Airen: Poder y Leyenda - Capítulo 20
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Capítulo 20: Capítulo 20 —Viajé a un Mundo Extraño
¡Funcionó! ¡Fue un éxito! ¡No sé dónde estoy, pero fue un éxito!
Esas son las primeras frases escritas en la primera página del libro. Decía: “¡Funcionó! ¡Fue un éxito! ¡No sé dónde estoy, pero fue un éxito!”, escritas apresuradamente y fuera de margen. Tal parece que este libro es un diario. Está algo desgastado, pero se puede leer perfectamente. Lo único malo es que las esquinas de las primeras páginas parecen estar quemadas. Por suerte no había nada más que las fechas escritas ahí, por lo que no afecta al contenido.
Contando esta vida, hace más de quince ciclos que no hablo o leo en la lengua común antigua. Aun entiendo bastante, pero espero que sea suficiente.
29 de Myrethune, ciclo 2076 del Calendario Astral
La primera fecha es ilegible, pero el párrafo siguiente está intacto.
No sé dónde he aparecido. Parece un bosque, pero es imposible. No quedaban bosques en el mundo. ¿Quizá es un lugar que yo desconocía? No lo pensaba. ¿Alguna isla oculta? No estoy seguro de que lo sea. Me pregunto si no he perdido nada de mi equipaje. Mi artefacto y mis herramientas de investigación son más importantes que mi vida ahora mismo.
—Por lo visto, esta persona no se había dado cuenta de que había llegado a otro mundo. Es normal, ya que a simple vista es idéntico, aunque hay enormes diferencias. ¿Pero eso de que no quedaban bosques en su mundo? ¿De qué ciclo vendrá? La fecha es ilegible en las primeras páginas.
29 de Myrethune, ciclo 2076 del Calendario Astral
He traído mi artefacto de análisis y parece que no se dañó en el viaje. Con él he comprobado los niveles de oxígeno para saber si el aire es respirable y puedo quitarme el casco. Parece respirable, aunque los niveles de oxígeno y otras partículas son mucho más elevados. No creo que eso sea un problema, pero hay una sustancia en el aire que es desconocida. No hay nada similar en la base de datos, pero no se detectan señales de que sea dañina, así que me arriesgaré a quitarme la máscara. Espero no morir por una bocanada de aire.
Después de respirar durante media hora, puedo declarar que no hay efectos negativos y no hay problemas para respirar. De hecho, es increíblemente puro. Al quitarme la máscara fue como si respirara por primera vez. En toda mi vida no había respirado un aire tan limpio.
Esto me hace pensar que la doctora Elyna y su hermano no fueron raptados ni perecieron en el ataque de hace cinco ciclos, tal como yo pensaba. Usaron el conducto dimensional y el portal para escapar, tal como lo hice yo.
—¿Portal?… ¿Así que eso es lo que usó para llegar aquí? Pensé que se trataba de alguien que, como yo, había nacido en este mundo, pero un portal…
1 de Myrethune, ciclo 2076 del Calendario Astral
He recuperado el mando remoto. Puedo abrir la fisura dimensional desde aquí, pero tarda unos minutos. No sé si es por alguna interferencia, pero no debería tardar tanto. Estoy listo para explorar. Tengo que estudiar todo lo que pueda antes de regresar. El consejo pronto se dará cuenta de que reparé el portal y seguro vendrán a buscarme. Bueno, eso si logran descifrar los códigos. Son un montón de simios, seguro tardan un par de ciclos en lograrlo. Si fuera la doctora Elyna, lo haría en un minuto.
—¿Airen, quieres comer algo?
—Ahora no, Thalan.
1 de Dorvainel, ciclo 2076 del Calendario Astral
Si bien dije antes que el aire es limpio, aún no descubro cuál es esa extraña sustancia que muestran los datos registrados por mi artefacto. Los datos indican que es muy abundante, pero no detecto nada extraño. Quizá mi artefacto sí sufrió daños durante el viaje.
