Z entropy theory - Capítulo 17
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17: My Ordinary Life 17: My Ordinary Life El VEN⁂ M⁂ le dijo, “Hay múltiples enemigos.” La instó a detenerse.
La pelimorada puso las manos en la barandilla de la pared.
Estaban en una zona elevada del metro detrás del pasillo de cristal templado que conectaba dos torres de la megalópolis.
Los trenes supersónicos surcaban sus vías magnéticas, dejando estelas de luz neón a su paso en el crepitar de la tarde-noche.
Adelante, en la avenida principal estaban formados en 5 columnas alineadas.
Los Illuminati, ondeaban banderas en la espalda; los Masones; los Templarios; Entre las filas de inquisidores del vaticano destacaba una pequeña joven de apenas 1.50 cm, de rostro angelical.
Su vestimenta difería del uniforme estándar de los demás inquisidores.
Sobre su cabeza reposaba una tiara dorada que ascendía desde el centro de su frente, culminando en una cruz.
La pequeña santa respondía a la devoción de los fieles de alrededor.
“¡La Santa Lágrima!”, exclamó una anciana, cayendo de rodillas.
“¡Está llorando por nuestros pecados!”, dijo un hombre de traje, abandonando su maletín para unirse a los devotos.
Y finalmente, una columna de fuerzas del nuevo país, C.U.M.
de Norte América.
Enfrente de todos, había una mujer de pelo blanco.
Había algunas sombras negras revoloteando alrededor de la cabeza de esa comandante.
“Mano, eso…” asustó a la pelimorada.
Se agachó.
El VEN⁂ M⁂, “Se parecen mucho.” Cerca de ella los comerciantes ambulantes pregonaban sus mercancías que giraban en poco a poco al desconcierto de la presencia militar.
Tres puestos más allá, una mujer ofrecía insectos fritos.
Al lado, la chica de cabello corto estaba comiendo un elote del puesto cercano, tenía su cara llena de mayonesa y queso.
La pelimorada escuchó el masticar rítmico.
//”Hola de nuevo, pimpollo,” dijo la chica de cabello corto.
//”Eh.” La chica de cabello dio otro mordisco al elote.
“Esa es tu madre.” //”¿Conoces a esta persona?” La señorita Jimenez intervino.
//”Nos ayudó en la escuela.” Limpiándose la boca con el dorso de la mano.
//”Un placer conocerla, me llamo Kara Puella.”// Abrazó a la pelimorada, usando la falsa familiaridad de una antigua amiga.
“Soy amiga de su hija.” //”Síguele la corriente,” advirtió el venerado maestro.
“Esta chica es peligrosa.” “Recuerda la última notificación del sistema.
Era eliminarla.” //”¿Qué hacen todas esas personas ahí reunidas?”// preguntó la madre de Ami, entornando los ojos para ver mejor.
El VEN⁂M⁂ flotó inquieto junto a Ami.
“En lugar de una clase teórica, mmm, ya sabes… la que tenía planeado darte.
Hagamos experiencia práctica.
Usemos los 120 puntos.” //”Mi interfaz es visible para todos,” proyectó la pelimorada.
//”La usaré por ti.”Abrió la interfaz.
La pelimorada escudriñó los rostros de quienes la rodeaban.
Movía la cabeza de un lado al otro.
//”Nadie la ve.
¡Confianza garantizada!,” gritó el venerado maestro.
Se movía entre las interfaces holográficas .”Encontré la tienda.” //”¿Tienda dices?
Es un supermercado,” corrigió Ami.
Las interfaces le envolvieron.
//”Veamos qué nos alcanza.” El sistema le arrojó 4 opciones en base al presupuesto: Habilidad: Double Dash Caja de Fragmentos de Alma Habilidad: Horror Cosmic Hunter Conjunto de dos pistolas a juego //”Cada una cuesta 120 puntos.” Ami pensó en la investigadora de grado especial, aquella que dormitaba en un abismo carmesí de su psique fracturada.
Una voz entre mil voces.
Hubo un tiempo en que su mente no era un campo de batalla.
Tal vez la pelimorada era solo un mecanismo de defensa, una forma de sobrevivir al trauma que su conciencia no podía procesar.
La había aprisionado en las profundidades de su ser.
Pero ella —esa otra, Ami que existía en los espacios vacíos, entre sus pensamientos— arañaba las paredes.
