Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

yo no pedí ser un dios maldita sea - Capítulo 43

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. yo no pedí ser un dios maldita sea
  4. Capítulo 43 - 43 Una Conclusión Agridulce
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

43: Una Conclusión Agridulce 43: Una Conclusión Agridulce “Disfruta tu premio”, susurré antes de apartar la mano de la boca de la duquesa.

La duquesa no reaccionó.

Se quedó rígida, inmóvil, como si el tiempo la hubiera congelado, mirándome con los ojos desorbitados.

Glug.

Un sonido de trago resonó en la playa.

La duquesa, aún sorprendida, palideció de golpe.

“Tú…” alcanzó a decir, mientras las venas de su rostro comenzaban a hincharse.

“¿Acaso no fue esto lo que querías desde un principio?”, comenté con una sonrisa teñida de malicia, observando cómo, poco a poco, su piel se deformaba, como si miles de gusanos se movieran bajo ella.

Los beyonder son poderosos, y las secuencias altas son absurdamente peligrosas y raras como errores en el mundo.

Pero incluso ellas tienen dos talones de Aquiles.

El primero es el ascenso hacia las secuencias superiores: un camino tan estricto que un solo error puede condenarte a la pérdida de control.

El segundo, la influencia de los seres o secuencias que se encuentran por encima… y, por desgracia para la duquesa, ambas estaban en su contra.

“¿Sabes?

Cuando te vi por primera vez estaba demasiado furioso y perturbado como para pensar bien en todo lo que habías hecho y por qué me buscabas.” Tosí sangre antes de continuar.

“Pero después recordé bastantes cosas.” “La atracción de los beyonder hacia las secuencias altas… esa misma te guió hacia mí.

El material para tu ascenso estaba aquí.” “La creación de esta ciudad de colgados… si solo me querías a mí.” Escupí otro bocado de sangre y sonreí.

“Al principio pensé que era solo por tu malicia o tu retorcido gusto.

Pero dime, ¿qué pasaría si eso fuera un requisito para tu ascenso?” En las secuencias altas, parte del proceso para ascender la secuencia requiere un ritual.

Y si esta mujer me buscaba para subir, era obvio que estaba lista para su avance.

Solo le faltaba el material… y el ritual.

“Qué lástima que tengas el material, pero no el ritual listo… futura semidiós”, me burlé con una sonrisa torcida mientras, a lo lejos, la ciudad ardía tras la duquesa.

“…Maldito…” Solo esa palabra logró salir de su boca antes de que varias manos la sujetaran.

Manos que antes le pertenecían, las de sus marionetas, ahora se posaban sobre sus hombros.

Los ojos vacíos de los cadáveres que la habían servido la observaban con un brillo hostil.

“No…” Gggggggh… Tras sus últimas palabras, cientos de pequeñas manos azules e hinchadas —de bebés muertos— comenzaron a salir de su boca.

Y los cadáveres hinchados que alguna vez fueron sus fieles seguidores se volvieron en su contra, arrastrándose a la multitud.

Crow sonreía bajo la máscara, satisfecho, observando todo el espectáculo.

Y justo antes de que la duquesa fuera devorada por el mar de cadáveres, sus ojos se posaron en él: una mirada tan rabiosa y desquiciada que, de haber podido, la mirada lo habría matado en el acto.

Cuando la duquesa fue arrastrada, los cadáveres siguieron moviéndose.

Estaban demasiado ocupados devorándose entre sí como para notar a Crow frente a ellos.

Se mordían, se arañaban, se masticaban buscando algo que ni yo mismo comprendía.

Era evidente que, aunque la duquesa había sido eliminada por haber fracasado en ascender de secuencia, la situación no estaba resuelta.

No mientras esa cosa siguiera aquí.

Aunque ahora era menos peligrosa, bastaría para volver loco a cualquiera.

Y lo peor:esto seguramente afectaría de una forma u otra a las personas sobrevivientes de corinto.

Definitivamente ya no era la duquesa, pero eso no quitaba el hecho de que seguía siendo un peligro de contaminación para cualquier persona normal.

Pero ya no podía hacer nada.Mi visión se oscurecía lentamente, y tras ese último movimiento mi cuerpo dejó de responder.

Solo podía observar, colgado en el borde de la conciencia, aquella masa repugnante que seguramente me habría contaminado de no ser por mi secuencia del Negador.

Incluso así, no era una certeza de que tras un tiempo no sería contaminado.

Aunque resistía gracias a mi casi infinita espiritualidad, no estaba seguro de seguir siendo el mismo si esa cosa lograba ascender.

“………” No tenía opciones.

Y aunque lograra huir, sabía que mis heridas me dejarían en coma por un tiempo.

