yo no pedí ser un dios maldita sea - Capítulo 7
- Inicio
- Todas las novelas
- yo no pedí ser un dios maldita sea
- Capítulo 7 - 7 Alas de cuervo
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
7: Alas de cuervo 7: Alas de cuervo Ha pasado una semana desde que descubrí el metal, y puedo decir que las cosas van como la seda.
Literalmente, en tan solo una semana he logrado mucho más de lo que creía posible, aunque si lo pienso bien, supongo que no es de sorprender, ya que durante esta semana trabajé como animador japonés.
Estado Básico: • Nombre: ¿Hefesto?
• Divinidad: Rebelde / Resistente al fuego • Títulos: Nací con un martillo en la mano • Trabajo: Artesano Lv 5 (Experiencia para el siguiente nivel: 500/1600) • Habilidad: Artesano Lv 2 (Siguiente nivel: 5 – 1200/2000) • Ojos de dragón Lv 1 (Siguiente nivel: 430/1000) Algo que se ha visto muy reflejado en mi estado.
Además, hoy por fin cumpliré la misión de Tetis: su petición era crear una casa que sirviera de taller.
Y en estos momentos solo le faltaba la puerta, ya que tanto los muebles básicos, como sillas, mesas o mis nuevas herramientas, todas fueron completadas.
Algo que, sinceramente, fue satisfactorio y fluido.
Una vez que fabriqué el martillo, hice más moldes, reemplazando todas mis herramientas por otras de cobre: hacha, cuchillo, martillo… Incluso me tomé la molestia de crear clavos para unir la madera que cortaba y construir así los muebles.
Lo cual fue muy fácil, más de lo que esperaba, ya que con la mejora de mi habilidad de artesano y un hacha de metal realmente afilada, mi eficiencia a la hora de tratar la madera mejoró tanto que estaba a punto de colocar la última pieza.
Dicha pieza era la puerta para completar mi casita improvisada del Infonavit.
“Wilson, dime, ¿debería usar cuerda o clavos para fijarla?”, pregunté mientras mostraba un clavo de cobre y cuerdas de alga a la roca con corona.
Sobra decir que esta no me respondió; solo se me quedó mirando un buen rato, un rato en el que lo único que pude hacer fue pensar para responderme mi propia pregunta.
“Cierto, debería usar clavos y unas cuerdas de alga para darle una mejor forma”, respondí mientras pensaba que sería un desperdicio no crear algo de calidad cuando tenía los recursos para ello.
Finalmente, tras un ataque artístico, terminé una puerta muy rudimentaria pero decente, algo que mi sistema confirmó ya que me otorgó puntos que no revisé, ya que cuando vi la puerta, una idea bastante aleatoria me vino a la cabeza.
“¿Por qué esta puerta se parece a la del baño de Shrek?”, dije mientras miraba la puerta de madera algo deformada que, para rematar, tenía la icónica media luna.
Sinceramente, al principio tallé la luna porque me pareció un bonito detalle, pero ahora ya no estaba seguro.
De todas formas, era lo que tenía, así que, sin muchas críticas, coloqué la puerta en su sitio.
Algo que, sinceramente, fue bastante rudo, ya que literalmente solo coloqué la puerta en la entrada de la cueva y dejé que esta se apoyara contra ella.
“Con esto, oficialmente terminó las bases de mi casa”, dije emocionado mientras movía la puerta y entraba en la cueva que había escogido como hogar.
Un hogar que, ciertamente, era muy rústico, pues su interior solo contaba con mis herramientas fundidas dejadas sobre una piedra relativamente lisa, junto con muebles toscos que parecían hechos por los tres chiflados, ya que, aparte de tener formas raras, parecían sufrir con solo tener que existir.
No hacía falta decir que era un cuchitril que ni siquiera tenía cama, pero era mi cuchitril, uno que, en cierta forma, había establecido con mis propias manos.
“Haaaaa…” suspiré mientras me sacudía las manos.
“Creo que es hora de conseguir mi merecido premio”, comenté mientras me daba la vuelta y me dirigía al árbol donde usualmente dormía.
Una vez ahí, metí la mano en el hueco del tronco y saqué la caja que contenía.
Sin embargo, no la abrí de inmediato.
Me quedé ahí, esperando junto a Wilson.
Esperé hasta que, tras un pequeño momento, sentí una mirada a mis espaldas: era Tetis, quien ya había llegado.
“Veo que ya estás listo”, dijo Tetis alegremente mientras se sentaba en el suelo junto a mí.
“Y también veo que me esperaste.” “No sería lo mismo si no estuvieras aquí”, dije mientras me reía.
Esas pocas palabras hicieron que Tetis se sintiera tocada, pero al mismo tiempo, bastante agradecida hacia el niño, un niño extremadamente orgulloso que, a pesar de todo, seguía siendo alguien con un corazón bondadoso.
“Entonces ábrelo, yo ya estoy aquí”, susurró Tetis con alegría.
“Entendido, mamá”, susurré mientras tomaba la caja, revelando su contenido.
Con grandes expectativas, abrí la caja, revelando en su interior varias plumas de cuervo.
