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Brujo del mundo de magos - Capítulo 516

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516: Capítulo 516 – La Gárgola 516: Capítulo 516 – La Gárgola Editor: Nyoi-Bo Studio —Todos mis esfuerzos para venir aquí fueron por ti —dijo el anciano mirando a su nieto con cariño—.

Eres el más talentoso de nuestra familia.

En cuanto tengas una técnica de meditación de alto grado y un artefacto mágico, ascender al rango 2 y 3 definitivamente no será un problema.

¡Incluso tienes esperanzas de alcanzar el rango de Lucero del Alba!

El anciano estaba tan conmovido que temblaba; estaba al borde de comenzar a escupir.

Esto hizo que Leylin, que estaba escondido, inmediatamente mirara hacia arriba en señal de fastidio.

Él era el más calificado para hablar de las dificultades al alcanzar el reino del Lucero del Alba y ese anciano sólo estaba diciendo tonterías.

Si uno hubiera podido llegar a Lucero del Alba sólo con más talento y una técnica de meditación de alto grado, el continente no habría tenido tantos Magos en la Fase de Cristal cuyas vidas habían pasado sin que lograran ascender.

Sin embargo, Leylin no consideraba que estuvieran completamente equivocados.

Los numerosos planos eran muy vastos y, sin dudas podía ser posible que su ancestro realmente hubiera tenido un método para alcanzar el reino del Lucero del Alba sin ningún obstáculo.

—Pero…

—el joven nieto parecía dudar, como si no creyera esa opinión.

Si no fuera por la tumba de su ancestro y porque su abuelo de sangre lo había llevado allí, quizá incluso hubiera tenido planes de marcharse.

—Despertar el espíritu y el honor de nuestro ancestro con mi sangre y dirigirnos hacia la puerta del éxito, con el infierno como nuestro destino final…

El anciano sacó una daga blanca de plata, se cortó la muñeca y dejó que la sangre goteara en las raíces.

Recitaba un cántico sin cesar, como si estuviera realizando una ceremonia solemne.

Al ver la sangre desparramándose por todos lados y los alrededores escalofriantes, el joven retrocedió.

—Abuelo, ¡mira!

De repente sus pupilas se encogieron y tiró de la manga del anciano mientras comenzaba a gritar.

El anciano siguió su mirada; el suelo y las tres raíces habían absorbido la sangre rápidamente.

Fue como si rociaran agua sobre una esponja.

—Este es un mecanismo de defensa que instaló nuestra familia.

Sólo la sangre de los descendientes junto con los cánticos correctos puede abrirla…

—dijo lentamente el anciano.

Sin embargo, los ojos de Leylin se encendieron de sospechas: —Un seguro de linaje.

¡Otra vez un seguro de linaje!

¿Será una familia de Hechiceros?

Aunque no tienen ondulaciones de Hechiceros…

¡Huala!

Luego de absorber la sangre del anciano, el desordenado ramaje del gigantesco nogal comenzó a temblar y el tronco se volvió rojo sangre.

¡Bam!

De pronto, en centro del tronco se rompió para formar un agujero y se pudo ver un pasadizo que llevaba hacia abajo.

—¡Sígueme!

El anciano caminó hacia adelante y el joven nieto lo siguió de cerca, aferrándose con fuerza a las mangas del anciano.

Parecía aterrado.

Leylin, pensativo, bajó la cabeza durante un momento, pero finalmente los siguió.

El pasadizo era bastante corto y, en cuestión de segundos, llegaron a una tumba.

Durante el trayecto el anciano encendió una lámpara de aceite y la luz tenue hizo que la tumba se presentara ante Leylin.

La habitación bajo tierra era muy pequeña y había dos gárgolas una a cada lado que parecían vigilar el lugar.

Entre las dos gárgolas guardias apareció un ataúd de piedra con runas de cierre en su superficie.

El joven empezó a rechinar los dientes mientras tiraba con fuerza de las mangas del anciano.