No tenía idea de lo que sería de esa cosa mientras yo estuviera inconsciente.

No podía confiar en que la gente de Corinto pudiera manejarla.

“……… tengo que hacer algo…” pensé sin fuerzas, mientras la pila de cadáveres se agitaba con violencia creciente.

Había llegado al final de la cuerda.

Ni siquiera Hestia podría ayudarme esta vez.

Aunque me había apoyado antes, jamás vino en persona gracias a que el mundo no le permitía interferir, y dudaba que pudiera asegurar algo como esto cuando el mismo mundo la estaba reteniendo.

Mientras más pensaba, más pesados se volvían mis párpados.

Pronto sería imposible mantenerlos abiertos.

“¿Qué hago…?” Conforme mi mente se apagaba, sentí vagamente cómo un grupo de recuerdos comenzaba a desvanecerse.

Aquellos recuerdos que había logrado despertar eran suprimidos una vez más.

Y en medio de eso, sonreí.

Irónicamente, el olvido me había dado una idea.

“…Si estás escuchando… ayúdame a lidiar con esto.

Y si es posible, suprime un poco las características de beyonder para que no sigan apareciendo durante un tiempo o al menos hazlas menos violentas por ahora.” Mi petición no tuvo respuesta, pero aun así sentí esa familiar sensación.

En algún momento, Caos me estaba mirando.

Tal vez fue antes, o después de mi súplica.

No lo sé.

Pero fuera cuando fuera, lo que vi como respuesta ante mi petición a caos fue tan extraño como divertido.

Quizás eran fragmentos del futuro, o simples intenciones de Caos.

Si hubiera tenido fuerzas, habría reído.

Y también lo habría mandado al infierno.

Ese maldito… Era un cabrón insoportable,uno con el que me llevaría bien pero lo golpearía cada vez que lo viera.

Sus planes eran crueles, sí, y su camino insoportable, pero sus motivos… eran lógicos.

En el fondo, él y yo compartíamos la misma ideología: cada acción debe tener una ventaja o una meta.

“Entonces eso deseas, por eso déjate fuera a todos menos a hestia…” murmuré mientras mis ojos se cerraban.

No hubo respuesta, pero ante mi comentario apareció una última imagen en mi cabeza, una que me hizo sonreír con cansancio.

“Realmente me halaga… pero quiero que sepas que cuando consigas lo que quieres, seré el primero en mandarte a tomar por culo, bastardo codicioso.” “………” “Aaaaah… Da igual.

Lo haré, pero solo con una condición.” No hubo respuesta, pero la entendí.

“Jejeje… si hubiera sabido que aceptarías tan fácil, hubiera pedido mucho más”, bromeé antes de perder la conciencia.

En el último instante, mientras su mente se apagaba, Crow dio una última orden.

Su capa de plumas se agitó como respuesta, envolviéndolo en un destello oscuro que se desvaneció con el graznido lejano de un cuervo.

Tras su partida, la masa de carne siguió retorciéndose, aunque ahora era más ligera.

De entre el manojo de cuerpos, los músculos hinchados comenzaron a caer en letargo mientras la cabeza de una mujer emergía lentamente.

No era la duquesa anterior: su rostro era diferente, sereno, casi vacío.

Apenas entreabrió los ojos cuando los cuerpos a su alrededor se estremecieron y comenzaron a moverse.

La masa empezó a deslizarse hacia el mar con una fluidez antinatural.

Y mientras esto pasaba la ciudad en llamas se fue apagando poco a poco, hasta que una última llama se desplazó hacia el centro.

Allí se extinguió, dejando tras de sí la figura de una joven.

Ella observó todo Corinto en silencio antes de dar un profundo suspiro.

.

.

.

un tiempo desconocido después  lentamente volvía en mí, mi mente estaba agotada y mi cuerpo dolía.

En realidad, todo dolía tanto que gritar habría sido un alivio, un alivio que en ese momento ni siquiera podía tener el lujo de hacer.

“Ya despertó.” “Por fin.” “¿Qué…?” Un grupo de voces llegó a mis oídos, acompañado de un olor familiar a lavanda que rozó mi nariz.

Lentamente fui recuperando la vista, y donde deberían estar mis párpados sentí que se levantaban, algo curioso, pues sabía que ya no tenía eso.

Aun así, era consciente de su movimiento, y esa sensación me ayudó a orientarme.

Lo primero que vi fue el rostro más familiar del mundo: mi madre, Tetis, que me miraba con los ojos rojos.

Era evidente que había llorado, y lo fue aún más cuando recordé lo ocurrido: y el como me habían dado la peor paliza de mi vida.

