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Ashes Of Dominion: Sangre y Elementos - Capítulo 52

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Capítulo 52: Episodio 46. Atardecer

Tierra de Nadie…

El frondoso bosque aún conservaba el agua de aquella tormenta. La tierra poco a poco iba absorbiendo toda esa cantidad de agua, no poseía la ayuda del sol, debido a que esté no se atrevía a tocar ese lugar terrorífico. En medio de toda esa vegetación, un solitario Theo caminaba a pasos calmados como si nadie pudiera tocarlo. Lucía bastante casual con un short negro, y un t-shirt sin mangas color azul cielo, su larga cabellera estaba sujetada en una cola alta, sus pies estaban descalzos debido al agua que los cubrían hasta los tobillos, una mochila descansaba sobre su espalda.

––Este lugar es más temible cada vez. ––murmura para sí mismo con calma, colocando sus manos dentro de sus bolsillos, observa el cielo techado por las inmesas hojas de los árboles. ––Se me esta complicando mentirle a Luca cada vez que vengo aquí. Él siempre quiere venir conmigo. ––un largo suspiro se escapa de su boca. ––Me complicó bastante poder salir de Darlia hace dos días…ese chico no entiende razonamiento…

Pequeño flashback de hace dos días atrás…

––¡¿QUÉ?! ¡¿ESTÁS LOCO?! ––grita Luca, haciendo gestos dramáticos de manera exagerada. ––¿Por qué te gusta ir siempre solo a ese lugar de muerte? Y encima con esta maldita tormenta infernal…es muy peligroso que vayas solo…yo iré contigo…

––No. ––corta Theo de inmediato arreglando su mochila. ––No puedes ir, eres nuestro líder y tu deber es proteger toda Darlia…yo me haré cargo de solicitar los materiales que necesitamos para reforzar el muro.

––No tienes que ir directo a ese lugar. ––insiste Luca acercándose a él con el ceño fruncido algo preocupado. ––Puedes contactar con los chicos de las sombras y encargárselo a ellos…solo tienes que ir hasta Vrenet a buscar ha uno de ellos… ¿Por qué te gusta tanto ir a Tierra de Nadie?

––Es mejor ir personalmente a solicitarlos. ––indica calmado colocándose la mochila sobre su espalda. ––Puedes negociar los precios…y hasta hora nos han dado buenos precios, y por esa misma razón podemos comprar más cosas.

––Pero ese lugar es peligroso. ––intenta hacerlo entrar en razón, pone ambas manos sobre los hombros de él. ––¿Cómo es que siempre sales ileso? Además ¿Por qué siempre tardas en regresar de ese lugar? A veces duras hasta una semana, ¿Qué ocurre? ––su expresión se vuelve burlesca cargada de picardía. ––¿Acaso será que hay una bella dama ahí que te trae loco? ¿eh, pillín?

Theo suspira cansado. Se quita las manos de Luca de sus hombros. Torna una expresión más severa, casi recriminatoria.

––No soy como tú. ––lo apunta con un dedo inquisidor reprochándolo. ––Yo no juego con las damas, yo las respeto. Y si salgo ileso es porque sé moverme en ese lugar sin llamar la atención de nadie, por esa razón es que prefiero ir solo. ––le da una palmada en la espalda. ––Pórtate bien y no causes problemas, nos vemos dentro de unos días.

Gira sobre sus talones dirigiéndose a la salida del cuartel con parsimonia.

––¡Hey! ––grita Luca mientras lo miraba irse. ––Aún no me has explicado porque duras tanto en ese lugar…

Theo levanta una mano en señal de despedida desapareciendo por la puerta.

Fin del flaschback…

Suspira cansado: ––No sé porque le gusta hacerme la vida más difícil…

Sus pasos se detienen frente al enorme edificio donde opera el mercado negro. Con calma se acerca hasta llegar a la puerta. Sus manos se fijan en el pomo, haciéndolo girar como si fuera de su propiedad. Al abrir la puerta, está le da una cordial bienvenida brindándole una vista cargada de coordinación absoluta mezclada por la mejor eficiencia laboral que no se podría ver en otro lugar. Los agentes iban y venían con cajas de un lugar a otro. Los monikys sonaban en perfecta sincronía, y en el acto eran respondidos. Cientos de cajas estaban apiladas de manera perfecta, mientras algunos verificaban el inventario con una maestria que rozaba la personificación misma. Y en el medio de toda esa maquina de eficiencia laboral, estaba Pandora de pie dando indicaciones como una General en pleno campo de guerra.

Su expresión era fría y serena, con una calma profesional que no admitía ni un solo falló. Ni el más milimétrico. Daba indicaciones y firmaba papeles en el acto con una precisión que rozaba lo desafiante. Se detiene levemente al sentir la presencia de Theo acercarse a donde ella con una sonrisa ladeada, casi burlona. Ella lo mira y su expresión se suaviza al instante de manera maternal, pero con cierta pizca de picardía.

––¿Mi pequeño polluelo decidió regresar al nido? ––pregunta de manera divertida con una ceja arqueada, enfocando toda su atención exclusivamente en él.

Theo ríe divertido depositando un suave beso sobre su mejilla. Provocando un ligero rubor en ella acompañado de una dulce sonrisa.

––Solo vine a solicitar algunas cosas, mamá. ––indica devolviéndole la sonrisa. Saca una hoja de su bolsillo entregándosela.

––¿Esto qué es? ––pregunta confundida mientras la leía con calma.

––Son algunos materiales que necesitamos para reforzar nuestros muros. ––explica sin perder su expresión. ––Te comenté que esa tal Persia nos atacó y daño nuestras defensas. ––se encoge de hombros. ––Lo único bueno de todo eso es que nos permitió ver nuestros fallos…nuestros mejores artesanos analizaron la estructura del muro y nos indicaron como podíamos mejorarlos.

––Esa maldita de Persia. ––suspira enojada apretando un puño con fuerza. ––Quería matarla ayer cuando la tenía justo delante de mí por lo que te hizo. ––acaricia suavemente su mejilla. ––Mira que lastimar a mi pequeño con esa jauría de dementes psicópatas. ¿Por qué no vienes a vivir conmigo? Este lugar es de muerte, pero mi casa es acogedora y lo sabes. Además, tu habitación siempre esta lista para ti cada vez que vienes. Me siento más segura contigo a mi lado que tenerte solo en esa aldea.

––Es un pueblo, mamá. ––corrigí con un leve suspiro. ––Hace mucho tiempo que dejamos de ser una aldea y lo sabes. ––se pone una mano en la nuca. ––Además, tengo que honrar la memoria de papá y proteger su hogar como él lo hizo. Hasta su último respiro fue luchando para proteger Darlia.

––Eres tan idéntico a ese hombre, prácticamente eres la copia exacta de tu padre. ––niega levemente con la cabeza, su temple se vuelve divertido.

––¿Por qué mejor tú no vienes a Darlia? ––pregunta con los brazos cruzados con tono burlón, arqueando una ceja. ––¿Sabes? No tengo ningún recuerdo tuyo en Darlia, solo me acuerdo que yo siempre venía aquí con papá a verte.

––Ay tesoro, tu mami es mujer de un solo lugar. ––observa todo a su alrededor con una radiante sonrisa. ––No me puedo ver en otro sitio que no sea este. Es como si yo hubiera nacido en Tierra de Nadie. ––sus ojos se enfocan en él con picardía. ––Aunque el que tuvo ese privilegio fuiste tú, mi cielo. ––se encoge de hombros. ––Pero tu padre no le parecía el lugar correcto para criar a un niño…y como yo no me iba a ir de aquí, y él no iba a venir…entonces decidió llevarte a Darlia…hicimos un convenio por tu custodia, antes de que estuvieras en edad de estar en la escuela ibas a estar dos meses con cada uno de nosotros. ––le da una palmada en el brazo. ––Y mira que bien nos saliste…eres un chico muy apuesto y encantador…pero sobretodo muy caballeroso con las mujeres…ese es un buen punto a favor de tu padre.

Él ríe bajito: ––Entonces, ¿me darás un buen precio como siempre?

––Haré algo mejor. ––guiña un ojo. ––Te lo dejaré todo gratis…yo me haré cargo de los costos…después de todo, mi dinero es tuyo cariño…eres mi único hijo, y lo único que tengo en este mundo.

––Eres la mejor madre del mundo. ––la rodea con un brazo sobre sus hombros. Él prácticamente comía de su cabeza de lo alto que es.

Una ligera risa se escapa de sus labios: ––Pero, tendrá un costo para ti. ––lo apunta con un dedo en el pecho. ––Tendrás que darme a cambio una semana de tu compañía comenzando desde hoy.

Él suspira asintiendo obedientemente: ––De acuerdo, le avisaré a Luca…tendré que inventar algo ingenioso para justificar mi ausencia por estos días.

––Lamento que tengas que ocultar que soy tu madre. ––lo abraza con un brazo por la cintura. ––No quiero que alguien intente hacerte algo solo para llegar hasta mi. Estás más seguro de esta forma.

––No te preocupes. ––sonrie con ternura. ––Lo entiendo…sé que solo quieres protegerme. ––su tono se vuelve más animado. ––Hey, ¿podemos entrenar juntos más tarde? Necesito tratar de subir de nivel…creo que puedo alcanzar el avanzado o quizás el supremo. ––se rasca la cabeza con la mano libre. ––Aunque realmente no sé si pueda…todo dependerá de las probabilidades que tenga para alcanzar esos niveles.

––¿Te refieres a que tu padre era elemental de agua avanzado y que yo soy de tierra supremo?

––Sí. ––afirma suspirando. ––Tengo dieciocho años y por más que entreno no puedo superar este nivel. Es frustrante. Entreno todos los días como nos han enseñado los ancianos, pero aún así…

––Supongo que viene siendo hora de que te entrene a mi manera, tesoro. ––una sonrisa picara se cruza en sus labios. ––Lo haré como lo hizo mi padre conmigo…ese hombre era un ex instructor de Dominion…me entreno como lo hacía con ellos…no quería entrenarte de esta manera, es muy exigente casi diabólica…pero, es muy eficiente… ¿te apuntas?

––Sí. ––su espíritu estaba más animado y enfocado. ––Haré todo lo que me digas, me esforzaré mucho, no te voy a decepcionar.

––Jamás lo has hecho. ––le da suaves golpecitos en el estómago. ––Eres lo mejor que he hecho en mi vida…mi mayor orgullo.

Él se sonroja. La estrecha más a él. Apoya su barbilla en su cabeza. Ella lo abraza con fuerza por la cintura.

––Vamos a comer algo. ––ella levanta la mirada con una sonrisa radiante. ––Sé que no comiste bien por el camino. Vamos.

Él asiente. Y ambos empiezan a caminar con calma. Hablaban animadamente. Los demás seguían en sus deberes, aquella escena no era extraña para ellos, sabían que Theo es el hijo de Pandora, y ellos respetaban la vida privada de su jefa.

–––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

Edria, Xeyckor…

El aire marino flotaba alrededor de todo el muelle, dando esa frescura que solo el mismo mar podía dar. Los barcos sujetados se movían levemente siguiendo el ritmo de las olas. El lugar estaba calmado, como si los mismos marinos y navegantes respetaran aquel día de descanso. Cerca de la orilla del mar, Lyhon y Anaylix inspeccionaban con calma el lugar. Había muchos rastros de un barco destruido, algunos en la arena, y la gran mayoría flotando sobre el agua.

––Primero descubrimos que el imbécil de Luyno viene mañana, y ahora esto. ––Lyhon tenía el ceño fruncido tomando entre sus manos un pedazo de madera de aquel barco. se enfoca en Anaylix que estaba de cuclillas tocando otro pedazo de madera. ––¿Qué haremos, jefa? ¿y si esto es obra de aquel maniaco? ¿lo matamos cuando ponga un solo pie aquí?

––Lyhon, ¿Por qué siempre quieres llevar todo al extremo? ––su voz era pacifica mezclada con reproche. ––Por lo que sabemos Luyno solo viene a investigar si nosotros tenemos la copa de nuestra diosa. ––una muy ligera risa arrogante se produce de su boca. ––Con que al Sumo Sacerdote Constantino le robaron la copa. ––se va levantando con gracia sosteniendo la madera. ––Y pensar que ese hombre no quería que mi padre la tuviera bajo su custodia temiendo por esto. ––se pone un dedo en la barbilla pensativa. ––Pero, ¿Quién se atrevería a llevársela?

––¡Ay! ¡No lo sé! ––gruñe con cólera lanzando con fuerza la madera hacía el mar. Resopla furioso. Aprieta sus puños con fuerza. Suspira pesadamente. Conteniendo una ira monumental que provocaba que su cuerpo temblará levemente.

Ella lo sintió. Permanecía calmada acercándose más a él. Se coloca al frente poniendo una mano sobre su hombro.

