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Born Of An End - Capítulo 8

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8: Capitulo 8: Libertad 8: Capitulo 8: Libertad Sali de la tienda de Emma, pasando al lado de Lena y me percate en la masacre de mis raptores.

Había muchos soldados tirados y de cada uno de ellos salía un gran charco de sangre, se podía ver que en sus armaduras habían pequeños agujeros o cortes profundos.

“Algo les atravesó ¿Fue ella?

¿Cómo?” Coloqué delicadamente mi pulgar en mi labio inferior.

Gire mi cabeza para ver el fuego abrasador de un comienzo, pero ya no estaba.

Desapareció.

Alguien lo apagó.

“¿Todo esto hizo ella en unos pocos minutos?” Lena finalmente salió de la tienda de Emma sacándome de mis pensamientos.

Yo la mire incredulo, como alguien tan débil a simple vista podía hacer un masacre así, instintivamente di un paso atras.

“¿Realmente puedo confiar en ella?

¿Cómo se que no me está engañando?” Lena se fijó en mi cara nerviosa y enseguida me leyó como un libro abierto.

— ¿Me tienes miedo?

— dijo Lena Mi silencio palmo el ambiente de la cueva.

Lena al ver que no respondía fue la primera en apagar el silencio.

— Si la respuesta es si, no te preocupes, no te haré daño y lamento que tengas que ver este paisaje nada agradable Trague saliva pensando en una respuesta.

— E-Esta bien, no es la primera vez que veo a alguien muerto.

Solo que nunca me acostumbro — Ya veo…

¿Nos vamos?

— Si pero antes ¿Te puedo hacer una pregunta?

— Adelante — ¿En que año estamos?

Lena se sorprendió al escuchar mi pregunta y luego respondió: — Estamos en el año, cuatrocientos setenta y nueve.

Después de Ardon — cuatrocientos setenta y nueve…

— musite.

— ¿Te puedo hacer una pregunta un poco descortés?

— dijo Lena suavemente.

Yo la mire unos segundos.

— Si — ¿Cuantos años tienes?

La pregunta me chocó un poco y respondí un seco: — Veintiséis años — ¿Y a los cuantos años te esclavizaron?

Un nudo se me hizo en la garganta.

— A-A los seis Lena se sorprendió aun mas al saber que estuve veinte años esclavizado y automáticamente se dió cuenta de lo descortés que fue.

— Perdón si te hice sentir mal, tenía curiosidad, no fue mi intención Yo me esforcé por mostrarle una sonrisa.

— No te preocupes Una vez más el silencio inundó la cueva.

Pero fue mi pregunta lo que apaciguó el silencio.

— ¿Cómo hiciste esto?

— ¿A qué te refieres?

— ¿A matarlos tan silenciosamente y sin un arma?

Lena dudo en contestar pero finalmente accedió.

— Fue por mi Marca Divina — ¿Marca Divina?

¿Que es eso?

— Se puede decir que son poderes que te ayudan para diversos objetivos — ¿Y como se usan?

— Lo siento no puedo decirte más, será mejor que no sepas sobre estás Marcas malditas “¿Marcas malditas?

¿No las llamo hace unos segundos ‘Marca Divina’?” Me fijé en como la expresión de Lena fue de desagrado y se toco el hombro, apretándolo tan fuerte que arrugó su perfecta túnica azul.

Yo me acerque un poco a ella preocupado.

— P-Perdon si hice una pregunta que no debía Ella se fijó en mi acercamiento y vio mi cara preocupada.

Acto seguido me dió una sonrisa.

— No te preocupes, es hora de que veas a tu niña — Está bien — ¿Estás listo?

Los ojos de Lena lanzaron un tenue brillo azulado.

— Listo para QUEEE…

— una gran brizna me alzó con fuerza al cielo, provocando que me muerda la lengua.

Lentamente comencé a descender y flote al estar a la altura de la cabeza de Lena.

— ¡PERDÓN!

¡¿Estás bien?!

No estaba concentrada y se me fue la mano — Lena me miró preocupada.

— Do te peocupess Ella al escucharme me dió un pequeña risita.

— No me digas que te mordiste la lengua — Zi, me guztadia que te dejadas de deir — Está bien está bien, perdón nuevamente no era mi intención — Lena se limpio una pequeña lágrima que le salía del ojo.

— Disculpa Lena ¿Dónde exactamente está Emma?

— pregunté, mientras comenzaba a girar poco a poco estando boca abajo.

Lena me miró unos segundos y luego respondió: — Tenemos una pequeña base afuera de la ‘Cueva de Wilmer’ ahí fue donde me encontré a tú niña Emma, al parecer alguien la rescato y lo primero que hizo fue suplicar que alguien te rescatará.

Entonces la escuché y accedí a ayudarla — Pero ella está bien ¿Verdad?