2 de Varynthra, ciclo 2076 del Calendario Astral
Cinco días desde que llegué a este mundo. Estaba equivocado al pensar que era una isla oculta. También llegué a pensar que había retrocedido en el tiempo, pero no es así. Este es un mundo diferente, quizá otro plano o un continente desconocido. Animales que no había visto nunca, minerales únicos y plantas irreales. No hay duda de que este no es el mundo en el que vivía.
—Por fin una fecha… ¡pero vaya fecha! Ciclo 2076… eso es más de sesenta ciclos después de cuando yo vivía. Ahora me doy cuenta por qué hablaba de que ya no hay bosques o de portales dimensionales. Pero no entiendo cómo es que él es de un tiempo más futuro, pero llegó aquí antes o al mismo tiempo que yo…
4 de Varynthra, ciclo 2076 del Calendario Astral
Se me acababan las provisiones y no quería regresar para traer más, así que me arriesgué a probar algunas frutas. El riesgo era que fueran venenosas o que me enfermara por no tener las defensas necesarias. Si me siento mal, volveré lo más rápido posible, pero de momento solo me queda continuar. Trato de orientarme y encontrar una salida del bosque. Siento que algún animal salvaje me acecha desde hace varias horas. Estoy armado, pero no soy alguien que sepa combatir.
1 de Lunatheriel, ciclo 2076 del Calendario Astral
Nada malo me pasó tras comer las frutas del lugar. Tal parece que no hay peligro de envenenamiento o algo así. Por otro lado, por fin encontré la salida del bosque. Hay una extensa pradera y montañas a lo lejos. Es un sitio hermoso que solo había visto en antiguas ilustraciones.
Luego de eso, hay varias páginas en las que solo habla de sus investigaciones. Tal parece que era un erudito. Citaba numerosas veces a una doctora; todo indica que ella fue quien diseñó la fisura que usó para cruzar hasta aquí. Aún no sé el nombre del autor, ya que él solo narra lo que le sucede como si fuera un diario.
Seguí leyendo, y más adelante encontré una página que parecía haber sido escrita muy deprisa o con mucha emoción. Escribe fuera de margen y con trazos poco claros. Es difícil de leer. No logré entender todo el texto.
15 de Lunatheriel, ciclo 2076 del Calendario Astral
¡Personas! ¡Hay personas aquí! Es realmente… [texto ilegible] Tras caminar unas horas por el campo, vi… [ilegible] y me apresuré a acercarme a ellos. No entienden mi lengua, ni yo la suya. Es una pena, pero mediante señas creo que me comprendieron. Desconfían de mí, pero son amables. Estoy muy emocionado. Son padres con dos hijos. Me miran raro por mi vestimenta, así que…
—Airen, ¿puedes dejar eso ya?
—¿Ieh?
—Llevas concentrada en ese libro todo el día —dijo Lazran, algo molesto.
—¿Iah sí?
—Ni siquiera has comido nada.
—Espera, ¿¡ya es de noche!?
No solo era de noche, sino que estaba sentada apoyada en un árbol, leyendo mientras sostenía el libro con una mano y mantenía una llama flotando con la otra.
“¿¡En qué momento caminé hasta aquí y usé magia!?”
—Ya que no ayudaste a cocinar ni a montar la tienda de campaña, por lo menos calienta el aire para nosotros.
Miré a mi alrededor. Ya estaban montadas dos tiendas, seguramente del comerciante Joaquín, quien nos habrá prestado una. Frente al fuego, Syrel y Joaquín comían una sopa caliente. No había señales de los demás comerciantes, por lo que seguramente tomaron rutas distintas.
—Desde que encontraste ese libro pareces otra persona. ¿Se puede saber qué te pasa?
—Perdón, es solo que está muy interesante…
Cerré el libro y me puse de pie. Me acerqué a la hoguera y me serví algo de sopa mientras calentaba el aire como Lazran había pedido. Me había concentrado tanto en el diario que incluso había hecho cosas sin darme cuenta. Es increíble lo que pasa cuando te sumerges por completo en algo. Quiero seguir leyendo más, pero por ahora será mejor descansar. Puedo esperar. Aún tengo mucho tiempo para leer antes de llegar a Laan.
