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Born Of An End - Capítulo 7

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  3. Capítulo 7 - 7 Capitulo 7 Encontrando a Emma
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7: Capitulo 7: Encontrando a Emma 7: Capitulo 7: Encontrando a Emma Corri por varios minutos, pisando gusanos, lodo y piedras, hasta que finalmente llegué al Sector B.

Pase por varias tiendas de campaña hasta llegar a la tienda de ella, acerque con velocidad a la tienda de campaña de Emma para comprobar que estuviera escondida o encontrar alguna pista que me ayude a encontrarla.

Al llegar a las puertas de tela, se podía ver a simple vista un charco lleno sangre proveniente de la tienda de Emma.

La piel se me erizo, los ojos se me abrieron como platos y enseguida me imaginé lo peor, varios escenarios se me vinieron a la cabeza y cada uno de ellos terminaba de una forma atroz, apartando esos pensamientos me decidí por entrar.

Entre en la tienda de campaña, lo primera que me fijé fue en el peluche de paja que le regale hace un año, encima de una mesa de madera, al lado de este mismo se podía ver una cama de paja.

La paja de color trigo se mezclaba con sangre de alguien por encima, resaltando más la sangre que la paja misma, encima de la cama había una persona acostada tirada en ella.

Me acerque lentamente a la persona, mientras que mis pasos se hacían pesados con cada uno que daba.

Al mirar el cadáver me fijé que era una mujer, dónde sus órganos se les salían por el corte que le hicieron en el abdomen, al verla, finalmente confirme que no era Emma, sentí un gran alivio pero ese alivio se fue rápidamente ya que las ganas de vomitar regresaron una vez más.

– Seguro lo hicieron los guardias, Emma no está aquí, necesito pistas Al confirmar mis dudas salí de la tienda asqueado por el escenario, poniéndome una mano en la cara para tapar mi nariz y boca.

Mire a mi alrededor buscando pistas que me guiarán a Emma, pero lo único que podía ver era más fuego y escombros de las rocas explotadas.

– ¡Maldita sea!

Debe aver algo que se me pasando entre manos Al fondo a mi izquierda, escuché como soldados se acercaban a mi posición y no me quedó de otra que esconderme dentro la de tienda de Emma que tenía detrás.

– ¡MATENLOS!

¡MATENLOS A TODOS!

Vi por una pequeña apertura en la tela desgarrada de la tienda, como un soldado encima de un caballo aparentemente un ‘General’, gritaba sin parar esas palabras, a su vez ví como un soldado más bajito que el promedio y con una armadura simple, se acercaba al general y logré escuchar lo que le dijo: – Pero señor, si los matamos a todos no podremos diferenciar quien es esclavo y quién es rebelde.

Y si eso pasa perderemos bastante mano de obra Vi como el general encima del caballo miraba por encima del hombro al soldado bajito.

– ¿Y cuál es el problema?

Al fin y al cabo son escorias sin historia o vida ¡Puedo mandar a conseguir miles de ellos!

Y asi no me arriesgamo de que maten a nuestros soldados El general comenzó a gritar una vez más.

– ¡¿ME ESCUCHARON?!

¡NO LO VOLVERE A REPETIR!

¡MATENLOS A TODOS, COMIENZEN REVISANDO CADA TIENDA DE CAMPAÑA DE CADA SECTOR DEL ‘A’ A LA ‘H’ EN ESTÁ MALDITA CUEVA!

¡¿ENTENDIDO SOLDADOS?!

Los soldados se quedaron atónitos por las órdenes de su general, pero todos asintieron y al unísono gritaron: – ¡SI SENOR!

Acto seguido los soldados comenzaron a repartirse cada uno, una tienda de campaña distinta para revisar, y eso no ponía en excepción en la que estaba escondido.

Rápidamente me giré y sin tiempo me sumergí en la paja ensangrentada en dónde estaba la mujer sin entrañas.

Me acomode lo mejor que pude para que no vieran mi cuerpo, escuché las telas moviéndose y con eso supe alguien entro.