––¿Estás enojado por lo que le ocurrió a Lyra en el almuerzo? ––su voz era suave tratando de no alterarlo más.

Él baja los hombros. Su rostro furioso cambia a uno más triste. Lanza un suspiro agotador como si se le estuviera escapando todo el aire.

––No me gusta verla de esa manera. ––confesó con apenas un hilo de voz. ––Me sentí igual de inútil como aquella vez que la ayudé a subirse a ese barco que se dirigía hasta Daxon…no quería dejarla sola. Iba a ir con ella ha buscar esa flor. Pero… ––apretó sus puños cerrando sus ojos con impotencia. ––Esa maldita pandilla de forasteros se atrevió a invadirnos ese día…yo la estaba ayudando a ocultarse mejor en el barco cuando escuchamos los gritos de las personas…no me quería ir de su lado, pero sabía que usted me necesitaba, y ella también lo sabía…me obligo a bajarme para que fuera ayudarlos…no quería…pero…no podía darle la espalda a usted. Pensé en seguirla una vez terminará aquí…pero cuando llegué a Daxon no la encontré…duré más de una semana buscándola y no pude lograr nada. ––se mira la mano. ––Y tampoco pude hacer nada para ayudarla ahora, aunque ni ella misma sabía que le estaba pasando…

––Hey, mi pequeño niño…tranquilo. ––acaricia con suavidad su mejilla, su tono era un arrullo cargado de amor. ––No tienes que ponerte así…ella esta bien, su madre y nuestra abuela estan con ella…ellas dos saben que hacer…no tienes nada de que preocuparte. No es tu culpa. Y ella regresó con vida a casa. No hubiera logrado subirse a ese barco sin tu ayuda. Hiciste todo lo que podías hacer. No tienes porque culparte.

––Pero, aún así… ––su voz sonó ronca por el llanto que estaba conteniendo, su expresión era la de un niño buscando la protección de su madre, se veía tan pequeño y vulnerable.

––Sshhh. ––lo abraza para transmitirle paz a su ansioso corazón. ––Tranquilo, todo estará bien…no te preocupes…solo tienes que apoyarla en lo que necesite. Todo estará bien.

Él asiente débilmente: ––¿Creé que este barco provenía de la Isla Sakura? ––pregunta para cambiar el tema. Se aparta levemente del abrazo estrujándose el ojo con un puño. Su rostro estaba rojo por las lágrimas que no se permitió llorar.

Ella gira el rostro. Apuntándolo hacía el mar. Mantuvo una mano sobre el hombro de él.

––No lo creo. ––volvió a su temple. ––Luyno no es tan descuidado. Debió ser alguien más. Tal parece que recibió un fuerte ataque, quizás de los monstruos de la Isla Maldita, o alguien le tendió una trampa…hay muchos escenarios posibles, pero estos son los más probables. Además, es una muy buena madera…de excelente calidad. Debe ser alguien importante.

Él se pone de cuclillas. Toma dos maderas en ambas manos como si estuviera pesandólas para sentirlas mejor.

––Tiene razón. ––afirma más calmado. Su expresión se volvió más analítica y fría. ––Quizás fue construido en Daxon. Ellos son los mejores artesanos de barco de toda Elandar, y nos compran las maderas a nosotros. ––levanta la vista. ––Esta es de nuestra madera, ¿cierto?

––Sí. ––afirma con calma tomando la madera que él le entregaba en las manos. La acaricia suavemente. ––Este barco fue hecho por ellos, pero no les pertenece.

––¿Eh? ¿Por qué tan segura, jefa? ––se pone de pie de un salto reflejando confusión en el rostro.

––A los de Daxon se les reconoce por ser los mejores pescadores y navegantes de toda Elandar. ––explica calmada. Señala con un dedo hacía el mar. ––Son los únicos capaces de cruzar el mar de la Isla Maldita y regresar con vida. Incluso, he escuchado que la Reina Negra tiene un contrato con ellos como medio de transporte para las mercancías del mercado negro. Por esa razón este barco no les pertenece. Jamás han tenido un accidente.

Él se rasca la cabeza con ambas manos dramáticamente. Ella se quita las sandalias. Camina con calma sobre la cálida arena. Una sensación la toma por sorpresa. Abre levemente la boca, alzando ambas cejas. Frunce el ceño. Gira ligeramente su rostro al lado izquierdo.

––Lyhon, lleva una de estas maderas a Zakaryx para que las analice. ––ordena con calma. Sin apartar su rostro de ese lugar.

––¿De que habla, jefa? ––pregunta, su ceño se frunce sin lograr comprender a lo que ella se refería.

––Zakaryx puede saber desde donde viene el barco a través del agua que sigue impregnada en la madera. ––responde sin perder su posición, tomando una más defensiva. ––Hazlo ahora, no pierdas el tiempo.

––Jefa, ¿Acaso se piensa quedar aquí? ––se va acercando a ella tomando una postura más protectora. Enfoca sus ojos en la misma dirección donde ella dirigía su rostro. ––¿Qué es lo que pasa? ¿Qué sintió?

Ella ríe bajito, tapándose ligeramente los labios con los dedos: ––Vaya Lyhon, diez años conociéndome y ya sabes leer mis expresiones. ––sonríe suavemente. ––No te preocupes, no es nada…solo quiero investigar más profundo, pero necesito saber desde donde venía este barco para comprender mejor este escenario. Tú eres más rápido que yo impulsándote por los aires. Vamos, Lyhon…no pierdas más tiempo…estaré bien, después de todo yo soy tu maestra.

Él la mira por un momento analizando su rostro y cada una de sus expresiones, como si estuviera buscando alguna confirmación de que iba a estar realmente bien. Al no notar ni un solo rastro de duda en ella, suspira pesadamente despeinándose el cabello. Asiente obediente. Se acerca hasta el agua. Toma una madera. La mira una vez más.

––No se atreva a luchar sola. ––su tono se volvió frío y autoritario. ––Regresare de inmediato.

Ella asiente. Él da un fuerte salto. Una ráfaga de aire sale de sus pies, provocando que volará en el cielo. Fue lanzando varias ráfagas de manera simultánea hasta que su figura se perdió por completo. Ella suspira con calma. Enfoca nuevamente su rostro en aquella dirección. Una presencia se fue acercando a pasos lentos de manera provocadora.

––Persia, ¿Qué haces en mis dominios? ––su tono salió frío, frunció su ceño, dejó caer al suelo la madera que aún estaba sosteniendo en la mano.

La figura de Persia se hizó presente delante de ella. Su expresión era burlona con un ligero toque de coquetería descarada. Su mirada era la perfecta descripción de dos dagas de obsidiana listas para atacar en cualquier momento. Tenía leves rasguños por todo su cuerpo. Su ropa estaba un poco desgarrada. Aún así se mantuvo erguida como una montaña.

––Anaylix que cordial bienvenida. ––su voz era sensual, se para fente a ella a un solo metro de distancia, se cruza de brazos ladeando la cabeza.

––Responde la pregunta Persia, ¿Qué haces aquí? ––insiste, endureciendo su rostro.

––Bueno, si tanto insistes…te diré. ––apoya su codo sobre el dorso de su otra mano con elegancia, una sonrisa burlona se ve reflejada en su rostro. ––Estaba en la Isla Laoz haciendo unos trabajos, y me acorde que en pocos días tenemos la reunión con los viejos, así que decidí terminar rápido para poner rumbo a Kiria, aprovechando que estaba utilizando el barco de mi jefe. ––se encoge de hombros. ––Y pues…tuvimos un pequeño altercado…realmente desconozco la razón o quien lo hizo, pero pronto lo averiguaré. ––la mira desafiante. ––Lamentablemente varamos en tus dominios, no era mi intención…pero así sucedieron las cosas.

––¿Por qué no te has ido? ––pregunta sin perder el tono. ––¿Por qué no has llamado a los tuyos para que vengan a buscarte? No eres bienvenida en este lugar.

––Lo sé, tenemos nuestra historia. ––se encoge de hombros con indiferencia. ––Casi mato a tu querido hermanito en aquella ocasión. ––una ligera risa siniestra se escapa de su boca como si no le importará en lo absoluto cavar su propia tumba en ese mismo instante. ––Tal parece que eso él lo deseaba con fuerza, no puso mucha resistencia…ni siguiera me dio algún tipo de pelea…era como si estuviera luchando con un simple elemental nivel básico…es tan patético.

––¿Piensas obtener algo con esta absurda provocación? ––arquea una ceja, mientras se cruza de brazos. Entre ambas había un aire cargado de tensión eléctrica, como si en cualquier momento se pudieran lanzarse para arrancarse los cuellos. ––Puedo sentir a veinte de los tuyos muy cerca de aquí.

––Eres una mujer con suerte. ––indica sin perder el tono ni su postura. ––Realmente venía con cincuenta de ellos, pero a veinte los mataron de una forma muy cruel para mi gusto, y pues, los otros diez fueron devorados por los monstruos de este lugar.

––¿Me estás amenazando? ––frunce el ceño con desafio. ––Si sabes en que lugar te encuentras ahora mismo, ¿cierto?

Se encoge de hombros, su tono se vuelve burlesco: ––Lo sé, y no me importa. No soy una cobarde. Pero también sé que no eres una persona que se deja provocar. Eres muy inteligente y no caes tan fácilmente. Y eso realmente me frustra bastante. Además, en un combate entre las dos, yo sería la ganadora por mucho, siempre estoy en el campo de batalla. ––la señala con un dedo de manera provocadora. ––En cambio tú, siempre estás aquí, solo te encargas de defender esta región, mientras yo ando por todas matando pandillas sin ningún tipo de remordimiento.

Anaylix hace silencio por un momento. Analiza con detenimiento cada una de sus palabras. Persia la observaba con calma. Sus ojos se movían levemente hacía atrás como si estuviera esperando que algo pasará.

––Sabía que sería difícil infiltrar en este lugar a esos idiotas. ––piensa para sí. ––Anaylix es muy buena al sentir las presencias, sin importar que tan grandes o pequeñas sean. Necesito distraerla para que ellos se puedan mover. Tengo que hacerlo antes de que el señor Brax de la orden de atacar… ¡demonios! ¿Por qué razón tuvo que estar ella en este lugar? ––suspira. ––Ni modo, tendré que atacarla para que se enfoque solo en mí. Pero, ¿Cómo lo hago? ––una sonrisa siniestra se cruza por su rostro. ––Tengo una idea.

Anaylix no dice nada, se mantuvo expectante. Movía sus pies ligeramente entre la arena como si estuviera viendo algo más allá en ella. Persia notó ese sutil movimiento. Frunce el ceño, pero se mantuvo serena, para no llamar la atención de más.

––Por cierto, ese pequeño… ¿Quién es? ––pregunta fingiendo estar pensativa colocándose un dedo sobre el mentón. ––No hemos tenido la oportunidad de presentarnos. ––entrecierra los ojos divertida con aire siniestro. ––No es tu hijo, no sentí ninguna similitud en sus energías, pero tal parece que si lo quieres como si fuera tuyo, ¿o me equivoco? …hum, me pregunto cómo te pondrías si algo malo le ocurriera a ese pequeño.

Anaylix cierra sus puños con fuerza. Su familia era su debilidad, pero Lyhon era su talón de Aquiles. El niño estaba destrozado tanto en cuerpo como en alma cuando ella lo encontró, y desde ese momento prometió protegerlo con su vida. Ni siguiera dejaba que él se enfrentará con las pandillas más fuertes que se atrevían a invadirlos. Y Persia se atrevió en ese mismo instante en amenazarla con él. Aunque eso no permitió que la provocará, se mantuvo serena, sin dejarse caer. Persia lo notó y se frustró más.

––Entonces, será a las malas… ––susurra lamiéndose el labio inferior con una calma alarmante.

Sin esperar respuesta o algún movimiento de parte de Anaylix. Persia le lanza una ráfaga potente de agua directo a ella. Anaylix reacciona de inmediato levantando un muro de aire combinado con la arena de la playa. La ráfaga de agua chocó contra el muro, provocando que esta se fusionará con esté. Anaylix no perdió tiempo. Convirtió aquel muro lodoso en más de cien dagas afiladas, las endureció enviándolas de manera violenta a Persia. Quien rápidamente las esquivó con maniobras. Sin detenerse, le envía de manera simultánea cien dagas de hielo más veinte esferas de fuego todo esto junto con una lanza de obsidiana que se movía de manera distorsionada para poder distraerla.

Anaylix sintiendo cada uno de esos ataques, afino sus instintos. Empezó a girar sobre sí con los brazos extendidos como si estuviera bailando. Dos látigos de aire y dos más de tierra empieza a girar alrededor de ella como si estuvieran formando el modelo clásico del átomo, comenzaron a girar de manera sincronizada. Ella movía las manos y los pies creando la mejor defensa y ataque. Los de aire evadían ataques, mientras los de tierra enviaban esferas y dagas en dirección hacía Persia.

