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zaria luna renacida de fuego y sangre - Capítulo 28

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Capítulo 28: El eco de los antiguos

Caminaron sin llamar a nadie.

No hacia la biblioteca, hacia las zonas menos habitadas, del castillo.

Licaon la condujo por corredores cada vez más antiguos, donde la piedra se volvía más oscura, más irregular, como si el castillo cambiara de edad a cada paso.

Zaria sentía todo.

Cada respiración detrás de un muro.

Cada antorcha encendida.

Cada criatura viva dentro de esos límites.

Y también… algo más.

Un pulso sordo bajo la estructura.

Como si el lugar mismo tuviera memoria.

—¿A dónde vamos? —preguntó al fin.

Licaon no la miró de inmediato.

—A ver a alguien que puede ayudarte.

Zaria frunció el ceño.

—¿Un sanador?

—Algo más que eso.

Se detuvo frente a una puerta baja, tallada con símbolos que Zaria no reconoció… pero que su piel sí.

La marca bajo su pecho respondió con un calor leve.

Zaria inspiró hondo.

—Aquí vive el mago de la manada es del clan de brujos —dijo Licaon—. No suele recibir muchas visitas. Nos duele acompañar en viajes..

Zaria sostuvo su mirada y asintió en acuerdo.

—

Licaon, golpeó tres veces y luego empujó la puerta.

El aire cambió al instante.

Olía a hierbas secas, resinas, tierra húmeda y algo metálico, antiguo.

El interior era amplio, circular. Las paredes estaban cubiertas de estantes cargados de frascos, raíces, pergaminos, huesos pulidos, piedras grabadas. Un fuego azul bajo hervía en un cuenco de metal.

Junto a una mesa baja, un hombre alzó la vista, Zaria lo reconoció del viaje en caravana hacia Crescentia.

Era delgado. De cabello completamente blanco, aunque su rostro no parecía viejo. Sus ojos… no eran de un color celeste suave.

—Llegaron más rápido de lo que esperaba —dijo.

Zaria sintió un escalofrío.

—No sabías que vendríamos —respondió Licaon.

El hombre lo observó con detenimiento.

—Sabía que ella vendría —corrigió—. Tú eras consecuencia. Sonrió cruzando los brazos y recostando el el respaldo de la silla.

Zaria apretó los dedos.

—Hola, mi nombre es Zaria. —Zaria se presento con educación para cortar la tensión.

—Me llaman Einar —respondió—. Y he cuidado los secretos de esta manada desde antes de que el padre de tu compañero naciera.

Se levantó con calma y se acercó a Zaria.

No la tocó.

La rodeó.

La escuchó.

—Un gruñido bajo de Licaon, resono en la habitación— Reprobaba la aproximación a zaria, Licaon no podía controlarlo el instinto de protegerla era mas fuerte que cualquier otra cosa.

—Tus sentidos están demasiado abiertos —murmuró—. Si siguen así, no solo te dolerá. Te romperá.

Zaria sintió un mareo leve.

—Desde que desperté… todo es demasiado —admitió—. Escucho cosas que no busco. Siento cosas que no entiendo.

Einar asintió.

—Porque algo en ti fue llamado. Y respondió.

Fue hacia una mesa lateral y comenzó a preparar un pequeño cuenco. Trituró hojas azuladas. Agregó un líquido espeso. Polvo plateado. Raíz roja.

—Esto es un tónico calmante —explicó—. No apaga lo que eres. Solo evita que te consuma mientras despiertas.

Zaria miró el cuenco.

—¿Qué tiene?

—Cosas que crecen donde la luna toca primero —respondió—. Y cosas que crecen donde ella nunca llega.

Licaon lo observó. Pero confiaba en él el brujo habia estado en su familia por generaciones.

—Bébelo.

Zaria tomó el cuenco.

El olor era fuerte. Amargo. Vivo.

Bebió.

El efecto no fue inmediato.

Primero calor.

Luego un descenso lento, como si algo dentro de ella se acomodara.

Los sonidos bajaron.

No desaparecieron.

Se ordenaron.

Zaria soltó el aire que no sabía que retenía.

—…estoy mejor.

Einar la miró con atención.

—Lo será por unas horas. Luego volverá a subir. Cada vez un poco menos caótico. Deberás liberar esa energía un poco de entrenamiento físico descargará toda esa energía acumulada, también debes dejar correr a tu lobo, eso sería suficiente para comenzar.

Zaria levantó la vista.

—Dijiste que sabías que vendría.

El mago apoyó las manos en la mesa.

—Pues , mira no es secreto que nuestro príncipe me pidió, que investigara después de lo eventos en el viaje.

El aire se tensó.

Licaon no habló.

Lo que se por mis años en este mundo y mi experiencia me llevó hacia una raza antigua.