Ami cerró su corazón; pero la otra, la que habitaba en los rincones, seguía respirando.
De corazón a corazón, Ami se proyectó en ese extraño lugar de la última vez: //”Nunca exististe realmente, solo eras una persona que vivía en mis recuerdos.” Recuerdos fragmentados de noches de luna roja y gritos silenciados por manos invisibles de flores malditas en el jardín compartido de sus memorias.
//”Duele…
que me niegues…
cuando respiras por mi boca… ¿No ves que soy?
No soy fantasma ni idea…
soy la que guarda tus miedos de niña…”¿Cómo puedes dudar…
cuando soy la mitad exacta de tu luna?” //”Elegir…” dijo Ami, las letras temblaban al pulso de un anciano al borde del abismo.
//“Noooooo….
Ella vendrá por mí de nuevo.” Kara había escuchado el aparente monólogo de Ami.
//”Yo elegiría las pistolas.
Al fin y al cabo, vas a matar a mucha gente hoy.
//”¿De qué rayos hablas, Kara?” La madre de Ami se irguió con la fiereza de una leona .
“Mi hija no matará a nadie más.
Te lo aseguro.
Yo misma lo impediré.” En sus ojos brillaba la promesa inquebrantable de que no permitiría que la historia se repitiera.
No volvería a ver a su hija con las manos manchadas de sangre.
Inhaló profundamente.
//“Tu madre huele a cadáver andante” Le susurró a Ami en el oído.
//El VEN⁂ M⁂, “¡¿Qué se cree?”!
Ami le quitó el elote que había estado comiendo y, nacido de la frustración y el caos interno, lo arrojó hacia la calle.
El objeto voló en un arco, aterrizando en medio del asfalto.
Kara, sin pestañear, saltó tras él.
Aterrizó en cuclillas junto al elote, recogiéndose en un movimiento fluido, imposible para un cuerpo humano.
“¡Qué rapidez!” La madre tomó la mano de Ami y buscando seguridad en ella, apretó más la mano.
//”¡Cómpralas!” El venerado maestro hizo que las dos pistolas aparecieran frente a ella.
Flotaban en el aire, suspendidas por hilos invisibles.
A pocos metros, un perro callejero se acercó a la señorita Jiménez y le lamió el zapato.
El animal, de pelaje desaliñado y ojos de gato, se alejó de ella para echarse de panza frente a Ami.
La madre tomó el rostro de su hija entre sus manos, obligándola, por mandato.
//“Aléjate de esas armas”.
Era un gesto que Ami repetía de manera inconsciente al estudiar las caras de sus modelos al pintar sus cuadros.
Ami abrió la boca para hablar.
En otra parte de la ciudad, una joven se encontraba suspendida de un poste de luz.
Las piernas colgaban a varios metros del suelo.
Los ojos rojos intensos parpadeaban confundidos en la extraña ciudad.
La chica, de unos diecisiete años, poseía una belleza de revista.
De cabello largo, rubio claro con mechones de seda sobre, simétricas.
Destacaba su cintura estrecha y sus pechos pequeños.
Colgada del poste como estaba, intentaba mantener la compostura, aunque el desconcierto es evidente en su rostro.
Sus manos enguantadas se aferraban al metal.
//”Esto no tiene sentido.” Murmuró con un matiz de frustración.
“Hace un minuto estaba en el laboratorio de la escuela y ahora… Todo está en español.” Las palabras “SISTEMA PRINCIPAL” brillaban en la parte superior.
“¡¿Qué demonios es esto?!” Dijo irritada.
Sus ojos rojos se entrecerraron.
El texto seguía en modo streaming, letra por letra en la pantalla.
ERROR 404: ANOMALÍA DE INSTANCIA DETECTADA Interfaz de mundo dañada: 78% de integridad restante Corrupción progresiva: -0.5% por ciclo Tiempo estimado para colapso total: 156 ciclos ADVERTENCIA: Se requiere corrección inmediata para evitar crash del sistema.
“¡Genial!
¡Simplemente genial!” Gruñó, pateando el aire.
Seguía colgada del poste, guiño, guiño.
“¡Primero me teletransportan a quién sabe dónde y ahora quieren que arregle su estúpido sistema!