Esa fue otra noche en la que no pude dormir. Esta vez no fue por estar en guardia, ni por pesadillas. Fue el libro… No dejaba de darle vueltas, y me moría de ganas por seguir leyendo. Pero seguro que Lazran se molestaría si lo hacía. Además, los tres estábamos dentro de una tienda, así que no podía leer ni mucho menos invocar fuego.
Apenas salió el sol, corrí hacia el diario y me puse a leer rápidamente. Los demás seguían dormidos, así que nadie me molestaría. Me dirigí al mismo árbol de ayer y retomé la lectura desde donde me había quedado.
17 de Lunatheriel, ciclo 2076 del Calendario Astral
Llevo tres días viviendo con estas personas. He aprendido mucho sobre su forma de vida, y gracias a mi artefacto de traducción he logrado comprender parte de su lengua. De momento me ofrecen techo y comida a cambio de ayudar con el trabajo. Nunca he trabajado en el campo, y no estoy en la mejor forma, pero creo que lo hago bien.
24 de Lunatheriel, ciclo 2076 del Calendario Astral
¡Es increíble lo que acabo de ver! Fui con [ilegible] a buscar agua, y casi grito del susto cuando desde el bosque emergió un extraño ser con aspecto de lobo. Pensé que me atacaría, pero solo me miró de forma extraña. Me sorprendió aún más cuando [ilegible] fue a hablarle con toda naturalidad. Luego comprendí que no era un animal salvaje, sino una persona. Estaba vestido y hablaba como los demás. No podía dejar de observar sus orejas, su cola, sus ojos. También tenía una estructura facial más afilada y el pelo más espeso. Quería ver si tenía colmillos prominentes, pero [ilegible] me arrastró de vuelta a casa. Creo que esta niña me ve como su mascota o algo. Aunque… no me molesta.
“Así que se encontró con un Vanthraan… su reacción es normal para quien ve uno por primera vez, supongo. Yo, por supuesto, ya sabía mucho sobre los Vanthraan gracias a los libros de papá y a mis maestros en la escuela.”
—¡Airen! ¿Otra vez con ese libro?
—Ugh…
Lazran, que recién salía de la tienda, se acercó a mí. No parecía molesto, más bien soñoliento.
—¿Tan interesante es ese libro? Déjamelo ver.
—¡Iah, espera!
Me arrebató el libro de las manos y se puso a leerlo… o al menos a intentarlo. No tardó en mostrar una cara de confusión al no entender lo que estaba escrito. Si lo hubiera entendido, la confundida sería yo.
—¿Puedes leer esto? Nunca había visto estos símbolos.
—Emm… sí. Los aprendí en Pyrenhal.
En este mundo se habla el mismo idioma casi en todas partes. Solo en las regiones más alejadas de Ondull y parte de Rácir se utilizan lenguas distintas, así que es raro encontrar libros escritos en otros idiomas.
—¿Y de qué trata?
—De un hombre que viajó a otro mundo.
—¿Una historia fantasiosa? Ya veo… Oye, quería preguntarte desde ayer: ¿cómo hiciste eso en el bosque? Sería útil en combate.
—¿Eso? ¿A qué te refieres?
—A lo que usaste para detener los ataques de esos Vanthraan.
“¡Es verdad! Me había olvidado por completo de la nueva magia que aprendí…”
—Lo llamo escudo de maná. Es como una pared invisible.
Hice salir mi maná en todas direcciones y lo concentré a unos centímetros de mi cuerpo. Me tomó unos instantes crearlo. Lo aprendí hace poco, pero ahora me resulta muy fácil mantenerlo.
—Intenta golpearme.
—¿Ya está activo? Veamos…
Lazran lanzó un puñetazo hacia mí. Su mano se detuvo de golpe al impactar el escudo. No usó demasiada fuerza, pero su expresión mostraba admiración.
—¡Es increíble! ¿Cómo lo haces?
—Hago que el maná fluya por todo mi cuerpo, y a unos centímetros, lo concentro hasta solidificarlo. La verdad es que consume bastante, pero me ha salvado más de una vez.
“Aquella vez con Drazh debió ser la primera vez que lo usé. Aunque tenía tan poco maná que apenas duró un segundo.”
—Parece fácil.
