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Brujo del mundo de magos - Capítulo 594

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594: Capítulo 594 – Stuart 594: Capítulo 594 – Stuart Editor: Nyoi-Bo Studio ¿Boffel?

¿Puede ser el “Ala Divina Luminiscente”?

¿Y lo llama “Su Alteza”?

¿No es ese el título usado en la antigüedad para referirse a los Lucero del Alba?

¿Y el Monarca de los Cielos?

Oh, por Dios.

¿Puede que este Mago sea un Lucero del Alba también?

La Maga que tenía los anteojos gruesos observó secretamente a Leylin y sintió que era tan inmenso como las montañas y los mares.

No pudo evitar bajar la cabeza, avergonzada por sus suposiciones previas.

Boffel no la miró.

Como no se podía usar la violencia en la biblioteca, estaba prohibido el uso de dominios de Luceros del Alba.

Ella pudo oír algo de lo que decían, pero, de todas formas, como era una conversación honesta, no había nada que ocultar.

—Oh, lo siento, ¡simplemente hay tanta información aquí que me olvidé del tiempo!

—Leylin se puso de pie; parecía arrepentido.

—Cualquiera que perturbe a un Mago inmerso en el océano del conocimiento debe ver a su alma quemarse en las llamas del noveno infierno.

¿Por qué me importaría?

Boffel tenía una forma de hablar muy ingeniosa y Leylin de inmediato tuvo una mejor impresión de él.

Boffel no estaba para nada sorprendido por que Leylin se quedara todo el día en la biblioteca.

Muchos Magos eruditos consideraban a la Gran Biblioteca como su hogar al llegar a la Ciudad del Cielo por primera vez.

Había algunas personas que pasaban algunos meses o hasta décadas en ella, y si no fuera porque poseía muy pocos puntos de información, ¡incluso habrían permanecido allí toda su vida!

Leylin solo había estado un mes allí, por lo que, comparado con esas personas, era muy normal.

Boffel sentía que él parecía tener demasiados puntos de información, pero, por otro lado, teniendo en cuenta que acababa de regresar de un mundo diferente y debía haber obtenido gran cantidad de conocimiento sobre él, era comprensible.

—Bueno, debo dirigirme hacía allá ahora.

Leylin colocó el libro en su lugar original.

Había obtenido una gran cosecha en esa ocasión y la Gran Biblioteca ya no tenía nada especialmente útil para ofrecerle.

Además, el Monarca de los Cielos lo había convocado y era mejor que se arreglara, una parte necesaria de la etiqueta.

—Y usted, ¡ferviente señorita!

—Leylin le lanzó una mirada a la Maga que sólo deseaba poder esconderse detrás de su libro.

—Su Excelencia, Boffel, y su…

Su Excelencia.

¡Por favor, perdóneme por mi comportamiento ofensivo!

Ya goteaba un sudor frío de la frente de la Maga.

Aunque la Ciudad del Cielo era un lugar tranquilo que cumplía las leyes, los Lucero el Alba siempre tenían privilegios.

En el momento que Leylin o Boffel la consideraran una molestia, acabaría en un estado lamentable incluso si no actuaban ellos mismos.

—Jaja…

¡no temas!

Quiero agradecerte por acompañarme mientras estudiaba durante el último mes.

¡Toma esto como un obsequio!

Leylin se rio y la tarjeta de la biblioteca salió volando de sus manos.

Al escanear la tarjeta de la biblioteca de la Maga, le transfirió el resto de sus puntos de información a ella.

La Gran Biblioteca ya no tenía mucha importancia para él, por lo que no tenía sentido tener esos puntos de información.

—Esto…

Aunque Leylin sentía que el número de puntos de información restantes era penosamente bajo, al punto que casi llegaba al cero, ¡esa era una cantidad gigantesca para la Maga!

Inmediatamente comenzó a gritar de sorpresa.

Para cuando se recuperó de su conmoción y quiso agradecerle a Leylin, descubrió que se había marchado hace mucho.

—¡La decisión de Su Excelencia de brindarle apoyo económico a otro Mago es realmente admirable!

