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zaria luna renacida de fuego y sangre - Capítulo 5

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  4. Capítulo 5 - 5 - Instinto
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5: – Instinto 5: – Instinto Punto de vista: Licaon Bajó la mirada con timidez y apuró el paso.

Yo me quedé quieto.

Quise seguirla, pero no debía.

No pude dejar de mirarla hasta que desapareció entre los callejones de piedra, tragada por la aldea.

Desde ese momento… no volví a respirar con normalidad.

Esa noche, el insomnio me devoró.

El cuerpo me ardía, inquieto, como si algo en mí se hubiera desordenado.

Así que tomé una decisión simple: dejar salir a mi lobo.

Correr un rato.

No por ansiedad.

Por necesidad.

El aroma del bosque me llamó como un susurro antiguo.

Me quité la ropa antes de cruzar el límite de los árboles y cedí el control.

Fen tomó el mando.

Nuestros sentidos se agudizaron al instante.

El mundo se volvió más nítido, más vivo.

Y entonces lo percibí: un rastro.

Al principio pensé que era solo el bosque… pero no.

Era ella.

A orillas del río.

Quitándose la ropa.

Fen, mi lobo.

se tensó dentro de mí, ansioso.

—No deberías acercarte —le advertí mentalmente.

«No quiero.» Su voz resonó grave, dominante.

«Tiene que ser nuestra, Licaon.» —No —insistí—.

Esperá.

Primero quiero verla bien.

Saber quién es.

«Puedo olerlo, algo nos llama.» —No —repetí—.

Esperá.

Fen resopló, impaciente.

«¡Ya sabés quién es!

Es la que nos miró .

La que nos hizo sentir como nunca antes.

¡Ella tiene que ser nuestra!» Me detuve entre los árboles, oculto.

Fen aún tenía el control.

Cuando ella entró al agua… No supe si respirar o rendirme.

Fen aulló dentro de mí.

«¡Ahora, Licaon!

Tenemos que acercarnos..» —No —apreté los dientes—.

No así.

La vamos a asustar.

«¡Es mía!» —¡Fen, No seas un salvaje!

¡No vas a arruinar esto!

Fen bufó como una tormenta contenida.

Pero entonces… algo cambió.

Su voz bajó.

Se volvió más profunda.

Ardiente.

«¿La ves?

Mirala… frágil, pero no rota.

Es… hermosa.» Sus palabras me atravesaron el pecho.

Mi corazón golpeaba con fuerza brutal.

Entonces ella giró.

Me vio.

Esos ojos violetas… redondos, encendidos, imposibles de ignorar.

Se cubrió de inmediato, retrocediendo apenas.

No gritó.

No huyó.

Y Fen se detuvo.

«Es fuerte.» —Sí —respondí en silencio—.

Lo es.

«Y está sola.» —Lo sé.

Fen suspiró.

Y por primera vez, no rugió ni se impuso.

Me cedió el control.

«Licaon… no lo arruines.» —Jamás.

Tomé una decisión.

Salí de entre los árboles despacio.

Dejé que me viera.

Que supiera que no era una amenaza.

Y por primera vez en mucho tiempo, Fen y yo respiramos al mismo ritmo.

—¿Puedo?

—pregunté,en voz alta señalando el río.

No esperé respuesta.

Necesitaba estar cerca.

Cuando me preguntó mi nombre, dudé.

No podía decírselo.

Si lo hacía, tal vez reconocería el nombre del príncipe.

La política.

El futuro que no había elegido.

Y no quería que huyera, ya en ese momento tenía la certeza de que habia un vínculo entre los dos.

Pero la Luna tenía planes más grandes que los míos.

Su cuerpo comenzó a convulsionar.

La sostuve mientras gritaba, mientras se rompía… y renacía.

Y cuando su forma terminó de emerger… Era perfecta.

Me clavó esos ojos violetas, llenos de poder y conciencia.

Y mi lobo interno —ese que solo responde a la sangre y al destino— habló sin permiso: Compañera.

La palabra me desgarró por dentro.

Me dejó sin aire.

Corrí a buscar mi ropa, que había dejado a unos metros.

Solo me puse el pantalón, la cubrí con mi abrigo y la cargué en brazos.

Tenía que encontrar ayuda.

La primera cabaña que vi fue la que ella había mencionado en el río.

El aire se impregnada con su olor y acentaba en esa cabaña , inclusive en la mujer fuera de la cabaña.

La mujer esperaba afuera, con el rostro torcido por preocupación que asumí genuina.

Pensé que era su madre.

Me recibió con lágrimas y palabras suaves.

No vi la mentira.

Porque en ese momento, solo pensaba en Zaria.

—Cuidala —le dije—.

Es importante.

Y sin mirar atrás, fui en busca del curandero de la manada que viajaba con nosotros.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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