—No…

No hay absolutamente nada aquí.

Vayámonos lo antes posible.

Tengo una mala sensación…

—¿A qué le temes?

—el anciano tiró de su manga molesto y comenzó a fluir una corriente de aire.

La brisa suave apagó las lámparas y oscureció la tumba—.

¡Mira de cerca!

—su voz era ronca y llena de una emoción que no podía ocultar—.

Encenderé la lámpara para que puedas ver esto…

El joven no pudo evitar abrir más los ojos y sus pupilas también se ensancharon.

A través de las llamas amarillas oscuras podía ver un gran número de murales en las paredes de la tumba.

En ellos estaba el proceso de un discípulo Mago, luchando por ascender del rango 1 al 3.

Luego, había una batalla legendaria.

El Mago del mural, que también era el dueño de la tumba, parecía haber obtenido algo en la batalla y así haber alcanzado el reino del Lucero del Alba.

Los ojos del joven se abrieron aún más.

Sin embargo, además de un monstruo lleno de escamas y numerosos ojos y brazos que peleaba con su ancestro, no pudo reconocer nada más.

—Esta es la parte más magnífica de la historia de nuestro ancestro.

Sólo aparece cuando esta lámpara de aceite está encendida…

—dijo el anciano con una voz que mostraba su orgullo—.

Si fuera un forastero que no conoce este mecanismo, ¡sería atacado!

Leylin se había escondido en una grieta entre las sombras y se sorprendió al ver el mural en la pared.

El monstruo que había sido asesinado era uno que había visto antes en otro mural.

—Nos vemos de nuevo, Beelzebub.

¿O debería decir el Rey Soberano de la Gula?

La voz de Leylin era suave pero decidida.

En la antigüedad, un clon del Rey Soberano de la Gula había descendido al mundo de los Magos y provocado una gran cantidad de muertes.

Finalmente lo mataron y su cuerpo se dividió en innumerables pedazos.

Uno de los trozos cayó en manos de la organización Arenas Movedizas y se convirtió en la causa de la tragedia de la Familia Parble luego de que Robin lo obtuvo.

Parecía que el dueño de la tumba había participado alguna vez en aquella gran guerra y había tenido la incalculable suerte de obtener una huella de gula.

Entonces resulta obvio cómo este hombre ascendió a Lucero del Alba luego de la victoria, Leylin se frotó el mentón.

Con el poder de la gula, ¡es muy posible estimular la fuerza espiritual para superar el obstáculo y alcanzar el reino del Lucero del Alba!

Él ya había tenido una huella como esa en sus manos e incluso había estado preparado para usarla con el objetivo de ascender al reino del Lucero del Alba.

Sin embargo, ya había hecho suficientes preparaciones y terminó evitando necesitar ayuda externa.

De todas formas, Leylin no deseaba estar relacionado con el Beelzebub.

¡Era alguien que probablemente estaba en el rango 7 o más arriba!

Sólo un dedo suyo habría sido suficiente para aplastar al Leylin de ese momento.

Era evidente la razón por la que no quería estar involucrado con él de ninguna manera.

Incluso si algo relacionado con el Beelzebub caía a sus pies, Leylin no habría querido hacer nada al respecto.

—Según los registros del ancestro, tanto su técnica de meditación como también el tesoro que puede ayudar a alguien a ascender están dentro del ataúd, acompañándolo en su prolongado sueño…

Los ojos del Mago anciano lanzaron una mirada penetrante mientras caminaba sin prisa hacia adelante, hasta llegar frente al ataúd.

Se activó un mecanismo que emitió sonidos chirriantes mientras los ojos de las dos gárgolas lanzaban luces rojas.

Se quitaron su piel de piedra y se abalanzaron hacia el Mago anciano.

¡Weng!

Una membrana dorada se alzó de pronto en el cuerpo del Mago, lo que separó las garras filosas de las gárgolas de él.