––¿A que viniste hasta aquí realmente? ––pregunta Anaylix manteniendo los látigos. Creó un escudo de tierra para evitar una ráfaga controlada de fuego que Persia le envió.

––Ja, realmente si vine por lo que te dije…pero me pareció bastante divertido tener un amistoso enfrentamiento contigo. ––esquiva cada uno de sus ataques, algunos si logran rozarle por el cuerpo, pero solamente eran heridas muy leves. Creó un látigo doble de hielo y agua, reforzando más el ataque, impactándolo directo a donde ella.

Anaylix invocó un golem de tierra de dos metros. Él sostuvo con ambas manos el látigo. Persia sonríe con arrogancia. Soltó el látigo. Los dividió. Movió de manera entrelazada ambos brazos. Los látigos empezaron a envolver al golem sujetándolo con fuerza. Persia apretó con fuerza ambos puños. Los látigos rompieron en cientos de pedazos al golem. Anaylix aprovechando los fragmentos, los afiló dirigiéndolos con violencia donde ella. Persia rápidamente controló el agua del mar creando un poderoso muro protector. Anaylix convirtió en púas filosas la arena debajo de los pies de Persia. Ella ahogo un gritó de dolor. Con velocidad lanza una ráfaga de agua, haciéndola levantar ligeramente por los aires. Sin perder tiempo, crea cinco discos filosos de hielo lanzándolos a las púas cortándolas como césped.

Anaylix aprovecha esto. Antes de que las púas cayeran al suelo. Las dirigió directo donde ella. Persia redirige los discos de hielo, destruyendo las púas en el vuelo. Anaylix sin detenerse lanzó con violencia los cuatro látigos para intentar atraparla. Persia se mantenía en el aire lanzando varias ráfagas leves de fuego controladas. Empezó a evadir los látigos con gran esfuerzo.

––¡Demonios! ––pensó para sí misma mientras evadía cada látigo. ––Aún no me curo del todo de esta máldita herida en el costado. Una parte del barco me logró impactar antes de que cerrara por completo la esfera de agua para poder escapar de esa explosión. El señor Brax me pidió que infiltrará a nuestros dementes para que lo ayudarán con la copa. Tengo que mantenerla concentrada en mí lo más que pueda. ¡Mierda! esto me esta costando bastante… ¿Por qué no tengo en mi grupo un doctor? Necesito tratarme esta herida, a este paso mi núcleo puede colapsar.

Frunce el ceño. Empieza a mover sus manos. Una esfera de agua se va creando al frente de ella. Mezcló el agua del mar con la suya propia. Anaylix lo asimiló rápido. Antes de que Persia le pudiera mandar ese ataque, ella hace los mismos movimientos, pero esta vez con la arena de la playa junto con el aire. Persia observó que ella estaba concentrando toda su atención en dar aquel ataque. De manera impercetible creó un ligero circulo de fuego con las ráfagas que salían de su pie. Sin perder tiempo, lanzó con violencia la enorme esfera al mismo tiempo que Anaylix lanzaba la suya.

Ambas esferas chocaron de manera violenta. Un silencio sepulcral se produce por un leve instante. De pronto…

¡BOOOOMMMM!

El impacto de ambas esferas fue violentamente fuerte que provocó un endemoniado viento que levantó casimente toda la arena del lugar. El agua retrocedió con fuerza hacía atrás. Aquella explosión masiva ocasionó una monumental cortina de humo palpable que se levantó hasta las nubes. No se podía ver o distinguir algo por los alrededores. Anaylix se mantuvo tranquila, con la guardia alta. No sentía la presencia de Persia por ninguna parte.

Dos poderosa ráfagas de aire disiparon aquel humo de inmediato. Ella se mantuvo en su misma posición sin moverse ni un solo centímetro. Lyhon y Zakaryx corrieron hacía ella. La preocupación en sus rostros era palpable. Lyhon más rápido, se acercó de inmediato donde ella quedando al frente. La miró detenidamente. La cólera por la impotencia comenzó a hervirlo por dentro.

––¡¿No le dije que no luchará?! ––grito furioso, aunque realmente se podía escuchar que era el temor quien hablaba en ese momento. ––¿Por qué siempre lo hace? ¿Por qué pone su vida en riesgo?

––Hermana, ¿Por qué le dijiste a Lyhon que se fuera? ––Zakaryx ya estaba a su lado completamente furioso. ––Sabías que había alguien, y no dejaste que él te ayudará, ¿Y si te hubiera pasado algo?

Ella suspira tranquila. Brindándoles a ambos una suave sonrisa. Coloca sus manos en la mejilla de cada uno.

––Relájense los dos. ––su voz volvió a tomar aquella paz inigualable. ––Estoy bien. Persia estaba aquí. El barco era suyo. Aún no entiendo del todo, pero me ataco primero, y yo simplemente respondí. Ya no siento su presencia…pero, dudo mucho que ese impacto la haya matado…incluso, vino con veinte de los suyos…pero tampoco los siento, por estos lados.

––Mandaré a un grupo de los nuestros para que peinen toda la zona. ––informa Lyhon, manteniendo su misma expresión, sus puños temblaron ligeramente.

Ella lo sintió. Su expresión se suavizó de pronto. Dejó su mano sobre su mejilla, pero la otra la puso sobre su hombro.

––Hey, tranquilo mi niño…estoy bien. ––su tono fue más maternal. ––Lo siento, pero no podía dejar que te enfrentaras a esa mujer…ella es muy peligrosa, y no puedo perderte. ––acaricia su cabeza con ternura.

Él suspira tratando de calmarse: ––Yo tampoco puedo perderla…por favor no lo vuelva hacer…aunque me lo pida, no la volveré a dejar sola…y no me importa el enemigo a vencer.

Su rostro era la personificación misma de la determinación. Giro sobre sus talones. Se marcho corriendo para organizar sus fuerzas. Zakaryx lo vió alejarse.

––Hermana, fuiste demasiado temeraria. ––recrimina. ––Sé que eres increíblemente fuerte, pero no puedes subestimar a esa mujer.

––Lo sé. ––indica ella con calma. ––Ella no lo dio todo de sí, tenía una grave herida en el costado, y aún así me mantuvo en aprietos. ––suspira. ––¿Dónde se habrá ido?

Él suspira pasándose una mano por el cabello. Ella permanece tranquila sin querer bajar la guardia ni por un minuto.

–––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

Camino a la frontera entre Edria y Valyria…

El camino irradiaba un calor intenso subiendo desde el suelo arenozo de aquel lugar. El Caimun avanzaba con calma mezclada de cautela, mientras los frondosos y altos árboles de los alrededores le daban una cálida bienvenida a cada paso. Gina sentada en el asiento del conductor mantenía sus manos firmes y seguras sobre el volante. Sus ojos fijos al frente observaban de reojo el retrovisor como el espejo lateral. Esa forma de protección no evitaba que mantuviera una charla amistosa con su madre, que iba sentada en el asiento del copiloto. Aunque, Petra al igual que su hija nunca se atrevió a bajar la guardia ni por un solo segundo.

Sin embargo, aquel aire protector y cauteloso era el contraste perfecto de la calma que habitaba en los asientos traseros, donde Layne permanecía serena, ajena a lo que sucedía delante de ella. Tenía el codo apoyado en el soporte de la ventana, mientras descansaba su cabeza en el cristal. Su mirada estaba perdida en el camino. Aunque no sus pensamientos. Estos se estaban moviendo como un perfecto funcionamiento de la maquinaria más compleja del mundo. Sus ojos estaban achicados, irradiando una frialdad que podría congelar un volcán en erupción en menos de un segundo.

––Esto será más complicado de lo que creí. ––pensó para sus adentros. ––Aunque ya tenemos un buen punto de partida, y tengo una deidad más fuerte a mi lado…aún así, es complicado… ¿cambiar las reglas? ¿será para bien o para mal? Aunque viniendo de una deidad corrompida no será nada bueno…puede causar el fin del mundo si el poder se le sube a la cabeza. ––suspira cerrando los ojos por un momento. ––Tengo que pensar en un plan para tomar las copas de ese lugar, y como estaremos en Kiria, tenemos que tratar de encontrarla…pero sobretodo, si esto se sale de control debo de pensar como pedir mi deseo. ––abre los ojos levemente enfocándose en la escena que tenía delante, Petra y Gina riéndose de algo muy animadas, como si no tuvieran ningún tipo de preocupaciones. Ella suspira con una hermosa sonrisa iluminando su rostro. ––Tengo que proteger a toda mi familia…no permitiré que nada les pase…por esa razón no voy a involucrar ni a Saulon ni Gina en lo que tengo pensado hacer durante mis vacaciones…quizás muera en el intento, pero eso no importa si puedo protegerlos. ––vuelve a enfocar su vista en la ventana. ––Con que el cachorrito era mi hermano…hoy por fin dí por finalizada aquella vida…esa Layne al fin desapareció con todos esos recuerdos…ya solo quedó la vida de Layne Virell.

Petra la observó por el retrovisor, la vio tan calmada y distante.

––¿Estás bien, mi cielo? Te noto algo preocupada. ––giró levemente su cuerpo para poder verla bien, su expresión se suavizó al instante con una cálida sonrisa.

––¿Eh? ––parpadea varias veces saliendo de sus pensamientos. Suspira con una sonrisa juguetona. ––No pasa nada…solo estoy analizando todo esto…por primera vez en mi vida siento esta sensación de que esto es demasiado grande para mí. Competir con una deidad tratando de acabar con sus planes mientras formo una alianza con otra deidad más poderosa. ––una ligera risa se escapa de sus labios al mismo tiempo que dirige sus ojos a la ventana, donde puede observar ligeramente su reflejo. ––Ni en mis más locos sueños jamás me imagine vivir todo esto. Soy una simple adolescente que se involucró por si misma en temas de adultos…mejor dicho, en temas de dioses.

––Vaya, vaya, vaya. ––Gina la miró por el retrovisor con una expresión burlona, aunque en sus ojos había un brillo cálido. ––No me digas que nuestra pequeña temeraria, que no le da miedo enfrentar a una deidad por si sola, y que además se atrevió a buscar la copa de una diosa, ahora tiene miedo por escuchar una historia romántica además de conocer verdades que jamás imaginámos que podían existir…incluso, pudiste ver a la Huesuda en persona sin que te llevará con ella. ––achicó sus ojos sin perder la expresión. ––No me vengas ahora con que tienes miedo, has enfrentado innumerables veces el borde de la muerte…eres más fuerte y astuta de lo que crees Layne.

Layne se asombra al escuchar aquellas cosas. Una pequeña sonrisa astuta se cruza en sus labios. Apoya su cabeza en su mano.

––Hump…tienes toda la razón. ––la observa a través del retrovisor. ––Además, los tengo a todos ustedes, y una red poderosa que harían lo que fuera con solo una simple orden…no tengo porque temer cuando tengo personas asombrosas en mi vida.

Gina y Petra le regalan una sonrisa tierna cargada de complicidad. Layne cierra los ojos por un momento, organizando mejor sus pensamientos. Ahora se sentía más tranquila y relajada, creando la estrategia perfecta para que todo salga bien y no poner en riesgo aquellas personas que sin ella pedirlo se convirtieron en su familia.

Gina volvió a dirigir su vista al frente. Abrió los ojos como platos. Frenó violentamente, provocando que tanto Petra como Layne se fueran levemente hacía delante. Las tres observaron mejor al frente donde las estaban esperando cinco hombres y cinco mujeres fornidos, con expresiones siniestras rozando a lo macabro, parecían demonios en la tierra. Gina sujeto con fuerza el volante.

––¡Demonios! ––gruñe Gina con el ceño fruncido. ––¿Son los idiotas de Keynath?

––Desde aquí no se podría ver bien. ––indica Petra entrecerrando los ojos. ––Además, son solo diez… ¿No tendría que haber enviado más?

––Puede ser una emboscada, y los demás podrían estar esperando por los alrededores. ––informa ella sin perder la expresión. ––Aunque, no tengo ninguna información de los chicos ni de Arka. ––abre los ojos con asombro. ––¿Y si los mataron? ––cierra los ojos tratando de calmarse. ––Será mejor que vaya a inspeccionar…no salgan…Layne no intentes nada… ––antes de que pudiera terminar la frase, mira por el retrovisor, viendo como Layne ya salía con calma, cerrando la puerta detrás de ella.

Gina iba a salir. Layne afuera mueve sus manos con rápidez envolviendo el Caimun en una esfera de aire comprimida. Extiende ambas manos creando cinco aros de tierra cubiertos de lava por los alrededores del Caimun reforzando la protección. Ella comienza a caminar con una calma endemoniada a donde las diez figuras la esperaban con los ojos cargados de sangre. Antes de que pudiera dar un paso más, diez figuras envueltas en trajes de combates con las caras cubiertas se colocan delante de ella como un muro protector dándole la espalda.

