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zaria luna renacida de fuego y sangre - Capítulo 12

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12: -Sangre y sombras 12: -Sangre y sombras Un gruñido seco cortó el aire.

Licaon rugió con furia, dando un paso al frente.

En advertencia.

Keila se incorporó y se colocó a su lado, hombro con hombro.

Ya no era una niña perdida: era una loba lista para la batalla, si era necesario.

Keila le proporcionaba esa fuerza, esa seguridad que la había acompañado desde el primer día.

Desde entre los árboles se percibía un olor distintivo y característico, inconfundible para quienes lo conocían.

Emergieron dos figuras.

Altas.

Encapuchadas.

Sus cuerpos envueltos en telas oscuras que se deslizaban como humo.

No eran humanos.

El olor que traían era extraño, antinatural, un hedor acre a muerte… a magia negra.

Brujos.

Fen lo supo al instante.

No eran de los buenos.

Eran de esos que usaban la magia antigua para doblegar la voluntad ajena.

Brujos nómades, tal vez contratados… o tal vez atraídos por la energía del despertar de una loba única.

Keila gruñó, erizando el lomo.

Uno de los brujos alzó una mano.

—Tranquilos, lobos…

no venimos a lastimarlos —dijo con una sonrisa falsa—.

Solo queremos… que Zaria venga con nosotros.

Licaon avanzó un paso, al escuchar el nombre de su compañero, ¿como se strevian siquiera a pronunciar el nombre de su compañera?

— penso.

El suelo crujió bajo el peso del agarre de sus garras Pero Zaria no era la misma que había despertado encadenada en una cabaña sucia.No sabía quiénes eran ni que querían per sabía quién era ella ahora.

Y no pensaba entregarse nunca más, lucharia si era necesario.

Licaon giró la cabeza hacia ella.

Un solo pensamiento cruzó entre ambos como un trueno.

Keila sonrió por dentro.

Y sin previo aviso, Licaon la vio saltar, cerrando sus fauces en el cuello del primer brujo.

En un instante, sehizo con un corte limpio en el cuello.

El líquido rojo brotó como una fuente, y el cuerpo se desplomó sin vida.

Licaon captó el movimiento de un tercer brujo escondido entre los arbustos, camuflado.

Salto hacia el y lo arrastró de un tirón, estampándolo con violencia contra un árbol cercano.

En ese momento, el brujo restante conjuró un hechizo.

Desde su palma expulsó una luz semicircular que lo cubrió a él y a su cómplice herido: un escudo mágico en forma de domo brillante y sólido.

Zaria intentó atravesarlo, pero fue repelida por la energía.

Salió despedida por el aire, golpeando contra una roca cercana.

Sintió el dolor punzante de una costilla rota… pero también cómo su cuerpo comenzaba a sanar casi de inmediato.

Licaon estalló en furia al verla herida y se abalanzó sobre el escudo.

Pero fue repelido también.

—Que par de tontos tortolitos…—dijo el brujo con desprecio, alzando su otra mano mientras mantenía el escudo con la otra.

Licaon intentó reincorporarse… pero su cuerpo no respondía.

—¿Shc, Shc, tranquilo…que pasa, lobito?

¿No te puedés mover?

—se burló el brujo en tono bajo con una sonrisa macabra.

Se acercó al cuerpo de su compañero caído.

—Una lástima… Casi empezaba a agradarme este —masculló, escupiendo junto al cadáver.

Luego miró al tercer brujo, que seguía bajo el domo.

—¡TU!

Ven, inútil.

—le arrojó un cuchillo envuelto en runas negras—.

Matá a ese lobo negro.

Yo me encargo de la niña.

El brujo caminó hacia Zaria, agachándose para quedar a su altura.

Ella aún respiraba con dificultad, sus ojos brillaban con furia, pero su cuerpo seguía aturdido.

—Hola…No sabés cuánto tiempo espere por ti, lobita de luna —susurró el brujo, con un tono retorcido—.

No esperaba que me enviaran tan pronto a buscarte.… pero ahora que te encontré…creo que me voy a divertir un poco.

—mmm..Quien sabe, tal vez me quede contigo…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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