Parecía fácil, pero por más que Lazran lo intentó, no pudo. Más que nada porque aún no ha aprendido a canalizar maná fuera de sus manos. Tendrá que esperar un poco más antes de dominar esta técnica.
—¿Y la onda de choque que hiciste tú? Me gustaría saber cómo se hace.
—¿Onda de choque?
—Ese “bam” que haces a veces.
—No sé… solo uso la esfera de viento que me enseñaste.
—¡No me digas que no sabes cómo lo haces!
—Es la verdad. A veces sale sola.
—¡Nada de eso! ¡Inténtalo!
Lazran comenzó a lanzar esferas de viento comunes, sin ese impacto especial. Dedujo que solo logra la onda de choque en momentos de desesperación. Pero no sabe cómo replicarlo. Y yo tampoco sé cómo se generan las ondas de choque de forma natural, así que tampoco lograría gran cosa.
—Bueno… deberías practicar ambas cosas. Si pudieras dominar esa onda antes de llegar a una situación límite, sería de gran utilidad.
—Claro… oye, ¿y qué piensas hacer ahora con Syrel?
—Mmm… supongo que vendrá conmigo a Pyrenhal…
—Espero que no haya problemas.
Luego de comer algo, guardamos las tiendas de campaña y continuamos el viaje. Aproveché para leer más el diario. Durante varias semanas, el autor se quedó en el mismo lugar. También visitó la aldea Vanthraan y algunos pueblos cercanos, pero no hablaba más sobre su investigación o sobre regresar. Al parecer, había olvidado su objetivo… hasta cierto día.
28 de Lunatheriel, ciclo 2076 del Calendario Astral
Tres lunas pasan muy rápido. Durante este tiempo he aprendido el modo de vida de los campesinos y ya puedo comunicarme con ellos, aunque con dificultad. Los hombres bestias fueron una inmensa sorpresa para mí. Su fuerza física es excepcional y sus sentidos comparables a los de un animal salvaje. Su único punto débil es su esperanza de vida, que rara vez supera los 85 años. Eso no sería tan extraño si no fuera porque aquí los humanos normales viven hasta los 150 años. Es increíble.
Toda esta información la encontré en antiguos escritos y en unos libros que había en la casa del jefe de la aldea. Los tomé sin permiso mientras el jefe salía y copié los fragmentos usando un artefacto. Bueno, no todos los Vanthraan tienen la misma esperanza de vida. Los felinos viven más que los caninos. Además, hay algunos de cabello blanco de los que sé poco. Tienen la mayor esperanza de vida dentro de su raza: unos 100 años. Habría investigado más, pero no logré copiar el libro entero.
“¡Hablaba de los Eun! Ellos aún vivían junto a los demás Vanthraan para ese entonces… quiere decir que este hombre vino a este mundo hace más de 12 años…”
1 de Sylvarith, ciclo 2076 del Calendario Astral
¡Si creía que los Vanthraan eran lo más increíble de este mundo estaba completamente equivocado! Ayer, mientras estaba comprando provisiones en el pueblo, un grupo de forasteros causaba alboroto. No hubiera sido nada especial de no ser porque, en cierto momento, uno de ellos salió volando por el aire. Me acerqué a ver qué ocurría y vi con mis propios ojos cómo un hombre utilizaba la fuerza del viento a su favor para dispersarlos. Me quedé impactado. Una anciana lo llamó “magia” y lo describió como un Noble.
Yo, como erudito, no podía tomar en serio tal cosa como la magia. Pero después de ver lo que vi, no podía dudarlo.
5 de Sylvarith, ciclo 2076 del Calendario Astral
Me costó mucho conseguir reunirme con el Noble, pero finalmente lo logré. Tuve que ofrecerle uno de mis artefactos, con el cual quedó encantado. Es una pena, pero no me arrepiento. El trato fue que me permitiría observar su magia, y eso es lo que planeo hacer.
10 de Sylvarith, ciclo 2076 del Calendario Astral
Tras cinco días de estudio he hecho grandes avances. Ciertamente, lo que este hombre hace no puede llamarse de otra forma más que magia.
He utilizado mis instrumentos para medir su pulso, temperatura y la energía del ambiente mientras recitaba sus encantamientos.
