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3 Rechazos Antes de Convertirme en la Obsesión del Rey Alfa - Capítulo 3

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  3. Capítulo 3 - 3 CAPÍTULO 3 No habrá otra ceremonia de apareamiento
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3: CAPÍTULO 3: No habrá otra ceremonia de apareamiento 3: CAPÍTULO 3: No habrá otra ceremonia de apareamiento Lilith
Llego tambaleándome a la casa de la Manada Garra Lunar.

Mi vestido ceremonial blanco está rasgado y estoy cubierta de sangre.

Parte de ella es de los renegados, pero el resto es mía.

El cuerpo me duele por las secuelas de la pelea y solo quiero irme a la cama.

En cuanto abro la puerta, el murmullo habitual de la casa de la manada se acalla.

Mi padre está caminando de un lado a otro justo detrás de la puerta y, por un tonto instante, creo que está preocupado por dónde he estado.

Sus ojos se clavan en mí cuando entro, y lo primero que noto es su falta de preocupación por lo horrible que debo de verme.

Acorta la distancia que nos separa y me da una bofetada.

La cabeza se me ladea bruscamente y las lágrimas acuden a mis ojos.

—Matar a tu madre no fue suficiente —me escupe—.

¿Tenías que intentar matar a Serene también?

Niego con la cabeza, sin entender del todo lo que está insinuando.

—No te hagas la tonta conmigo, niña —gruñe—.

Sé que contrataste a alguien para que matara a Serene.

Jadeo.

—Jamás lo haría.

Levanta la mano y vuelve a golpearme.

Esta vez, la fuerza del golpe me tira al suelo.

Levanto la vista y los veo a todos mirándome desde arriba.

Mi padre, mi madrastra Vanna y Serene, acurrucada en los brazos de Casper.

Todos comparten la misma mirada de ira y decepción.

Mis ojos recorren a Serene y no tiene ni un rasguño, pero es por ella por quien todos se preocupan.

Yo, en cambio, parezco haber pasado por un infierno y a nadie le importa un bledo.

La rabia burbujea en mi pecho, obligándome a levantarme del suelo y ponerme de pie.

Estoy harta de ser el felpudo, de quedarme callada mientras mi madrastra, la hermana de mi madre, y su retorcida prole me lo quitan todo.

Atravieso la estancia hecha una furia y me detengo justo delante de Serene y Casper.

Le tiembla el labio inferior, como si fuera a llorar, pero sé que es falso.

Aunque nadie más pueda ver a través de su teatro, yo sí.

No sé qué me posee, pero le doy una fuerte bofetada.

No una, sino dos, dejando la marca perfecta de mi mano en su mejilla.

—Estoy harta de tus mentiras.

Serene grita y Casper la empuja detrás de él, en un gesto para protegerla, pero nada puede salvarla de mí, no ahora.

—Lily —susurra—.

No tienes por qué estar celosa de Serene.

Un rugido, no un gruñido, se me escapa de los labios.

—No estoy celosa de esa.

Es ella la que…
—¡Basta!

—Su semblante cambia y se cierne sobre mí.

Sus ojos se vuelven del color negro de su lobo—.

¡Pídele perdón ahora mismo!

Vanna murmura en señal de aprobación, y mi padre exige lo mismo.

No tengo ninguna intención de disculparme con ella.

Ni ahora ni nunca.

Me cruzo de brazos y lo fulmino con la mirada.

—No.

—Sé razonable —se burla Vanna—.

No tienes ningún motivo para comportarte de esa manera.

Levanto las manos al aire.

—Tienes razón.

Quizá no lo tenga, pero sé quién puede resolver este problema: el Consejo de Ancianos.

—Eso no es necesario —dice Casper demasiado rápido, pero yo ya estoy en camino.

Estoy segura de que estarán en sus aposentos, planeando otra ceremonia de apareamiento en la que Casper pueda humillarme.

Solo que esta vez no pienso permitir que eso ocurra.

Voy a acabar con esto, de una vez por todas.

No me importa lo que me cueste.

Justo antes de que apoye las manos contra la puerta de la sala, Casper me detiene, apartándome de un tirón.

—Lily, no tienes por qué hacer esto.

No le respondo.

—Por favor —continúa—.

Sabes que te quiero.

Siempre te he querido, pero me siento responsable de Serene.

Ella me necesita.

Eso no debería interponerse entre nosotros.

Casi funciona.

Por una minúscula fracción de segundo, casi creo que me quiere.

Pero entonces lo veo mirar por encima del hombro hacia donde está Serene, y la ilusión se hace añicos.

—¿Va a mantenerte esa responsabilidad atado a ella el resto de tu vida?

¿El resto de nuestras vidas juntos?

Porque no seré la mal tercio en mi propio vínculo de pareja.

Como no dice que no de inmediato, levanto la voz.

—Entonces tienes que rechazarme.

Tienes que romper nuestro vínculo y dejar que siga adelante.

Así podrás dedicarte a Serene por completo.

—Lilith —nos interrumpe la voz irritante de Serene—.

Piensa en lo que estás haciendo.

Un vínculo de pareja roto no se puede curar.

No tienes por qué hacer esto.

Mi mirada se clava en ella.

—No te atrevas a decirme lo que tengo que hacer.

Apoya una mano en mi hombro, fingiendo calmar la situación.

—No seas irracional.

Me estremezco bajo su contacto y Casper se pone inmediatamente en modo protector, empujándola detrás de él una vez más.

Sus ojos me dicen todo lo que necesito saber.

Nunca dejará ir a Serene.

Ni ahora, ni nunca.

—¿Por qué no puedes ser más comprensiva?

Suelto una risita, echando la cabeza hacia atrás con sarcasmo.

Pasando de largo junto a ellos, me dirijo a los aposentos del Consejo de Ancianos.

Los siete miembros levantan la vista con interés mientras entro.

—Lilith, estábamos planeando tu próxima ceremonia de apareamiento.

—¡No!

—casi grito—.

No habrá otra ceremonia de apareamiento, al menos no con Casper.

El Anciano William frunce el ceño.

—¿Qué estás tratando de decir?

Echo los hombros hacia atrás y mantengo la cabeza en alto.

—En presencia del Consejo de Ancianos de la Manada Garra Lunar, rechazo a Casper Vaughn como mi pareja.

El Consejo de Ancianos estalla en un caos, y Casper entra tambaleándose, agarrándose el pecho.

—¿Qué has hecho?

Me duele mirarlo.

El hombre que se suponía que me antepondría a todos los demás.

El hombre que me ha desafiado a cada paso.

La ruptura de la atadura que nos une me quema en el pecho, pero me niego a que se refleje en mi rostro.

—Hice lo que había que hacer.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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