––¡Layne! Vuelve aquí de inmediato. ––grita Gina golpeando la puerta para tratar de salir.

Uno de los encapuchados sin apartar su vista de enfrente se dirige a ella con respeto: ––Señorita, regrese al Caimun, nosotros nos encargamos.

Ella lo mira con calma. Observa por encima del hombro por donde Petra y Gina golpeaban con fuerza las puertas del Caimun para poder salir y buscarla. Ella con serenidad camina hacía el grupo. Con ambas manos aparta a dos de ellos quedando en el medio. Antes de dar un paso más uno de ellos la detiene tomándola del brazo con firmeza. Ella lo mira de reojo con la ceja arqueada.

––Señorita, por favor regrese al Caimun. ––la voz del encapuchado era más femenina, pero sin perder el respeto. ––Tenemos ordenes directas por parte de la jefa de cuidarla y no dejar que usted se enfrente a nadie. Nosotros nos encargaremos de todo.

Layne permanece tranquila. Los diez pandilleros solo observaban esperando pacientemente la hora para atacar. Petra y Gina seguían forcejeando para poder salir de aquella protección que ella había creado.

––De acuerdo, protejan mis flancos junto con el Caimun. ––ordena ella completamente relajada, sus ojos se estaban formando como dos cuchillas peligrosas a punto de cortar sus yugulares.

––Pero, señorita…tenemos ordenes… ––insiste otro de ellos.

––Tienen ordenes de protegerme de los chicos de Keynath. ––lo interrumpe sin perder su expresión, señala con un dedo al frente. ––Esos de ahí son una pandilla de forasteros. Se puede notar por sus tatuajes…no son los Shadows Of Death. Así que no hay problemas, me puedo hacer cargo de esto. ––los mira a ellos con los ojos entrecerrados. ––Será mejor que no bajen la guardia con esto tan insignificante, observen todo alrededor para evitar alguna emboscada.

Ellos se miran dudando. Ella se suelta de aquel agarre. Camina hacia el frente. Observa a esos diez con ojos de tiburón listo para darse un festin con varios pecesitos.

––¡Hey! ¡Aún no tienes el alta médica! ––grita Petra sintiendo un frío gélido recorrerle todo el cuerpo. ––¡No puedes luchar! ¡Tu núcleo no esta del todo recuperado!

––Te equivocas. ––su voz era seguridad absoluta sin dejar de ver al frente. Apretó sus puños. ––Mi núcleo elemental esta más vivo que nunca.

Uno de los pandilleros da un paso al frente. Su rostro era grotesco. Una sonrisa burlona se cruza en sus labios, mostrando unos dientes torcidos y amarillentos.

––Vaya, con que una simple niña cree que puede con nosotros. ––se cruza de brazos mirándola de arriba a bajo.

––Parece que han vivido debajo de la tierra por muchos años si no me conocen. ––su voz era gélida y desafiante. Sus labios se curvaron en una sonrisa arrogante. ––Y sobretodo no saben donde están dirigiendo sus pasos…acaso saben lo que les pasara si ponen un solo pie en la frontera de Valyria, ¿cierto?

Él se encoge de hombros: ––No me importa…entre nosotros diez podemos acabar con esas nenitas de Dominion junto con su estúpido Lord…y una pequeña niña no nos detendrá.

Una ligera risa siniestra se escapa de sus labios: ––Lamentablemente para ti, esta pequeña niña es la espada del Lord. ––afila sus ojos. ––Y no permitiré que pongan un solo pie en mis dominios.

Sin esperar respuesta ni acción de parte de ellos, Layne aprieta con más fuerzas sus puños. Una fuerte luz blanca se escapa de ellos como si fueran rayos. Aplaude con fuerza. Un fuerte rayo sale en ese momento. Rápido golpea la tierra con sus palmas. Entierra sus dedos. Todos la miran sin entender. Aprieta con fuerza la tierra con sus dedos. Diez rayos finos poderosos recorren toda la tierra, dirigiéndose a los pies de ellos. Un silencio envuelve todo el lugar. Ellos comienzan a temblar con violencia de una manera escalofriante como si lo estuvieran electrocutando por dentro en una forma macabra.

Los diez encapuchados miraban con horror, sin entender del todo lo que estaba pasando, al igual que Gina y Petra. Layne estaba tranquila con una sonrisa victoriosa. Se incorpara levemente. Se cruzó de brazos disfrutando aquella escena como si fuera una perfecta obra maestra. La sangre comenzó a brotar por los ojos, oídos y boca de los diez pandilleros. Sus cuerpos seguían agitándose con violencia. Espuma blanca empezó a salir de sus bocas, mezclada con sangre volviéndola rosada. Unas venas negras comenzaron a marcarse por todas partes. Sus cuerpos cayeron en el suelo, con espasmos en forma de cortocircuito.

La Huesuda sin que nadie pudiera notar su presencia se acerca con calma a la escena. Mueve una mano. Una tumbona de tierra aparece a su lado con una pequeña mesa, donde había una taza de té esperándola con paciencia. Se sienta con calma acomodándose como si estuviera en la playa de vacaciones.

––Ay. ––un suspiro agotador se escapa de sus labios, toma entre su mano la taza. ––Yo que pensaba que Richor iba hacer mi última muerte de hoy…los humanos son tan complicados, tienen de pasatiempo cambiar sus destinos. ––observa con desdén a los diez cuerpos que seguían con espasmos. ––Aún no era su tiempo, y decidieron desafiar a la muerte. ––toma un sorbo con calma. ––Nos iremos en un momento, necesito descansar un poco. Tuve que regresar de inmediato cuando sentí sus muertes tan cerca. ––da una palmadita en la frente a uno de ellos. ––Así que niños, mueran tranquilitos…les permitiré que disfruten un poco más en la tierra antes de irnos…o hasta que me terrmine el té.

Layne sin mirar mueve una mano, y pisa con fuerza el suelo disipando la esfera de aire y los aros del Caimun. Gina y Petra salieron corriendo a donde ella. Se quedaron de piedra al observar la escena con los ojos en blancos al igual que los diez agentes.

––Pero, ¿Qué fue lo que hiciste? ––pregunta Gina pasmada con una mano en la boca.

Layne se encoge de hombros con calma: ––Es una nueva técnica que cree durante la tormenta. Transfiero el rayo a través de la tierra hasta llegar debajo de sus pies, conduzco el rayo por medio de la sangre electrocutándolos por dentro. Me inspire por la tormenta, fue bastante divertido.

––Creaste una técnica nueva en un solo día… ––susurra Petra aún impactada.

––Y es de gran alcance. ––indica ella orgullosa, abriendo y cerrando la mano. ––Hubiera sido interesante intentarlo con más cachorritos para ver si la puedo expandir más…pero, con diez es un gran logro.

––¿Cómo creó algo tan rápido, señorita? ––pregunta una de las chicas atónita.

––¿Y comó lo pudo controlar de esa manera? ––pregunta otro.

––Fue hace dos días… ––empieza a decir ella sin poder apartar su vista de la escena.

Un breve flashback de dos días atrás…

La tormenta rugía con una fuerza demencial. La densa cortina de lluvia no permitía distinguir nada. Los relámpagos, truenos y rayos creaban una odisea digna de una escena del fin del mundo. En medio de toda esa tormenta, Layne estaba de pie en el claro de entrenamiento del bosque de su casa completamente sola. Los rayos caían con fuerza sobre el suelo alrededor de ella, que permanecía serena con los ojos cerrados, estaba descalza con los pies firmes en la tierra. La lluvia la estaba empapando por completo, pero eso a ella no le importaba. Abre los ojos. Como si fuera en cámara lenta, un rayo cae a centímetros de ella. No se asusta permaneciendo relajada. Antes de que el rayo impacte por completo en la tierra, extiende una mano controlándolo como si fuera un látigo. Comienza a moverle de un lado a otro pausadamente. Sus ojos se afilan como si estuviera analizando algo en él.

Arka se acercaba con calma donde ella con un paraguas, con los pies desnudos. Nya caminaba a su lado con un paraguas más pequeño, unas botas de hule protegían sus pies.

––Sabes bien que no puedes entrenar, ¿no? ––la expresión de Arka era burlona con un toque suave.

––Pero mamá, la tormenta es perfecta para entrar en mayor contacto con mi núcleo. ––la mira por encima del hombro con aire juguetón, una sonrisa traviesa se escapa de sus labios.

––¿Eh? ––Nya ladea la cabeza bastante confundida. Coloca un dedo sobre sus labios, con el ceño levemente fruncido. ––¿Cómo puedes estar en contacto con tu núcleo con esta tormenta? ¿no se supone que tenemos que estar en un lugar relajado para eso?

Arka pone una mano sobre su hombro: ––Verás Nya, las tormentas tienen una energía elemental descomunal, esto es debido a que son fenómenos creados por la misma Madre Naturaleza. Sentimos con mayor fuerza la conexión con nuestros núcleos gracias a eso. No tienes que estar relajada ni cerrar los ojos para eso, hasta con caminar debajo de la tormenta te hace sentir esa paz inexplicable con tu núcleo. ––se inclina un poco más a donde ella. ––¿Acaso no lo pudiste sentir cuando regresamos a casa caminando o cuando caminamos hasta aquí? O incluso, ¿ahora mismo no lo estás sintiendo?

La niña se coloca una mano en el mentón: ––Ahora que lo dices…sí, me siento muy relajada, y mi cuerpo más liviano como cuando Layne me pone a entrenar en la tierra. ––levanta la mirada. ––Pero, ¿Por qué ambas están descalzas si lo pueden sentir incluso con los pies cubiertos?

––Es normal cuando tienes tantos años entrenando de esta manera. ––explica Layne sin soltar el rayo. ––Ya estás tan acostumbrado a eso, que inconscientemente te quitas los zapatos. ––se encoge de hombros. ––Es un estado natural. ––envuelve el rayo en su brazo ante la mirada asombrada y fascinada de Nya.

––¿Por eso estás aquí? O, hay algo más, ¿Cómo una nueva técnica? ––Arka entrecierra los ojos con picardía.

Layne ladea la cabeza en dirección hacia ella. Una sonrisa astuta se cruza en su rostro.

––Tengo una idea, necesito tu ayuda. ––enfoca su vista al frente parándose más erguida. ––¿Puedes crear una montaña de cien metros cubierta en lava?

Arka arquea una ceja divertida. Cierra su paraguas. Se lo entrega a Nya. Camina hasta ella con calma deteniéndose justo a su lado.

––¿Qué tienes en mente? ––pregunta con calma dirigiendo su vista al frente.

––Algo muy interesante. ––se mira el brazo donde aún estaba el rayo. ––La tormenta me acaba de dar una idea asombrosa.

Una expresión cargada de orgullo se posa en el rostro de Arka: ––Petra me matará, se supone que no puedes hacer nada de esto. ––suspira resignada. ––Pero sé que lo harás de todos modos. Así que será mejor si es bajo mi supervisión. De acuerdo, hagamos esto.

Arka da un fuerte salto. Gira en el aire. Cae al suelo pisando con fuerza la tierra. Un leve temblor sacude el claro. Layne sonrie con orgullo. Nya observa todo expectante con la boca ligeramente abierta por el asombro. Arka levanta ambas manos aplicando fuerza como si estuviera sosteniendo más de diez sacos de papa. Un montículo de tierra fue creciendo mientras ella iba levantando las manos. Se va formando una imponente montaña frente a los ojos de las tres. Nya abrió la boca por completo, genuinamente perpleja, no podía apartar su vista de aquella escena.

––Woooah… ––murmuró apenas audible de lo impactada que estaba.

La montaña alcanzó la altura de más de cien metros. Arka gira sobre sus talones con los brazos extendidos. Da un brinco. Levanta su puño al cielo. La montaña rugió. Una explosión de lava la cubre por completo. La intensa y fría lluvia cayó con fuerza sobre la montaña. La ennegreció dejando algunas capas con un rojo intenso que parecía como si tuviera vida propia, endureciéndola por completo.

Arka se sacude las manos como si hubiera trabajado en el campo, su expresión denotaba un gran orgullo al ver su trabajo.

––Muy bien cariño, ahí lo tienes. ––indica calmada con los brazos cruzados. La mira. ––¿Ahora que?

––Eres asombrosa, mamá. ––su pecho se inflaba de orgullo. Estiró con fuerza su brazo, provocando que el rayo impactará a un lado en el suelo. ––Ya verás.