Boffel no podía entender el comportamiento de Leylin, ya que la información sobre él indicaba que Leylin no era alguien tan caritativo.

—Jeje…

¡sólo estoy de buen humor!

—Leylin se rio por lo bajo.

Esa explicación dejó completamente relajado a Boffel.

Los Hechiceros eran verdaderamente un grupo de Magos muy sensible.

Al estar de tan buen humor por los beneficios de la biblioteca, ciertamente podían recompensar a cualquier Mago de rango más bajo de la forma que quisieran.

Esa situación inusual perdía toda su extrañeza cuando había un Hechicero involucrado.

Boffel no le prestó mucha atención a la muestra de amabilidad momentánea de Leylin, sino que se enfocó en algunas cosas a tener en cuenta a la hora de visitar al Monarca de los Cielos.

—No lo entiendo…

—cuestionó Leylin de inmediato—.

Sólo soy un Lucero del Alba.

¿Por qué desea verme el Monarca de los Cielos?

La otra persona era un Mago del Amanecer con influencia en todo el continente central.

Tenía el control absoluto sobre la red de aeronaves y poseía su propio mundo, del que había tomado el control completamente.

Eran innumerables los Lucero del Alba y Luna Radiante por debajo de él.

Ese tipo de persona debía, por derecho, ser muy superior a él.

¿A qué se debía el deseo repentino de reunirse con Leylin?

Él una vez había tenido la idea de hacer un intercambio con las coordenadas del Mundo de Lava, pero nunca expresó esos pensamientos.

Hay algo sospechoso…

pensó Leylin frotándose el mentón y, de inmediato, pensó en el Rayo de Júpiter.

Era inevitable.

Tenía pocos enemigos en el continente central y Zegna era el único que podía influenciar a la organización detrás de la Ciudad del Cielo—¡Solo estaba preocupado de que no vinieras!

—una sonrisa de superioridad apareció en sus labios.

El corazón de la Ciudad del Cielo era un jardín flotante a gran escala que formaba el paisaje “flotante” que le daba el título de ciudad flotante.

Ese jardín, el Jardín Flotante, era el centro de poder de la Ciudad del Cielo.

También era la residencia imperial temporal de Su Majestad, el Monarca de los Cielos.

—Soy Boffel, hazte a un lado.

Boffel voló todo el camino hasta el Jardín Flotante junto con Leylin.

El Hechicero se había arreglado y ahora vestía un atuendo formal.

Cuanto más se adentraban en la Ciudad del Cielo, más numerosos eran los interrogatorios y las detecciones, al punto que la expresión de Leylin cambió un poco.

Si no fuera porque Boffel lo guiaba, habría resultado inconveniente que se colara en el Jardín Flotante sin ser detectado.

Desde los límites del Jardín Flotante se podía ver toda la Ciudad del Cielo.

Hacía que el corazón se sintiera libre y sin restricciones.

Avanzando más había un camino empedrado.

A ambos lados había Malvados Hongos Taro, Néctar Embriagante Celestial y gran cantidad de otras plantas preciosas de las que Leylin no conocía siquiera su nombre.

Eran muy numerosas y todas estaban completamente florecidas.

De no haber sido porque el Chip de I.A.

había detectado poderosas runas controladoras allí, Leylin habría tenido planes de llevarse algunas.

—Luego de caminar por este lugar, llegaremos a los cuarteles residenciales de Su Majestad.

Sólo puedo acompañarte hasta allí—Boffel reía mientras hablaba—.

Su Majestad es una persona muy amistosa, y definitivamente…

—Boffel, parece que has traído a alguien nuevo.

¡Eso va en contra de las reglas!

Se oyó otra voz y Leylin especialmente quedó inmóvil; sentía que lo estaba observando una serpiente venenosa.

—¡Tú!

Levantó la cabeza y vio a quien parecía un amable Mago anciano acercándose a ellos.

—¡Señor Stuart!

Este es el duque Leylin Farlier, del Clan Uróboros, está aquí para reunirse con Su Majestad.

—Boffel hizo una reverencia y, al mismo tiempo, se lo presentó a Leylin es voz baja—.

Él es el Señor Stuart, un Mago Luna Radiante.

