zaria luna renacida de fuego y sangre - Capítulo 19
- Inicio
- Todas las novelas
- zaria luna renacida de fuego y sangre
- Capítulo 19 - 19 - Lenna
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
19: – Lenna 19: – Lenna Al frente, destacando entre todos, se encontraba la gobernanta: una mujer alta, delgada, de rostro severo y mirada filosa.
Llevaba el uniforme impecable de su cargo —falda larga, camisa almidonada blanca y un corsé negro con detalles en plata—.
Cada hebilla de su cinturón brillaba como recién pulida, y su cabello canoso estaba recogido con precisión milimétrica.
—Bienvenido a casa, mi príncipe —dijo, haciendo una leve reverencia sin alterar su expresión pétrea.
Pero la formalidad duró apenas un instante.
Desde la gran escalinata de mármol que conducía al interior del castillo, una figura bajó corriendo.
Era una joven pelirroja de unos veinte años, con el cabello rojo fuego suelto, un vestido delicado y los ojos color esmeralda brillando de emoción.
—¡Licaon!
—gritó con alegría, ignorando por completo la presencia de Zaria.
Se lanzó a sus brazos, aferrándose a su cuello como si no existiera nada más en el mundo.
—Te extrañé tanto… —susurró con dulzura, su expresión inocente, el rostro apenas separado del de él.
Zaria se mantuvo un paso detrás, observando en silencio.
Su expresión era neutra, pero sus ojos traicionaban la incomodidad.
—Haría que su cara combine perfectamente con su cabello…
de un arañazo —refunfuñó Keila para Zaria, sacándola de su incomodidad.
—Extrañamente, coincido… —respondió Zaria en su mente.
Licaon la sostuvo solo un segundo antes de bajar sus brazos con delicadeza, pero con firmeza.
—Me alegra verte, Lenna… —respondió con tono educado, aunque sin emoción.
La gobernanta había posado entonces sus ojos sobre Zaria.
Sus labios se fruncieron con desaprobación al ver su ropa sencilla de viaje, las botas cubiertas de polvo y su postura reservada.
Sin esperar una presentación, chasqueó los dedos hacia uno de los sirvientes.
—Llévala al área de servicio.
Las visitantes sin rango no pueden permanecer aquí sin autorización —ordenó con frialdad.
Confundiendo a Zaria con una dama de compañia.
El sirviente se acercó rápidamente, posando una mano sobre la muñeca de Zaria para escoltarla.
Fue un error.
El cambio en Licaon fue inmediato.
—¡No te atrevas a tocarla!
—su voz retumbó como un trueno.
El sirviente dio un salto hacia atrás, como si hubiera recibido una descarga.
La gobernanta parpadeó, sorprendida.
Licaon dio dos pasos al frente.
Sus ojos brillaban con la intensidad dorada de Fen a punto de aflorar.
Su mandíbula estaba apretada, sus músculos tensos y su mirada fija en el sirviente como si hubiese osado amenazar a la luna misma.
—Quita tu mano…—bramó con voz de mando.
Luego se giró hacia Lenna, apartándola con un leve gesto, sin violencia, pero con un mensaje claro: su espacio ya no era el mismo.
Sin decir más, tomó la mano de Zaria, y con una suavidad que contrastaba con su furia anterior, la acercó hacia él, envolviéndola con su presencia protectora.
—Ella entra conmigo.
Nadie la toca.
Nadie la cuestiona.
¿Ha quedado claro?
El silencio fue la única respuesta.
Fue entonces cuando Lenna posó verdaderamente sus ojos sobre Zaria.
Su rostro se transformó apenas —una chispa de sorpresa, luego celos—.
Sin embargo, rápidamente retomó su máscara de cortesía, aunque sus ojos ya no brillaban de alegría.
Licaon nunca permitiría que alguien la rebajara.
—Oh… discúlpame, no noté tu presencia debido a mi entusiasmo.
Han pasado meses sin ver a “Li”.
Mi nombre es Lenna, soy la hija del beta de esta manada —dijo la joven estirando la mano con una sonrisa risueña y una expresión de inocente dulzura.
—¿Y tú eres…?
—preguntó, aunque más interesada en su posición junto a Licaon que en su nombre.
—No me agrada… hay algo en ella que me da mala espina —Keila.
—Lo sé… pero sigámosle el juego —respondió Zaria para sí misma.
—Mi nombre es Zaria.
Un placer —respondió, aceptando el apretón de manos.
En ese momento, Licaon cortó la conversación con voz firme: —Quien es y qué hace aquí lo comunicaré esta noche en la cena.
Por el momento, Zaria necesita descansar.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com