Hyūga.
Nagato tragó saliva.Konan clavó su mirada en Yahiko.
Yahiko cerró los ojos.
“Entonces llegó el momento…” Esa noche, Yahiko pidió hablar solo con Konan y Nagato, sin informantes, sin ruido, sin distracciones.Encendió dos velas y dejó la tercera sin luz, símbolo de decisión suspendida.
Konan lo miró con un mal presentimiento.
—Yahiko… —empezó, pero él levantó una mano.
—Tengo que decirles la verdad —dijo con la voz más seria que Nagato y Konan le habían escuchado jamás.
Los dos lo miraron sin entender.
Yahiko respiró hondo.
—Si queremos sobrevivir… si queremos vivir lo suficiente para tener un futuro juntos… tengo que completar mis técnicas.
Y para eso necesito el Byakugan.
Nagato tragó saliva.Konan bajó la mirada.
—Lo sé —dijo Konan casi en un susurro.
Yahiko continuó: —No quiero matar a nadie del clan Hyūga… pero esta es una guerra.
Si ellos nos encuentran, si nos atacan, si nos obligan a pelear… no puedo permitirme fracasar.
Nagato lo miró con miedo.
—¿Quieres que… que yo use el Rinnegan para…?
—No pudo terminar la frase.
Yahiko se arrodilló frente a él, puso ambas manos sobre sus hombros.
—Solo si no hay otra opción.
Solo si ellos vienen por nosotros primero.
Nunca iríamos a cazarlos como monstruos.
Nunca.
Pero si ellos nos dan la espalda a la pared… quiero que vivamos.
Quiero que tú vivas.
Que Konan viva.
Konan intervino.
—Yahiko… no estás solo en esta decisión.
Él la miró.
—¿Están de acuerdo?
Konan respiró hondo.
—No me gusta… pero entiendo por qué.
Y confío en ti.
Nagato cerró los ojos con fuerza.
—Lo haré.
Si llega el momento… lo haré.
Yahiko los abrazó a ambos con fuerza.
—No somos asesinos —susurró—.
Somos sobrevivientes.
Y nadie nos quitará el futuro que estamos construyendo.
Dos días después, Yahiko salió a patrullar junto a Nagato y Konan.Pero esta vez… los tres estaban preparados para un encuentro real.
La lluvia se intensificaba a medida que se acercaban a la frontera este.Konan abrió pequeñas mariposas de papel que volaron hacia las copas de los árboles.Nagato mantenía su chakra concentrado para sentir alteraciones.Yahiko avanzaba en silencio, cada músculo listo para moverse a la velocidad del rayo.
De pronto, Konan se detuvo.
—…Algo viene.
Nagato sintió la onda de chakra.
—Son rápidos.
Muy rápidos.
Yahiko inhaló lentamente.
—Prepárense.
Desde el bosque… tres sombras se movieron entre los troncos como fantasmas.Y luego los vieron.
Tres ninjas de Konoha.Dos jōnin.Uno de ellos con el Byakugan activado, pupilas blanquecinas brillando como lunas en la noche.
Era un Hyūga.
Yahiko sintió un nudo en el estómago.
El destino estaba frente a él.
El Hyūga los vio.Su postura cambió.Se puso en guardia inmediatamente.
El líder del trío de Konoha dio un paso adelante.
—¡Identifíquense!¡Están en zona de guerra!
Yahiko avanzó lentamente, levantando las manos.
—Somos civiles de Ame.
No buscamos conflicto.
El Hyūga estrechó los ojos.
—Mentira.
Los tres están cargados de chakra.Especialmente el pelirrojo… Nagato dio un paso atrás.
Konan tensó la mandíbula.
Yahiko supo que ya no había opción de evitarlo.
El jōnin de Konoha gritó: —¡Equipo, posición de combate!
¡Pueden ser hostiles!
Yahiko susurró: —Konan… Nagato… retrocedan dos pasos.
Ambos lo obedecieron.
Yahiko inhaló profundamente… …y abrió los ojos.
—Entonces no nos dejan elección.
La lluvia se volvió más fría.
El jōnin de Konoha lanzó la primera kunai.
El combate comenzó.
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