Lena se acercó a mi y me giro para que no esté más boca abajo.

Se volvió alejar y luego respondió: — Si, ella es una niña con mucha energía Inconscientemente curve una pequeña sonrisa al imaginar a Emma jugando con un sapo.

Copiandolo y saltando como uno.

Lena se quedo inmóvil y cerró los ojos.

Aparentemente concentrándose en algo.

Dentro de un minuto ella dijo: — Ya encontré la salida Neil, cuidado con morderte la lengua — dijo guiñandome el ojo derecho.

— ¿Cómo sabes a dónde ir?

— Es gracias a mi Marca Divina.

Solo sentí el viento entrando a la gran boca de la cueva y con eso supe dónde está la salida — Lena apunto una dirección a su izquierda.

— ¿Listo?

— ¡SI!

— rápidamente cerré fuerte mi boca.

Los ojos de Lena volvieron a lanzar ese pequeño brillo, y con una brisa verde comenzó a flotar.

Acto seguido los dos comenzamos a volar estando casi en el techo de la cueva.

Pasamos distintos lugares que antes yo recorría a pie todos los días sin excepción.

Desde arriba podía ver todas las bestias que permanecían en los lugares donde mis compañeros y yo, nunca nos atrevíamos a ingresar.

También ví a los soldados, atacando a las personas con las que vino Lena.

Sin embargo a diferencia de Lena ellos si usaban armas cualquiera.

“Quieren ganar terreno ¿Pará qué?

¿Qué buscan?” — ¿No los ayudarás?

— pregunté.

— No, ellos están bien entrenados, pueden encargarse solos.

Además, primero te tengo que dejar con Emma para poder hacer otras tareas “Tiene sentido” Seguimos volando unos minutos más.

Y finalmente llegamos a la salida.

Desde arriba me fijé como las personas que están con Lena, ya tomaron tanto terreno, que todo el principio de la ‘Cueva de Wilmer’ ya tenian pequeños campamentos.

No solo eso, también se podía ver a varias personas entrar con armas y carrozas con cosas en su interior, tiradas de algunas lagartijas gigantes, algunas con armaduras de escamas y otras no.

Lena comencé a descender levemente.

Y giro su cuerpo para verme a mí.

— ¿Estás listo para verla de nuevo?

Y…

¿Para finalmente ver el exterior?

Al escuchar la palabra ‘exterior’ varios pensamientos se me cruzaron por la cabeza y sentí como los ojos se me humedecían.

— Si Finalmente descendimos y llegamos hasta el piso tierroso de la entrada de la cueva.

Se podía ver una gran luz en la entrada.

“Es de día” pensé vagamente.

Lena me guío hacia el exterior de la cueva, mientras atravesábamos a varias personas que entraban y salían con naturalidad.

Lo hacían parecer tan sencillo.

Tan fácil.

Tan, irreal…

Jamás imaginé que llegaría el día en que saldría finalmente de aquel lugar, que en mi caso, fue más que una cueva.

Fue mi cárcel.

Mi prisión.

Mi anexo.

El sitio que devoró mis años sin tregua, mientras era forzado a repetir una y otra vez tareas que no deseaba.

Y ahora, me encontraba a solo unos pasos de la libertad.

De poder por fin, hacer todo aquello que me perdí durante tanto tiempo.

La frustración y la impotencia me ganaron, y comencé a morder mi labio inferior, al recordar todo lo que tuve que pasar, todo lo que tuve que sufrir.

Pero todos esos pensamientos se detuvieron al sentir un calor picoso en mi piel.

Finalmente salí de la cueva, y lo primero que vi fue en el cadáver de la Bestia de Rango Abisal: Chariot.

Inmediatamente desvíe la vista y me fijé en el cielo.

La luz del sol me cegó por unos segundos, pero al fin pude ver las nubes y el cielo azulado.

“El sol” pensé maravillado de poder verlo de nuevo y sentirlo una vez más.

Lágrimas me recorrían las mejillas mientras me ahogaba en pequeños sollozos.

— ¿Qué te parece este paisaje?

¿Un poco feo verdad?

– dijo Lena con una leve sonrisa.

Baje la mirada del cielo, mirando directamente el césped con cobertura gris.

Inmediatamente me di cuenta que era ceniza.

— ¿Bromeas?

Esto es lo mejor que me ha pasado en veinte años — conteste, mientras me limpiaba las lágrimas.

Luego me acosté en el cesped y sentí como la fibra de las hojas rozaba mi piel seca.

Estando acostado, pude ver varias nubes con formas diferentes, de ellas caía ceniza como si de nieve se tratase.

Llegando hasta la superficie de mi cara.

Esbocé una sonrisa y casi con un voz quebrada dije: — Soy libre.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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