En su cuerpo no hubo cambios visibles, salvo un aumento en su concentración y frecuencia cardíaca al pronunciar lo que él llama “cánticos”. Me llevé una sorpresa cuando noté que una sustancia del aire reaccionaba a sus palabras. Sea lo que sea esa esencia, parece ser lo que le permite usar magia. Tras más observaciones, descubrí que esa sustancia también está en la sangre de estas personas. Se ha mezclado con su ser, y hay una sinergia natural entre ambos.
Al repetir las mismas pruebas con los Vanthraan, descubrí que no sucede lo mismo. Estos parecen tener anticuerpos que rechazan la sustancia, lo que tal vez explique por qué no pueden hacer magia.
También me hice pruebas a mí mismo, para ver si tenía esa sustancia. Los resultados fueron negativos. Solo encontré una diminuta cantidad en mis pulmones y en mi sistema digestivo, pero es insignificante comparada con la de los demás. Además, no reaccionó cuando intenté recitar los cánticos. Es una pena, pero no creo que pueda usar magia.
Aunque para mi consuelo, según dijo Kaelor, padre de Faelith, casi nadie logra usar magia. En general, porque requiere años de formación costosa que solo los Nobles pueden costear.
También me habló de los elfos. Según él, estos pueden usar magia de manera natural y sin necesidad de cánticos. La gente los ve como seres superiores por su increíble belleza y grandes habilidades con la energía. Me da una increíble curiosidad.
“Así que hay una sustancia que me permite usar magia… supongo que tuve mucha suerte al haber nacido en este mundo y no haber viajado como lo hizo él. Gracias a eso puedo usar magia.”
15 de Sylvarith, ciclo 2076 del Calendario Astral
Me he decidido. Voy a emprender un viaje en busca de los elfos. La vida de campesino es agradable, pero no debo perder de vista mi objetivo. Sé que la doctora Vernaleth habría investigado a fondo todo cuanto tuviera al alcance. No sé cuánto tiempo me tomará, pero voy a explorar todo lo posible… y regresaré.
Durante los días en que seguimos viajando junto a Joaquín, seguí leyendo cada vez que podía. Lo que seguía eran varias páginas que relataban día tras día su travesía. Comenzó yendo hacia Áglar, al noreste de Astald, y de ahí se dirigió más al norte. Obviamente sabía que Pyrenhal era la ciudad élfica más cercana, pero también la más inaccesible. Por eso su objetivo era Arnidiel, la ciudad élfica más grande del continente Rácir. Ahí realizaría sus estudios sobre los elfos.
Se nota que pasó mucho más tiempo en este mundo, ya que su diario es un poco grueso y yo apenas voy por el inicio. Me interesa mucho saber qué más contiene.
Cuando por fin llegamos a Laan, sentí que se me había olvidado por completo para qué estaba viajando. Me había concentrado tanto en el libro que no recordaba que aquí debía devolverlo.
—Bueno chicos, espero que lleguen bien a su destino.
—Lo mismo digo. De verdad le agradezco que nos haya traído, ha sido de mucha ayuda —dijo Lazran.
Él me volteó a ver y no pude evitar encogerme de hombros.
—Airen… debemos irnos…
—Lo sé…
—Entonces devuélvele ese libro a Joaquín, solo es prestado.
—¡Lo sé!… ¡Lo sé, pero…!
La verdad es que no quería devolverlo. Me faltaba mucho por leer y para mí era invaluable. No podía comprarlo, ya que no teníamos dinero para gastar en lujos. Lo que me quedaba era devolverlo o robarlo… y nunca en mi vida he robado algo. Por mucho que quisiera ese libro, no iba a hacerlo. Obligándome a mí misma, me acerqué a Joaquín y le entregué el libro. Cuando él lo tomó, sentí como si mi cuerpo quisiera correr con él… pero me contuve.
Joaquín miró el libro que le había entregado y lo abrió para ver su contenido.
—Nunca había visto esta escritura… ¿tú puedes leer esto, pequeña?
Asentí con la cabeza. Joaquín volvió a mirar el libro, luego sonrió y dijo:
—Ten, puedes quedártelo.