Una mirada de desconfianza apareció en el rostro del Mago anciano.

—Soy un descendiente suyo y vine con indicaciones.

¿Por qué me atacan?

Se oyó un chirrido, pero las gárgolas no respondían.

De inmediato las dos emitieron ondas sonoras agudas y, mientras las ondas se extendían frenéticamente, el discípulo se desmayó al instante.

¡Blu!

Los ojos del anciano se pusieron rojos y sus manos se transformaron en las garras de una bestia.

¡Bam!

Atrapó a una de las gárgolas y la partió en dos violentamente.

Gran cantidad de tierra y piedras volaron por todo el lugar y la otra gárgola permaneció muy quieta, conservando la luz en su cuerpo.

Entonces, comenzó a emanar una energía violenta.

—¿Quieres autodestruirte?

Los ojos del Mago anciano emitieron luz con fuerza al tiempo que él arremetía hacia adelante.

Una capa gruesa de luz, parecida al tipo de luz que emitía un Hechizo Lanza, cubrió sus filosas garras.

¡Pum!

Una garra se extendió hacia adelante y atravesó el cuerpo de la gárgola como un cuchillo cortando manteca caliente.

Con un giro de su mano, arrancó un corazón enorme y metálico.

Luego de perder su centro de poder, el aura de la gárgola crujió y desapareció, dejándola muerta.

—¡Blu, Blu!

¡Despierta!

El anciano anuló la transformación de sus manos y un resplandor verde lleno de vitalidad envolvió al joven.

Minutos después, el joven volvió en sí.

Se veía perplejo.

—Esta probablemente no es la tumba de nuestro ancestro, sino un lugar que encierra algo aterrador.

Si no, ¿por qué habría un tipo de vigilancia como esta?

Lo primero que hizo el joven después de despertar fue advertirle a su abuelo.

—¡No quiero irme así como así!

—los ojos del Mago anciano se pusieron rojos y parecía terco—.

Quizá esos dos protectores eran una prueba de nuestro ancestro o una broma para la generación más joven…

Aun así, ni siquiera él mismo podía creer sus palabras.

Igualmente, su perseverancia y ese grito en su corazón lo instaban a abrir el ataúd y obtener los objetos del interior.

—¡Sólo le echaré un vistazo, lo prometo!

¡Luego cerraremos este lugar y nos iremos inmediatamente!

Los ojos del anciano estaban distantes mientras se acercaba y empujaba la tapa del ataúd hasta revelar los artículos en él.

—¿Mmm?

Leylin, que estaba observando desde un costado, cambió de expresión de repente.

Lo que estaba dentro del ataúd gigante era verdaderamente los restos de un Mago.

Su cuerpo era bastante delgado, pero su cabello y sus cejas seguían ahí.

Se veía muy realista y su cuerpo emanaba el aura imponente de un Lucero del Alba.

Aunque sus ojos estaban cerrados con firmeza, sus rasgos eran extremadamente distinguidos, con resolución y fuerza firmes.

Sus brazos estaban plegados sobre su pecho, como si sostuviera algo.

Leylin, con sus ojos, pudo ver sin problemas una runa de piedra.

Aunque era diferente a la que él tenía, ¡definitivamente era una verdadera huella de gula!

—¡Te dije que había un tesoro!

El Mago anciano estaba en una mala situación.

Se veía aturdido, como si algo lo estuviera controlando.

Se acercó y estiró sus manos hacia la runa.

—¡Abuelo!

Justo cuando sus dedos iban a tocar la runa, los gritos del joven lo hicieron retroceder.

—¿Qué está pasando?

¿Por qué estoy aquí?

El anciano estaba perplejo, pero inmediatamente después, ocurrió una situación extraña.

Reaparecieron lamentos que sonaban como el infierno y surgieron numerosos dedos de sombras negras dentro de la tumba, mientras del pecho del anciano se dispersaban hilos de humo negro.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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