Brujo del mundo de magos - Capítulo 595
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595: Capítulo 595 – Una Audiencia 595: Capítulo 595 – Una Audiencia Editor: Nyoi-Bo Studio —Ejem.
¡Siéntete afortunado!
—Stuart miró fijamente a Leylin, lleno de resentimiento, y se disipó en hilos de hollín.
—¿Qué estás esperando?
¡Vamos!
—Leylin estiró los pliegues de su camisa con un rostro serio e indescifrable.
—T-tú…
¿Lograste soportar un ataque del Señor Stuart?
¡Pero él es un Mago Luna Radiante!
Espera, ¿qué fue lo que dijo hace un momento?
¿Cinco estrellas?
¿Has alcanzado las Cinco Estrellas?
—Boffel tartamudeaba y señalaba a Leylin con un dedo tembloroso.
La incertidumbre crecía en su interior.
Que Leylin llegara a las cinco estrellas tenía una gran importancia.
Había menos de 30 Luceros del Alba Cinco Estrellas en todo el continente central, y Leylin era uno de ellos.
¡Estaba en la cima!
Además, ¿poder soportar un ataque de un Luna Radiante?
Cuanto más observaba Boffel a Leylin, más pensaba que ese tipo era un genio monstruoso, como Weyers.
Has encontrado a un oponente, pequeño Weyers.
Pensó Boffel y se rio rencorosamente en su mente antes de seguir caminando.
Mientras miraba a Leylin, se sentía indefenso y perdido.
—Movámonos rápido, no deberíamos hacer esperar a Su Majestad —dijo Leylin consideradamente.
Ya se había percatado de la intención detrás del comportamiento de Stuart.
El hombre obviamente intentaba tomarlo desprevenido.
La situación ideal consistía en poderlo atrapar directamente, pero si eso no funcionaba, siempre podría sembrar la semilla de la desconfianza entre Leylin y el Monarca de los Cielos.
Si esas semillas brotaban, sería el final de Leylin.
Por supuesto, Leylin permanecía paciente.
Aunque Stuart ya era hombre muerto para él, su rostro no mostró ninguno de sus pensamientos.
—¡Oh!
¡Ciertamente no podemos permitir que Su Majestad espere!
—Boffel parecía haber despertado de su conmoción.
Luego de atravesar el jardín, llegaron a una serie de edificios frágiles y complejos que formaban una especie de circuito continuo.
Las enredaderas verdes se enroscaban ajustadamente a las columnas de mármol a modo de decoración, pero un escaneo exhaustivo del Chip de I.A.
mostró que en realidad había una gran cantidad de circuitos de hechizo allí.
—¿Una estructura de circuito?
—esto tomó un poco por sorpresa a Leylin—.
¿Puede ser la de un disco de movimiento continuo?
—recordó entonces toparse con algo así en la biblioteca—.
¡Cierto!
¡Se rumorea que puede moverse por tiempo indefinido sin una fuente de energía!
—Los sabios de la Ciudad del Cielo se unirán, junto con usted, mi Señor, para perfeccionar esta hipótesis y crear una fuente de energía para todo el Jardín Flotante —continuó Boffel—.
Desafortunadamente, este sistema aún está lejos del verdadero movimiento continuo.
En su estado actual, consume 9826 cristales mágicos por mes y es imposible expandir el sistema para usarlo para toda la ciudad.
—De todos modos, ¡ya es muy impresionante que pueda sustentar a todo el Jardín Flotante durante todo un mes con sólo esa cantidad de energía!
El rostro de Leylin se inundó de admiración.
Con respecto a usarlo para toda la ciudad, si algo así sucedía, el continente entero se llenaría de ciudades flotantes y la Ciudad del Cielo definitivamente no sería la única.
Leylin contuvo su admiración y entró solo al palacio, de forma tranquila y dejando atrás a Boffel.
En realidad, quería que Boffel lo acompañara, pero la persona misma se negó rotundamente.
Esto lo dejó sin palabras, pero también estaba sorprendido por la imponente presencia del Monarca de los Cielos.
Frente a él había una puerta blanca como la nieve hecha de jade de al menos diez metros de alto.
Desprendía una sensación de dignidad y divinidad que de inmediato llevó a Leylin, que estaba parada frente a ella, a pensar que había llegado a una tierra de gigantes.
—¿No hay rastros de hechizos o medidas restrictivas?
—los ojos de Leylin brillaron de color azul mientras escaneaba la gigantesca puerta y la enorme estatua en frente—.
¿Aún no puedo detectar algo que haya instalado un Mago del Amanecer?
¿O esas cosas ya no tienen ninguna importancia para el Monarca de los Cielos?
—Leylin creía que la razón debía ser la última, pero en secreto deseaba que fuera la primera—.
Pero…
Se frotó los guantes blancos en sus manos y pareció adquirir fuerza con esa acción.
Luego suspiró profundamente y llegó frente a la puerta.
La puerta se abrió con un estruendo al percibir la llegada de Leylin y reveló el lugar espacioso que había detrás.
Cuando entró, se volvió a cerrar con un ruido seco.
—¿Esto es…?
Aunque estaba algo perplejo, Leylin observó a su alrededor y notó que se encontraba en un gran salón.
Las paredes a ambos lados estaban llenas de innumerables pinturas, la mayoría representaban escenas de la guerra entre Magos y otras razas, pero también demonios ocasionalmente.
Cuanto más se adentraba en el salón, más abstractas eran las pinturas, que de a poco se convirtieron en solo líneas y manchas sin sentido.
Justo frente a Leylin había una estatua gigantesca: un humano con seis pares de alas que salía de una almeja acompañado por ángeles soplando cuernos y doncellas arrojando pétalos.
