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Brujo del mundo de magos - Capítulo 476

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476: Capítulo 476 – Invencible 476: Capítulo 476 – Invencible Editor: Nyoi-Bo Studio —¡Rodéenlos!

¡Formación número 2!

Bajo la orden de Freya, la Organización de la Serpiente de Sangre atrapó firmemente a los otros tres Magos en la Fase de Cristal en una formación.

Con su propia fuerza y la ayuda de la experiencia de Julian en ataques sorpresa, el peligro rodeó inmediatamente a los tres Magos en la Fase de Cristal en la formación.

—¡Es su turno ahora!

—ordenó.

Al ver que los tres Magos no tenían oportunidad de escapar, Leylin se volteó hacia Hill y Fein del otro lado con una sonrisa brillante en su rostro.

Aunque, para los dos Magos del otro lado, esa sonrisa fue más aterradora que la de un demonio, ya que, al verla, supieron que definitivamente no los iba a liberar, por lo que se apresuraron para actuar primero.

En el momento en que Hill tuvo ese pensamiento, aparecieron instantáneamente incontables espinas negras que arremetieron contra él en un abrir y cerrar de ojos.

—¡Picadura de Umbra!

Las numerosas espinas afiladas volaron por el cielo con un chillido y se dispersaron como una lluvia torrencial de clavos.

—¡Inútil!

Una membrana de escamas gruesas apareció en el cuerpo de Leylin.

Lo único que pudieron hacer las espinas al chocar con esas escamas fue un ruido fuerte, pero luego se hicieron pedazos, provocando apenas pequeñas manchas blancas en las escamas negras.

El físico de Leylin siempre había sido extremadamente sorprendente y el Leylin actual prácticamente podía enfrentarse a cualquier Mago de rango 1 o 2 sólo con su cuerpo.

Las escamas de Kemoyin habían reforzado su defensa y, aun si luchaba contra un Mago de rango 3 en la Fase de Cristal, cualquier hechizo que este usara contra él casi no tendría efecto, a menos que lo hubiera preparado durante mucho tiempo.

En medio de la lluvia negra, Leylin parecía haberse transformado en una bestia gigante y salvaje que avanzaba mientras se protegía de las numerosas puntas.

Esa postura feroz inmediatamente horrorizó a los dos Magos.

—¿Qué hacemos ahora?

¡Rápido, piensa en algo!

—le gritó Hill a Fein, que estaba junto a él, mientras el sudor frío goteaba de su frente.

Tenía muy en claro los aterradores efectos de su hechizo, pero su rival los había resistido inesperadamente con sólo una capa de escamas.

¿Qué tan fuerte era su cuerpo?

Quizá sólo podía compararse con los Magos Lucero del Alba de las leyendas, cuyos cuerpos habían sido transformados por la fuerza del alma.

—¡Jaula de Gaia!

Fein tampoco perdió más tiempo.

Una multitud de cristales amarillos apareció a su alrededor mientras murmuraba sin pausa un cántico largo e ininteligible.

Cuando terminó, la tierra tembló, lo que hizo que el suelo se desintegrara y revelara una estructura brillante de jade.

Una jaula centelleante con el brillo resplandeciente de una gema cayó de repente sobre Leylin, cubriéndolo y atrapándolo en el interior.

—¡Elfos terrestres!

Escuchen mis instrucciones, entiérrenlo por completo en el abismo…

—dijo Fein.

Una mirada alegre apareció brevemente en el rostro de Fein antes de que se apresurara a lanzar más hechizos mientras brillaban cuantiosos rayos de luz amarilla opaca.

Una gran cantidad de tierra se solidificó para formar una roca todavía más grande que lo enterró en el interior.

La tierra incluso comenzó a agrietarse, como si quisiera tragarse la jaula a lo profundo de su ser.

—¡Bien hecho, Fein!

—gritó al instante Hill, emocionado, desde el otro lado, pero luego vio la sonrisa forzada de su camarada.

—¡Cuidado!

¡Está luchando en el interior, ya no lo puedo controlar!

—advirtió en un grito.

Luego de ruidosos estruendos que le provocarían palpitaciones a cualquiera, las incontables piedras aumentaron y se partieron para formar grietas enormes.

Las numerosas grietas se conectaron luego unas con otras y de pronto cayeron piedras rotas por todos lados, como si hubiera una criatura terrible atrapada que luchaba tanto con sólo fuerza bruta que toda la jaula parecía haberse deformado.

