yo no pedí ser un dios maldita sea - Capítulo 36
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- Capítulo 36 - 36 Ascendiendo a la Secuencia Intermedia
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36: Ascendiendo a la Secuencia Intermedia 36: Ascendiendo a la Secuencia Intermedia “ Están horribles.” Ese fue mi primer pensamiento al ver las armas con las que, supuestamente, enfrentaremos a un monstruo esta noche… o la próxima.
Frente a mí, había dos barriles cubiertos con tela barata y unas mechas que parecían gritarme “mal hecho”.
“Bueno… no es tan horrible,” intentó defenderlos Eris, con poca convicción.
“Eris, si vas a mentir, hazlo bien,” refunfuñó Gherman al ver la cara de su compañera, que traicionaba cualquier intento de optimismo.
“Yo en realidad…” empezó a justificarse ella, pero no alcanzó a terminar.
La detuve con una mano sobre su hombro y un movimiento de cabeza.
No hacía falta seguir; bastaba con verlos para saber lo mal hechos que estaban.
Eris se deprimió en silencio.
“Bonito o no, lo importante es lo que harán,” dije mientras repasaba los tres barriles.
“Aunque… creo que les añadiré un extra.” Me acerqué a ellos, preparándome para usar la habilidad de mi secuencia.
Sin embargo, antes de activarla, me vino una idea: o mejor dicho el recordatorio de algo que estaba posponiendo.
Podría ser arriesgado, incluso peligroso… pero tentador.
“Antes de hacer esto, ¿podrían irse un momento?” pedí mirando a mis dos compañeros.” Me temo que lo siguiente podría ser algo extraño “ “¿Vas a probar algo peligroso?” inquirió Gherman, entrecerrando los ojos.
“No los pensarás detonar aquí, ¿verdad?” Eris ya empezaba a sudar frío.
“Ni una cosa ni la otra,” aclaré, serio.
“Solo pienso hacer algo que estaba posponiendo… y prefiero que no estén presentes durante el proceso.
Si funciona y nada ocurre, perfecto; si no… temo que podrían sufrir reacciones adversas.” “¿Vas a usar algún veneno o material tóxico?” preguntó Gherman, frunciendo el ceño.
“Si te soy sincero, eso se queda pequeño.” El silencio cayó como una losa.
Antes de que Eris pudiera protestar, Gherman la cargó al hombro como a un saco de grano y empezó a alejarse, sin dar espacio a discusiones.
“¡Espera, Gherman!
¡Crow podría estar en peligro!” gritó Eris, pataleando.
“Descuida, sabe lo que hace”, replicó él con una calma que no convencía del todo.
“Y si dice que es venenoso o perjudicial para nosotros, le creo.” Se giró una última vez para verme: “No hagas una estupidez.
Aún tienes demasiado por hacer.” Levanté el pulgar en respuesta.
“Cuenta con ello.” Cuando ambos se marcharon, probablemente rumbo a Corinto, quedé a solas frente a los barriles.
Respiré hondo, abrí la interfaz de mi sistema y la notificación apareció: [Secuencia 8: Racionalista] [¿Desea ascender a Secuencia 7?] Dudé por unos segundos.
El camino del Ateo sin duda no era el más fuerte que hubiera visto, incluso diría que era más defensivo, Pero, pensando en lo que se avecinaba, supe que debía subir la secuencia cuanto antes aún cuando sabía que de la secuencia 7 para adelante podrían pasar cosas no deseadas.
“Sube la secuencia.” [Confirmación exitosa.
Ascendiendo.] Con estas palabras el ascenso de secuencia llegó, y con él también llegaron los susurros.
Decenas, cientos, colándose en mis oídos.
Me sobresalté; nunca antes los había notado, o quizá nunca me había permitido escucharlos.
Y mientras los susurros me llegaban como olas de una marea el mundo cambió de golpe.
El cielo azul se volvió blanco.
Las piedras volcánicas perdieron todo color.
La realidad misma se redujo a un boceto en blanco y negro, un trazo en movimiento.
Y, de golpe antes de que pudiera apreciar mejor todo esto, los colores regresaron.
Todo volvió a ser como antes… aunque yo sabía que no era igual.
Me quedé desconcertado en mi lugar, estaba mareado y confundido.
¿Qué había visto realmente?
¿Una grieta en la tela de la realidad o solo un delirio?
[¡Ding!
Felicidades.
Ha alcanzado la Secuencia 7.] [Secuencia 7: Refutador] [Habilidades desbloqueadas y mejoradas:] Mundo lógico lv7: tu incredulidad puede resistir poderes místicos, debilitando rituales, sellos y encantamientos cercanos.
Pensamiento lógico lv7: tu razonamiento y velocidad de análisis se incrementan.
Semilla lv7: puedes plantar una “semilla de incredulidad” en tus aliados, otorgándoles negación frente a milagros o poderes no lógicos.
