yo no pedí ser un dios maldita sea - Capítulo 4
- Inicio
- Todas las novelas
- yo no pedí ser un dios maldita sea
- Capítulo 4 - 4 Pesares de una madre
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
4: Pesares de una madre 4: Pesares de una madre ¿Sabes, Wilson?
Ahora que tengo el martillo… no sé qué debería construir, ¿puedes creerlo?”,dije divertido mientras descansaba bajo la sombra de un árbol con Wilson a mi lado.
No hacía falta decir que había tantas cosas por hacer, pero estaba indeciso como un fanático de las películas que estaba en una súper venta de DVD y solo tuviera 3 dólares.
Si elegía un proyecto, tendría que considerar en qué podía ayudarme, ya que no tenía muchos materiales ni los medios para explotarlos.
“Podrías intentar hacer una casa en donde podrías poner tu taller y demás”,dijo una voz amable a mis espaldas.
Al escuchar esa voz, no pude evitar sonreír de oreja a oreja.
Antes de que pudiera girarme, una mano suave se posó sobre mi cabeza, y una figura se sentó a mi lado: una hermosa mujer de cabello azul que me sonreía con esa característica expresión maternal que podía alegrarme incluso en mis días más oscuros.
“Eso suena interesante, mamá”,dije con una sonrisa en el rostro.
“¿Y quieres que te ayude con ello?”,preguntó Tetis de manera juguetona.
Aunque su ayuda sería vital para avanzar más rápido, no tardé ni un segundo en dar la respuesta que había repetido durante años, una que siempre ofrecía cuando podía: “No, tengo que hacer esto por mí mismo”,rechacé con diversión, mientras observaba cómo la sonrisa maternal de Tetis desaparecía y comenzaba a inflar las mejillas de forma adorable.
“Siempre dices lo mismo, niño testarudo”,refunfuñó Tetis mientras tomaba mi mejilla y la comenzaba a amasar como si fuera masa.
“Es porque quiero hacerlo por mí mismo” ,dije mientras sonreía.
Sobra decir que no le mencioné a Tetis mi sistema, ni lo que estaba haciendo.
No por falta de confianza, sino porque no deseaba que tetis se involucrara demasiado en mis problemas, más aún cuando había sujetos a quienes les encantaba el chisme y podrían aprovechar esa información si algún día se enteraban.
“Entonces al menos deja que te dé una recompensa por tus esfuerzos”,dijo Tetis mientras sacaba una pequeña caja de madera de quién sabe dónde.
La caja era pequeña, compacta, y parecía estar muy bien hecha.
Sinceramente, parecía una obra de arte.
Sin embargo, sabía que lo importante no era el exterior, sino lo que contenía.
“Mamá… no creo que” “No puedes rechazarlo, mi niño”,dijo alegremente Tetis, pellizcándome las mejillas para evitar mi rechazo.
“Es un regalo y una pequeña prueba.” Después de decir eso, una sonrisa como la de un gatito apareció en su rostro.
“Y la prueba es que no puedes abrir la caja hasta que construyas una casa con todo” dijo Tetis con picardía.
“Una vez la termines junto con tu taller, podrás ver qué hay dentro.” “¿Y si fallo o la abro antes?”,pregunté mientras ella masajeaba mis cachetes.
“Entonces estaré triste, porque mi Niño no hizo caso de las palabras de su madre”,dijo Tetis con una falsa expresión de lágrimas.
Era tan falsa que daba ternura.
“Entiendo” respondí mientras ella me aplastaba las mejillas aún más.
Aunque entendía que era una prueba, no podía sentirme mal.
Era como añadir una recompensa a mi progreso, algo así como un regalo familiar.
No lo negaré… quería abrir la caja ahora mismo, pero si ella quería que esperara no podía negarlo.
“Por cierto, ¿qué tal estuvo tu primera creación hoy?”,preguntó Tetis con alegría mientras me miraba.
“Bien, aunque es algo tosca” ,dije, tomando el martillo y mostrándoselo.