Esperé algunos minutos para que el soldado terminara y se fuera, pero se dirigió a la cama de paja en dónde estaba escondido, inmediatamente contuve la respiración para que ninguna paja se moviera de forma extraña.

Gotas de sudor recorrian mi cara nerviosa, poco a poco me estaba quedando sin aire, así que curve las cejas y apreté los dientes con fuerza.

El soldado vio a la mujer sin entrañas superficialmente y acto seguido escuché como se alejaba poco a poco.

Al escuchar como se movían las cortinas de la tienda de campaña, di una gran bocanada de aire, y por fin pude respirar más calmado, pero mi calma se detuvo al escuchar al general gritar nuevamente.

– ¡BIEN!

¡AHORA QUEMEN TODAS LAS TIENDAS QUE QUEDAN!

¡SI HAY ALGUIEN BIEN ESCONDIDO, NO TARDARÁ MUCHO EN SALIR!

¡ASI QUE PREPAREN SUS ARMAS MIS SOLDADOS!

– ¡SI SEÑOR!

– gritaron los soldados nuevamente al unísono.

Sali de la cama de paja ensangrentada, manchandome un poco la ropa con la sangre de la mujer, y me aproxime a la ranura que dejaba la tela desgarrada.

Vi como los soldados sacaban antorchas de las mochilas que colgaban de los caballos, los latidos de mi corazón nuevamente comenzaron a latir frenéticos.

“¡MIERDA MIERDA!

Primera fue el Piedrarriza Fluctual ¡¿Y ahora esto?!” Seguí observando, los soldados comenzaron a prender las antorchas gracias a un pedernal gastado.

Poco a poco me hundía en un mar de desesperación, rechine los dientes con impotencia y apreté los puños con tanta fuerza que me dolían los huesos de la mano.

Los soldados finalmente prendieron todas las antorchas y las tiraron a las tiendas de campaña en orden.

El fuego se alzaba cada vez más, con los gritos de dolor que provenían de dentro de algunas tiendas de campaña incinerandose.

“¡MALDITA SEA!

No sé que hacer ¿Me entrego?

¡No!.

Si lo hago seguro me matarán en el acto.” Golpee mi cabeza repetidamente con las palmas de mi mano.

“¡Maldita sea Neil!

¡Piensa, PIEnsa!

¡PIENSA!” Comencé a dar bocanadas de aire cada vez más largas, tratándome de calmar.

“Tu puedes, relajate solo…

Respira hondo, sabes que no puedes pensar bien, si estas nervioso” Di un último gran suspiro y acomode mi pulgar en mi labio inferior.

“Si queman todas las tiendas, eso hará una gran llamarada, lo que me atrapará tarde o temprano, lo único que me queda ahora mismo es correr.

Salir rápidamente de la tienda de Emma y rezar que no me alcancen.

No parece que usen algún tipo de poder mágico, lo cual significa que son normales como yo, el único problema es si me encuentro alguna Bestia de Rango” comencé a reírme nervioso mientras con mi muñeca limpiaba el sudor que recorría mi cachete.

“Maldita sea, estoy apostando todo a la suerte, pero no tengo de otra ¡Necesito sobrevivir!” Volví a apretar mis dientes con fuerza.

Al notar mi frustración, volví a calmarme, baje mi pulgar de mi labio inferior y con eso, me prepare para correr en el momento exacto.

Un guardia se paró justo delante de la tienda de Emma, pude ver a través de la tela sucia, una antorcha prendida, que alumbraba de forma amenazante.

La luz naranja de la antorcha bañaba al soldado que la sujetaba, mostrando su silueta corpulenta.

Mi cara no paraba de sudar no sé si era por los nervios o por el calor abrasador que hacía y acto seguido, comencé a contar.

– Tres.

Dos.

Uno.

¡AHOR…!

De repente escuché a los soldados gritar.

– ¡CUIDADO¡ ¡UNA REBELDE SE APROXIMA VOLANDO!