Silencio de la Razón lv7: corta hechizos menores o situaciones anómalas, “demostrando” su incoherencia según tu sentido común.
“Silencio de la Razón.” Murmuré el nombre de la nueva habilidad.
A diferencia de las anteriores, esta lucía prometedora… por no decir que era uno de los poderes más rotos que recordaba de mi vida pasada.
Un poder capaz de alterar la realidad misma, el poder de tener la percepción de la realidad alterada .
“Aunque también podría ser un arma de doble filo…” añadí en voz baja, volviendo a concentrarme en el problema real: ¿había cambiado mi cuerpo?
Una vez pasó el vértigo, caminé hacia el mar.
Me quité la ropa y observé mi reflejo en el agua.
Nada.
Ni un cambio aparente.
Eso me reconfortó, aunque al mismo tiempo me hizo sentir que lo peor aún estaba por llegar.
Sabía lo que significaba estar en este punto.
La secuencia 8 era el último eslabón de las secuencias bajas; de la 7 a la 5 entrabas en las intermedias, el verdadero inicio del cambio de los beyonders.
Y con ello, las mutaciones.
La bruja, por ejemplo: al llegar a la secuencia 7, su cuerpo cambiaba de sexo.
El boticario, en cambio, mutaba hasta convertirse en vampiro, entre otros cada uno más raro o grotesco que el anterior.
“Parece que no tengo cambios…” suspiré, aliviado, mientras bajaba la cabeza para ver mi reflejo y la máscara en mi rostro.
Plop.
Un sonido húmedo, viscoso, plano, como el golpe de un pedazo de carne cruda contra algo sonó en el momento que bajé la mirada nuevamente.
“…” No venía del mar.
Ni de los alrededores.
Venía de dentro de mi máscara.
“……” Un escalofrío helado recorrió mi cuerpo.
La incomodidad creció como un veneno en mi pecho.
Con lentitud, llevé una mano a las hebillas de la máscara.
Dudé.
Respiré hondo.
Las desaté.
La sostuve aún contra mi rostro, debatiendo si debía quitármela.
Pero entonces sentí algo cálido resbalar por mi cuello… líquido, espeso.
Y recordé que no me quedaba otra opción.
La retiré.
… El mundo se paró de golpe.
y un ruido punzante, como un pitido que me taladraba los oídos empezó a resonar en mi cabeza.
todo por lo lo que vi en mis manos, En el interior de la máscara, había dos cosas redondas, blandas, bañadas en carmesí.
Estaban conectadas por hilos de nervios y tejidos palpitantes que parecían arrancados recientemente.
Eran mis ojos.
Se me había caído.
No tenía ojos… pero extrañamente aun así podía ver.
Esa era la única certeza.
Me volví hacia el mar y observé mi reflejo.
Lo que me devolvió la superficie no fue distinto a lo que siempre odié: mi propio rostro.
Pero ahora había cambiado; ya no era grotesco por su fealdad, sino por lo incompleto.
En el lugar de mis ojos, solo quedaban dos huecos oscuros, llenos de grietas, como un cascarón resquebrajado.
Parecía el rostro roto de una figura… o de una muñeca de porcelana rota.
“……” Me quedé mucho tiempo allí, contemplando esa imagen.
Una sensación extraña, incómoda, contradictoria, me recorría.
Siempre había detestado mi cara más que nada en el mundo.
Y sin embargo, al perderla, sentí un vacío… tan peculiar como el hueco que ahora ocupaba el espacio de mis ojos.
“Bueno…” murmuré con amargura.
“Parece que el plan de cambiar de cuerpo ya no es solo una meta…” Aparté la mirada hacia la máscara.
En su interior seguían mis ojos, blandos, carmesíes, aún humedecidos, como si fueran restos recién arrancados.
No lo pensé demasiado: saqué un saco de repuestos que siempre cargaba conmigo y los guardé dentro.
No era nostalgia.
Ni tampoco el absurdo impulso de coleccionarlos, o la idea de que podría recuperarlos, Era simple pragmatismo.
Eran parte de un Olímpico, y las partes de un ser de esa estirpe tenían un valor especial.
Unos ojos como estos podían ser tanto un recurso invaluable como un peligro si quedaban tirados al azar.
Después de todo, incluso los testículos de Cronos fueron capaces de crear algo como Afrodita.
“……” “Ahora que lo pienso… ¿seguirá funcionando Ojos de Dragón aunque no tenga ojos?” murmuré mientras veía el saco.
Un minuto después.
“¡¡¡HAAAAAAAAA!!!” Un grito miserable desgarró el aire de la isla mientras yo cubría los huecos vacíos de mi rostro.