“A mí me parece bastante impresionante” respondió alegremente.
Y tenía razón.
Aunque el martillo era tosco, mostraba una mano de obra increíble para un niño que apenas hoy había incursionado en las manualidades.
“Tal vez, pero pronto haré uno mejor y tal vez algún día uno de metal”,comenté con confianza, ya que tenía una idea de cómo seguir.
“Entonces esperaré y veré lo que puede hacer mi gran artesano”,dijo Tetis con entusiasmo, mientras estaba más emocionada que nunca.
Después de ese breve encuentro, comimos lo que ella trajo y dormimos bajo las estrellas.
Y como ya era costumbre ya acostados me empezó a contar cuentos, historias sobre dioses y titanes que, a pesar de sonar crueles o indiferentes esta los retrataba para que no fueran tan malos.
Algo que lograba omitiendo muchos detalles, pero que sinceramente era inútil ya que sabía lo que realmente habían hecho esos tipos, pero aún con esto no dije nada.
Hacerlo no solo sería mal agradecido de mi parte si no también un acto de despreciar un cuento contado por la persona que consideraba una madre.
O al menos eso pensaba hasta que me empezó a dar sueño.
Y cuando finalmente caí en él la incongruencia pude sentir como tetis dejaba de contar.
Cuando ¿?????
Finalmente se durmió Tetis dejó al niño y se dirigió al mar, a la costa más lejana.
Se sentó en la orilla y observó el horizonte con profunda tristeza y dolor en sus ojos.
Shhhhhh Como si respondiera a ese dolor, una serpiente emergió del mar y se arrastró a su lado.
Lentamente, su forma cambió hasta convertirse en una bella mujer de cabello lila y ojos dorados.
Y dicha mujer sin saludar se sentó junto a Tetis, en la arena, compartiendo su melancolía.
Pues una expresión cansada cruzó su rostro, una que nadie creería que pudiera tener… no en ella, aquella mujer siempre fría y sombría.
“No ha mejorado, ¿verdad?” ,preguntó con un dejo de esperanza inútil.
“Me temo que solo empeora… pero a estas alturas ya no importa demasiado”,respondió Tetis, exhausta.
“¿Estás segura?
¿Crees que no hay forma de hacerlo cambiar?”,preguntó la mujer, aferrándose a una débil esperanza.
“Haaaa…”, suspiró Tetis, sintiendo el dolor de su propio fracaso como madre.
“No cambiará.
Esto ya está en un punto imposible.
Su odio hacia los olímpicos, hacia los dioses… En vez de ayudarlo a desahogar su ira, solo se dirige a él mismo, a su cuerpo, a cómo se ve, lo que siente, incluso repudia su nombre, como si ellos tuvieran la culpa.” Con esta descripción, Tetis casi se echó a llorar.
Detestaba decirlo, detestaba ver todo lo que pasaba, pero como madre tenía que encontrar una forma de arreglarlo, pero nada servía.
Intentó contarle cuentos para hacer que liberara su odio y tuviera mejores perspectivas de su linaje y demás, pero era inútil, ya que por alguna razón parecía saber la verdad.
Intentó decirle que era bello, pero cada vez que miraba su reflejo, ella notaba el repudio y el asco desmesurado en sus ojos.
Incluso intentó que de alguna forma sacara su odio, pero él solo lo seguía guardando y redirigiendo hacia sí mismo.
“……Y lo peor de todo es que no podemos decirle que no está bien”, comentó la mujer con algo de desgana.
“Su odio, aunque no es bueno, tampoco carece de mérito tras lo que le hicieron.” “Sí, la tradición familiar…”, comentó Tetis con tristeza y profunda amargura mientras se sentía desesperada por todo el panteón olímpico y la maldición familiar que se pasaba de generación en generación sin excusa.
Tetis entendía la historia de los olímpicos, y cómo estos estaban atrapados en un círculo vicioso de odio, uno que se repetía entre padres e hijos.