Con cada estruendo, Fein se ponía un poco más pálido, como si lo estuvieran golpeando intensamente.

Para el final de su cántico, escupió un chorro de sangre fresca y casi parecía muerto.

—El…

¡El sello!

—Fein Hizo todo lo posible para hablar mientras un gran caudal de sangre salía de una esquina de su boca.

¡Bum!

Las mismas montañas se sacudieron y la gran jaula de piedra se hizo pedazos justo antes de que todo se desmoronara.

La tierra lentamente se cerró.

—¡Excelente!

—se alegró Hill, que finalmente logró bajar la guardia.

¡Pa!

En ese momento, vio que su camarada, Fein, se desmayaba, como si hubiera agotado toda su energía.

—¡No te preocupes, amigo!

¡Te llevaré ahora!

—Hill exclamó.

Los ojos de Hill brillaron con muchos colores.

Miró a las pocas siluetas negras que pertenecían a la Organización de Hechiceros de la Serpiente de Sangre, que no estaban lejos, apretó los dientes y se marchó rápidamente.

—¿Maestro?

—Julian miró hacia el lugar donde habían enterrado a Leylin—.

¿No vamos a ayudarlo?

—preguntó.

—No te preocupes.

Ese tipo nunca estuvo bloqueado por ningún obstáculo, ¡definitivamente todavía tiene un as bajo la manga!

—dijo Freya mirando hacia arriba con fastidio—.

¿Y por qué de pronto lo defiendes?

¡Claramente apoyabas el alto el fuego antes!

—¡Eso fue cuando no sabía que los otros eran tan perversos!

—criticó Julian en secreto, pero no se atrevió a ponerlo en palabras—.

El Señor Leylin realmente mostró su verdadera capacidad y probablemente ahora se la mayor esperanza de nuestro clan.

Definitivamente le concederán una posición mucho más alta que antes…

—afirmó.

La mayor autoridad en el Clan Uróboros pertenecía a los tres ancianos Hechiceros Lucero del Alba, seguidos por todo un grupo de marqueses de linaje entre los que se dividían las propiedades.

Pero Julian sabía que, por encima de esos marqueses de linaje comunes y corrientes, ¡había en realidad un grupo especial de personas!

Eran Hechiceros jóvenes, ¡niños que ya habían alcanzado la Fase de Cristal y tenían esperanza de ascender al reino del Lucero del Alba!

Esas personas eran contadas en todo el Clan Uróboros.

Su posición sólo era más baja que las de los pocos Hechiceros de rango 4 y se les otorgaban los mejores recursos, para que su objetivo no fuera menos que convertirse en Magos Lucero del Alba.

Aunque Robin era el alumno principal de Gilbert, su posición era en principio un escalón más baja que la de ellos.

Por supuesto, luego de obtener algunos beneficios desconocidos, su fuerza había aumentado enormemente y, luego de entrar en la Fase de Cristal, Robin estaba a la par de ellos.

Ahora que Leylin había mostrado que su potencial no era inferior al de Robin, sino que, en realidad, lo superaba, ¡definitivamente recibiría más atención del Duque Gilbert!

—Ahora parece que, cuando la Maestra lo vio por primera vez, ya había descubierto que no era alguien normal.

¡Su visión sin duda excede a la de las personas normales!

—Julian expresó su respeto con sinceridad e hizo que Freya se ruborizara.

—¿Quieres irte?

¿Siquiera me preguntaste a mí?

—cuestionó.

¡Bum!

La piedra explotó y reveló un pozo gigante y profundo en el suelo.

Una figura negra se abrió paso temerariamente e hizo que volaran rocas por todos lados.

—Ley…

¡Leylin!

Hill miró a Fein, que ya se había desmayado, pero no se puedo permitir siquiera llorar.

En lo profundo de su corazón, ya había maldito a las personas a cargo, quienes inicialmente habían pensado ese plan.

¿Qué tan estúpidos podían ser para tener a Leylin como objetivo, una persona tan feroz?

Pero no tenía muchas posibilidades de ponerse a pensarlo.

Leylin, que emanaba un aura descarada, ya había aparecido ante él.

—¡Mi Señor!

Perdónenos…

—la voz de Hill se distorsionó y varios accesorios en él explotaron, lo que formó muchas capas de una armadura radiante que flotó a su alrededor.