Varias plumas que, al tocar, sentí que no eran individuales, sino parte de todo un conjunto.
Al sacarlas, me di cuenta de que formaban una capa negra cubierta de plumas tan oscuras como la tinta.
[Se ha detectado un objeto invaluable.
¿Desea evaluarlo?] [¿Desea evaluarlo?] Sí / No Cuando apareció la notificación, contesté “Sí” sin dudarlo, haciendo que los atributos del objeto aparecieran frente a mí, quien casi se le cae la mandíbula por la sorpresa.
[Alas de cuervo] • Grado de Objeto: Divino Historia: A petición de la diosa Tetis, esta capa fue forjada por los cíclopes.
Al principio, ellos se negaron, pero cuando Tetis les narró la trágica historia de su hijo, los gigantes vieron reflejado a su antiguo yo en el pobre niño, y con algo de pena, simpatía y afecto hacia alguien que había pasado algo similar, estos decidieron ayudar de manera desinteresada.
Originalmente, esta capa iba a ser confeccionada con plumas de búho, pero cuando los cíclopes explicaron su propósito, los orgullosos búhos se negaron, argumentando que alguien defectuoso y una copia mal hecha de su diosa Atenea no merecía sus plumas.
Tras este fracaso, los cíclopes acudieron a las águilas, quienes dijeron que ningún hombre, salvo Zeus y sus elegidos, podría portar con orgullo su plumaje, y que para hacerlo, debían obtener la aprobación de Zeus, lo que iba en contra de los deseos de Tetis y de los cíclopes.
Nuevamente rechazados, buscaron a los cisnes, quienes ni siquiera los miraron, argumentando que solo si el portador era tan bello como ellos aceptarían.
Algo imposible y que enfadó mucho a los cíclopes, quienes sabían que los orgullosos y vanidosos cisnes habían sido feos alguna vez, pero ahora, después de ser bellos, se habían vuelto como los que los habían despreciado una vez.
Finalmente, tras una larga búsqueda y muchos rechazos, los cíclopes encontraron a los cuervos, quienes aceptaron sin mucho problema.
Cuando se les preguntó por qué aceptaban tan fácilmente, los cuervos dijeron: “Perder una pluma o dos no nos importa.
No somos orgullosos, pero tampoco tontos.
Si los ayudamos, quizá en el futuro ustedes hagan lo mismo.
Y si no, al menos tendremos una buena impresión.
Después de todo, ganar un aliado o perder un enemigo a cambio de unas plumas que volverán a crecer, no nos parece un mal trato.” Habilidades: Baile de Cuervo: Tus pasos y movimientos serán más ligeros, pues la capa te mantendrá erguido como si volaras con cada paso que des.
Astucia de Carroñero: Mientras la uses, se te facilitará encontrar tesoros, ya que mientras uses sus plumas heredarás el espíritu de los cuervos, quienes incluso entre montones de basura encuentran objetos de valor.
Nunca Olvidamos: Cada pluma del traje puede crear un punto de viaje rápido o crear una puerta fija.
Puedes recuperar las plumas o dejarlas donde caigan, y siempre podrás volver a esos lugares mientras haya una pluma ahí.
Nota: Solo se puede usar 5 veces por día y, si se usan más de 20 puertas fijas, no podrás usar más hasta dentro de un año.
Mal presagio: Siempre serás evitado por todos debido a que la desgracia oculta tu aura; sin embargo, esto también va a tu favor, pues el aliento del desastre oculta a los demás, ya sea humano o divino.
Cuando vi la descripción de la capa, casi se me salen los ojos.
¡Después de todo, era un maldito equipo divino!
Si algún día lo reparaba o lo estudiaba, mi maldito estado se dispararía como un maldito cohete.
“Veo que lo has visto, mi niño”, dijo Tetis mientras tomaba a ?????
en sus brazos con cariño.
“Con esto por fin podrás ser libre y no tener miedo de los dioses.” Mientras Tetis decía esto y abrazaba a ?????, este miró la capa de plumas de cuervo una última vez antes de tirar toda idea de repararla.
Después de todo, dañar esto no era algo que pudiera permitirse, pues era un regalo de su madre, un regalo que sinceramente podría ser la cosa más apreciada que haya obtenido en esta vida.
“Gracias”, dije mientras le devolvía el abrazo a Tetis.
Un abrazo que fue acompañado por algo de humedad, pues, sin que lo supiera, las lágrimas de ?????
habían empezado a caer sobre la ropa de Tetis, quien sostenía con firmeza a su niño, su hijo y posiblemente una de las únicas cosas que no podría permitirse perder mientras tuviera algo de fuerzas.
Mientras madre e hijo seguían en un conmovedor momento, una de las tres viejas brujas no dejaba de golpearse la cabeza contra las paredes del templo.
Esa bruja decrépita y horrible, sin ojos, no era nada más que la hermana mayor de las tres hermanas del destino, quien estaba haciendo una de las más grandes rabietas posibles.
“¡NO LO ENCUENTRO!”, rugió la más alta mientras gritaba de frustración.
“Hermana, llevas días buscando ese hilo; ya lo encontrarás”, contestó la más bajita con desgana mientras cortaba casualmente un grupo de hilos.