Un ejemplo era la misma Hera, quien tenía cierto afecto por ella, pero que aún no entendía cómo alguien que había pasado por algo así podía dar un trato igual de abominable.
“Solo esperemos que él no siga su camino” ,comentó la mujer con tristeza.
“No quiero ver que ese niño se convierta en otro olímpico o titán.” “Haces sonar como si ellos fueran los malos”,comentó Tetis, algo divertida y a la vez triste.
“Sabes que, aun entre ellos, hay buenos y no siempre son malos, Orochimaru.” “Los hay, pero son pocos.
Tan pocos que los demás, y su forma de ser, los opacan” comentó Orochimaru mientras miraba el cielo con cansancio.
“Además, ¿desde cuándo empezaste a llamarme así?” “No lo sé… Supongo que me gustó el nombre que te dio” comentó Tetis, divertida y de mejor humor.
“Sí, es bueno poniendo nombres”contestó Orochimaru con una sonrisa.
“Por cierto… ¿lo conseguiste?” preguntó orochimaru mientras cambiaba de tema ya que no podía seguir hablando de esto.
“Sí, aunque no fue tan difícil como pensaba.
Incluso diría que esos sujetos estaban felices por hacer esto por mí”,contestó Tetis con cierta confianza.
“Eso es raro, especialmente cuando no hacían tal trabajo desde los equipos de los tres hermanos” comentó Orochimaru.
“No diría que llega a eso… Además, no es tan exagerado como las tres herramientas del Olimpo”,comentó Tetis, algo apenada.
“Aun así, es un trabajo de ese nivel.
Es mejor que nadie lo sepa, aparte de nosotras y ellos” contestó Orochimaru.
“Cierto, aunque aún si se supiera no creo que le importe mucho a los olímpicos” respondió Tetis mientras sonreía con ternura.
“Después de todo, a diferencia de los hermanos, el regalo hacia mi hijo es el deseo de libertad.
A lo mucho, si se enteran, podrían pedirle ayuda.” Mientras Tetis daba su respuesta, omitía decir que esperaba que su hijo pudiera liberarse de su resentimiento a través de ese deseo al que le dio forma, algo que Orochimaru comprendía.
Ya que Tras tanto tiempo juntas, sabía que Tetis solo quería el bien para su hijo, un deseo puro que incluso entre ellas era tan raro como un diamante en la arena.
“Creo que ahora entiendo por qué te ayudaron esos sujetos”,comentó Orochimaru, entendiendo por fin por qué Tetis había conseguido la ayuda de los cíclopes y éstos parecieron aceptar con facilidad.
Después de todo, si alguien podía llegar a comprender mejor el deseo de libertad, eran ellos, quienes habían pasado un tiempo incontable encerrados, anhelando cualquier esperanza de salir del fondo donde estaban aprisionados.
Incluso se podría decir que cualquiera, no necesariamente Tetis, pudo conseguir esto con tan solo decir las palabras correctas frente a ellos.
A la mañana siguiente Cuando me levanté, lo primero que noté fue la ausencia de Tetis, algo que en cierta forma era normal, ya que siempre venía por las noches y se iba durante el día.
Supongo que tenía algo que ver con Helios o con algún asunto que debía tratar.
De todos modos, no era tan mala; después de todo, ella me había cuidado durante los primeros años de mi vida 24/7.
Se merecía, o mejor dicho, necesitaba ocuparse de otras cosas.
Aunque, sinceramente, desearía que se hubiera quedado un poco más.
“Bueno, supongo que es hora de volver a trabajar”,comenté mientras me estiraba, solo para sentir la caja a mi lado, “Cierto… debería guardar esto.” Tras eso, dejé la caja en un hueco del árbol en el que siempre dormía y me dirigí a trabajar en algo que había pospuesto durante mucho tiempo: una casa.
No es que realmente la necesitara, ya que en este lugar no hacía frío por las noches.
Cuando el sol salía, solo necesitaba descansar bajo un árbol.