Toda la estatua estaba grabada con tal realismo que tenía un aura de vida.
Sobre todo los ojos, que estaban hechos de perlas negras, y parecían moverse, enfocándose en Leylin.
—¡Leylin Farlier!
—una voz resonó en el salón.
—¿Mmm?
Leylin se volteó hacia la estatua.
Sus ojos estaban fijos en Leylin y parecía estar sonriendo.
¡Zas!
De repente, la estatua se movió, salió de la almeja y arrancó el yeso de la pared.
Todo el salón pareció cobrar vida de forma conjunta con el descenso del hombre estatua, se diferenció del mundo exterior y formó dos dominios diferentes.
—¡Hola, Su Majestad!
Leylin ahora sabía la identidad de esa persona.
La diferencia entre sus posiciones era clara y, aunque esta solo fuera una personificación del Monarca de los Cielos, igualmente debía mostrar el mayor respeto.
Su etiqueta fue perfecta y hasta su expresión gritaba “humildad”.
A Leylin no le molestaba reverenciarse ante alguien a quien no podía enfrentarse en ese momento.
Además, el Monarca de los Cielos fue un pionero en la búsqueda de la verdad, un buen modelo a seguir que merecía el saludo de Leylin.
—¡Leylin!
¡Eres un buen muchacho!
Me disculpo por la rudeza de Stuart —dijo una voz amable desde la estatua.
Al mismo tiempo, a Leylin lo tomó un poco por sorpresa su observación tan aguda, ya que sintió su mirada en sus aros y ambos guantes—.
¿Has venido para aumentar tu vitalidad con el Cetro Dotador?
Si es así, ¡puedo cumplir tu deseo inmediatamente!
—dijo sin prisa la estatua alada.
Sin embargo, Leylin tenía otros planes en mente: —No, Su Majestad.
Sólo un Sabio Virtuoso del Cielo puede entrar en contacto con el Cetro Dotador, es una tradición de la Ciudad del Cielo.
No deseo romper este equilibrio, ¡lo obtendré por los métodos apropiados honorablemente!
…
Su respuesta claramente fue inesperada.
Sintió que una fuerza digna pero oculta escaneaba su cuerpo.
No mostró ningún cambio en su expresión, pero el Chip de I.A.
ya había comenzado a hacer su magia.
En el pasado, Leylin se habría preocupado porque sus secretos fueran revelados, pero ahora, con el avance del Chip de I.A., si no podía engañar a la simple encarnación de un Monarca, quizá debía renunciar a su vida.
Lo único que descubrió la estatua fueron las cosas que él quería que descubriera.
Había replegado la fuerza que circulaba por su cuerpo y era obvio que el Monarca de los Cielos no detectó nada fuera de lo común.
—¡Está bien!
¡Muy bien!
—dijo la voz que sonó desde la estatua luego de un largo rato.
—¡Su Majestad!
¡Deseo ofrecerle las coordenadas del Mundo de Lava!
Leylin actuó de inmediato luego de percibir la partida inminente de la estatua, y le presentó su obsequio tan esperado.
Un anillo brillante voló junto a la estatua.
—¡¿Hmm?!
—la estatua de 12 alas no lo aceptó de inmediato, sino que observó a Leylin—.
Leylin, creo que conoces el valor de los otros mundos.
El hecho de que me ofrezcas un tesoro así indica que quieres algo.
—Su Majestad, sólo deseo que la Ciudad del Cielo permanezca neutral cuando se desate el conflicto entre el Clan Uróboros y el Rayo de Júpiter —respondió Leylin con humildad.
—¡¿Que permanezca neutral?!
—Leylin sintió que la mirada de la estatua se detenía en sus manos antes de responder: —¡Muy bien!
…
—¡Mi Señor!
¡Hay un Señor Leylin que desea verlo!
—informó un fantasma en la habitación de Weyers.
—¿Leylin?
—Weyers levantó su rostro malhumorado con una mirada claramente sorprendida—.
¿No fue a ver a Su Majestad?
¿Ya ha terminado?
¿Y por qué vino a mí primero?
—aunque lo tomó por sorpresa, Weyers igualmente logró dar una orden—.
Invítal- no, yo mismo lo iré a buscar.
Leylin no anduvo con rodeos cuando entró a la habitación y arrojó la bomba directamente: —Weyers, ¿quieres enfrentarte a Stuart?
—¿Q-qué?
—la sonrisa de Weyers se endureció—.
¿Estás loco?
¿Por qué iría en contra de un Mago Luna Radiante de mi propia organización?
—¿En serio?
¿Entonces por qué siento que eres alguien que guarda rencor?
Además…
Leylin sonrió y señaló con un dedo, lo que hizo aparecer una pantalla de luz azul.
Mostró a dos personas en medio de una conversación y una de ellas era ese anciano de aspecto siniestro, Stuart.
Sus ojos ardían de odio.
>—¡Me mentiste!
Ese Leylin obviamente era un Hechicero Cinco Estrellas.
tendré que sacrificar mucho más para enfrentarme a él.
¡Será mejor que Zegna me dé una remuneración con la que esté satisfecho!< Frente a él había un Lucero del Alba rodeado de oscuridad que se reverenciaba y se veía extremadamente humilde.
>—El Señor Zegna dijo que el Señor Stuart ha sido un gran amigo suyo durante muchos años y definitivamente lo ayudaría.
Además, nuestro plan para culpar a Weyers casi funciona, ¿no?< Weyers ya estaba suficientemente horrorizado por el estatus de Cinco Estrellas de Leylin, pero su expresión se ensombreció aún más al escuchar esa conversación.
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