—Cuando se atrevieron a emboscarme previamente, ¡deberían haberse esperado ser asesinados!

—espetó Leylin con molestia.

Leylin era despiadado.

En una situación en la que los Magos Lucero del Alba no iban a aparecer, había pocas cosas que podían detenerlo.

Después de todo, como ya no podía continuar escondiendo su fuerza, tenía que mostrarla sin ningún tipo de compasión para intimidar a los demás que querían enfrentarlo.

¡Pa!

Un puño negro atacó la barrera de luz externa y la hizo pedazos.

Las otras capas de defensa comenzaron a tambalearse de inmediato, estaban a punto de derrumbarse.

—¡Mi Señor!

¡Estoy dispuesto a revelar a la mente maestra detrás de todo esto!

—Hill apretó los dientes y finalmente sacó su carta del triunfo.

—¡No me interesa!

—lo rechazó.

Leylin realmente no estaba interesado en indagar lo que ocurría detrás de escena.

La guerra ya casi los alcanzaba y sería más fácil crear una atmósfera llena de pánico por los asesinatos y eliminar a las tropas más débiles de los rivales.

No deseaba quedar implicado y terminar provocando a un Mago Lucero del Alba.

Justo en ese momento, mientras rompiera firmemente las garras que el enemigo estiraba hacia él, ¡eso sería suficiente!

Luego de ordenar sus pensamientos, Leylin pareció aún más apático y permanecía indiferente a las súplicas de perdón de Hill.

Al final penetró su defensa innata bajo su mirada desesperanzada.

Una cabeza de apariencia siniestra cayó al suelo con un ruido seco incluso mientras el cuerpo al que solía estar adherida regaba el suelo de sangre.

Parecía que había brotado una cascada roja.

—Con respecto a esto…

Se lo dejaré a ella —dijo.

Leylin pensó de inmediato en Freya.

Aunque Fein continuaba inconsciente en el suelo, igualmente se necesitaría cierto esfuerzo para lidiar con él.

Luego de revisar, Leylin descubrió que la fuerza espiritual de Fein se había agotado y que había quitado rápidamente todos sus objetos espaciales antes de forzar el apagado de su consciencia.

Al haberle quitado todo su equipamiento mágico y sus pociones, y al tener su fuerza espiritual sellada, aunque Fein era un Mago en la Fase de Cristal, no sería capaz de hacer nada.

¡Ssss!

Del otro lado del campo de batalla, en la formación de hechizo que había formado la Organización de la Serpiente de Sangre, la lucha estaba en su momento más intenso.

Aunque la Organización de la Serpiente de Sangre estaba compuesta por las elites de la familia de Freya, expertos en muchas formaciones de hechizo, Freya había descubierto que, para su sorpresa, los tres Magos en la Fase de Cristal también eran expertos en todo tipo de técnicas secretas aterradoras.

Mediante la combinación de sus fuerzas, aquellos Magos habían logrado sobrevivir al ataque de sus tropas hasta ese momento, a pesar de que estuvieran atrapados en una formación.

Los tres Magos en la Fase de Cristal frente a Freya se habían transformado en un monstruo.

Un monstruo de tres veces el tamaño de un humano normal, con tres cabezas y seis brazos y un cuerpo cubierto de runas negras móviles.

Parecía ser una fusión de los tres Magos.

La cabeza del hombre de edad avanzada situada justo en el medio abrió los ojos y le dio una última advertencia a Freya: —¡Déjanos ir!

¡No quieres pagar el precio por detenernos!

—¡No le creas!

—una esquina de la formación de hechizo se abrió y permitió que entrara un rayo de luz.

Leylin se paró junto a Freya—.

Hill y compañía ya han sido destruidos por completo, ¿y todavía quieres irte?

¡Sigue soñando!

—se burló.

Leylin, naturalmente, regañó a sus enemigos sin ninguna restricción.

Al ver que los Magos fusionados parecían haber hecho movimientos sospechosos, Leylin inmediatamente se giró hacia Freya.

—Estás a cargo de controlar la formación de hechizo, ¡yo me encargaré del frente!

—dijo mientras se alejaba a toda velocidad.

La formación de hechizo de la organización de Hechiceros no estaba mal, pero Leylin tenía en claro que lo que le faltaba era un pivote que se atreviera a enfrentar a los rivales de frente.

Sus rayos de la muerte estaban preparados desde hacía mucho tiempo y titilaban con un brillo espeluznante…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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