Como su majestad muchas veces se ausenta, él suele estar a cargo de manejar la Ciudad del Cielo…

—¡Con que es el Señor Stuart!

Leylin hizo un reverencia ni muy entusiasta ni muy fría.

Su alma sensible de inmediato encontró un rastro de malas intenciones dirigidas hacia él.

En ese caso, no se iba a molestar en ser demasiado cordial.

—¿Mmm?

—esa actitud rápidamente aumentó la aversión que ya sentía Stuart, que no se contuvo y comenzó a criticar a Leylin: —Como me esperaba, es un simple tipo sin modales.

¿Realmente es correcto que este tipo de persona se reúna con Su Majestad?

—Señor Stuart, Leylin es un invitado valioso de nuestra Ciudad del Cielo —Boffel tosió y le respondió con una advertencia.

La actitud de Stuart obviamente tenía una inclinación y él no podía continuar viendo.

—Su Alteza, Stuart, ¡usted no está en posición de juzgar si tengo modales!

—replicó Leylin sin limitarse.

Eso de inmediato dejó perplejo a Boffel.

¡Ese era un Luna Radiante, un gran Mago de rango 5!

Tenía decenas de miles de subordinados en la Ciudad del Cielo, pero Leylin no le estaba mostrando ningún respeto.

En realidad, si quien estaba frente a él hubiera sido sólo un poco arrogante, a Leylin no le hubiera molestado degradarse y tratarlo de la forma en que lo hacía con Weyers.

Pero Stuart obviamente estaba allí para provocar problemas y consideraba a Leylin una molestia incluso antes de conocerlo.

No importa lo mucho que Leylin intentara soportarlo, solo sería humillado y todo habría sido por nada.

Por lo que no había razón para ser cortés.

—¡Bien!

¡Te enseñaré algunos modales justo ahora!

Stuart evidentemente estaba exasperado luego de oír el tono de Leylin.

¡Nunca se habría esperado que un Lucero del Alba como Leylin le hablara de esa manera!

Hubo un estruendo y una fuerza del alma sin forma salió disparada hacia Leylin como un océano embravecido.

Él había controlado el poder del hechizo a propósito, para que solo afectara ese pequeño sector.

Con el control de Stuart, confiaba en que podría mantener el campo de batalla dentro de esa zona y que no alarmaría a nadie más.

Boffel sólo podía reír irónicamente.

Aunque estaba de acuerdo con que Stuart había ido demasiado lejos, solo permaneció a un lado.

—Ejem.

¿Un rango 5 es tan fantástico?

—dijo Leylin con desdén mientras se disparaba hacia adelante su fuerza del alma, que había alcanzado las cinco estrellas.

Apareció el fantasma gigantesco de una Serpiente Gigante de Kemoyin con líneas escarlata sobre ella que comenzó a sisear en dirección a Stuart.

¡Ssss!

La feroz marea del alma formó una gigantesca serpiente negra que chocó violentamente con la fuerza del alma de Stuart.

—¿Mmm?

—Stuart abrió más los ojos; no se esperaba tener dificultades para lidiar con Leylin—.

¿Una fuerza del alma de cinco estrellas?

¿La información no decía cuatro estrellas?

Los dos ataques de fuerza del alma se cancelaron mutuamente luego del choque y produjeron crujidos.

Las fuerzas que se extraviaron causaron una explosión.

¡Pac Pac Pac!

Se podían oír los sonidos de innumerables cadenas rúnicas rompiéndose.

¡Las formaciones de hechizo de ocultación que Stuart había instalado previamente se destruyeron completamente!

—¡Agh!

Leylin retrocedió; su rostro estaba enteramente rojo.

Stuart, por otra parte, permaneció totalmente firme mientras miraba a Leylin inexpresivo.

No deseaba continuar esa pelea.

La fuerza de ese Lucero del Alba frente a él había superado sus expectativas, ¡y era un Hechicero cinco estrellas!

Tomaría mucho tiempo y energía derribarlo.

Lo que era aún peor era que Su Majestad se enteraría de eso.

La expresión de Stuart se tornó sombría.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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