Por lo que lo único para lo que me serviría una casa es para usarse de taller o lugar en donde guardar mis recursos en vez de dejarlos tirados.
Dejando de lado mis recursos y excusas, debía construir una casa… o en este caso, las herramientas para hacerla.
Solo tenía un martillo, y digamos que eso no era suficiente.
Y No era tan estúpido como esos malditos infomerciales donde cortaban pan con un pasador de puerta.
Pues sabía que aún si era útil un martillo no lo era todo.
“Supongo que debería hacer algo más con lo que tengo a mano.” Mientras pensaba en esto, se me ocurrió una idea de cuál sería mi próxima herramienta.
Con algo de obsidiana que obtuve ayer, unas algas y mi martillo, me puse a trabajar en mi siguiente creación, aprovechando las sobras de lo que quedó del día anterior.
Con la obsidiana y el martillo creé la forma básica.
Di unos cuantos golpes ligeros para romperla hasta darle una forma aceptable.
Luego, usando las algas secas restantes como cuerdas, envolví uno de los extremos.
Como toque final, con la ayuda de mi martillo improvisado y mucha paciencia, comencé a dejar pequeños surcos puntiagudos en la parte expuesta.
[Ding Ding] Se creó: Cuchillo de obsidiana cerrado básico • Habilidad: Artesano XP 100 + 30 (130) • Trabajo: Artesano XP 30 + 30 (60) De esa forma, y con algo de ingenio, terminé mi segunda gran creación: un cuchillo cerrado de obsidiana.
Era frágil, no serviría ni para un asalto, pero sí como herramienta de corte.
Especialmente para el recurso que más me interesaba ahora: Madera.
Un recurso escaso, pero útil… al menos para una cosa: la puerta.
¿Y por qué la puerta?
Bueno, esa será una herramienta que será útil más adelante.
“Bien… esto será suficiente.
Solo espero que dure”,comenté mientras tomaba el cuchillo improvisado y me dirigía hacia uno de los árboles con un grosor aceptable.
Una vez frente al árbol, empecé a cortar algunas de las ramas más gruesas con paciencia.
Sorprendentemente, fue fácil gracias al exagerado filo del cuchillo.
Algo realmente inesperado, tomando en cuenta que no lo había afilado… mucho.
Eso, o había tenido la suerte de tomar uno naturalmente filoso, lo cual era posible.
Raro, sí.
Absurdo, también.
Pero es posible.
Después de haber cortado varias ramas, hice lo siguiente: comencé a usar las pocas cuerdas de alga que me quedaban para mantener todo unido.
Fue algo complicado, ya que me quedé sin cuerdas a mitad del proceso y tuve que arreglármelas con otros medios, como usar palos y entrelazarlos para que se sostuvieran, formando una extraña especie de pantalla de palos y hojas.
.
.
.
.
Sobra decir que no hubo ninguna notificación por esto.
Lo cual no culpo; sinceramente, si no lo hubiera hecho yo, nadie podría adivinar que esa mierda era una puerta.
“Realmente necesito empezar a farmear recursos”, comenté mientras miraba la puerta chafa frente a mí.
“Y mucha más madera…” Controlando mi nueva falta de recursos, decidí repetir lo de ayer: pedí ayuda a Orochimaru para que me consiguiera más algas.
Las extendí al sol y las dejé secar mientras él respondía una duda que me carcomía: ¿cómo debía cortar más rápido?
Mi cuchillo no estaba mal, pero era lento.
Tan lento que daba pena.
Sin muchas ideas, me puse a investigar hasta que encontré, en mi libro de recetas, cómo hacer un hacha sin metal.
Sobra decir que, para eso, necesitaba ¡sí!
madera.
Y no cualquier madera, sino un palo muy grueso que seguramente me tardaría un cristo en cortar.
“Haaaaaa…” suspiré, frustrado, al ver cómo para conseguir un hacha que sirviera para talar madera… necesitaba madera.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com