Aprieta con más fuerzas sus puños. Una fuerte luz blanca se escapa de ellos como si fueran rayos. Aplaude con fuerza. Un fuerte rayo sale en ese momento. Rápido golpea la tierra con sus palmas. Entierra sus dedos. Arka la observa con atención, Nya por su parte aún no perdía su asombro, estaba de piedra sin poder moverse de su lugar. Layne aprieta con fuerza la tierra con sus dedos. Diez rayos finos poderosos recorren toda la tierra, dirigiéndose directamente a la montaña. Los rayos entraron a la montaña, mostrando diez líneas poderosas de luz. Un largo silencio envuelve todo el lugar.

De pronto…

¡BOOOMMM! Una fuerte explosión sacude todo el claro, levantando un inmenso viento y con ello la lluvia se dirigió hacía ellas como pequeñas púas. Arka levanta un muro rápidamente para protegerlas a las tres. Los miles de pedazos de la montaña empezaron proyectarse con fuerza por los alrededores, impactando en la tierra y árboles. Ninguno logró darles a ellas. Nya levanta la mirada al cielo, y ve pasar muy cerca de ella un gigantesco escombro que paso de largo cayendo atrás.

––Eso fue increíble. ––la voz de Arka era de puro orgullo y fascinación, una sonrisa irradiaba su rostro. Pone una mano sobre el hombro de su hija. ––Es una estupenda técnica, pero ¿Cómo la usarás?

Layne se mira las manos. Un leve rayo se refleja en ella.

––Los mataré con una descarga eléctrica a través de la sangre. ––explica calmada. ––La tierra es un buen conductor de electricidad, pasaré el rayo de esa manera hasta introducirlo por los pies, después de ahí lo voy a conducir por la sangre para electrocutarlos por dentro. Puede ser de gran alcance. ––aprieta el puño con una sonrisa arrogante. ––Será estupendo ponerlo a prueba.

Arka sonríe asintiendo levemente. Nya seguía mirando todo con una enorme sonrisa, sus mejillas estaban teñidas con un suave rubor, mientras observaba la espalda firme de Layne, deseando llegar ser algún día igual a ella.

Fin del flashback.

––Pues así fue como pasó. ––indica Layne con calma. Observando como los cuerpos aún seguían con espasmos. Una sonrisa burlona se curva en sus labios. ––Vaya, tal parece que ni la Huesuda los quiere.

––Bueno, no es que no los quiera. ––la voz de la Huesuda era de total indiferencia, aunque nadie pudiera escucharla. ––Alguien más vino a desafiar la muerte.

Una figura se fue acercando a ellos con calma. Era un hombre alto fornido. Su cabeza estaba raspada a los lados, mostrando en el centro su cabello rojo en una trenza. Layne lo observa con atención, al mismo tiempo que fue flanqueada por los agentes. Gina se colocó al frente de su madre, extendiendo un brazo hacía ella, empujándola suavemente hacía atrás.

Él mira por completo la escena. Observa a los cuerpos caídos, cuyas almas aún no habían sido reclamadas por la Huesuda. Le da una ligera patada a la cabeza a uno de ellos con una sonrisa burlona. Se pone frente a ella a escasos metros. Los cuerpos de los agentes se tensaron de inmediato, listos para atacar en cualquier instante, sus puños estaban apretados, acercándose un poco más a ella. Él los miró con desdén cruzado de brazos. Sus ojos negros se convirtieron en cuchillas al enfocarlos en ella.

––Vaya, pero mira nada más a quien tengo el gusto de tenerla frente a mi en persona. ––su voz era burlesca, sus labios se curvaron en una sonrisa siniestra. ––La Segunda General de Dominion, Layne Virell. ––con su pulgar señala hacía atrás sin perder su enfoque de ella. ––Supongo que esto fue obra tuya…solo tú podrías hacer algo como eso…te gusta hacer sufrir a tus victimas.

Ella permanece tranquila con una sonrisa astuta analizando al detalle cada una de sus expresiones.

––¿Quién es él? ––pregunta Petra a Gina en forma de susurró.

––Es Gyltron. ––responde con el mismo tono. ––Es el líder de una de las pandillas de Tierrra de Nadie. Es alguien fuerte y muy temido por esos lugares. ––achica sus ojos sin perderlo de vista. ––¿Qué hace él aquí?

––¿Ellos eran tus chicos? ––pregunta Layne sin perder la expresión.

Él se encoge de hombros: ––Bueno, podría decirse que sí…son unos idiotas que se nos unieron hace poco…eran muy fuertes, para unierse a mis dementes tuvieron que tener un pequeño combate con algunos de ellos…y pues, los mataron sin pestañear…me sorprende que no te hayan dado algún tipo de batalla…este lugar esta impecable. ––mira atrás por encima del hombro. ––Pensé que serían más asombrosos, tenían la idea de acabar por si mismos con Dominion…me parecio algo interesante, sabía que era imposible…pero, en fin…quise venir a ver como les iba…ya es un infierno acercarse a la frontera de Valyria…pero estaban loquitos.

––Bien, ahora que ya los viste, ¿Qué piensas hacer? ––sus ojos se volvieron filosos, pero mantuvo su expresión. Hace un ligero movimiento con un dedo. Gina lo interpreta a la perfección. Toca ligeramente el hombro de uno de los agentes y le hace una ceña. Él asiente con rápidez. Camina con calma tocando los hombros de cinco de sus compañeros. Ellos lo siguieron. Se colocaron de ha tres a ambos lados del Caimun observando con precisión todo a su alrededor para evitar alguna emboscada. Los cuatro restantes se quedaron al lado de Layne.

––¿Sabes? Siempre he querido enfrentarme a los cinco lideres principales. ––su mirada se afilo como una perfecta katana samurái, su voz era burlona con un ligero toque sádico. ––Pero, nunca se me ha dado el caso…casi lo logro con David, pero los míos estaban muriendo en mano de sus niños.

––¿Y eso que tiene que ver conmigo? ––pregunta con una ceja arqueada. ––No soy una de los lideres…

––Pero eres casimente como una de ellos. ––la interrumpe. ––Además, siempre me ha parecido interesante enfrentarme a un cuádruple…ustedes siempre luchan con los cuatro elementos, nunca lo hacen con uno solo…ni siguiera con su elemento dominante, siempre lo combinan con los otros…me gustaría saber si tú serías capaz de luchar conmigo con uno solo. ––un brillo cargado de desafio invade su temple.

Ella lo mira con calma. Discretamente mueve sus ojos por los alrededores. Se fija en los chicos que la flanqueaban a ella, y luego a los que estaban en el Caimun. Dirige sus ojos donde estaban Petra y Gina a escasos centímetros de ella.

––¿Qué te hace pensar que yo aceptaré esa propuesta? ––se enfoca en él. Se cruza de brazos.

––¿En serio preguntas eso? ––arquea sus cejas con burla. ––Para poder seguir tu camino tienes que pasar por aquí…y yo soy un gran obstáculo…no los dejaré pasar si no te enfrentas a mí…incluso, si dejas a estos chicos acabaré con más de la mitad de ellos, y dudo mucho que quieres que eso pase…no eres una cobarde que deja solo a los suyos, ¿o sí?

Ella no dice nada por unos minutos. Su expresión cambio a una más analítica y desafiante. Él permanecía tranquilo, manteniendo sus ojos fijos en los suyos.

––De acuerdo. ––concede ella. Gina iba a dar un paso al frente, pero ella la detuvo con una mano. ––Aceptaré tu absurdo duelo. ––una sonrisa cargada de desafio se dibuja en sus labios, su mirada se vuelve sádica. ––Te enseñaré a no subestimarme. ––hace un ademán con la mano señalándolo con burla. ––Vamos, adelante, escoge el elemento que usaré en tu contra.

––Jum…déjame ver. ––se coloca una mano en el mentón fingiendo estar pensando, con el ceño ligeramente fruncido, y la mirada abajo. ––El agua queda descartada, por obvias razones. ––en esa misma expresión mira al cielo. ––Hum…escuché por ahí que tu madre fue tu maestra…así que supongo que debes de ser muy buena con la tierra y el fuego.

Ella lo mira arqueando una ceja.

––Bien, esta decidido. ––chasquea los dedos, para luego señalarla. La observa directamente a los ojos. ––Será el aire…así estaremos en igualdad de condiciones…ambos de aire al nivel supremo. ––se cruza de brazos desafiante. ––Las pocas veces que te he visto en batalla, nunca te he visto usar el aire…parece ser que no es tu favorito…es normal, no puedes controlar los tres elementos al igual que el agua que es tu dominante…siempre estarán por debajo.

Ella rie secamente tocándose ligeramente los labios con la mano: ––Tal parece que no sabes que tengo una técnica que puede dejarte seco sin aire, ¿cierto? ––se encoge de hombros. ––Puede que tengas algo de razón, mis elementos favoritos siempre han sido el agua y la tierra, pero eso no significa que menosprecie a los demás…y te lo demostraré. ––entrecierra sus ojos. ––Te mandaré con la Huesuda.

––Eso ya lo veremos. ––su voz torno un sadismo espeluznante, podría haber hecho temblar a cualquiera, pero no a ella.

Gina se acerca a ella: ––Layne, ¿estás segura de esto?

––Tranquila, yo me encargo. ––indica con calma. ––No bajes la guardia, protege a la abuela.

Ella asiente. Layne da un paso al frente. Los agentes dan uno atrás por indicaciones de Gina. Él se mantiene tranquilo analizando cada gesto en Layne, cuya expresión se volvió serena, sin permitir que nada la perturbara.

Ambos quedan frente a frente. Midiéndose como dos leones apuntó de matarse.

––Comencemos con esto. ––murmura él. Crea cincuentas dagas de aire comprimido detrás de ella. Baja rápidamente una mano. Las dagas se lanzan en dirección a su espalda.

Layne sonríe con gracia. Antes que el ataque logre impactarle levanta un muro de aire detrás de ella. Las dagas chocan en él. Sin detenerse, transforma el muro en cuatro látigos. Junta sus manos lanzándoselos a alta velocidad. Él lanza una ráfaga de aire para evitar el ataque dando un ligero brinco hacía atrás. Ella la esquiva contraatacando con otra ráfaga más potente. Ambas chocan, provocando que ambos retrocedieran un metro. Los demás se taparon los ojos para evitar que la arena los tocaran.

Layne sin perder tiempo, extendió su mano como si fuera una cuchilla, lanzando una ráfaga en forma de curva directo al suelo, causando que esto levantará una enorme cortina de arena, disminuyendo la visión. Él lanza una ráfaga potente para disipar aquella cortina, pero antes de que se diera cuenta, ella se había lanzado por arriba de él, enviándole directamente cinco lanzas filosas. Él se cubrió rápidamente con una esfera, pero una de ellas logró rozarle el hombro.

Una leve sonrisa siniestra se curva en los labios de él, que por medio de la esfera le lanza veinte dagas, más cinco espadas afiladas, de manera simultánea junto con diez látigos de punta afilada, todo eso antes de que ella cayera al suelo. Layne con mayor rapidez creó un muro de aire comprimido que detuvo los ataques. El mismo muro lo convirtió en una imponente daga. Se la envió con tal violencia que la arena se fue levantando al paso.

La daga logra penetrar la esfera destruyéndola por completo. Él sale impactado afuera de ella. Iba a caer al suelo, pero detuvo la caída con una leve ráfaga que lo reincorporo de imediato. Antes de que pudiera reaccionar, ella lo atrapo por la cintura con un látigo. Ella fue moviendo sus manos y sus pies como si estuviera jalando un enorme camión de carga con una soga. Lo fue apretando con fuerza. Él gruñe aguantando un grito ahogado. Crea cinco discos filosos, y los lanza al látigo cortándolo en el acto. Sin detenerse le envía los discos a ella mientras trata de recuperar algo de aliento. Ella no se inmuta, lanza una ráfaga bloqueando el ataque. Sin detenerse, extiende ambas manos a los lados creando dos ráfagas, que chocaron en los árboles. Las hojas de ellos comenzaron a caer, con esas mismas ráfagas rodeo las hojas. Cerró los puños comprimiendo el aire dentro de ella. Con esto las hojas se detuvieron como si fueran atacar. Ella junto ambas manos. Las dos ráfagas con las hojas dentro impactaron con violencia a donde él que apenas se estaba recuperando. No le dio tiempo para detener el ataque. Las hojas lo atacaron como cuchillas afiladas. Provocando varias cortaduras, algunas leves, pero otras muy profundas.

Él estaba envuelto en esas ráfagas infernales, las hojas iban y venían cortándolo sin detenerse y sin darle tiempo para esquivar o atacar. Todos estaban mirando calmados, ya conocían perfectamente la forma de atacar de Layne. Ella se fue acercando con calma donde él. Junta ambas manos cerrándolas en forma de puño. Las ráfagas se convinan con las hojas convirtiéndose en una serpiente que lo fue enroscando, apretándolo con fuerza.