¿Acaso tengo cara de técnica de soporte?” gos.lang.DuplicateEntityException: Entidad duplicada detectada at world.core.EntityManager.spawnEntity(EntityManager.god:247) at world.physics.SpatialMatrix.registerPresence(SpatialMatrix.god:512) Causa raíz: ID_CONFLICT: Dos entidades comparten el mismo identificador universal Details: { “anomalyType”: “EXISTENCE_PARADOX”, “conflictingEntities”: [ {“id”: “XFT-R37K-9218”, “status”: “ACTIVE”, “origin”: PRIME_MODULE”}, {“id”: “XFT-R37K-9218”, “status”: “ACTIVE”, “expectedStatus”: TERMINATED”, “origin”: “ANOMALY_MODULE_626”} ], “previousOccurrences”: 1, “totalAnomalies”: 2, “newAnomalies”: 3,, “agentAssigned”: “TRUE” } NOTA: Un agente de corrección ya ha sido desplegado.
La chica desapretó el cinturón decorativo negro de su cuello.
Lo arrojó al suelo.
Ya presentía de qué se trataba todo esto.
“¡Así que hay otro yo!” Gritó, ignorando las miradas de los transeúntes.
“¡Se supone que debería estar muerta!
¡JA!
¡Quiero ver quién de las dos termina en una tumba!” ERROR EN CASCADA DETECTADO: ReferenceError: Cannot read property ‘soul’ of undefined at Entity.XFT-R37K-9218 TypeError: Cannot merge incompatible soul fragments RecursionError: Maximum call stack exceeded at World.balanceEntropy() TimelineConsistencyError: Paradox potential at 83% and rising ADVERTENCIA CRÍTICA: La anomalía está causando una fractura en la continuidad espacio-temporal.
“¡Bla, bla, bla!
¡Siempre con sus tecnicismos!” La chica movió las manos en el aire.
“¿No pueden simplemente decir ‘ve allá y elimina a tu doble’?
¡Es mucho más simple!” INTEGRIDAD DEL MUNDO AL 75%…
ADVERTENCIA FINAL: Si ambas entidades con ID “XFT-R37K-9218″ no entran en contacto directo, existe un 98.7% de probabilidad de colapso total del sistema.
“¿Colapso total, eh?” Alguien aterrizó en la punta del semáforo.
Posado sobre una superficie metálica de apenas unos centímetros de ancho.
//”¿Pelimorada?” Vera pensó que se trataba de una fase, un cambio de imagen al teñirse el pelo de morado a rubio.
Nada más.
//”¡¿Y TÚ QUIÉN DEMONIOS ERES?!¡¿Y QUIÉN RAYOS ES PELIMORADA?!” Estalló la chica.
El español resultaba ininteligible, las pocas lecciones de curso le enseñaron lo básico.
//”I don’t understand what you’re saying!
And I don’t know any purple-haired girl!
Just get me down from here before I kick your face in!” Vera activó la pantalla de sus lentes y se deslizó por el poste para quedar a la altura de la chica colgante.
//“Los lentes deben bastar.” //”¡NO ME TOQUES, PERVERTIDO!” Le dio una patada, pero solo consiguió balancearse más.
“¡TE VOY A ARRANCAR LOS BRAZOS SI VUELVES A PONERME UNA MANO ENCIMA!” Se interrumpió al notar que ahora podía entender.
“¡NO HAY NADA “MEJOR” EN ESTA SITUACIÓN!
¿¡PRIMERO BÁJAME DE AQUÍ Y LUEGO HABLAREMOS!” //”Eres igualita a ella.
(El carácter, lo puede mejorar).” //”¡NO SOY IGUALITA A NADIE!
¡Soy Riley Wilson Perrie, estudiante de último año del Instituto Tecnológico de Los Ángeles, Departamento de Física Experimental!
¡Y exijo saber cómo llegué colgada a este estúpido poste!
¿En qué parte de Europa estamos?” Los letreros en español y la arquitectura que no coincidía con nada de lo que conocía.
//”Es incorrecto, chica.” Respondió Vera.
“Lo que ves es México.” //”¿MÉXICO?
¡JA!
¡JA!
¡JA!
¡Eso es imposible!
¡Estaba en Los Ángeles hace cinco minutos!