El soldado que tenía la antorcha de mi posible muerte, la dejo caer al suelo rocoso y se alejo corriendo con desesperación.

Afuera de la tienda se escuchaban varios gritos de los soldados y un sonido veloz y fino se sobre ponía de ellos.

Vi como detrás de las telas desgarradas y sucias, varias luces de colores resplandecían intensamente, los brillos se movían, se mezclaban, se formaban y luego se apagaban tenuemente.

Ese espectáculo de luces me dejó hipnotizado, nunca ví algo tan fabuloso e instintivamente murmuré: – que…

lindo…

Los gritos pararon y con eso los colores resplandecientes.

Escuché como unos pasos se acercaban poco a poco a la tienda de campaña.

Me prepare para derribar a cualquier persona que entrara por esas telas desgastadas.

Me agaché un poco y esperé que entrara el proveniente de las pisadas.

Abrieron las cortinas de tela pero antes que pudiera ver quien entro, cerré mis ojos, grité y cargue con toda la fuerza que me quedaba en ese entonces.

Sentí como una gran brizna fresca me alzó y luego me lanzó para atrás, cayendo de trasero al piso rocoso.

– ¡Ay!

– gemi inconscientemente.

– ¿Que te pasa?

¡¿Por qué te acercas tan repentinamente?!

– exclamó una voz femenina.

Levanté mi cabeza y pude ver a una mujer alta por las botas de cuero café que tenía puesto.

Sus tunicas azules de cuerina, apenas de diferenciaban por la poca luz que tenía la tienda de campaña.

La mujer se me acercó unos pasos y se agachó un poco mientras se acomodaba parte de su túnica.

Al estar a unos centímetros de mi, pude ver que tenía un gran escote donde se le escapaba un poco de piel de sus grandes atributos.

Su hermoso rostro, sin una pizca de tierra o aceite me miró confundido.

– Ey ¿Estás bien?

La mire directamente a los ojos.

Sus grandes ojos azules se cruzaron con los míos, lo cual hizo que me ruborice.

Ella se acomodo su diadema azulada sobre su lizo cabello almendra y me ofreció una mano.

Yo me fijé en el brazal de cuero de su brazo, que tenía incrustado en el, tres preciosas y pequeñas gemas verdes.

Luego mis ojos volvieron a su mano extendida.

– Gra…

Gracias – le agarre la mano y me pare sin problemas.

Ella me miró fijamente, como si me estuviera inspeccionando y se acercó unos pocos pasos más.

– De casualidad no te llamarás Neil ¿No?

– la chica de tunicas azules acomodo una mano sobre su cadera.

– ¡SI!

¡Soy yo!

¿Cómo sabes mi nombre?

– Veras, es que una niña pequeña me pidió con tanta insistencia que te encontrara, y no pude decirle que no Al escucharla, le agarre de los hombros un poco fuerte.

– ¿Em…

Emma?

¡¿Era Emma?!

¿Una niña con cabello rubio y pequeñita?

La chica me lanzó una sonrisa.

– Si ella misma, me mandó una pequeña descripción tuya y, rayos si que dió en el clavo – me respondió amablemente.

La solté y me agaché un poco.

– Te doy mis más sincera gratitud, gracias por salvarme…

Tuu…

Aaa…

– Lena – me dijo con una sonrisa.

La mire y le devolví la sonrisa.

– Muchas gracias Lena Lena me volvió a mirar fijamente.

– Wow, que talento tiene esa niña para describir a las personas – Lena giro su cabeza un poco a la izquierda, mientras tocaba su barbilla.

“Maldita sea, cómo puede ser tan linda” mi cara comenzó a calentarse por los nervios.

“Awwww que vergüenza” gire mi cabeza para no verla más.

Lena al terminar de mirarme fijamente se dirigió a las cortinas de tela y alzando una de ellas preguntó: – ¿Y bien?

¿Nos vamos?

Yo la mire por unos instantes y le respondí con una sonrisa gratificante.

– Si, por favor guíame Lena

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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