“¡¡¡CÓMO MIERDA PUEDE DOLER MÁS QUE CUANDO TENÍA OJOS!!!” Me revolqué por el suelo, arañando la arena como un animal herido, hasta que por fin tras casi media hora de agonía logré respirar a duras penas.
El dolor era tan atroz que hasta pensarlo me provocaba un eco ardiente en la cabeza.
[Recordatorio: la habilidad Ojos de Dragón está en conflicto con la Secuencia del Negador.
Para usarla, por favor suba la Secuencia del Artesano.] “¡¡¡¿¡Y POR QUÉ MIERDA NO DIJISTE ESTO ANTES?!!!” grité casi echando sangre del enojo.
[No preguntó.] “…vete a la mierda.” masculló con rabia, deseando que el sistema tuviera cuerpo para poder estrangularlo con mis propias manos.
El dolor había sido como tener dos hierros al rojo vivo perforando mis cuencas vacías.
“……” Respiré hondo.
“Por cierto, ya que hablamos de Artesano, hay algo que quiero hacer.” Comenté mientras intentaba recuperar la cordura.
Ajusté la máscara en mi rostro con firmeza nuevamente y giré hacia los barriles que había preparado, listo para hacer un experimento, dejando de lado temporalmente el asunto de mis ojos o el sistema, pues eran problemas para después.
“Bueno… tres barriles, tres bombas,” murmuré.
“Tú te llamarás Creeper… tú, King Bom… y tú… Megumin.” Clink.
[Las bombas han sido nombradas con éxito.] [Creeper – Arma rango 3 – Equipo mejorable.
Uso limitado, creación en masa tipo crecimiento.
Habilidad especial: Silencio Repentino.
Una vez encendido, la gente o seres ignorarán su presencia… hasta que explote en la cara.] [King Bom – Arma rango 3 – Equipo mejorable.
Uso limitado, creación en masa tipo crecimiento.
Habilidad especial: Explosión Inevitable.
Una vez encendida, ningún método normal puede impedir su detonación.] [Megumin – Arma rango 3 – Equipo mejorable.
Uso limitado, creación en masa tipo crecimiento.
Habilidad especial: Explosión.
La potencia de la detonación se triplica.
Advertencia: el alcance puede incluir aliados y causar gran daño colateral.] “Parece que el resultado del experimento trajo… resultados inesperados,murmuré mientras miraba las nuevas bombas cambiadas.
Bueno, “cambiadas” entre comillas.
Lo único diferente era el color: Creeper era verde, King Bom negro, y Megumin roja con franjas negras.
Básicamente, los colores de sus respectivos personajes.
Algo nuevo, sí… pero lo realmente interesante estaba en la descripción: Uso limitado – creación en masa tipo crecimiento.
“Sistema… ¿Qué significa exactamente eso de uso limitado creación en masa tipo crecimiento?” pregunté, aunque ya tenía una idea.
[Será más efectivo mostrarlo.] Con esas palabras, el libro del Artesano se desplegó frente a mí, revelando tres nuevas páginas.
En ellas estaban las fórmulas para fabricar las bombas, y lo sorprendente era que no requerían ingredientes demasiado raros.
El detalle era que, además de lo normal, pedían “espiritualidad” y un elemento relacionado con sus personajes.
Ejemplos: King Bom → una corona en su interior.
Megumin → un sombrero y un bastón Creeper → …bueno, suficiente pólvora para arrasar un barrio entero y una cabeza de cerdo.
Me quedé mirando el texto, en silencio, con la máscara fija en su sitio.
“…esto no tiene el más mínimo sentido.” [Es un producto nacido de la habilidad de un beyonder e impulsado por espiritualidad, no tiene por qué tenerlo.] ““Perfecto, bombas mágicas que funcionan gracias al cosplay.
¿Qué sigue?
¿Una versión premium con pase de temporada?” [ Tal vez la mejora de estas bombas lo haga.
] “…… sinceramente no quería saber eso.” Solté un suspiro cansado.
Ya estaba.
Había pensado demasiado en demasiadas cosas.
Había pasado por demasiado.
Y aún quedaba un monstruo que espantar.
No quería seguir dándole vueltas.
“De hecho, lo que quiero es dormir.” El día había sido insoportablemente pesado: masacre un número ridículo de peces en la mañana, prediqué sobre la gravedad en la tarde, perdí mis ojos, fabriqué bombas cosplay, y todavía tenía que enfrentarme a un monstruo marino en la noche.
Simplemente ya no podía más.
Necesitaba dormir.
Dormir unas cuantas horas, aunque fuera sabiendo que lo peor del día aún estaba por llegar, y no quería encararlo con la cabeza hecha polvo.
Me pregunto cómo le estará yendo a Diógenes… Ese fue mi último pensamiento antes de ir a buscar a Eris y Gherman, y luego tirarme a dormir, aunque supiera que al despertar solo tendría más problemas por delante.
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