¡A menos que me hayan noqueado y secuestrado (o fue ese sistema principal, el error 404), lo cual solo haría que te golpee con más fuerza cuando baje de aquí!” Vera fue al punto.
//”¿Quiénes son esos enemigos que vi en la tele?” Los contó con los dedos.
La mujer esa, maestra de la escuela, y la entidad hecha de manos.
//”¿QUÉ RAYOS ESTÁS DICIENDO?” Riley era un adorno navideño.
“¡NO CONOZCO A NINGUNA MAESTRA NI A NINGÚN MONSTRUO DE MANOS!
¡Y SI NO ME BAJAS DE AQUÍ EN ESTE INSTANTE, VOY A…!” La interrupción vino en un crujido ominoso del poste.
¿Oíste eso?
El poste se inclinó aún más.
Oscilando sobre la autopista.
A centímetros de sus piernas colgantes, los coches pasaban.
Riley las encogió.
“¡VAMOS A MORIR!
¡VAMOS A MORIR!” Aferrándose al poste con la fuerza de un koala asustado en medio de un incendio forestal.
Por la autopista se aproximaba a toda velocidad un convoy de siete vehículos blindados con el logo “Assassins Slayers” pintado en los laterales, seguidos por tres coches negros repletos de sicarios armados, y cerrando la marcha, varios vehículos militares con las siglas “C.U.M.” estampadas en sus costados.
//”¡¿QUÉ DEMONIOS ESTÁ PASANDO AQUÍ?!” Gritó Riley.
“¡ESTO ES UNA ZONA DE GUERRA!” Activó otro de sus artefactos experimentales y una luz azulada los envolvió a ambos.
El poste terminó de colapsar sobre la carretera.
Varios coches derrapan para evitarlo.
//”¡Sujétate!” //”¡¿SUJETARME?!
¡¿A QUÉ?!
¡ESTAMOS FLOTANDO, IDIOTA!” Riley rodó hasta aferrarse al borde del vehículo principal del convoy.
Decenas de motociclistas aparecieron de la nada.
Vestían uniformes negros con un emblema que no reconoció.
//”¡AL SUELO!” Riley se aplastó contra el techo del coche, cubriéndose la cabeza con las manos.
“¡¿QUÉ CLASE DE PESADILLA ES ESTA?!” Balas ricocheteaban por todas partes.
Uno de los motociclistas perdió el control cuando una ráfaga impactó en su rueda delantera.
Otro vehículo del convoy embistió a los atacantes, pero terminó volcando y rodando varias veces.
Los Assassins Slayers contraatacaron, utilizaron rayos de energía azul y escudos de fuerza que reflectan las balas.
//”¡ESTO NO PUEDE SER…!” El vehículo realizaba maniobras evasivas.
“¡DEBÍ GOLPEARME LA CABEZA!
¡O ESTOY EN COMA!
¡O ALGUIEN ME DROGÓ EN LA CAFETERÍA!” Un helicóptero en el firmamento los iluminó con un potente foco.
//”¡OH MY GOD!
¡¿WHAT IS THAT?!” El cielo nocturno estaba iluminado por explosiones en la atmósfera superior.
Misiles guiados surcaban el firmamento.
Interceptaban meteoritos mitad máquina, mitad organismo que arrastraban una estela de tentáculos kilométricos.
Perspectiva de la Santa La Hermana María de las Lágrimas Santas percibió la velocidad inhumana del movimiento, un borrón que ningún ojo mortal podría seguir.
No era una simple hija de Dios.
Esa chica que saltó por su elote.
“Yo os digo, hermanos, seguid el camino que ha sido ordenado.” Las cinco columnas respondieron a las órdenes de la Comandante de pelo blanco, excepto La Hermana María de las Lágrimas Santas.
“El Señor guía nuestros pasos por el valle de las sombras,” avanzó para interceptar a la criatura.
El convoy irrumpió en la escena con un estruendo de metal y neumáticos—siete vehículos blindados.
De uno de los vehículos volcados, una chica rubia salió catapultada.
La Hermana María extendió su mano y las cadenas sagradas brotaron de sus muñecas.
“No temas, porque yo estoy contigo.” El helicóptero desató mil agujas de muerte sobre ellas.La expresión de la Hermana María permaneció serena.
Corría por la calle abierta, nunca la alcanzaban del todo los proyectiles.
//”¡BAJAME!