—¡¿De verdad!?
Me ofreció de vuelta el libro y no dudé dos veces en tomarlo.
—¿Joaquín, está seguro? No tiene que dárselo solo porque le guste… —dijo Lazran.
Lazran de repente decía cosas que me incitaban a atacarlo, pero en lugar de eso, le respondí:
—¿Ahora quieres actuar como un adulto? No creas que te ves genial o algo.
—¡¿Qué?! ¡No es nada de eso! Joaquín perderá dinero solo por complacer tus caprichos… ¡niña presumida!
—¡No soy presumida!
—Jajaja, calma chicos —rió Joaquín—. No hay problema en que se lo quede. Los libros existen para ser leídos. Jamás en mi vida había visto esa escritura, y no creo que encuentre otra persona que pueda leerla. Siendo así, solo es un peso muerto en mi carreta. Está mejor con ella.
—Mmm… bueno, no puedo negar eso…
Al final, pude quedarme con el libro, lo cual le agradecí mucho a Joaquín. Lazar no reprochó más y después nos despedimos de él. Joaquín, una vez pasara por el mercado de Laan, seguiría su ruta por los demás pueblos antes de ir a Astald. Nosotros, en cambio, iríamos allá directamente.
Astald está a solo medio día de camino desde Laan, y casi partimos hacia allí, pero debido a que estábamos cansados por el largo viaje y ya estaba por anochecer, decidimos buscar un lugar donde pasar la noche y partir por la mañana.
Durante todo este viaje, casi no hemos logrado encontrar un lugar bajo techo donde dormir, salvo un sucio establo o la casa de Sobaka en la aldea Vanthraan. Así que pensé que nos tocaría dormir al aire libre otra vez.
Sin embargo, esta vez tuvimos suerte. Laan es un sitio de paso para los viajeros, por lo que el negocio de las posadas es muy rentable. Hay numerosos sitios para quedarse. Buscamos una que no fuera muy cara y pagamos por una habitación.
Volver a dormir en una cama es una sensación agradable. Era una cama sencilla y no muy cómoda, pero mucho mejor que una jaula, un establo apestoso o una casa acechada por asesinos.
No solo conseguimos una habitación para dormir, sino también información. Como había dicho, Laan es un sitio lleno de viajeros, y hay muchas personas que conocen los alrededores. Esta vez fue el dueño de la posada quien respondió nuestras dudas.
A dónde vamos es Astald. Es una de las tres ciudades humanas más grandes del continente Armath, junto con Áglar, que está al noreste, y Sandíre, que es la ciudad portuaria más importante del noroeste. Más al sur, adentrándose en el bosque, se encuentra Pyrenhal. Según el anciano, está a uno o dos días desde Astald si se conoce bien el camino.
Sería más rápido si hubiera una vía despejada a través del bosque, pero no la hay. Por eso es difícil llegar. Los comerciantes suelen rodear hacia Lemuel para llegar a Pyrenhal.
Una vez que terminamos de preguntar lo necesario, regresamos a la habitación para repasar el plan de viaje. Todo estaba en orden… excepto la parte en la que debíamos reunirnos con el embajador. Tres jóvenes yendo al castillo del rey a buscar a un embajador élfico… era obvio que tendríamos problemas.
Comenzamos a plantear ideas que iban desde esperar en la ciudad hasta que el embajador regresara a Pyrenhal, hasta escabullirnos en el palacio en secreto. Todas las ideas presentaban riesgos, así que decidimos viajar a Astald primero y decidir qué hacer conforme avanzara la situación.
Estaba tan cerca de regresar que la emoción no me dejó dormir. Por suerte, esta vez tenía el diario para entretenerme.
A la mañana siguiente partimos hacia Astald. Quizás no era el mejor momento para viajar, ya que el cielo estaba cubierto de nubes grises. Se avecinaba una tormenta. El agua en sí no es problema. No me importaría mojarme; incluso podría desviar la lluvia con magia.
Pero ese no es el problema. Parece ser una tormenta eléctrica. No tengo forma de desviar un rayo, y en las praderas abiertas de Astald, nosotros seríamos los objetos más altos. Las probabilidades de que nos caiga un rayo eran bastante altas… sería peligroso seguir.
