zaria luna renacida de fuego y sangre - Capítulo 9
- Inicio
- Todas las novelas
- zaria luna renacida de fuego y sangre
- Capítulo 9 - 9 - El llamado del lobo
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
9: – El llamado del lobo 9: – El llamado del lobo —Pues yo creo que esa camisa se vería mejor en el suelo—Keila opino para Zaria.
Zaria suspiró,sintiendo el calor subir por su rostro se sentia entre divertida y avergonzada.
No podía creer lo que escuchaba, tampoco estaba acostumbrada a esto de tener una voz en su cabeza.
—¡Apuesto que se ve atlético y con músculos bien puestos!
¡Ya quiero conocer a su lobo!
Mmm—Keila dijo —¡ OH, por la Madre luna!
,Keila que dices!‐refunfuño para sí , Zaria.
mientras sentía que su rostro se prendía en llamas.
Licaon la observó con una sonrisa ladeada, esa que parecía aparecer solo cuando lograba incomodarla un poco.
—¿Te habló, no?
—dijo, como si fuera la cosa más natural del mundo.
—Nada que deba repetirse —respondió ella, mordiéndose el labio inferior para contener la sonrisa.
—¿Como lo supiste?
—Preguntó Zaria con curiosidad — tus ojos…titilan con luz cuando tu lobo pide el control, no te preocupes recien empiezas a conocer sobre estas cosas—respondió Licaon Él soltó una risa baja, profunda, que le vibró en el pecho.
Luego, sin previo aviso, como quien comenta el clima, dejó caer: —¿ te puedo decir algo?
Ya lo he decidido.
Quiero que seas mi luna.
En cuanto lleguemos a mi hogar, a Crescentia.
Haremos la ceremonia de vinculación, ya quiero que conozcas a mis padres.
Zaria se detuvo en seco .
Y escupió lo que estaba bebiendo —¡Ho..
por la diosa..!
Parece que no tendre paz con ustedes dos.
—Tal vez, sea cierto —respondió él, alzando apenas las cejas, claramente satisfecho con su reacción.
Ella intentó mantener el ceño fruncido, pero el rubor en sus mejillas la traicionó.
—No me conocés —replicó.
—Se lo suficiente —dijo él con calma— como para saber que tu lobo ya me aceptó.
Zaria guardó silencio.
Dentro de ella, Keila no discutía esa verdad.
Al contrario… suspiraba, tranquila, como si ya lo hubiera elegido.
El cambio en Licaon fue inmediato.
Se puso de pie de golpe, y la ligereza desapareció de su expresión.
Su postura volvió a ser la del príncipe, la del alfa que comandaba hombres y guerras.
—Ven —ordenó, extendiéndole la mano.
—¿A dónde?
—preguntó Zaria, con un dejo de nerviosismo.
—Vamos a transformarte.
Sus ojos violetas se abrieron con sorpresa.
—¿Ahora?
—Ahora —confirmó él, sin dudar—.
No vas a hacerlo sola.
Esta vez, voy a estar ahí.
Zaria miró su mano.
Dudó apenas un segundo antes de tomarla.
Y por alguna razón, por primera vez en mucho tiempo, creyó que todo iba a estar bien.
Licaon llamó a Kael y le informó que saldrían a correr, que se encargara del campamento en su ausencia.
No dio más explicaciones.
Mientras Zaria lo observaba desde la distancia.
Entonces el trrmino de dar las instrucciones y se dirigió hacia ella.
Lo siguiente que Zaria supo fue que caminaba de su mano rumbo al bosque.
Su corazón martilleaba con fuerza dentro del pecho.
Su pequeña mano estaba envuelta en la de él, firme y cálida.
Sin darse cuenta, su mirada comenzó a subir por su antebrazo musculoso, recorrió sus hombros anchos y se detuvo en su espalda poderosa.
La camisa negra arremangada sobre su codo se le adhería a sus músculos, y la luz de la luna delineaba su silueta como si lo reclamara.
Su cabello negro intenso parecía brillar en tonos azulados bajo la luz, era perfecto, algo que jamás había sentido empezó a apoderarse de su cuerpo una sensación de calor la invadía por completo.
Zaria tragó saliva.
No sabía qué iba a pasar esa noche.
Pero sí sabía una cosa: ya no podía dar marcha atrás.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com