¡DEJAME IR!” Gritaba Riley.
La santa lanzó tres cadenas más hacia el helicóptero, cada una silbando por el aire.
La aeronave giró bruscamente, evadiendo su ataque.
Vera entró en la refriega, enviando una andanada de cuchillas explosivas hacia la Hermana María.
Con reflejos divinos, soltó a Riley y redirigió sus cadenas para formar una cúpula protectora a su alrededor.
Las explosiones florecieron alrededor de su barrera.
Riley se refugió tras un auto.
SISTEMA: Privilegios de administrador disponibles.
¿Activar?
[S/N] “¡SÍ!
¡SÍ!
¡LO QUE SEA ESO, SÍ!” Uno de los motociclistas se arrastró hacia la Santa.
El casco estaba destrozado, por el que corría sangre.
“Santa Hermana…
ayúdanos.” “Ve a encontrarte con San Pedro, hijo mío.” La cadena atravesó el pecho del hombre.
“Tu servicio término.” “Alianza impía,” dijo al ver las estrellas.
“Cuando los falsos dioses caigan del cielo purificado, los Illuminati y Masones conocerán mi justicia.” Apretó su cruz, la cual sangró entre sus dedos.
“Porque está escrito que los falsos profetas arderán, y yo seré quien encienda la pira con estas manos benditas.” Perspectiva; Solo perlimorada Las tres corrieron entre el crepitar de balas.
La madre sujetaba la mano de la pelimorada.
“Es peligroso,” dijo una hoja de otoño en su último aleteo antes de caer.
Se detuvo súbitamente.
Su madre tiró de su brazo, la arrastró hacia adelante, hacia la falsa promesa de seguridad.
//”Estaré bien,” dijo, en silencio en medio de la tormenta.
“Ustedes son las que están en peligro.” La señorita Jiménez avanzó un paso, apoyando la decisión.
//”Es cierto…” comenzó a explicar la situación.
La madre se negó a abandonar a su hija, sacudiendo la cabeza con la vehemencia de un árbol que se resiste a la tormenta.
La pelimorada abrazó a su madre, escuchando atentamente los latidos.
//”Te quiero”.
//”Yo también te quiero,” respondió su madre.
//”Ahora ve a casa,” indicó.
Su madre le dio un beso en la frente.
//”¿Te veré de nuevo?”, preguntó, con ojos que brillaban.
//”Claro,” con una sonrisa que iluminó su rostro.
“Voy a regresar a casa.” Llevó su mano al pecho.
La señorita Jiménez tomó la mano de la pelimorada.
//”Tú no puedes ir sola.” //”Tú lo dijiste,” le recordó.
….
..
.
//”Soy débil…” Su pequeña niña había crecido, desconocía el origen de sus poderes.
“Dime la razón,” suplicó.
//”No lo sé,” respondió.
//”¡Sí lo sabes!
¡Dilo!”, exigió la madre.
//”Sigo dándome la cabeza con la misma pared de ladrillos.
En el fondo, en una parte de mí, sé.
Yo…
sé— lo sé— fui—” //”Fuiste abortada.” “No,” firmemente, y continuó, “tengo pesadillas en el limbo, en una extraña máquina.
Veo y recuerdo, cosas ajenas a mí.” “He causado tantos problemas…
problemas económicos que hundieron a nuestra familia.
Entré al narcotráfico buscando dinero fácil, me hice adicta a las drogas que supuestamente debían curarme.
Soy una mala hija, lo sé.
La peor.
¿Por qué sigues confiando en mí después de todo lo que hice?
¿Por qué no me abandonas como debiste hacer hace años?” “Cada vez que confías en mí te traiciono.
Cada oportunidad la desperdicio.
Soy un pozo sin fondo.” //”¿Qué madre no confiaría en su hija?
” Ami, una visión de sí misma, tomó el control, el que a pesar de haberlo cedido, se negaba a ceder, [La puerta se cerró y la chica de pelo morado cerró los ojos].
“En fin, tenemos esquizofrenia,” la chica de pelo morado sonrió y partículas de su ser se disolvieron en la noche.
Pelimorada no se odia a sí misma, pero sí se ve como alguien a quien todos los demás podrían odiar.
Las partículas moradas de energía evolucionaron las pistolas gemelas.
Los cañones se extendieron a 90 cm.
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