––¡Aaahhh! ––un grito ahogado se escapa de sus labios. ––¿Cómo…rayos…eres tan buena? ––su voz se volvió casi inaudible sintiendo como el aire se escapaba de sus pulmones.

––Es sencillo, yo no controlo uno por encima de los demás…yo los controlo los cuatro en su máxima expresión. ––explica calmada quedando a centímetros de él, se cruza de brazos, una sonrisa cargada de arrogancia se muda en su rostro. Toca la serpiente como si fuera un lindo cachorrito. ––Tu mayor error fue pensar que yo era como los demás cuádruples…yo no solo me conecto con mi núcleo elemental a través del agua, lo hago con los demás elementos como si fueran mis dominantes…fue difícil al principio, no sentía mi núcleo como con el agua, pero me oblique a mi misma a sentirlo…y bien, el resultado fue mejor de lo que creí. ––sostiene su mirada, sin perder la expresión. ––El agua, la tierra, el fuego y el aire son mis elementos dominantes…me saludas a la Huesuda.

Antes de que él pudiera decir o hacer algos más, Layne con un simple gesto de su dedo, comenzó a extraer de él todo el oxígeno de su cuerpo. Colapso de inmediato, asfixiado por una presión invisible, murió sin siguiera gritar con los ojos y la boca abiertos. Ella mueve ligeramente una mano disipando la serpiente. Los diez cuerpos habían dejado de moverse.

––Ya la Huesuda decidió llevárselos. ––murmura para si misma. Sacude sus manos, y camina con calma hacía el grupo que la estaban esperando muy atentos a todo a su alrededor. ––¿Pueden encargarse del resto?

Uno de los agentes da un paso al frente con respeto: ––Sí señorita, nosotros nos encargaremos de esos cuerpos.

Ella asiente con calma. Dos de ellos envuelven los cuerpos en una esfera de aire, retirándolos del camino. Layne camina con aire juguetón a donde estaban Gina y Petra.

––Ya nos podemos ir. ––anuncia ella con una sonrisa traviesa. ––Mamá de seguro me matará cuando se entere de esto.

Gina suspira resignada con una leve sonrisa cómplice: ––Tienes toda la razón, jovencita…vámonos antes de que la diversión verdadera comience.

Ella ríe divertida. Petra le da un golpe en el hombro.

––No te rías pequeña mocosa, acabas de desobedecer a tu abuela. ––Petra la apunta con un dedo inquisidor reprochándola con la mirada. ––Tendré que verificar que tu núcleo no se haya visto comprometido ante esta locura tuya. ––le da una palmada en el brazo. ––¿No te dije que nada de entrenamientos ni combate por tres días?

––Pero abuela, hoy cumplimos esos días. ––intenta defenderse frotándose el brazo debido al golpe.

––¿Tienes mi alta médica? ––réplica con una ceja arqueada. Mueve una mano como en señal de ven. ––Haber, déjame verla.

Layne suspira bajando la mirada como una pequeña niña castigada.

––No, no me la has dado. ––murmura.

Petra asiente. Se abraza a su brazo con calma como si fuera lo más natural para ellas.

––Entonces vamos, tendré que revisarte en el Caimun antes de regresar a casa. ––comienza a caminar con ella. Una risa traviesa se escapa de sus labios. ––No me gustaría ver la cara de tu madre si te reviso delante de ella, pensará la peor.

Layne ríe divertida. Gina caminaba detrás de ella negando con diversión imaginándose aquella escena. Mientras el camino ya estaba limpio para seguir su rumbo. La Huesuda se marcho con calma con las once almas detrás de ella.

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Edria, Winex…

El atardecer comenzaba a anunciarse en el horizonte, donde la luz del día, antes brillante, se tornaba suave y dorada. El cielo, poco a poco, se encendía en tonos naranjas y rosados, como si alguien lo pintara con delicadeza. El calor cedía paso a una brisa tranquila y las sombras empezaban a estirarse, señalando sin prisa que el día llegaba a su fin y que la noche se acercaba con paso sereno. El mundo entero pareció entrar en una pausa solemne, como si quisiera que ese momento durará para siempre. Las personas caminaban con calma contemplando aquel cielo de una manera mística casi ancestral.

Brax caminaba en un lugar más apartado de personas. Sus pies se movían sin ganas. Mantenía la mirada abajo, como si se resistiera a observar el cielo. Sus ojos lo traicionaron al mirar al frente. Parpadea varias veces como si no se creyera lo que estaba viendo, pensó que era una broma del destino. Kianny estaba sentada en un banco de madera contemplado aquel atardecer. Él no pudo evitarlo, sus pies comenzaron a caminar por esa dirección. Una suave sonrisa adorna su rostro. Sin necesidad de pensarlo mucho, se pasa una mano por el cabello…este empieza a cambiar a un rojo carmesí intenso al igual que sus ojos. Se acerca hasta el banco, se queda de pie fijando su vista en el cielo.

––Es hermoso, no te parece. ––su voz salió suave casi melodiosa.

Ella dirige su vista a donde él. Queda atónita al observarlo. Él estaba igual que la primera vez en que lo vió. Abre ligeramente la boca algo impactada. Coloca una mano sobre su propia mejilla como si aún no se creyera que él estuviera con ella como en aquellos tiempos.

––Señor Brax. ––susurra con ternura, una sonrisa melancólica cruza su rostro…sus ojos naranjas brillan con intensidad.

Él se sienta al lado de ella sin perder la expresión: ––¿No habíamos acordado hace ciento dos años que no me llamarás así?

Ella ríe bajito sin dejar de mirarlo: ––Es que…esta escena me hizo acordarme de la primera vez en que nos conocimos…claro, no esta el mar…pero el cielo es el mismo, al igual que usted. ––se mira sus envejecidas manos llenas de arrugas y manchas. ––Aunque, yo tampoco soy la misma.

Él toma sus manos con delicadeza. Ella lo mira. Él le sostiene la mirada. Su expresión se intensifica a una llena de amor, como si los años no hubieran pasado para él, y estuviera viviendo exactamente ese mismo momento de tiempos atrás.

––Si es así como lo dices, entonces me podrías explicar, ¿Por qué esos ojos me siguen cautivando como la primera vez en que los ví? ––sus ojos brillan con intensidad. ––Y ¿Por qué te sigo amando después de todos estos años?

Ella abre los ojos sorprendida. Baja la mirada algo avergonzada. Un rubor empieza a invadir sus mejillas.

––Aún sabes como poner este arrugado rostro de esta manera. ––murmura con una suave sonrisa. ––Ni siguiera mi difunto esposo logró ponerme de esta forma. ––mira al cielo. ––No te mentire, si lo ame…pero, no de la manera en que te amaba a ti…todo fue muy difícil para mi madre y para mí cuando nos dejaste aquí. ––lo miró directo a los ojos sin apartar sus manos de la él. ––Logré encontrar un trabajo en el campo de la familia Laucher…eran unas amables personas…su hijo mayor era muy atento conmigo, pero sobretodo con mi madre. Siempre estaba muy pendiente de nosotras, incluso cuando se enteró que vivíamos en una cueva nos dejó su casa. Él me cortejaba, pero yo no podía aceptarlo…todo era muy reciente y nuevo para mí…mi madre me apoyo en todo, hasta que accedí aceptarlo en mi vida…pasaron diez años antes de casarnos. Luego tuve a mi primer hijo Braxul, que en paz descanse, era el padre de Richor, después a mi segunda hija Ferky, y mi pequeña bebé Theyra, es la madre de Anaylix y Zakaryx. Tengo una gran familia…y soy muy feliz por eso…pero, siempre deseaba que tú estuvieras a mi lado.

Él aparta ligeramente la cabeza a un lado. Una sonrisa melancólica se pinta en sus labios.

––Por cierto, ¿Qué haces aquí? –-pregunta ella confundida. ––¿No te habias ido a Tierra Sagrada para no volver más?

––¿Eh? ––parpadea varias veces confundido enfocando su vista en ella. Traga saliva con fuerza, no podía decirle, tenía que resistirse para no decirle la verdad. Sonríe levemente. ––Bueno…es que se me olvido un manuscrito importante, y pues…David me obligo a buscarlo, no estaba en Ressan cuando lo fui a buscar. Tal parece que se perdió. ––fue la mentira más dolorosa de su existencia.

Ella lo miró atentamente. Él nunca le había mentido para no poder creerle. Aún tenía una gran confianza ciega en él.

––Entonces, ¿Por qué estás con mi nieta y sus amigos?

––Conocí primero a Kael, estaba peleando con una pandilla, así que decidí ayudarlo. ––responde con calma. Baja la mirada con una suave sonrisa iluminando su rostro. ––Cuando conocí a Lyra, quedé impresionado por la parecida que es a ti a esa edad. ––levanta la mirada en dirección a ella sin perder la expresión. ––Sabía que no eras tú…no tiene tu escencia…aún así…deseaba por un momento creer que eras ella.

Ella le dedica la sonrisa que solo tenía para él…aquella sonrisa cargada de amor que solo le pertenecía a él.

––¿Sabes? Yo también deseaba que fueras tú quien me estuviera esperando ese día en el altar. ––coloca una mano sobre su mejilla con delicadeza. Algunas lágrimas empezaron a salir de su rostro. ––Quería que fueras tú el padre de mis hijos…que tuvieras a mi lado en el momento de mis partos tomándome la mano…que tuvieras conmigo cuidando de nuestros nietos. ––aprieta su mano, su voz ahogada por el llanto contenido. ––Podrías por lo menos estar a mi lado el día de mi partida de este mundo, por favor.

Él abre los ojos impactado. Las lágrimas amenazaron con salir. Aparta ligeramente su mirada de ella. Aprieta sus labios.

Suspira agotado: ––Estoy cansado de ver morir a las personas que son importantes en mi vida. ––la observa con dulzura. ––Tú serás la última muerte que presencien mis ojos. ––acaricia suavemente su mano. ––Solo espero que la Huesuda se tome su tiempo contigo…aún no estoy listo para dejarte ir.

––Algún momento tendrá que pasar. ––sonrie con suavidad. ––He visto muchas muertes a lo largo de mi vida…enterré a mi esposo…y hace seis años a mi hijo y a mi nuera…estoy lista para partir de este mundo…y si es en este mismo momento a tu lado mejor.

Él ríe por lo bajo, unas cuantas lágrimas se atrevieron a salir sin permiso.

––Por cierto, ¿Puedes controlar los elementos de la naturaleza? ––pregunta, sin perder su expresión suave.

––Descubrí que podía hacerlo hace veinte años. ––responde. ––Estaba con Zakaryx y Anaylix en el bosque, les estaba enseñando acerca de los elementos y de cómo respetarlos…en ese momento sentí como la tierra me llamaba. ––se mira la mano. ––No había sentido esa paz en años…se me había olvidado como era sentirlos…pude controlarlo como antes, incluso con los demás…le pedí a mis nietos que guardaran el secreto…no quería imaginar lo que podría llegar hacerme ese demente de mi yerno…solamente nosotros tres sabemos de esto…pero, no entiendo por qué.

––Es la escencia del núcleo elemental que se fue formando por los años. ––explica sin perder la expresión. ––Cuando David se llevó los núcleos del mundo no se pudo llevar su escencia…este se fue desarrollando a través de los años. Primero eran elementales ordinarios, luego los núcleos se fueron desarrollando más, y por eso hablamos de los niveles, de los duales y de los cuádruples. Tomaste una buena decisión de mantenerlo en secreto.

Ella asiente con calma sin dejar de verlo por un solo momento.

––¿Podemos quedarnos un momento más así? ––fue casi una suplica.

––Todo el tiempo que necesites. ––concede suavizando más su expresión. Aprieta un poco más su mano.

Kianny coloca su otra mano sobre la de él, observa el hermoso paisaje que el cielo les estaba ofreciendo en ese mismo instante.

––Aunque tuvieras una apariencia diferente supe de inmediato que eras tú. ––lo observa con una ligera sonrisa pícara. ––Tus ojos me acordaron a las hojas verdes de los árboles en primavera, y tu cabello, al azul del mar cuando esta oscureciendo…lo hiciste por mi, ¿cierto? Además, tu elemento dominante es el fuego, pero mi nieta me dijo que eras de tierra…has estado pensando en mí todos estos años.

Él sonrie con timidez, bajando ligeramente la mirada con vergüenza. Los ojos de ella brillaron al verlo así. Él la mira, sintiendo la misma calidez en aquella mirada que tanto lo había cautivado. Ambos se sostienen la mirada por un largo momento que pareció ser eterno…como si con solo mirarse se estuvieran diciendo tantas cosas, las cuales eran mejor dichas a través de los ojos que con simple palabras, debido a que no encontrarían las adecuadas.