—¿Deberíamos regresar? —pregunté.
—No. Ya hemos caminado por dos horas. Si regresamos, quién sabe cuánto tendremos que esperar a que pase la lluvia. Mejor sigamos hasta hallar refugio. Además, solo es lluvia.
“¡La lluvia no es el problema!”
—Jum… Bueno, si llueve mucho, puedo usar magia para desviar las gotas. Así Syrel y yo no nos mojaremos.
—¡¿Y yo qué?!
—¿No dijiste que solo era lluvia?
—Ugh…
—Jajaja, es broma. También te cubriré.
—Airen, alguien viene…
De pronto, Syrel me puso en alerta. Ella tiene un gran sentido del oído. No me sorprendería que viniera gente, ya que caminamos por el camino principal hacia Astald. El problema es que es un campo abierto, y según el posadero, aquí suelen aparecer bandidos.
Él dijo que solo atacan a comerciantes y que no debíamos preocuparnos, pero con mi suerte… seguro que no pasarían de largo.
—Ya los veo —dijo Lazran—. Son varios, y van a caballo. Puede ser malo.
Fijé la vista al horizonte. Un grupo de 7 jinetes venía directamente hacia nosotros. No me daban buena espina.
—Lazran, no creo que vayan a pasar de largo.
—Eso parece… estemos alerta.
—Syrel, ponte detrás de mí.
Syrel se colocó a mi espalda. No dimos señal alguna de agresividad, por si acaso todo era un malentendido. Aun así, ella estaba lista para atacar si era necesario. A medida que se acercaban los jinetes, comenzaron a caer las primeras gotas de lluvia. No quise mostrar mi magia, así que, como había dicho antes, no desvié el agua. La cortina de lluvia hacía difícil ver los rostros de quienes se aproximaban, pero distinguí que iban armados. Algunos portaban armaduras.
Llevé una mano hacia atrás y empecé a reunir el agua caída. Cuando los jinetes se detuvieron a pocos metros y el que iba al frente desmontó, estuve a punto de atacarlo. Sin embargo, cuando comenzó a caminar hacia nosotros, dejé de usar magia. Mi corazón se aceleró y la esfera de agua que había formado se deshizo en el aire. Eché a andar al frente, luego a correr.
—¡Airen, ¿qué haces!?
—¡Airen!
“Es él… ¡es él!”
Ignoré las voces de Lazran y Syrel tras de mí. Frente a mí estaba, nada más y nada menos, mi hermano Therion. La emoción que sentí fue tan grande que no pude expresarla con palabras. Tal vez por eso no noté su mirada colérica ni su postura de combate. Solo corrí hacia él, esperando que me recibiera con los brazos abiertos.
¡PLAS!
—¡¡IDIOTA!!
Mentiría si dijera que no lo imaginé posible, pero aun así la bofetada me tomó completamente por sorpresa. Apenas me acerqué, Therion me recibió con un golpe en el rostro, seguido de un grito. Me quedé paralizada, sin entender qué había pasado. Mi mejilla ardía, y lo único que pude hacer fue llevar la mano a la cara.
—¿¡Tienes idea de lo preocupados que están padre y madre!?
No pude decir nada. Si intentaba hablar, las palabras se atascaban en mi garganta. Temblaba, pero no por frío. Me sentía feliz… y a la vez devastada. Solo bajé la mirada ante la furia de mi hermano. Esto pareció enfurecerlo más, pues levantó la mano con la intención de golpearme otra vez.
—Therion, tranquilízate.
“Kael… así que él también vino.”
—¡Oye! ¿¡Quién te crees que eres!?
En un instante, Lazran saltó hacia Therion con un puñal en mano, dispuesto a matarlo. Lo había olvidado por completo, y el miedo me llenó al pensar que Therion saldría herido. Pero no fue así. Con un solo movimiento, Therion desvió el ataque y, con una patada, hizo que Lazran tropezara y cayera al suelo.
—¿Quién es este chico?