“O no, de todos modos ese no es mi trabajo”, contestó la hermana mediana mientras terminaba de crear otro hilo antes de seguir con el siguiente.
“¡NO LO ENTIENDEN!
¡ESE HILO SE HA PERDIDO!”, regañó la hermana mayor mientras apuntaba a sus dos hermanas con rabia.
“¡Ninguno se nos había escapado hasta la fecha!” “O se escondió”, dijo la menor con desgana.
“De todos modos, siempre aparecerá dentro de 10 años cuando el destino se corrija solo; así que solo espera y cuando lo tengas de vuelta, fíjalo y no lo volverás a perder.” “Estoy de acuerdo con la menor.
De todos modos, su destino ya está escrito y no importa qué pase; cuando la hora llegue, todo volverá a la normalidad”, respondió la hermana del medio.
“Ustedes se toman esto muy a la ligera”, acusó la hermana mayor mientras apuntaba a sus dos hermanas.
“¿Qué pasa si esto se hace saber?
¿Qué pasa si alguien más descubre cómo hacer esto?” “Entonces nos haremos más fuertes”, respondió la hermana menor sin prisas.
“Cada vez que algo intenta interferir con el destino, Cosmo lo fortalecerá y reparará este error haciéndonos más fuertes de paso.” “Lo de siempre”, respondió la hermana mediana con naturalidad.
“Tú sabes cómo funciona esto, pasó lo mismo con Urano, se repitió con Cronos y volverá a pasar con Zeus y los demás.” “¡SÍ, PERO SI MADRE SE ENTERA, YO SERÉ LA RESPONSABLE DE QUE ESTO HAYA PASADO!”, gritó la mayor, enojada y humillada, mientras le agarraba rencor al pobre diablo que intentó jugarle una mala pasada a ella y al destino.
“No exageres tanto, a lo mucho te diría una o dos palabras”, contestó la menor con desdén.
“Yo me preocuparía más si Zeus se entera; ese sujeto pretencioso seguramente complicaría más las cosas, como la última vez en que casi destruye la humanidad en un loco intento de destruir su destino, solo para volver al punto de inicio haciendo que todas esas complicaciones fueran por nada.” “No me recuerdes ese fiasco”, respondió la hermana de en medio.
“Ese sujeto está más loco que Urano y Cronos.” “Loco es poco, hermanas; hablamos del tipo que se comió a su esposa con tal de retrasar su vida”, respondió la menor.
“No lo llames a ese miserable ‘tipo’, llámalo por lo que es: una bestia”, respondió la mayor con furia, pues de entre todas, la que más odiaba a Zeus era ella.
“Si se llega a enterar de esto, seguramente volverá a mandar todo a la mierda.” Después de esas últimas palabras, todas las hermanas miraron su imponente templo lleno de hilos y suspiraron de mala gana.
Si Zeus se volvía loco de nuevo, no solo su trabajo aumentaría de nuevo, sino que además sabían que Zeus estaba haciendo un trabajo inútil: su destino ya estaba marcado y nada de lo que hiciera cambiaría eso.
Lo que ese tipo neurótico hacía apenas era solo retrasar lo inevitable a través de medios locos y despreciables.
Algo que sinceramente era asqueroso para las hermanas, quienes sabían que el destino era inevitable y veían a esos locos que intentaban cambiarlo como un grupo de monos intentando mover una montaña con sus colas mientras movían sus traseros al aire.
“Ha…” suspiraron las hermanas al unísono.
“Juro que si no fuera por la autoridad del dios rey, maldeciría a ese desgraciado”, respondió la menor, frustrada, pues aunque lo deseaban, no podrían matar a Zeus, ya que era necesario para el mundo.
“Al menos, su destino ya está sellado y no tendremos que verlo cuando repita los pasos de su abuelo y su padre”, dijo la hermana de en medio.
“Aunque esté sellado, es una molestia, al igual que todos los dioses reyes anteriores”, respondió la mayor.
Después de esa breve charla, las hermanas volvieron a su trabajo.
Sin embargo, mientras lo hacían, nadie vio un pequeño hilo escondido, un hilo que, lento y casi imperceptiblemente, estaba dejando su color dorado y tiñéndose de negro.
Un negro que no parecía dar una buena señal, como si este mismo se estuviera desgastando o pudriendo.
Algo nunca antes visto, al menos no por las hermanas, que no notaban que entre las sombras un ojo se abrió y miró al hilo con curiosidad.
Dicha sombra podría haber revelado el hilo, volverlo a poner en su lugar e incluso cortarlo; sin embargo, no lo hizo.
Por el contrario, se encargó de que la oscuridad lo envolviera y lo escondiera hasta el momento en que el destino lo corrigiera.
¿Y por qué hacía esto?
Bueno, era por simple curiosidad.
Aunque no esperaba nada, tampoco perdía nada, y aunque no era algo que dijera mucho, ella ya estaba algo aburrida de todo, por lo que añadir, aunque sea una pizca de aleatoriedad en el mundo monótono, podría aliviar aún que sea un poco su aburrimiento.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com