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El sol se estaba ocultando lentamente, como si deseara no irse jamás del cielo. Todo era pacifico, como si aquel cielo hubiera decididó descansar en aquel lugar. Pero no todo era tranquilo dentro de la casa de Lyra. Ella estaba inquieta, no podía apartar su vista por el camino hacía el sótano. Se sentaba y al mismo tiempo se levanta de la silla. Quería ir a ver a su padre para quitarse aquella duda, pero la cruel realidad la destruía por dentro, temiendo por lo que se pudiera encontrar en el laboratorio. Sus dedos temblaban casi al doler. Juliet se mantuvo a su lado tratando de calmarla. David por su parte no se había movido de ahí, ni siguiera para ir a beber el té con Anaylix. Estaba sentado en el sofá, con las manos detrás de la cabeza, completamente cómodo…o eso era lo que quería aparentar. Su cuerpo estaba tenso, sintiendo la tristeza que pronto ella tendría.

––Esa niña tiene miedo en confirmar lo que ya su corazón y su alma le gritaron. ––piensa David mirándola de reojo. ––No se ha movido de aquí desde el almuerzo…bueno, ninguna de las tres ha querido bajar a ese lugar para verlo…no quieren admitir lo innegable. ––suspira cerrando los ojos. ––Tendré que hacer algo o el pobre hombre terminará pudriéndose en ese lugar…y ese mocoso de Kael no esta cuando más lo necesito…se llevó consigo al bosque al niño mimado para tratar de animarlo un poco…y ese idiota de Brax de seguro debe de estar recordando buenos tiempos con la abuela. ––se levanta del sofá golpeándolo levemente con las palmas. ––Vaya, tengo que hacerme cargo de esto.

Se rasca la nuca fingiendo estar agotado. Se acerca a ellas dos con calma. Ambas lo miran confundidas.

––Hey, me gustaría ver ese laboratorio. ––se pone las manos dentro del bolsillo.

––¿Eh? ¿Por qué? ––pregunta Lyra confundida.

Se encoge de hombros con indiferencia: ––Me gustan esas cosas científicas. Los viejos de Kiria me amaban tanto que siempre me dejan ir a sus laboratorios. Incluso, he podido ver de primera mano como hacen sus inventos…quiero ver que tan asombroso puede ser el laboratorio de un doctor.

––No lo sé. ––duda por un momento. Miro por aquel lugar, era la excusa perfecta para poder comprobar que su padre estaba bien. ––A él no le gusta que lo molesten.

––No haré nada malo, seré un buen niño. ––le da un leve golpe en el brazo. ––Vamos, así podrás ver a tu papi…solo miraré un poco y me iré…será como que nunca estuve ahí. ––mira a Juliet. ––¿Qué dices, mami? ¿podemos ir a ver el laboratorio?

Juliet lo mira sin lograr a entender bien lo que estaba tratando de hacer. Un ligero punzón pincha su pecho. Aprieta ligeramente su labio inferior, entendiendo al fin aquel presentimiento. Acaricia con suavidad la cabeza de su hija brindándole una tierna sonrisa, mientras evitaba que las lágrimas se escaparan de sus ojos.

––Vamos a verlo. ––toma su mano con delicadeza. Se pone de pie.

Lyra duda por un instante. Asiente levemente con la cabeza abajo. Se incorpora con lentitud. Ambas empiezan a caminar tomadas de las manos, seguidas desde atrás por David. Suspira pasándose la mano por el cabello.

Al llegar a las escaleras del sótano las piernas de Lyra se vuelve tan pesadas como un plomo. Su corazón empezó a latir violentamente como si quisiera salirse de su pecho. Se coloca una mano justo en ese lugar. Juliet lo notó de inmediato. La abrazo alrededor de sus hombros con un brazo. Colocó una mano sobre su mejilla para que ella la mirará. Una suave sonrisa brilla en su rostro para calmarla. Lyra suspira. Empiezan a bajar las escaleras con parsimonia. David detrás de ellas estaba tranquilo, aunque una leve punzada de tristeza lo invadía por dentro.

Los tres quedan frente a la puerta. Lyra temblaba. El miedo empezó apoderarse de su cuerpo. Un intenso ardor comenzó a dolerle en los ojos. Sintió como su garganta se estaba cerrando. La presión que sintió en el aire no la estaba permitiendo respirar bien. Su madre mantenía con firmeza su brazo en sus hombros. Pone una mano en el pomo haciéndolo girar lentamente sintiendo un llanto ahogado en su garganta. Abre la puerta. Los ojos de Lyra se fija de inmediato en la figura estática de su padre. No estaba encorvado escribiendo en su cuaderno, parecía como si estuviera durmiendo. Ella se acerca junto con Juliet. David las siguió de cerca. Observaba de reojo todo el lugar. Fijo sus ojos en la espalda del hombre que hace unas horas había visto su alma despidiéndose de su familia.

Lyra se acerca a su padre. Con miedo coloca una mano en su hombro.

––¿Papá? ––llamó. Su voz era ronca por el llanto contenido. Sus ojos empezaron a humedecerse. Él no respondió. Ella lo agitó levemente. ––¿Papá? ¿Estás bien? Respóndeme, por favor.

No hubo respuesta de su parte, ni un solo movimiento. El miedo comenzó a invadirla por completo. Sus ojos se pusieron en blanco sintiendo como su alma se escapaba de su cuerpo. Juliet se coloca del otro lado de él. Lo sacude del hombro varias veces sin recibir alguna respuesta. Lo gira tomándolo de ambos hombros. Intenta sacudirlo.

––¿Richor? ¿Richor que te ocurre? ––pregunta evitando que su voz sonara alarmada para no preocupar a su hija. Pero no hubo respuesta de su parte. Su cabeza se mantuvo abajo, inmóvil. ––Despierta, Richor.

––Mamá… ––su voz apenas era audible por el llanto que se estaba produciendo en su voz, se tapa la boca con ambas manos. Las lágrimas empezaron a salir. Su corazón reaccionó más rápido que su mente, afligiéndola por dentro. Sintió como un camión repleto de hielo le fue lanzado en ese preciso instante.

Juliet no dice nada, tratando desesperadamente por despertarlo, pero él no reaccionaba. David se acerca con calma tratando de ser la voz de la razón de ese momento. Toma una mano del hombre tomando su pulso.

Suspira: ––Lo siento…se ha ido.

Juliet abre los ojos impactada. Sin poder creérselo coloca una mano sobre su mejilla. Levanta ligeramente su cabeza. Lo observa mejor, su rostro lució una palidez extrema, algunas manchas moradas estaban acentuadas en su cuello. Cierra los ojos con pesar. Las lágrimas silenciosas empiezan a salir. Abre los ojos levemente enfocándolos en su hija.

Lyra estaba completamente hecha de piedra. Una estatua. Dejó de respirar en ese mismo momento. Todo su cuerpo perdió el color. Estaba igual de palida que su padre. Su corazón dejó de latir. De su boca no salió ni una sola palabra. Ni un solo sonido. Ni suspiro. Todo se volvió negro para ella. Su cuerpo se apago por completo. La gravedad lo reclamó como si la misma alma de ella lo hubiera entregado. Los ojos de Lyra se cerraron al mismo tiempo en que su cuerpo caía hacía un lado. David reaccionó de inmediato antes de que el cuerpo cayera de llenó al frío suelo de ese lugar que ya parecía una morgue. La sostuvo con fuerza con sus manos. Juliet se acercó con el rostro hecho un mar de lágrimas. Sus manos temblorosas comenzaron a palmar sus mejillas buscando alguna reacción de su parte. Pero ella no respondía, su respiración estaba levemente ausente.

––Lyra…Lyra, cariño…por favor despierta. ––Juliet intentó despertarla desesperadamente, su corazón latía con fuerza temiendo lo peor. ––Mi amor, por favor, abre los ojos…

––Tranquila, estará bien. ––David intenta calmarla. Disimuladamente crea una leve burbuja de agua y la pasa sobre su espalda de manera giratoria. ––Trata de hablarle con voz suave…trata de calmarla…esta en un estado de shock emocional…es normal…la noticia fue demasiado fuerte para procesarla. No la sacudas, o podrá empeorar…dale tiempo.

Juliet acaricia con suavidad sus mejillas. Las lágrimas se desbordan de sus ojos. Evita por completo el llanto, provocando un fuerte temblor en su cuerpo. David la observa con atención. Deja la burbuja estática en la espalda de Lyra, para poder sostener mejor su cuerpo. Con su otra mano atrae hacía él a Juliet, abrazándola para poder confortarla. Ella no pone resistencia. Se aferra con una mano a la camisa de él sujetándola con fuerza, mientras aprieta sus labios. El color de su rostro cambio a rojo. David se mantuvo tranquilo siendo el ancla de ellas dos en ese momento. Sostuvo mejor a Lyra como si la estuviera abrazando. Mientras el cuerpo del padre seguía inmóvil sobre la silla.

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Ryner estaba sentado alrededor del lago jugando con una rama con la ardilla que había estado con Kael en la mañana. Kael estaba dentro, tenía ambas manos en posición como si estuviera sosteniendo una espada. Enfoca toda su atención en sus manos. Su ceño estaba fruncido. Se notaba a simple vista que estaba muy concentrado. Unas leves burbujas empezaron a brotar entre sus manos. Formando el diseño de una espada. Kael frunce más su ceño.

––Puedo hacerlo…puedo hacerlo. ––pensó para si mismo, mientras mantenía la concentracción en sus manos, una leve sonrisa se cruza en sus labios. ––Así que era la mocosa arrogante…no tenemos ninguna similitud en nuestras energías…además, ella es un cuádruple, y según mi tio, mi hermana tendría que ser solo una elemental de agua…pero, ella es mi hermana, todo dentro de mi me lo gritó en ese mismo momento…quizás, mis padres la adoptaron cuando solo era una bebé…es normal, muchos niños sufren las perdidas de sus padres a manos de las pandillas. ––se sacude levemente como si tratará de negar sus pensamientos. ––No importa, ella es mi hermana…además, ella dejó en claro que esa primera vida la había sepultado y que solo le importaba está…la entiendo y la respeto, soy muy feliz por ella. ––una amplia sonrisa cargada de orgullo invade su rostro. ––Te convertiste en una persona increiblemente fuerte y muy respetada, Layne Virell.

Las burbujas comienzan a volverse más lisa. Una densa espada de agua se fue formando desde cero entre sus manos. Una amplia sonrisa radiante ilumina su rostro.

Ryner lo observa asombrado con una leve sonrisa orgullosa. Kael levantó al aire su espada como si la hubiera sacado de una piedra.

––¡Lo logré! ––grita efurico lanzando un largo salto como un pequeño niño con un nuevo juguete nuevo. ––¡Lo logré! ¿Viste eso Ryner? ¡Al fin pude lograrlo!

––Lo estás haciendo estupendo amigo. ––lo felicita aplaudiendo levemente. ––Cuando la logres hacer sin mucho esfuerzo pasarás a nivel intermedio.

––Esta noche no pararé. ––su voz estaba muy animada, no cabia más felicidad en su pecho. ––Voy a seguir hasta que mis piernas me griten por descanso…esto es fabuloso…solo la pude hacer una vez cuando me enfrente a David, pero me desmaye. Y desde ese entonces no la he vuelto hacer…Zakaryx es increíble. Es un gran maestro, muero por enseñarle.

La pequeña ardilla corre hacía él, trepándose hasta colocarse sobre su hombro. Kael la acaricia con ternura con un solo dedo.

––Te cogió cariño. ––Ryner se levanta. Se limpia las rodillas con las palmas. ––¿Te la quedarás?

––No lo sé. ––duda por un segundo sin perder la sonrisa. ––Siempre quise tener una mascota…veía a los otros niños con perros y gatos, y era muy divertido. ––mira a la ardilla. ––¿Qué dices amigo? ¿me quieres adoptar como dueño?

La ardilla como si entendiera sus palabras asiente colocando una patica en su mejilla.

––¡Genial! Te llamarás Wytharo… ¿te gusta?

La ardilla asiente feliz. Ryner le lanza una nuez. Kael la tomó al vuelo con una sola mano. Se la entrega a Wytharo. La toma feliz mientras la come. Kael sonrie divertido.

––Estás muy feliz, viejo. ––Ryner se acerca más con las manos dentro de los bolsillos. ––Te ves diferente.

Él lo mira con los ojos levemente abiertos: ––Bueno, es que mi titiritero soltó un poco mis hilos…me siento un títere libre…aunque no me puedo mover mucho…pero, estoy feliz. ––sale del lago aún sosteniendo la espada y Wytharo en el hombro que parecía muy a gusto sobre él. ––Y tú te ves un poco mejor.