—Ugh, maldito… vas a lamentar eso…
Lazran se levantó e intentó apuñalarlo de nuevo, pero Therion le arrebató el arma, la lanzó a un lado, y le asestó un golpe que lo hizo caer otra vez.
—¡Therion, espera, él es…!
—¡Tú espera ahí, aún no hemos terminado!
Se notaba realmente molesto conmigo. Y no lo culpo. Debió pasarla muy mal por mi culpa. Yo estaba bajo su cuidado, y seguramente tuvo que enfrentarse solo a nuestros padres cuando desaparecí. Y más aún… salió a buscarme.
—No te creas tan fuerte. No sé quién eres, pero vas a arrepentirte de haberle pegado.
Lazran también parecía muy molesto. Era curioso: ambos tenían la misma edad, pero Therion parecía mucho mayor y más fuerte. A simple vista, aquello era como ver a un adulto pelear con un niño.
—¿Ahora con magia?
Therion no mostró sorpresa cuando Lazran comenzó a concentrar viento, listo para atacar. Pero antes de que pudiera hacerlo, Therion alzó la mano y el barro bajo los pies de Lazran se elevó, envolviéndolo y alzándolo unos centímetros del suelo. Cuando su rostro quedó a la altura del suyo, Therion cerró el puño, y el barro se endureció, dejándolo inmovilizado.
“¿Desde cuándo Therion tiene este nivel de control…?”
Me sorprendió su dominio mágico. Yo ni siquiera soy capaz de mover tierra, mucho menos barro húmedo y endurecerlo. Pensé que todo había acabado, pero Lazran no se rindió. Juntó viento una vez más y lo lanzó contra sí mismo, intentando romper el barro que lo aprisionaba, pero sin suficiente fuerza.
—No lo romperás con algo tan débil —dijo Therion, entre burla y enfado—. Y tú, vendrás conmigo.
Al decir eso, me tomó de la mano con rudeza y tiró de mí con fuerza. Me resistí. Quería explicarle que debíamos llevar a Syrel y a Lazran también, pero mi resistencia solo hizo que me halara con más violencia.
—¡¡Déjala!!
Detrás de mí Lazran se había enfurecido, y con una onda de choque logró romper en pedazos el barro que lo aprisionaba. Voces de asombro se alzaron entre los compañeros de Therion, y el propio Therion parecía sorprendido. Sin detenerse a decir nada, Lazran alzó su mano en dirección a Therion.
“A este ritmo, Therion se pondrá serio. Lazran podría salir herido… o quizás lo sea Therion, si ese ataque da en el blanco.”
Sabía que esa técnica no era algo que cualquiera pudiera esquivar. Antes de que Lazran lanzara su golpe, empujé a Therion con todas mis fuerzas. Aunque solo logré moverlo unos centímetros, justo después un ¡BAM! retumbó, y la onda de choque estalló contra el hombro de Therion. Apenas se tambaleó, pero se le notaba perturbado por la explosión tan cerca de su oído. No parecía nada grave.
—¿¡Pero qué fue eso!? —Therion estaba sorprendido, pero no herido, lo cual fue un alivio.
—¡Airen! ¿¡Qué estás haciendo!?
—¡Ya basta de pelear! —grité—. Lazran, ¡él es mi hermano mayor!
—¿¡Qué… tu hermano!?
—Y Therion, de no ser por Lazran yo no estaría aquí. ¡Es gracias a él que soy libre!
Un largo silencio cayó. Solo el sonido de la lluvia llenaba el aire, como un velo pesado. Therion y Lazran se observaban sin pronunciar palabra. Entonces apareció Kael y dijo:
—Quizá todos estamos demasiado alterados… Vamos a calmarnos un poco, ¿sí? Lo primero es buscar refugio de esta lluvia. Luego hablaremos. Tenemos mucho de qué hablar, ¿no es cierto, Airen?
Asentí. Therion suspiró largamente, como queriendo ahuyentar su furia. Luego me miró con frialdad antes de encaminarse hacia su corcel. Kael montó el suyo y me hizo señas para que subiera con él, cosa que hice. Los compañeros de Therion ayudaron a Lazran y a Syrel, y emprendimos la marcha bajo la cortina de lluvia.
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