Yo No Te Olvido - Capítulo 70
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 70: CAPÍTULO 70: ALGO INESPERADO.
Stefania.
El viaje ha sido bastante largo y una vez que ya estoy instalada en la cabaña que Max me reservó, me voy de compras porque no traje absolutamente nada y para acabar de ajustar, mi celular está completamente muerto y necesito también comprar un cargador con urgencia.
Cuando ya llego de nuevo a mi cabaña, me siento totalmente cansada y lo único que hago es darme un baño e irme a dormir. Una vez que ya he logrado dormir por bastante tiempo porque me sentía tan cansada que quedé como si estuviera en coma por muchas horas, reviso la información que Max me envió por correo para prepararme para la reunión que tendré con el señor Saehku, ya que es muy importante para nosotros porque obteniendo estos terrenos que nos faltan, podemos poner en marcha el proyecto de la naviera en Tailandia.
Después de revisar todo, me preparo para lo que haré para poder convencer a nuestro posible vendedor y cuando ya tengo el celular completamente cargado al fin, llamo a Max y hablo con él sobre varios temas para la reunión y también para informarle que ya había llegado.
– Stefania…
– Dime. – Le respondo mientras arreglo unos documentos y lo mantengo en alta voz.
– Deberías llamarlo, sé que él está preocupado. – Me dice después de nuestra conversación de trabajo.
– En cuanto pueda, le escribiré para que no esté así pero ahora me quiero enfocar al cien por ciento en esto. – Le contesto tratando de mantener la calma y mi concentración en el negocio que quiero cerrar en un par de horas.
– Está bien, como tú quieras. Si necesitas algo más, no dudes en llamarme. – Me responde igual de serio que siempre.
– Así lo haré, te llamo luego.
– Perfecto. – Me dice y luego colgamos.
A continuación, intento concentrarme en lo que tengo que hacer y no en Christofer, porque creo firmemente que no volveremos a tener una oportunidad como esta de nuevo para adquirir los terrenos que necesitamos. Termino de organizar la propuesta y luego me voy a arreglar porque necesito causar una muy buena impresión. Una vez que ya estoy lista, recojo todo, salgo de la cabaña y me dirijo hacia el restaurante en el que me voy a reunir con el señor Saehku.
Cuando llego al restaurante, el empleado de la entrada me lleva hacia la mesa reservada para que espere a la otra persona que aún no ha llegado. Tomo asiento y veo la hora en mi celular, así que me doy cuenta de que aún falta algunos minutos para la hora acordada. Mantengo mi celular en las manos y ahí decido que debo enviarle un mensaje a él porque aunque estemos separados, sé que él se preocupa por mí y no puedo ser tan inconsciente, así que abro el chat y le escribo.
– Estoy bien, no te preocupes por mí. Te amo… – Es lo que le escribo de una manera un poco vacilante al final porque siento que si le digo mis sentimientos, puedo confundirlo aún más y mostrarme ante él algo vulnerable, pero luego de darle vueltas al asunto por un breve momento, le doy enviar al mensaje.
Respiro profundamente al dejar el celular a un lado sobre la mesa y me dedico a observar el lugar. El lugar es hermoso porque tiene una gran vista hacia el mar. Mientras miro a mi alrededor, mi celular empieza a sonar, sacándome de mis pensamientos. Observo la pantalla y es Christofer quien me está llamando y mientras mi celular sigue sonando, yo estoy teniendo un conflicto interno por contestar pero finalmente decido hacerlo, pero el señor Saehku llega y decido que tengo que apagar el celular para poder hacer este negocio que es muy importante.
La reunión de negocios empieza y lleva más tiempos del que pensé. El señor Saehku es un hombre muy detallista y ha estudiado nuestra propuesta de todas las maneras posibles. Por lo que le contesto todas sus dudas y la reunión lógicamente se alarga.
Al final de la reunión, el señor Saehku se lleva los documentos y me pide un poco de tiempo para tomar una decisión, que según él, no demorara mucho y sin ya poder hacer más, acepto y rezo para que finalmente nos venda los terrenos.
Al salir del restaurante después de despedirme del señor Saehku, enciendo el celular y llamo de inmediato a Max para contarle como me fue en la reunión.
– Bueno… solo nos queda esperar… – Es lo último que le digo a Max después de contarle todo.
– Me parece bien.
– Cómo puedes estar tan tranquilo?. – Le pregunto algo ansiosa.
– No podemos hacer mucho más ahora. Además, estoy seguro de que él va a aceptar porque hiciste un gran trabajo que no pudo ser mejor. – Me contesta muy relajado.
– Ya quisiera tener ese positivismo tuyo.
– Porque mejor aprovechas que estás en ese hermoso lugar y te relajas un poco. – Me dice con su tono de convencimiento.
– Trataré. – Le respondo algo resignada.
– Tengo que hacer algunas cosas por lo que saldré de viaje, así que apagare el celular por un periodo algo largo para que no te asustes, ya si necesitas algo me dejas un mensaje que en cuanto pueda te devuelvo la llamada, está bien?.