Ryner suspira, baja la mirada. Golpea una piedra con la punta del pie: ––Ella tiene toda la razón…no me sorprendio que fuera tan cruel conmigo…ella es así de fría, solo es tierna si se trata de su madre o Kara, pero por lo regular es indiferente y burlona. ––se encoge de hombros. ––Me dolio el sentirme un maldito inútil que puso en riesgo a su familia y a la de los demás…soy un maldito idiota. No sé como darle la cara a mi familia después de esto. Además, perdí cualquier oportunidad que tenía con ella. ––suspiro. Se rasco la nuca, incómodo. ––Con que así se siente cuando te rechaza tu primer amor…aunque sabía que no iba a poder derrumbar aquel muro gélido de su corazón.

Kael le da varias palmadas en la espalda, en señal de apoyo: ––Tranquilo viejo, hay muchas chicas lindas en este podrido mundo. Quizás tu amada esta muy cerca de ti sin que te des cuenta…además, aún eres muy joven para ponerte triste por cosas como el amor.

––Tú estas muy feliz de que ella me mandará a volar. ––susurra, con la mirada abajo como un perrito herido.

––Algo así. ––ríe muy animado.

Unos pasos se van acercando a ellos. Ambos dirigen su mirada. La figura de David aparece entre los árboles.

––¡Hey, viejo! ¡Mira esto! ––anuncia Kael emocionado agitando su espada.

El rostro de David no mostraba alguna emoción de felicidad. Ryner lo mira preocupado, notando una ligera tristeza en él.

––Capitán, ¿Qué ocurre?

David suspira: ––El padre de Lyra ha fallecido.

Kael y Ryner abren los ojos como platos. Sus cuerpos se paralizan de inmediato. Un mortal frío gélido se movió dentro de ellos. Wytharo miraba a Kael preocupado colocando su patica en su mejilla. Pero, ni Kael ni Ryner se movieron.

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La mañana llegó como un lamento silencioso, arrastrándose entre las paredes con una luz pálida, casi enferma, que parecía pedir perdón por existir. El cielo, cubierto de un gris opaco, pesaba sobre el pecho como una losa, y el aire se sentía denso, cargado de una tristeza que no necesitaba palabras. Cada rincón guardaba su ausencia, cada latido dolía como un recordatorio cruel de que el mundo seguía girando sin esa persona. Nadie lloraba en voz alta; el dolor era más profundo, más íntimo…se quedaba atorado en la garganta, quemando, ahogando, como si incluso el llanto se negara a salir por respeto a lo irreparable. Y en ese amanecer marchito, la vida no comenzaba…simplemente continuaba, obligando a respirar cuando lo único que se quería era detener el tiempo y no soltar jamás lo que ya se había ido.

El cementerio intensificaba con mayor crueldad esas emociones. Indicando que era verdad lo que estaba pasando en ese mismo momento. Cientos de personas de Edria decidieron acompañar a la familia del doctor en ese tiempo de dolor. El silencio era absoluto, solo roto por las respiraciones de las personas, y algunos sollozos de los familiares más cercanos. Lyra estaba de rodilla enfrente de la tumba fría de su padre. Mantenía la cabeza abajo. Apretaba con fuerza su vestido luctuoso. Estaba destrozada, su cuerpo se encontraba presente en ese lugar, pero no su mente…ella seguía en el laboratorio obervando la silla ahora vacía con el almuerzo que nunca fue tocado. Sus ojos estaban rojos de tanto llorar la noche anterior cuando se despertó del shock. Tenía los dientes apretados conteniendo el llanto. No podía llorar, su garganta se lo estaba impidiendo. Juliet se mantuvo a su lado todo el tiempo, estaba de rodillas abrazándola con fuerza, se mantenía fuerte para ella.

Kael, Brax y Ryner se encontraban de pie detrás de ellas, con las miradas abajo y las manos entrelazadas al frente. Se notaba a simple vista la tristeza de los tres por su amiga. Lyhon junto con Anaylix y Zakaryx se mantuvieron de pie al lado de ellas. Lyhon apretaba con fuerza sus puños, sintiéndose incapaz de poder hacer algo por ella. Anaylix mantenía una mano firme sobre su hombro, la tristeza la estaba consumiendo en ese momento, al igual que al resto de la familia. Kianny destrozada hasta el alma, estaba siendo sostenida de los brazos con delicadeza de parte de sus dos hijas, que trataban a duras penas de consolar a su madre.

Daymond y David se mantuvieron apartados de la escena, respetando el momento. David lo miró de reojo.

––Supongo que debes de estar contento por la muerte del doctor, ¿o me equivoco? ––indica en un tono que sea solo audible para los dos.

––No te mentire, estoy muy triste por ella…no es fácil para alguien tan joven perder alguno de sus padres. ––su tono era frío pero cargado de seguridad, mientras veía la espalda encorvada de Lyra. ––Puedes pensar que soy un monstruo sin sentimientos, pero me alegra bastante la muerte de ese desgraciado…quería hacerlo hace mucho tiempo con mis propias manos…ese idiota, provocó la muerte de mi esposa…nadie sabía, a parte de Karmelia, que Yalis era un cuádruple y muchos menos nuestro bebé…le suplique a ella ese día que no se dejará revisar por él…pero ella tenía miedo de que a nuestro bebé le pasará algo…según Karmelia, el bebé tenía el cordon umbilical enroscado en el cuello, que el parto iba hacer difícil…se asustó…Karmelia estaba visitando a su familia en Norvhal, cuando eso sucedió…ese maldito fue a decirle a ese infeliz del Gran Concejal, y ellos se atrevieron a pedrearla…yo intenté como pude ayudarla…pero, Richor controló mi sangre, inmovilizándome por completo, mientras veía como esos malditos demonios asesinaban a mi esposa…lo odie con toda mi alma…tuve que controlarme para no saltar de felicidad cuando me dijiste que se murió, y ahora mismo también me estoy conteniendo para no reirme en su tumba. Ese maldito demonio se atrevió hacerle lo mismo a Kara…Karmelia fue su maestra, le enseñó todo lo que sabía, y así le pago…ójala se pudra en el infierno…y si no es así, me gustaría que la Huesuda me llevará ahora mismo para hacerlo sufrir por la eternidad.

––¿Y el bebé?

––Murió en ese mismo momento. ––mintió.

David suspira cruzándose de brazos. Baja la mirada levemente: ––Ese hombre se llevó consigo muchos pecados. Pero, en este mundo ninguno estamos exentos de ellos…todos matamos, asesinamos, mentimos, traicionamos…no somos limpios. Hemos mandado con la Huesuda a cientos de familias, por este sistema.

––¿Incluido una deidad como tú? ––lo miro de reojo.

––Yo cargo el pecado del mundo. ––observo el cielo. ––Por mi culpa esta este sistema…y aún no soy capaz de quitarle la vida a ese pequeño granuja…después de llevar las copas de regreso a Tierra Sagrada, Capricornio podría apagar su luz llevándome consigo.

––¿Eh? ––estaba confundido. ––¿A que te refieres?

––Venaris es mi responsabilidad. ––explica mirándose la mano. ––Tengo que rendir cuentas por sus actos delante del Alto Mando…moriré en ese momento, al igual que ese mocoso de Brax…sinceramente no sé que espera mi mandamás para apagar el brillo de Sagitario. ––se encoge de hombros. ––Supongo que algo se trae entre manos…el destino del mundo esta escrito desde que lo creó…nada se sale de sus manos…ahora entender el por qué lo hace es más difícil de asimilarlo o comprenderlo.

––¿Morirás? ––pregunta casi sin poder creérselo.

––Es el ciclo de la vida, mocoso. ––coloca sus manos dentros de los bolsillos. ––Algún día tendrá que pasar…ya sea tarde o temprano, pero pasara…y no podemos evitarlo, ya estoy listo para ese día. ––clava sus ojos en él. ––Y estoy completamente arrepentido desde el momento en que toque mi copa para llamar a la abuela…los humanos pueden fallar incontables veces, pero esta en su naturaleza…quizás si nosotros nunca hubiéramos venido a intervenir con ustedes nada de esto hubiera sucedido…me refiero a este sistema y todas las vidas que se ha llevado al más allá…tantas vidas inocentes como culpables…ah…que injusta es la vida en ciertos casos.

Daymond lo observa por un momento. Luego fija su atención en la escena de la tumba donde el Gran Concejal empezó a predicar.

––Queridos hermanos míos. ––empezó a decir el Concejal sosteniendo entre su brazo el enorme libro que era como una biblia para ellos. ––Hoy nos encontramos en la lamentable despedida de un gran hombre…un gran padre…un gran esposo…un gran hijo…un gran nieto…y un gran amigo…nuestro querido hermano Richor Laucher se nos adelanto para descansar en el regazo de nuestra madre Sakura…ella se hará cargo de cuidarlo, hasta que regrese por nosotros…y hacía juntos estaremos con nuestros queridos familiares que decidieron partir primero…esto no es un adiós…es un hasta luego…disfrutemos lo que vivimos a su lado, tanto los malos recuerdos como los buenos, porque todos ellos lo pasamos a su lado…ya sea una pelea o una discusión, como un último abrazo…o una última palabra…

Lyra aferró sus manos en la tierra. Se inclinó un poco al frente con la cabeza abajo. Pensaba que no iba haber más lágrimas…pero, estas comenzaron a salir en silencio. Su mente la traiciono en ese momento de vulnerabilidad, y empezó a mostrarles cada uno de los recuerdos que tuvo con su padre…desde antes de que él se encerrará en si mismo en aquel laboratorio, donde antes siempre tenía tiempo para ella…como él la guiaba a controlar mejor su elemento, como le enseñaba lo más básico de la medicina…cuando la llevaba a las ferias…el momento en que comenzó a ignorarla…esa noche en que le grito cuando regresó a casa…cuando fue a llevarle el almuerzo…cuando sintió su presencia…y el último te amo.

Las lágrimas empezaron a salir con mayor fuerza. Ella apretó la tierra como si quisiera fundirse en ella. Su cuerpo empezó a temblar. Juliet la abrazo sin ejercer fuerza, solo brindándole apoyo y protección. Lyra agarró el brazo de su madre con una mano. Y como si su garganta hubiera decidido abrirse en ese momento…lloró…lloró con fuerza, remordimiento, arrepentimiento…de un dolor tan profundo que la estaba destruyendo por dentro como si la estuviera levantando lentamente su piel a sangre fría.

¡AAAAAAAHHHHHHGGGG! Fue un grito tan desgarrador que provocó que muchos de los presentes llorarán con ella. Kianny cayó de rodillas sin encontrar algún tipo de consuelo, sus hijas lloraban con ella, aferrándose a ella en un doble abrazo. Lyhon apretó con tanta fuerza sus pueños que algunas gotas de sangre empezaron a salir, lloraba por lo bajo sufriendo por ella. Anaylix que lloraba en silencio lo abrazo. Él no puso resistencia, dejándose rodear por aquellos brazos. Zakaryx se arrodillo detrás de Juliet y Lyra, y las abrazo a ambas, tratando de ser aquel soporte en el cual ambas se aferrarán en ese momento.

Ryner y Brax permanecían en silencio absoluto, al igual que Kael. Wytharo se mantuvo en su hombro sintiendo aquel sentimiento en su nuevo dueño. El cielo decidió acompañar a los presentes vistiéndose también de luto…oscureció repentinamente, y empezó a llorar. La lluvia caía ligeramente respetando aquel momento. Las lágrimas empezaron a salir con mayor fuerza de Lyra mientras se mezclaba con la lluvia.

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En la pasividad del mar de aquella mañana, un barco cruzaba el agua con una calma inquietante. Había alrededor de veinte personas dentro, observando con atención el muelle de Xeyckor, que poco a poco se iba viendo. Luyno estaba en la proa con los brazos cruzados, y el ceño fruncido, no perdía al detalle ningún movimiento fuera del lugar por los alrededores, evitando cualquier tipo de emboscada. A su lado, uno de los suyos miraba a través de unos binoculares.

––Señor, ya casi estamos llegando. ––anuncia con calma. ––¿Cuáles son sus ordenes, jefe? ¿Atacamos de inmediato? O ¿Simplemente vamos hablar?

––Vamos a tener una charla agradable con Anaylix y el Gran Concejal Laoxius. ––indica sin ningún tipo de expresión en la voz. ––Si las cosas no salen como esperamos, yo me haré cargo de Anaylix y Zakaryx…ella es muy peligrosa cuando invaden sus dominios y él se vuelve salvaje cuando atacan a su hermana. ––lo mira. ––Tú te encargarás de Lyhon, ese niño es muy problemático, no duda en matar…el resto se encargará de todos los que vengan.

––De acuerdo, jefe. ––asiente bajando los binoculares. ––Solo espero que nuestra copa este en ese lugar… ¿Qué haremos si no la tienen?

––Pondremos todo Elandar de cabeza…hasta encontrarla…y al mismo tiempo buscaremos las demás copas. ––su voz era segura sin ningún tipo de titubeo ni duda.

Mantuvo su mirada firme al frente, donde poco a poco se podía ver con mayor claridad el muelle.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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