—Los seleneos —continuó Einar—. Hijos casi directos de la Diosa Luna. Una de las primeras criaturas que la Madre creó cuando aún caminaba entre mundos.

Zaria sintió que la marca palpitaba.

—Eran pocos —dijo—. Nunca fueron una raza numerosa. No estaban hechos para poblar… sino para vincular.

Se giró hacia ella.

—Donde un seleneo se unía, el poder cambiaba de forma.

Zaria frunció el ceño.

—¿Cómo?

—Potenciando —respondió—. Elevando. Transformando.

Miró a Licaon.

—Un vínculo con un seleneo no solo crea unión. Crea evolución.

Licaon tensó la mandíbula.

—Eso son leyendas.

—No —negó Einar—. Son fragmentos de historia mutilada.

Tomó un pergamino antiguo.

—Los seleneos podían tener más de un vínculo —dijo—. No por deseo. Por naturaleza. Porque su energía no se cerraba en un solo lazo. Se expandía.

Zaria abrió lentamente los ojos.

—¿Más de uno…?

—Sí. Y cada vínculo potenciaba al otro. No los dividía. Los elevaba a estados que ninguna raza alcanzaba sola.

El silencio pesó.

—Por eso fueron cazados —añadió Einar—. No por lo que eran… sino por lo que podían hacer a otros.

Zaria sintió frío.

—Los brujos… mi raza —continuó—. En su avaricia. En su obsesión por el poder. Los buscaron, intentarron forzar…. al punto de cazarlos como animales.

Su voz se endureció.

—Durante siglos hasta du extinción

—O mejor dicho hasta que creímos que dejaron de existir —corrigió.

Einar la miró de frente.

—Pero la luna no pierde a sus hijos tan fácilmente.

Zaria tragó saliva.

—¿Y qué crees que yo soy..?

El mago no respondió de inmediato.

Se acercó.

Observó su rostro.

Sus ojos.

Su pulso.

—Eres la primera señal real que tengo en más de 200 años —dijo—. Y eso… no ocurre sin que otras cosas comiencen a moverse.

Licaon dio un paso.

—¿Qué implica para ella?

Einar lo miró.

—Que no podrá vivir como si esto no existiera.

Luego bajó la mirada.

—Ni tú tampoco.

Licaon frunció el ceño.

—¿Por qué?

Einar no respondió.

Se acercó le tomó la muñeca,cerró los ojos, aspiró.

Algo cambió en su expresión.

—…ahí estás.

Licaon se tensó.

—¿Qué?

Einar soltó su mano.

—Creo que tienes algo que mostrar Muéstrale.

Zaria los miró a ambos.

—¿Mostrarme qué?

Licaon dudó.

El mago dio un paso atrás.

—Si va a cargar con lo que es, debe saber con qué se está entrelazando.

Licaon respiró hondo.

Luego, lentamente, se desabrochó la chaqueta. Apartó la tela de su costado.

Zaria sintió que el aire se iba.

En su piel… apenas visible, como emergiendo desde adentro…

Había una media luna.

Exactamente igual a la suya.

La respiración se le cortó.

—…no.

Einar observó ambas marcas.

—Ya está ocurriendo.

Zaria levantó la vista, temblando.

—¿Qué significa?

Einar habló despacio.

—Que tu naturaleza lo ha reconocido antes que tú.

Licaon cerró la mano.

—¿Reconocido qué?

Los ojos del mago se alzaron.

—Tu linaje.

El silencio se volvió espeso.

—No todos los licántropos descienden de las mismas fuentes —continuó—. Algunas manadas nacieron del instinto. Otras de la sangre. Otras… de pactos.

Se acercó un paso más a Licaon.

—La del príncipe … fue tocada por algo más antiguo, su naturaleza es brutal, y la mezcla de su vínculo puede serlo aún mas.

Zaria sintió que el pulso le golpeaba los oídos.

—Tu transformación —dijo Einar— no será como las otras.

Licaon apretó los dientes.

—Eso se sabrá en mi cumpleaños.

El mago asintió, si es verdad tu sangre determinará si eres o no, un licantropo como tu padre. Pero si es así y estas vinculado con una selenia. No sabremos cuál será el resultado.

Zaria miró la marca.

Luego la suya.

Luego a él.

—¿Licantropo …como?

Einar la observó con gravedad.

—lo sabremos en unos días

—deberías de haberla puesto al tanto Licaon.

Volteo hacia Zaria

—Fuiste llamada para estar en el centro, debes tener cuidado de ahora en adelante si descubren quien eres mas de una raza vendra por ti.

Keila susurró dentro de ella, con una certeza que no le pertenecía del todo:

—Parece que esto… recién está empezando, quiero ver que intenten venir por nosotras.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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