– De acuerdo, cuídate. – Le respondo.
– Tú también. – Me dice y luego colgamos.
A pesar de que ambos no nos tratamos de una manera muy familiar el uno con el otro, nos sentimos muy cómodos los dos y no necesitamos mayores palabras para demostrarnos el cariño, respeto, confianza y lealtad que ambos nos tenemos.
Luego de que termino de hablar con Max, me voy a mi cabaña y al colocar mis cosas en una de las mesas de la sala, me doy cuenta de que tengo un mensaje y que no lo he leído. Nuevamente abro el chat y el mensaje es de Christofer.
– Necesito que hablemos por favor y nunca olvides que te amo con toda mi alma. Te amo, te amo y te amo… – Eso dice su mensaje y yo solo suspiro como una tonta. Lo llamo pero su celular esta apagado y eso me pone muy deprimida y me deja muchas más dudas que antes porque no sé cómo tomar algo como eso.
Finalmente, trato de no hacerme muchas ideas pero cuando las horas van pasando y su celular sigue apagado, la idea de que nuestra relación tal vez ya llegó a su final, se hace ahora mucho más presente en mi cabeza por lo que no puedo evitar llorar.
Pasan algunas horas en las que casi no duermo y cuando ya estoy almorzando al otro día, el señor Saehku me llama.
– Señor Saehku, buen día. – Le digo en cuanto contesto.
– Señorita Hayden, discúlpeme la demora pero ya tengo una respuesta y me gustaría invitarla a cenar esta noche para comunicársela.
– Si, por supuesto.
– Le parece en el mismo restaurante a las ocho en punto?.
– Perfecto señor Saehku.
– Muy bien, ahí nos vemos, hasta entonces señorita Hayden.
– Hasta entonces señor Saehku, que tenga un buen resto de día.
– Igualmente. – Me dice y luego cuelga.
Después de almorzar, camino un poco por la playa y luego me voy hacia la cabaña para empezar a arreglarme para la cena. Antes de hacerlo, tengo unas ganas enormes de llamarlo de nuevo pero me contengo y trato de enfocarme en la cena que tendré en la noche para conocer la respuesta del señor Saehku. Cuando ya estoy arreglada, salgo de mi cabaña y camino sin muchas ganas hacia el restaurante pero si muy puntual para estar a tiempo a la hora de la cita.
En la puerta del restaurante, me recibe el mismo empleado de la entrada y en cuanto le doy mi nombre, me hace pasar de inmediato, llevándome una enorme sorpresa al darme cuenta mientras avanzo por este, que está completamente solo y no hay más clientes en él. Todo esto empieza a darme una mala sensación y comienzo a ponerme algo nerviosa e intranquila, pero aun así, avanzo al lado del empleado del restaurante para averiguar lo que está ocurriendo.
Una vez que llegamos a lo que creo que es mi mesa, me quedo en shock al ver que todo está organizado como si fuera a tener una cita romántica porque el lugar está completamente lleno de rosas rojas, velas y pétalos esparcidos por todo el piso.
– Está es su mesa, que pase un rato agradable señorita Hayden, con su permiso. – Me dice el empleado antes de marcharse.
– No espere un momento, esto es un error. – Le digo al chico antes de que se vaya del todo, pero este no me presta atención y desaparece.
– Ahora que voy a hacer si el señor Saehku está tratando de seducirme?. – Me pregunto mentalmente al no saber que hacer.
– No, no puedo quedarme aquí, todo esto es un gran error. – Esta vez me digo en voz alta y cuando me giro para dirigirme hacia la salida del restaurante, me freno en seco.
No puedo creer lo que estoy viendo, creo que mi mente me está jugando una muy mala pasada, así que cierro y abro mis ojos varias veces para ver si dejo de ver cosas.
– Esto no es ningún error, mi amor. – Me dice Christofer al estar parado frente a mí.
– Esto tiene que ser una alucinación… tú realmente no puedes estar aquí… – Digo en voz baja porque lo estoy diciendo para mí.
– No estás alucinando mi amor, yo estoy aquí porque te amo, porque no puedo y no quiero estar lejos de ti, porque eres todo lo que quiero tener en mi vida, porque quiero que me perdones por ser un idiota que no reacciona rápido, porque ya no estoy dispuesto a seguir viviendo sin ti y porque quiero pasar el resto de mi vida contigo. – Me dice al acercarse a mí y en la última parte, él se arrodilla y saca de uno de los bolsillos de su pantalón una cajita de terciopelo negro, la abre y adentro hay un hermoso anillo de diamantes con un corazón en el centro de zafiro azul oscuro.
– Stefania Hayden, me harías el honor y a la vez… el hombre más feliz del mundo si te casas conmigo y te conviertes en la señora de Christofer Hoffman?. Te casarías conmigo mi amor?… – Me dice y yo solo me quedo en completo shock.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com