“Hola, mamá.” Murmuré con voz quebrada, intentando articular las palabras.

“Hola, hijo.” Respondió Tetis con alivio, aunque todavía afligida.

Con un abrazo fuerte me envolvió, y mientras sentía el calor de su cuerpo miré a un lado, donde estaban dos figuras conocidas: Eris y gherman.

Ambos me devolvieron el saludo con una mezcla de incomodidad y alivio.

“… ¿por qué no corriste?” dijo Tetis mientras una cálida lágrima caía sobre mi cuello antes de empezar a llorar.

Ante su llanto repentino, me quedé rígido.

Y aunque mi cuerpo dolía como el infierno, escucharla sollozar me dolía mucho más.

Me dolía en un lugar que no podía señalar.

Intenté mover las manos para abrazarla, pero mi cuerpo aún no respondía.

“Lo siento… pero no puedo, era mi responsabilidad”, susurré inútilmente.

Tetis no respondió.

Su llanto se volvió más suave, pero no cesó.

Lloró tanto tiempo que el pecho me ardió de impotencia.

Solo podía quedarme ahí, sintiendo sus lágrimas deslizarse por mi piel, deseando tener fuerza para consolarla.

Solo pude yacer ahí, sintiéndola llorar, y al mismo tiempo me sentía profundamente culpable.

Me di cuenta de que mis acciones anteriores habían sido terriblemente egoístas; más que salvar a los demás por altruismo, lo hice por culpa.

Quise reparar lo que yo mismo había causado, sin pensar en lo que sentirían quienes estaban a mi lado por verme en ese peligro.

Pero… si me dieran la oportunidad de hacerlo otra vez, lo haría.

“…O eso creo.” Los llantos de Tetis y las constantes miradas de mis subordinados me hacían sentir incómodo, pero también me recordaban que ellos estaban preocupados por mi, algo que me hizo sentir que no podría ser tan impulsivo a partir de ahora.

Eso y la terrible molestia de mi cuerpo que empezaba a recuperarse,  Era una sensación extraña: normalmente venía acompañada de un hormigueo leve, pero esta vez era una comezón insoportable, un ardor que me hacía querer arrancarme la piel.

Por un momento, incluso me quejé mentalmente de por qué el proceso no había ocurrido mientras estaba inconsciente.

Pero lastimosamente no pasó Lo único bueno de todo esto fue que, mientras Tetis se recomponía, recuperé el control suficiente para mover los brazos y abrazarla.

Ella respondió de inmediato, y ese gesto hizo que la culpa pesara menos… hasta que, al mirar por encima de su hombro, vi mi máscara de cuervo tirada aún lado en el suelo.

La imagen me tensó.

Levanté la vista hacia Eris y Gherman, quienes solo sonrieron antes de dar un paso atrás.

Apenas vi eso, supe que tenía mucho que explicar.

Una conversación inevitable que ojalá pudiera posponer, pero que debía tener, tarde o temprano.

Así que solo abracé con más fuerza a Tetis, intentando reunir valor.

Tenía que contarle todo a mamá.

Más de lo que hubiera querido… pero era necesario.

No solo porque se lo debía, sino porque no tenía el corazón para mentirle.

Al menos, no a ella.

Por desgracia, la oportunidad llegó antes de lo que esperaba.

Apenas me soltó, mamá me tomó del rostro y me miró con profunda preocupación, examinando el hueco donde antes estaban mis ojos.

Desde la distancia, Eris y Gherman también observaban en silencio.

“Mamá, puedo explicarlo…” susurré, mientras Tetis tocaba con cuidado la grieta en mi cara con un dedo que emitía un débil brillo verde.

“No es una herida.” Su voz tembló entre impotencia y angustia.

“Esa divinidad de antes… la que negaba mis intentos de curarte.

Él te está haciendo esto.” “Sí.

Pero no es una divinidad, es el poder de las secuencias.” Alcancé a decir mientras intentaba apartar su mano.

Era incómodo, demasiado.

“Ese poder te está haciendo daño,” murmuró Tetis, casi en un sollozo.

“Si antes negaba mis dones, ahora está negando incluso tu existencia.

Ese poder es un veneno para nosotros.” Sus palabras me dejaron en silencio.

Quise responder, explicar… pero no podía, porque tenía razón.

Como ser sobrenatural, mi poder de negación era literalmente un veneno para mí mismo, algo que comprendí desde el momento en que mis ojos se cayeron.

Pero, a pesar de eso, debía seguir.

Después de todo, ya tenía dentro de mí toda la Secuencia del Negador.

No era una exageración decir que, aunque no lo deseara, mi secuencia seguiría elevándose, lo quisiera o no.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo